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10 años del Oro de Japón: Una pesadilla para Serbia
Se cumple una década del mayor éxito del baloncesto español: el Oro en el Mundial de Japón 2006. Echamos la vista atrás para recordar la semana en la que la selección ascendió al Olimpo. Empezando por los octavos de final contra Serbia y Montenegro, disputados tal día como hoy.

Carlos Jiménez defiende a Uros Tripkovic (ACB Photo)

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Redacción, 26 de agosto - Era la una de la tarde de un tórrido sábado de verano. Cosquilleos inusuales acompañaban al aperitivo. Una hora extraña para soñar. En cambio, en Saitama, extrarradio de Tokio, daban las ocho, y un equipo muy seguro de sí mismo se tenía que enfrentar al vigente doble campeón del Mundo y subcampeón olímpico. Complejos, cero: desde 2002 España había ganado ocho partidos consecutivos a Serbia y Montenegro, los antiguos dominadores del baloncesto europeo.

Pero en ese momento los ogros eran otros.

Tras una primera fase exquisita (5-0) la selección española apuntaba muy lejos, y Serbia y Montenegro no lo iba a poder impedir. El fiasco plavi en su Europeo de un año antes provocó un volantazo basado en una vergüenza infinita: renuncias y renovación a marchas forzadas. ¿Resultado? Un obligado descenso competitivo. En un torneo de preparación disputado en Singapur días antes España consiguió un +15 (80-65), como popularmente se dice, con la gorra. Esa, si no más, era la diferencia real entre ambas selecciones.

José Manuel Calderón marcó el camino con 10 puntos en el primer cuarto de claro dominio (20-10). Pau Gasol (autor de 19 puntos y 15 rebotes) continuó la labor de demolición contra unos pívots que, como mucho, le hacían cosquillas. Juan Carlos Navarro, con 7 puntos seguidos en el inicio del tercer cuarto amplió la brecha hasta la frontera de la veintena (59-40). Y Rudy Fernández completó el despliegue. A dos minutos de la conclusión, 21 arriba. Luego, a guardar la ropa hasta el 87-75 final.

El repaso fue tan importante que Pepu Hernández pudo permitirse esconder recursos tácticos para las siguientes y más decisivas rondas. Felipe Reyes, aquejado de problemas de espalda, no pudo jugar. Lo único que hacía torcer el gesto a un grupo llamado a la gloria.

Cómo cambia la historia. El balance de la selección española contra Yugoslavia (disuelta en 1991) y su sucesora Serbia y Montenegro hasta 2001 fue de 8 victorias y 36 derrotas: solo un 18% de éxito. El de Saitama fue el noveno triunfo seguido español ante el combinado balcánico en cuatro años.

Aquella fue la primera vez que una selección campeona del Mundo (los balcánicos lo habían sido en 1998 y 2002) caía sin podio en el siguiente Mundobasket. Aquella fue, además, la última vez que Serbia y Montenegro competían juntas.

A la selección española le quedaban solo ocho días para tocar el cielo.

Fernando Martín
@fmartinbasket
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