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La España de bronce: uno a uno
12 jugadores que acumulan 74 medallas con la absoluta. España logró su 11ª en este siglo, una cosecha increíble al calor de una superestrella como Pau Gasol. Así alcanzó el metal España en Rio 2016: análisis uno a uno

No todo el mundo logra ganar 10 medallas (Foto EFE)

#4 Pau Gasol
Pívot | 215 cm | 1980 | San Antonio Spurs (NBA)
27,9 minutos, 19,5 puntos (55,2% de dos, 52,2% en triples), 8,9 rebotes, 2,2 asistencias, 1,9 tapones y 23,1 valoración

Medallas: 10 (bronce 2001, plata 2003, oro 2006, plata 2007, plata 2008, oro 2009, oro 2011, plata 2012, oro 2015 y bronce 2016)

"Toda esta carrera es un regalo y jugaré todo lo que pueda. Va a ser un honor. Lo estoy pasando bien". Y con ello mantuvo la sonrisa todo hincha de la selección española, sabedor de que no se presencian supernovas todos los días y que, en el baloncesto FIBA, pocas hay como Pau Gasol. La mayor leyenda del baloncesto español volvió a ampliar su legado, con un torneo apenas un (perceptible) peldaño por debajo de la pura irrealidad que rozó en el Eurobasket 2015. Tras una preparación lejos de lo óptimo por su fichaje por los San Antonio Spurs y los trámites del seguro, la estrella llegaba a Rio de Janeiro con menor rodaje del deseado, y Scariolo alertando de una dosificación inicial de minutos que no acabaría siendo tal. La confección del equipo le dejaba –al igual que en Francia el verano anterior– todo el poder en la pintura, que ejecutaría desde el primer día, pese a terminar siendo desafortunado protagonista de las dos derrotas: Saric taponó su tiro el día inaugural y los tiros libres errados podrían haber cambiado el signo del encuentro ante Brasil.

Pero, claro, la acabó rompiendo; pese a esa obligación de autodosificar sus esfuerzos y las molestias en el gemelo que le mermaron en la recta final. Con ese déjà vu de las primeras fases que tanto ha alimentado a esta generación, se volvió a salir: 16 puntos ante Nigeria, 23 frente a Lituania, 19 contra Argentina... y 5 ante Francia. Pero, hasta cuando rozó lo terrenal (esos 5 tantos son la peor anotación de su carrera con la Selección), Gasol rezumaba esa sensación de ser imprescindible. Abría espacios, atraía defensas, circulaba el balón con sumo criterio y anclaba defensivamente hasta llegar a ser un tormento para los galos. Si a eso se le añade su colección de recursos al poste bajo, su relevancia en el rebote, y ese rango de tiro que despierta cuando llega el verano (anotó 12 triples, la mitad que en toda la temporada NBA... y con un 52,5% de acierto, el segundo del torneo, solo por detrás de Durant), llega otra medalla, otra sensación de dominancia y otra vez aquel sabor de haber ampliado lo que cada vez parece más difícil de ampliar. Y, claro, líder en valoración de todo el campeonato, máximo anotador global (cuarto en el promedio), líder en rebotes por partido. Ah, y máximo anotador de la historia de la selección española, segundo reboteador de la historia del baloncesto olímpico, primero en tapones, tercero en puntos...

Rudy, respirando en transición (Foto EFE)

#5 Rudy Fernández
Alero | 196 cm | 1985 | Real Madrid (Liga Endesa)
26,7 minutos, 10,2 puntos, 3,4 rebotes, 2 asistencias, 1,9 robos y 12,1 valoración

Medallas: 9 (oro 2006, plata 2007, plata 2008, oro 2009, oro 2011, plata 2012, bronce 2013, oro 2015 y bronce 2016)

Segundo máximo anotador de la selección, segundo jugador más utilizado y recuperado de nuevo como referencia ofensiva desde el perímetro, Rudy Fernández ha recuperado parte de los números perdidos en los últimos años. Con un punto menos de exuberancia atlética (eso sí, recuperado de los problemas físicos que le han mermado este curso), pero un conocimiento del juego y de sí mismo muy superior, el mallorquín ha cambiado su juego. Como jugador con el foco en el lanzamiento exterior o en el 1x1 para acabar en tiro lejano, sus 40 triples frente a los 15 tiros de dos muestran esa pérdida de interés en la búsqueda hacia el aro. Pero mantiene momentos de conexión que le hacen letal (ante Argentina, 23 puntos, con grandes ramalazos anotadores) y ambición en la transición. Porque, ahí sí, Rudy Fernández es un tremendo factor defensivo. Por su velocidad para picar balones, por las ayudas, su capacidad para fajarse con hombres altos, su conocimiento de las líneas defensivas y ese instinto para el robo, todas ellas facultades que le convierten en vital en el entramado defensivo de Scariolo.

Sergio Rodríguez, en momento de arrojo creativo (Foto FIBA)

#6 Sergio Rodríguez
Base | 191 cm | 1986 | Philadelphia 76ers (NBA)
20,6 minutos, 8 puntos, 4,8 asistencias, 1,5 rebotes y 8,4 valoración

Medallas: 6 (oro 2006, plata 2007, plata 2012, bronce 2013, oro 2015 y bronce 2016)

Acostumbrado en la Liga Endesa a contar con más espacio para su magia, Sergio Rodríguez rebaja su nivel de creación con la selección española. Saliendo desde el banquillo, pero siendo el base con más minutos sobre la cancha, el Chacho actúa a veces de revulsivo, a veces como hombre para dar ritmo u otra orientación al ataque y, otras, un mero relevo. Necesitado del balón en las manos para imprimir su sello, su lucimiento decae cuando debe combinarse con referencias notoriamente mayores. Pese a todo, ha sido el quinto anotador del equipo y el líder en asistencias (el octavo en el torneo), con momentos de desatasco, de clarividencia ofensiva e incluso de genialidad en la creación. Sin vivir su mejor campeonato en el tiro (29,4% desde el triple), ha mostrado un empuje ofensivo capaz de sacar a España de la parquedad, incluso en momentos importantes de Rio 2016, cuando sus minutos crecieron y cuando marcó sus topes de anotación (11 puntos ante Estados Unidos y Australia).

Navarro, dinamitando (Foto FIBA)

#7 Juan Carlos Navarro
Escolta | 192 cm | 1980 | FC Barcelona Lassa (Liga Endesa)
14,8 minutos, 5,2 puntos, 1,8 asistencias, 4,8 valoración

Medallas: 9 (bronce 2001, plata 2003, oro 2006, plata 2007, plata 2008, oro 2009, oro 2011, plata 2012 y bronce 2016)

En el ocaso de sus piernas, Juan Carlos mantiene esa esencia de lo navarresco –la puntería, el desparpajo en la mirada hacia el aro, la naturalidad de su baloncesto... – que hace que, en dosis rebajada, su concurso continúe siendo relevante hacia el éxito y el goce del espectador. Scariolo midió sus minutos a favor de Rudy o Llull, buscando esconder un cuerpo que acusa los años y rebajar una referencia que ya no alcanza la constancia anotadora de aquellos maravillosos años, pero sí la magia en lo puntual. Perfecto exponente de la arrogante confianza de una generación que ha roto moldes en el baloncesto español (su “dedicarle esto a los aficionados que creen en nosotros, que hay muchos y ahora otra vez se subirán” tras los cuartos de final ante Francia es la perfecta representación de ello), Navarro nunca había jugado tan poco con la selección (14,9 de media, en ningún partido alcanzó los 20), ni anotado tan poco (5,2, por detrás incluso de los 6,5 de Pekín). Pero, curiosamente, cuando las miradas de la renovación más parecían enfocarle, Navarro sale reforzado de un torneo en el que ha salido desde el banquillo para dejar momentos de clarividencia y creatividad en el pase, para desprender esa sensación de ser capaz de acercar o hacer despegar un partido con una racha de tiro (pese a terminar en un 26,3% en triples), para seguir siendo foco de atención de las defensas o para maravillar con exposiciones puntuales del talento remanente. Y, él, sabedor... "Lo vamos viendo. Vamos a disfrutar de esto. Lo va dejando gente. Yo igual no, aunque solo sea porque me lo han dicho muchas veces”. El récord de internacionalidades de Epi le espera.

Calderón, en su momento, ante Argentina (Foto FIBA)

#8 José Manuel Calderón
Base | 192 cm | 1980 | Los Angeles Lakers (NBA)
5 partidos, 5,1 minutos, 2,2 puntos, 0,6 asistencias y 1,8 valoración

Medallas: 8 (plata 2003, oro 2006, plata 2007, plata 2008, oro 2011, plata 2012, bronce 2013 y bronce 2016)

Relegado con claridad a un papel testimonial en el equipo por primera vez en su carrera en la selección española, Calderón se lleva una tercera medalla olímpica (la octava de su palmarés), vivida mayoritariamente desde el banquillo. Tercer base, tras Ricky Rubio y Sergio Rodríguez, se quedó tres partidos sin saltar a la cancha, entre ellos los dos de la lucha por las medallas (Estados Unidos y Australia). Con 5,1 minutos de media entre los otros cinco, solo ante Argentina alcanzó momentos de relevancia, entre el tercer y el último cuarto, ayudando a contener el empuje albiceleste. Tras el principio de polémica que parecía desatar el lenguaje corporal del extremeño desde el banquillo en la derrota inaugural ante Croacia, se encargó de clarificar públicamente su rol: "Fueron cuarenta minutos en los que uno está nervioso, no sabe si mirar, no mirar, cruzar o no cruzar brazos; ponerte o no de pie; pero quiero dejar claro que estoy al cien por con mi equipo. Y no vamos a crear nada que no hay. Yo sé el rol que tengo en el equipo y estoy encantado de estar aquí para ayudar en lo que haga falta". Ni siquiera sus posibilidades como tirador le terminaron abriendo hueco en una plantilla que por momentos sufrió para respirar con comodidad desde el 6,75.

Felipe Reyes, ante los elementos (Foto FIBA)

#9 Felipe Reyes
Ala-pívot | 204 cm | 1980 | Real Madrid (Liga Endesa)
14,6 minutos, 6,5 puntos, 4,1 rebotes y 7,2 valoración

Medallas: 10 (bronce 2001, plata 2003, oro 2006, plata 2007, plata 2008, oro 2009, oro 2011, plata 2012, oro 2015 y bronce 2016)

Extendiendo los límites de lo perenne, Felipe Reyes mantiene esa aportación no por conocida menos remarcable. El imán en el rebote, la colocación en la zona, la pintura como campo de batalla y la batalla como perfecta herramienta de desgaste y alternativa en los momentos de apagón. En números similares a los de 2015, Reyes sale desde el banquillo para ofrecer un perfil diferente a esa misma posición de ala-pívot que ocupa Nikola Mirotic. Y sus constantes se mantienen, en un minutaje más localizado, fruto de la velocidad que se pierde, del motor que se desgasta y de que el coraje defensivamente ya no suple todo lo que lo atlético no alcanza. Pese a que su porcentaje en lanzamientos de dos (35,5) ha caído a lugares casi desconocidos en su carrera internacional, todavía es capaz de brindar partidos en los que su relevancia se torna extrema (Nigeria o Lituania son dos ejemplos) o instantes en los que su desgaste es de un valor incalculable. Y, claro, Felipe, como Gasol y como Navarro, no cierra nada: "Nunca se sabe si se cierra un ciclo o no. El tiempo lo dirá”.

Claver, destacando por el bronce (Foto FIBA)

#10 Víctor Claver
Alero | 207 cm | 1988 | FC Barcelona Lassa (Liga Endesa)
12,7 minutos, 2,5 puntos, 1,8 rebotes, 1,2 asistencias y 4,9 valoración

Medallas: 6 (oro 2009, oro 2011, plata 2012, bronce 2013, oro 2015 y bronce 2016)

Tras la mejor temporada de su carrera y un rol que se antojaba creciente en el combinado nacional, Víctor Claver llegaba a Brasil devuelto al puesto de alero que alumbró sus inicios en ACB. Con Nikola Mirotic y Felipe Reyes cubriendo la posición de cuatro, los minutos del valenciano llegaron desde el perímetro, como relevo de Rudy Fernández. Lo haría a cuentagotas, sin que su altura y capacidad atlética pudieran ayudar más que puntualmente en el rebote, o sacando su lanzamiento exterior súbitamente en un tramo importante del partido por el bronce ante Australia. Con un rol algo indefinido, Claver estuvo poco activo ofensivamente, con algún momento de tibieza, mas útil en defensa por tamaño y velocidad. En especial, picando el último balón del bronce, alejando la oportunidad australiana, en una acción que apunta a quedar como imagen de la ejecución final de la medalla.

Willy Hernangómez, en su mayor highlight de Rio (Foto EFE)

#14 Willy Hernangómez
Pívot | 210 cm | 1994 | New York Knicks (NBA)
10,9 minutos, 6,6 puntos (62,5% de dos), 2,7 rebotes y 7,1 valoración)

Medallas: 2 (oro 2015 y bronce 2016)

El benjamín de la selección repite medalla superando la testimonialidad de 2015. Entrado en la lista final por la ausencia por lesión de Marc Gasol, Willy Hernangómez ha cumplido el papel de descanso para la estrella, Pau Gasol. Más allá de su ausencia ante Brasil, ha ido apareciendo con frecuencia en la rotación, incluso con momentos en los que su figura se agrandaba, como en los 16 puntos y 5 rebotes ante Francia, con un 8/11 en tiros de campo. De hecho, su porcentaje en tiros de dos (62,5%) habría entrado en el Top5 del campeonato de haber realizado los lanzamientos mínimos. Y es que el mayor de los Hernangómez es capaz de abrirse un hueco con la mera finalización de lo generado ofensivamente por la línea exterior. En esa España de roles mejor estructurados que propicia la ausencia de Marc, Willy vive de la intensidad en el relevo, de su anchura y cuerpo cada vez más rocoso hacia el rebote, asentando sus virtudes en la dinámica de la selección justo antes de su salto a la NBA.

Abrines, en un breve instante ante Argentina (Foto EFE)

#21 Álex Abrines
Alero | 198 cm | 1993 | Oklahoma City Thunder (NBA)
3 partidos, 2 minutos, 2,3 puntos, 0,3 rebotes y 2,3 valoración

Medallas: 1 (bronce 2016)

Álex Abrines estrena su palmarés con la selección absoluta justo antes de debutar en la NBA con los Oklahoma City Thunder. Último hombre de la rotación, solo saltó a la pista en tres partidos. No ayudaron las molestias en la rodilla que le hicieron ser baja contra Nigeria, si bien es cierto que Sergio Scariolo no parecía tenerle reservado un papel especial durante el campeonato, siquiera como el especialista tirador que había revelado ser en el FC Barcelona Lassa. Mirada hacia el futuro de una selección que viene necesitando relevos anotadores en el perímetro, Abrines parece asentar su presencia en la dinámica del grupo, tras su debut en la Copa del Mundo 2014 y la ausencia en el Eurobasket 2015 por lesión.

Sergio Llull, siempre acelerando (Foto FIBA)

#23 Sergio Llull
Escolta | 190 cm | 1987 | Real Madrid (Liga Endesa)
26,2 minutos, 8,2 puntos, 2 rebotes, 3,1 asistencias y 8,6 valoración

Medallas: 6 (oro 2009, oro 2011, plata 2012, bronce 2013, oro 2015 y bronce 2016)

Escolta a tiempo completo, Llull cambia de posición cuando termina el verano, para adaptar su talento a un puesto en el que, a diferencia del de base, el hueco es mayor. Necesitada de la tremenda referencia exterior que fue el mejor Navarro, España sigue buscando en Sergio Llull a su anotador de perímetro, sin que lo encuentre más que a flashes. Lejos del corajudo líder que despliega su motor de mil marchas en el Real Madrid, en la selección es un hombre más comedido, menos impactante en el plano ofensivo. Con un tope de 11 puntos en el campeonato, anotaría siete entre las semifinales y el partido por el bronce, donde le venció el desacierto. Su sostén físico y su capacidad defensiva (en distintos casos, sobre el mejor atacante rival, sin acabar de importar cuál fuera su posición) le convierten, eso sí, en un imprescindible en el equipo (tercero de la plantilla en minutos), a la espera de ver también de rojo en su versión de velocidad y vuelo.

Mirotic, reminiscencia balcánica (Foto EFE)

#44 Nikola Mirotic
Ala-pívot | 208 cm | 1991 | Chicago Bulls (NBA)
26,1 minutos, 12,9 puntos (53,8% de dos, 44,7% en triples), 5,6 rebotes, 1,6 asistencias y 15 valoración

Medallas: 2 (oro 2015 y bronce 2016)

Necesitado de la excelencia para hacer olvidar la incompatibilidad de su presencia con la de Serge Ibaka, Nikola Mirotic cierra su segundo torneo con la selección (y su segunda medalla) con los mismos altibajos que el primero. Por talento y condiciones (el 4 abierto...), el montenegrino es capaz de dar un importante salto de calidad al rendimiento del equipo, como hizo en la semifinal ante Francia, cuando sus 23 puntos y 5/8 en triples lanzaron a una España que le tuvo como referente en la anotación. Mas los días de parabienes conviven con otros de intrascendencia, incertidumbre o hasta tibieza. La falta de aparente contundencia para el rebote y las tareas defensivas hacen imprescindibles sus sensaciones en una ofensiva donde el lanzamiento, el juego de cara y la generación de espacios son la vara de medir. Su buena conexión con Pau Gasol fruto de sus dos años compartidos en los Bulls, le incorporan de forma más natural al grupo y a un juego donde su complementariedad es el mejor regalo para un Gasol dominante como pívot en el baloncesto FIBA. La combinación de ambos, como en cuartos contra Francia (con Pau en tareas menos lucidas) o en el arranque del partido por el bronce ante Australia, eleva el valor de Mirotic como complemento y herramienta de equilibrio, a la espera de que llegue un día en el que deba probarse como líder.

La medalla más especial para Ricky Rubio (Foto EFE)

#79 Ricky Rubio
Base | 193 cm | 1990 | Minnesota Timberwolves (NBA)
16,9 minutos, 5 puntos, 2,8 rebotes, 2,9 asistencias, 1,1 robos y 7,1 valoración

Medallas: 5 (plata 2008, oro 2009, oro 2011, bronce 2013 y bronce 2016)

Tras un año que por momentos fue un infierno en lo personal, Ricky Rubio termina con la medalla más emotiva de su carrera. Su campeonato sería también un viaje emocional, inaugurado con las dudas que siempre persiguen a su lanzamiento exterior, y que colocaban a sus defensores a metros de distancia. Errando (o renunciando a) esos primeros tiros, la confianza del base de los Wolves decrecía, hasta que frente a Nigeria –en el tercer partido del torneo–, la elegancia de su velocidad en transición parecía devolverle el componente emocional que alimenta su juego. A los dos días, volvería la felicidad que se explica desde el 6,75, con el 3/4 frente a Lituania que hacía olvidar el 0/7 del inicio de campeonato. Y, entre Nigeria y Lituania se encerraron las emociones de un Ricky Rubio que volvería a perder impulso en el resto del campeonato. Base titular, aunque menos minutos que Sergio Rodríguez, el de El Masnou tendría todavía algunos destellos en el pase, algún instante de clarividente velocidad, su conocida actividad defensiva..., mas no terminaría de despegar más allá de la corrección en el transporte del balón hacia el campo de ataque. En un jugador cuyo despliegue se alimenta por las sensaciones nacidas en la cancha, pero especialmente por las externas a ella, Ricky acabó su viaje emocional con el bronce más sentido de Rio.

David Vidal
ACB.COM

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