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Anna Cruz: “Para ganar hay que dejarse la vida jugando”
Horas antes de afrontar su segunda final de WNBA, la base española Anna Cruz se sincera en una entrevista donde repasa una temporada histórica y nos adelanta las claves para vencer a Los Angeles Sparks

Redacción, 06 Oct. 2016.- Este domingo comienza la final de la WNBA que medirá a Minnesota Lynx y Los Angeles Sparks con la española Anna Cruz como testigo de lo que se espera en Minneapolis que sea la continuación de una dinastía con la que las Lynx sigan haciendo historia en la competición americana.

(Foto David Sherman/Getty Images)

Tras ser uno de los mejores equipos en los últimos años (tres títulos en cinco años contemplan el palmarés de las Lynx), el equipo de Minnesota logró la pasada campaña alcanzar su segundo título de WNBA tras vencer a Indiana Fever por tres partidos a dos. Así, ahora el objetivo es repetir título por primera vez en la historia de la franquicia y mantener el nivel de excelencia deportiva en el que lleva instalada Anna Cruz en los últimos años.

Y es que la base de Badalona parece estar tocada por una varita mágica y cada temporada que pasa no es simplemente que crece como jugadora, sino que bendice a sus equipos con algún éxito deportivo.

Este año logró con Nadezhda colarse por primera vez en la Final Four de la Euroliga y no estuvo muy lejos de levantar el trofeo de campeona frente a Ekaterimburgo, en verano llevó con la Selección Femenina a donde nunca antes se había estado y la histórica plata olímpica fue la antesala a una temporada WNBA peculiar, pero, finalmente, satisfactoria.

Para la catalana, esta temporada “ha sido diferente a la anterior, aunque no por ello menos intensa. Si decidí venir y sacrificar un mes de descanso es porque me hace ilusión volver a repetir la experiencia del año pasado”, dice. Y todo ello a pesar de la exigencia física que ello ha supuesto y que, por ejemplo, le impidió jugar en el segundo partido de semifinales frente a Phoenix Mercury. “Aunque ahora mismo tenga algunos problemas físicos, espero poder llegar en condiciones a la final y ayudar al equipo todo lo que pueda”, contesta Cruz.

El éxito llama al éxito y Anna Cruz lo entendió cuando fue traspasada a Minnesota procedente de las Liberty Nueva York. Supo entonces que cualquier esfuerzo merecería la pena por estar en un equipo donde hay talento en cualquiera de sus posiciones y donde destacar es complicado. “Está claro que cada una tiene un rol en este equipo, y lo que intentamos es cumplirlo lo mejor posible para aportar y sumar. Cada una tenemos algo especial que destaca sobre el resto, pero, sin embargo, también podemos cumplir perfectamente en otros aspectos del juego. Yo, por ejemplo, salgo a la pista para cambiar el ritmo de partido y ser agresiva en defensa, lo que no impide que lo sea también en ataque”, señala Anna Cruz. Ese esfuerzo no es en balde y tanto desde dentro del vestuario como desde la grada del Target Center, el cariño y reconocimiento a su trabajo es destacado ampliamente. “Agradezco que la gente aquí valore los intangibles y el trabajo sucio, eso demuestra que entienden de baloncesto. Hay muchas cosas que no se reflejan en la estadística, pero son tan importantes como el meter puntos”, cuenta.

Cruz, además, sabe que vive una oportunidad única de disfrutar de jugadoras que serán historia de la competición como Seimone Augustus, Lindsay Whalen y Maya Moore. Algo que reconoce, pero que no quita normalidad a la calidad humana del vestuario de las Lynx. “La verdad es que no tengo ninguna queja. Creo que es uno de los mejores vestuarios de la WNBA. Me tratan muy bien, y pese a ser la extranjera me siento como una más. El buen ambiente en el equipo se refleja en pista. Nunca hay ninguna mala cara ni ningún reproche. Aunque las cosas no vayan bien nos apoyamos las unas a las otras e intentamos sacar el partido adelante”, nos cuenta.

El bueno rollo y las bromas son habituales en un equipo ganador, aunque en ocasiones el objeto de la sonrisa suponga recordar que este año muchas de sus compañeras volvieron a frenar a Anna y España en su intento por batir a ese equipo marciano que es Estados Unidos. Preguntada por el recuerdo americano de los recientes éxitos españoles, Anna Cruz nos reconoce que “Tanto entrenadores como jugadoras y fans me han comentado que en la selección tenemos un juego muy alegre y jugadoras con mucho talento. Me felicitaron por conseguir la plata, pero de vez en cuando también me recuerdan que nos metieron de 30...”, dice entre risas.

(Foto David Sherman/Getty Images)

Nada es fácil en la WNBA

Siempre buscando innovar y mejorar la competición, la WNBA apostó este año por un nuevo sistema de competición que aparcó el tradicional cruce de conferencias para dar paso a un único cuadro de playoffs entre los mejores equipos del Este y Oeste y con cabezas de serie.

Sobre este nuevo formato de competición, Anna Cruz señala que “soy partidaria de este sistema. Si haces las cosas bien y quedas entre las dos primeras, pasas directamente a semifinales y tienes más días de descanso. El año pasado, al hacerlo por conferencias, nos tocó jugar contra Phoenix en la final de conferencia, cuando a priori esa podría haber sido una muy buena final de la WNBA. De esta manera se equilibra todo y se deja a un lado las conferencias, poniendo a todo el mundo en el mismo saco. Creo que es más justo para todos”.

El reequilibrio de fuerzas hizo que en esta ocasión tres de los cuatro semifinalistas fueran del Oeste y que, nuevamente, las Mercury se cruzaran en el camino de Anna y sus Lynx (el mejor equipo en Liga Regular con un récord de 28-6). El resultado, 3-0, señala Cruz que no es reflejo de lo acontecido pues “en esta liga no hay un partido fácil. Sí que es cierto que visto desde fuera parece que lo hicimos por la vía rápida, pero te aseguro que sufrimos cada partido”, confiesa. En frente estuvo Marta Xargay, otra de las españolas que está dejando huella en su paso por la WNBA y que, en palabras de su compañera de selección, “ha hecho un muy buen año y ha tenido un papel muy importante en un equipo repleto de estrellas”.

Ahora esperan las Sparks, el segundo mejor equipo en Liga Regular (26-8 fue su registro) y un equipo que, después de mucho tiempo con expectativas no cumplidas, este año ha dado un paso adelante. “Los Ángeles tiene muy buen equipo, como cada año. Hay muchos equipos que por plantilla podrían estar en la final. La clave, para mí, es que, como he dicho antes, cada una sepa y tenga claro lo que debe hacer por el bien del equipo, para aportar”, señala una Cruz que elimina el factor sorpresa en estas finales. “Nos tenemos muy estudiadas, hemos jugado en contra muchas veces y sabemos cuáles son sus puntos fuertes (que no son pocos), así que, en estas finales, como en las del año pasado, los pequeños detalles van a ser los que decanten el partido hacia un lado u otro. Nosotras como siempre, afrontaremos estas finales con respeto al rival, pero sin miedo”, cuenta. En Liga Regular, ambos equipos ya se enfrentaron en tres ocasiones venciendo dos veces Minnesota Lynx y cediendo en una vez en casa.

El factor diferencial de estas Sparks reside en la dupla que forman Nneka Ogwumike (MVP de la liga) y una Candace Parker recuperada físicamente y que, por ejemplo, en el último encuentro de semifinales anotó 29 puntos. Ellas dos son estrellas mundiales y elevan el potencial de un equipo sobre el que Cruz destaca que “es un equipo con mucho potencial ofensivo y con mucho físico. Son grandes jugadoras queriendo demostrar muchas cosas y que llevan mucho tiempo esperando que llegue este momento. Pero la verdad es que no solo son estas dos jugadoras, sino que tienen un equipo muy completo”.

Tan completo como que dos estrellas europeas como Sandrine Gruda y Ann Wauters tienen un papel residual en un juego interior temible. Quizá esta, la batalla de la zona, sea una de los puntos de interés con Sylvia Fowles, Janel McCarville y Rebekkah Brunson tratando de contrarrestar el poder californiano. Visto desde fuera, Anna Cruz considera que la lucha entre pívots “será una de las claves” de la final, aunque “seguramente haya unas 50 claves más que tengamos que parar. Es un equipo muy equilibrado tanto en el juego interior como en el exterior”.

Vencerlas no será fácil por más que tener una plantilla envidiable y contar con el factor campo ayude, por ello la base española lanza un aviso al asegurar que “las opciones de victoria pasan por ser nosotras mismas, estar concentradas los 40 minutos, y dejarse la vida jugando”. Si lo logran, ese imán del éxito que es Anna Cruz habrá atraído un nuevo éxito para su colección… ¡Y ya serán unos cuantos!

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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