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Hasta que el Broker nos separe: Una boda con bonus
Esta es la historia del último ganador en el SuperManager KIA, cuyo fin de semana fue mucho más allá del juego. La historia de una boda con bonus, la historia de un trofeo. La historia de Carlos Zapata

Foto Carlos Zapata


Redacción, 24 Nov. 2016.- Cuando ese cura tan moderno con barba te recuerda a Beirán. Cuando al entrar en la iglesia te cruzaste con alguien que se parecía mucho a Oleson. Cuando hasta el monaguillo tiene un aire a Doncic no tantos años atrás. Cuando, en el momento de decir “sí, quiero”, te pones nervioso al preguntarte si hiciste todos los cambios que habías pensado, que el plazo ya está cerrado. Cuando el SuperManager KIA está en tu vida y ni en el día más importante de la misma se te va de la cabeza.

Se llama Carlos Zapata, es murciano y es, desde el fin de semana pasado, el protagonista de una de las historias más sorprendentes y curiosas del SM KIA en sus 15 ediciones. Carlos empezó el sábado soltero y en deuda con sus amigos y terminó el domingo casado y con sus colegas pensando ya en hacerle un trofeo. Y es que no todos los días te casas mientras te proclamas campeón en el SuperManager. La machada lleva su sello. Y lo llevará siempre.

Su nombre de guerra, Mr.Zapata. Su equipo, Botaquetebota. Y su equipo, plagado de jugadores en estado de gracia como Mumbrú, Beirán, Tomic, Kravtsov, Larkin o Campazzo que le hicieron no solo ganador de la jornada sino el jugador con una puntuación más alta en el juego (¡294,6 puntos!) en esta temporada 2016-17.

Botaquebota
JugadorEquipoValoración
Facundo CampazzoUCAM Murcia26,40 (+)
Luka DoncicReal Madrid16,80 (+)
Shane LarkinBaskonia28,80 (+)
Álex MumbrúRETAbet Bilbao43,20 (+)
Brad OlesonFCB Lassa12 (+)
Javier BeiránIberostar Tenerife33,60 (+)
Edwin JacksonMovistar Estudiantes23
Stevab JelovacTecnyconta Zaragoza36
Ante TomicFCB Lassa30 (+)
Viacheslav KravtsovValencia BC28
Aaron DoornekampIberostar Tenerife16,80 (+)


No era el sábado un día cualquiera. No podía serlo. 19 de noviembre. La boda estaba marcada en rojo en el calendario desde mucho antes pero ni siquiera un día con tantísimas cosas le hicieron olvidarse de su ritual. “El sábado me levanté un cuarto de hora antes para dejarme los cambios hechos. La boda era por la mañana y luego empezaba la marabunta de fotógrafos. Encima tengo dos críos, así que tenía que sacar tiempo de donde fuera. Hice los cambios deprisa y corriendo, los más lógicos”.

Los más lógicos para su liga, claro. Porque para Carlos, la jornada no estaba en su cabeza. Ni siquiera la general. Tampoco ninguna específica. Su lucha, derrotar a un amigo en su liga privada. “El equipo lo hice en función de la liga privada que tenemos. Siempre hay bastante pique como pasa en muchas. Nosotros, además, tenemos dentro de nuestra liga una especie de sub-torneo. Somos ocho y luchamos a ver quién gana el año para que el resto le invite a comer. Además, en la primera vuelta hacemos eliminatorias individuales y, en la segunda, eliminatorias por parejas, al estilo Copa Davis. Mi equipo lo hice intentando intuir los jugadores que no iba a llevar mi rival”. No hace falta preguntarle quién ganó.

“Íbamos empate a uno y encima mi rival hizo un jornadón, con 220 o 230 puntos. Él estaba seguro de pasar de ronda y se quedó muerto”, añade entre risas antes de explicar el secreto de su éxito: “Mis cambios fueron los más lógicos. Tenía dos de Unicaja, se me juntaron cinco cambios, medio equipo, y me dije… a por todas. Tuve que meter de golpe a Mumbrú y Beirán, buscando cupos. Y los dos después haciendo récords. Me salió de escándalo. Madre mía, es increíble”.

El sábado, durante su boda, la cosa fue tranquila. “Ya durante la celebración seguí las puntuaciones a través de la Jornada Virtual. Solo me jugaba Kravtsov y vi su partidazo. 28 puntos. ‘Joé, qué bien empiezo’, me dije. Y lo puse pensando que mi oponente no lo tendría. También comentamos los colegas cómo iba cada uno, ya que la mayoría de los de la liga estábamos presentes en la boda”. El verdadero sobresalto se lo dio a la mañana siguiente. La noche de bodas era sagrada. El repasar antes del almuerzo los resultados, también. “Me puse a ver estadísticas y me decía, ‘leche, se están saliendo todos, todos, todos'. No recordaba una mañana en la que me estuviera saliendo todo de cara”.

Foto SuperManager KIA


Para la tarde quedaron Doncic, Larkin y Jelovac. 81,6 puntitos más para la saca. Los planetas, alineados. Era su día. Era su finde más completo. ¿Era un triunfo anunciado? “No, no, yo no pensé en ganar. Imaginé que iba a quedarme muy arriba pero nada más”. Más alegría entonces. “Me pongo a cenar y entro. Siempre tengo la costumbre de mirar, antes que nada, la general. Veo que subo un montón de puestos y me alegro, aunque me lo esperaba. Pero me da por entrar en la jornada y… ¡hostias, he ganado!”

¿Qué se hace cuando se gana?, se podrían preguntar los más de 50.000 managers que luchan cada jornada con ese sueño. En el caso de Carlos, la respuesta era sencilla… ¡el grupo tenía que saberlo! “Me pilló cenando solo, que mi mujer estaba en ese momento con los niños y yo andaba liado en la cocina. Nada más verlo, lo puse en nuestro grupo de la liga privada. ¡Y alguno ya se había dado cuenta antes que yo!”

¿Acaso no convalida para la cena de fin de temporada? “Espero que me inviten también a mí, hombre. Lo más divertido es que no soy líder de mi liga privada y que en todos estos años, fui 6 o 7 veces segundo, pero no la gané nunca. En nuestra liga tenemos trofeos y estamos pensando hacer uno específico para esto”. El mueble que luce orgulloso la foto de bodas lo pide a gritos.

“En el amor somos poetas y en el casamiento, filósofos”, escribía Sukhorukov sin pensar por un segundo en el Broker, en el dichoso bonus del 20% o en una valoración negativa. Arroz y cambios, anillos y Top50. Convite cerrado por el cómputo de la Jornada 9. ¿O era al revés? Toca sacar pecho. “Y encima gano con el récord de puntos del año. ¡294,6 puntos! Parece una puntuación de esos años de los Borchardt, Scola y el resto de clasicazos. Esos jugadores siempre eran auténticos seguros de vida”.

Foto Carlos Zapata


Veterano en estas lides, Carlos Zapata relata que su único ritual es no hacer los cambios hasta leer el parte médico y confiesa que no hay nada parecido en su currículum de SM. “Llevo jugando desde el principio del juego y he tenido mis jornadas de 240 o 250 puntos… con el ganador yéndose por encima de los 300. Mi mayor gesta fue quedar 80 en una jornada. Me gusta pelear por quedar lo más alto posible en la general y a veces he estado entre los 800 o 900 mejores. También lideré en 2007 los rebotes en una jornada, pero nada que se le parezca ni de lejos a esto”

- Y ahora… ¿qué?
- ¿En el juego o en el matrimonio?
- En ambos.
- Pues mira, la luna de miel la hemos retrasado hasta primavera. Entre que la boda fue casi en invierno y con los niños tan pequeños…
- ¿Y en el juego?
- ¿Cómo mejorar esto? O se ganan dos consecutivas o va a ser muy complicado. Así que… ¡a por la siguiente a muerte!

La única que podría separarlos.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
ACB.COM

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