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J.J. Anderson: Máxima calidad, pero desgraciado rendimiento en Zaragoza
Su último equipo fue el Hamburgo en la 98-99, donde, tras dos años sin saltar a una pista a nivel profesional, se atrevió a ejercer ese puesto tan raro en el baloncesto: el de jugador-entrenador

J.J. Anderson, en Zaragoza

Redacción, 25 Oct. 2016.- Resultó una decepción, sin matices, el fichaje de Mitchell ‘J. J.’ Anderson en el CAI Zaragoza de la temporada 91-92. Llegaba con la vitola de ser uno de los mejores americanos de Europa y, por unas cosas o por otras, aquello no funcionó. La inversión fue altísima en uno de esos jugadores que transmiten calidad en todo lo que hacen, con un físico privilegiado. Pero a veces sucede esto: falta de adaptación a la liga, al equipo o a la ciudad, lesiones, dinámica negativa...

Sus credenciales eran difícilmente discutibles. Graduado en Bradley, donde ganó el título NIT, fue elegido por los Sixers en la segunda ronda del ‘draft’ de 1982 (número 36), jugando unos meses en Philadelphia y posteriormente dos temporadas y media más en los Utah Jazz. 4,8 puntos en 12,5 minutos de 157 antes de buscar contratos más lucrativos en Europa, donde solía acabar un jugador así: descarado de cara al aro, polivalente en las posiciones de ‘3’ y ‘4’ y con mucha ambición.

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