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La reconstrucción de Egipto, por Juan Antonio Orenga
Juan Antonio Orenga aprovechó su viaje a Madrid para charlar con EFE sobre sus primeras experiencias como técnico de la selección egipcia. La cultura, el idioma, las dificultades a la hora de trabajar... El español nos acerca cómo es su día a día en su nuevo cargo

Juan Antonio Orenga, en su presentación como nuevo seleccionador de Egipto (Foto EFE)

Redacción EFE, 25 Ene. 2017.- El entrenador de baloncesto español Juan Antonio Orenga tiene a su cargo desde septiembre la reconstrucción de la selección de baloncesto de Egipto, un país que dominó África durante los años setenta y ochenta, y que ha confiado al técnico español sus selecciones absoluta y sub-19.

Asentarse en un país distinto, con un idioma, religión y cultura diferentes no ha sido el único desafío para el que fuera seleccionador español absoluto entre 2012 y 2014, que aterrizó en El Cairo con el título de campeón europeo recién conseguido con la selección española sub-20.

"Sé que tengo unos 30 jugadores seleccionables jugando fuera de Egipto, en Estados Unidos la mayoría; pero no tengo teléfonos para llamarles. Es un mundo distinto, estoy intentando ayudarles a evolucionar. Me recuerda mucho a cómo éramos nosotros hace cuarenta años, cuando yo era juvenil. De lo que éramos entonces, a lo que somos ahora, es el camino que hay que recorrer aquí", explica Orenga en una entrevista con EFE aprovechando una visita a Madrid.

UN PROYECTO A LARGO PLAZO

La propuesta le llegó a través del actual seleccionador español, el italiano Sergio Scariolo. Egipto buscaba alguien que le ayudara a dar un paso adelante en el baloncesto africano, con dos objetivos: la clasificación al campeonato africano (Afrobasket) y hacer un buen papel en el Mundial sub-19 que acogerá El Cairo en julio.

"El planteamiento es que me daban carta blanca para trabajar con la selección senior y la sub-19, para un proyecto a tres años pero en el que hablaremos al terminar el primero. Me atraía eso más que los periodos de dos o tres meses en otros sitios, y me permitía seguir haciendo lo mismo que en la Federación Española: construir una generación, ayudarles a mejorar", recuerda Orenga.

La aclimatación no fue sencilla: según fue presentado en septiembre se encontró con que se celebraba la fiesta del cordero (Eid al Adha o celebración del sacrificio). Trece días sin poder hacer nada: ni buscar casa, ni comenzar a trabajar.

Al comenzar a seguir a sus jugadores, Orenga se encontró con que no disponía de estadísticas ni vídeos para ir ver a sus posibles seleccionados. La liga egipcia no se retransmite, y se juega sin público en baloncesto, fútbol y balonmano desde que en 2012 murieran 74 personas en Port Said en un enfrentamiento entre hinchas de los equipos de fútbol del Masry local y el Al-Ahly de El Cairo.

"Lo primero que hice fue ir a ver los partidos de la liga, y pedí un listado de jugadores con los dorsales. No tenemos, me dijeron. Al final lo conseguí, pero había clubes que te daban los números en función del color de la camiseta, si jugaban con una eran unos y si era la otra eran otros. Fui trabajando con eso hasta que conseguí hacer una concentración de los senior a finales de noviembre, cinco días", recuerda.

Con este planteamiento, Orenga concentró a 40 jugadores absolutos y 60 de la sub-19, con los cuales se volvió a encontrar a finales de diciembre para preparar la Campeonato de Naciones Árabes, que se disputó en El Cairo.

Aunque Egipto cuenta con al menos una treintena de jugadores en ligas universitarias y de desarrollo de Estados Unidos y algunos en Europa, entre ellos el ala-pívot Assem Marei (en el Medi Bayreuth alemán); Orenga solo podrá contar para la clasificación del Afrobasket con los jugadores de la liga local, la mayoría de ellos no profesionales.

"AHORA PARECEMOS UN EQUIPO SERIO"

Egipto es un país que fue referente en el baloncesto africano, pero que ahora mismo solo cuenta con dos personas dedicadas profesionalmente a la federación, aunque cuenta con un pasado glorioso.

"Ellos dominaban África hasta que aparecieron Angola y Senegal que han dominado los últimos diez o doce años. Para África es un ejemplo a seguir, una federación fuerte", recuerda Orenga.

Egipto fue campeona de África en 1975 y 1983, y plata continental en 1972, 1981, 1987, 1989, 1993 y 2013. Esta última que le valió la clasificación para el Mundial 2014 en España, en el que llegaron a jugar contra la anfitriona que dirigía el propio Orenga.

El combinado egipcio incluso puede presumir de tener un Eurobasket en su palmarés, el de 1949 disputado en El Cairo contra Francia, Grecia, Turquía, Holanda, Siria y Líbano.

La prueba de la diferente situación del país del Nilo es que, cuando Orenga reclamó para entrenar un marcador, un reloj que contara los 24 segundos de posesión, un médico, un fisioterapeuta y una camilla, recibió una sorprendente respuesta.

"Me dijeron: 'Esto para entrenar no lo usamos'. Les convencí y lo hemos ido cambiando. Ahora parecemos un equipo serio", comenta el preparador, que pone a su selección al nivel de calidad de un equipo de la Liga Endesa, aunque por debajo en el aspecto físico.

"La selección sí que podría jugar en la Liga Endesa. Aunque a nivel físico no pueden competir, sí que hay gente con talento y jugadores grandes. El nivel de la liga local no es profesional, la mayoría de los jugadores trabajan o estudian y luego entrenan por la tarde", apunta.

La mayoría de sus jugadores habla inglés, y para aquellos que no Orenga está aprendiendo egipcio, que es similar al árabe y tiene la lógica dificultad para un español, que ocasiona anécdotas divertidas.

"Por ejemplo, 'diez' y 'rápido' se dicen parecido, ellos dentro de la frase lo entienden, pero yo no. A veces les estoy diciendo 'más rápido' y ellos entienden 'más diez'... Voy haciendo las frases como un indio", bromea Orenga.

Con un combinado de jugadores locales, algunos de ellos sin experiencia previa en la selección, Egipto ganó el Campeonato Árabe de Naciones derrotando a Marruecos por 90-96 en la final, con el pívot Omar Tarek como jugador más valorado del campeonato.

ENTENDER LA CULTURA

A partir de marzo, Orenga se jugará el pase al Afrobasket con los jugadores locales del equipo absoluto y tendrá algo más de tiempo para trabajar con sus jugadores, con los que ya ha tenido tiempo de conocer algunos aspectos culturales que se mezclan inevitablemente con lo deportivo.

"Si el partido empieza a las siete, a las seis y cuarto quedamos para la charla técnica y a las seis y media empezamos a calentar. Pero a las seis y cuarto a lo mejor hay seis o siete que están rezando, porque es la hora del rezo y hay un margen de tiempo para cada oración. Hasta que no terminan todos no puedo hacer la charla, así que en lugar de ser diez minutos, acaban siendo dos", explica.

El preparador español también se sorprendió cuando el habitual grito en el corro con los jugadores antes de comenzar los partidos duraba más de lo habitual.

"En lugar de gritar 'un, dos, tres, Egipto', recitan la primera frase del Corán. Yo preguntaba al principio, ¿qué decís? Hasta que me lo explicaron y desde entonces yo sigo la oración en el libro electrónico, donde tengo una versión del Corán en castellano", comenta.

Las diferencias también cambian a la hora de celebrar las victorias, ya que la costumbre es arrodillarse en señal de agradecimiento. "Tienes que entenderlo, es un mundo completamente distinto", admite Orenga.

La experiencia egipcia está suponiendo para el exjugador y entrenador español todo un desafío no solo por lo cultural, también por el reto deportivo que supone pasar de formar parte de una estructura federativa como la española, trabajando en equipo con más profesionales, a estar prácticamente solo.

"Como entrenador yo he trabajado siempre como ayudante de Scariolo o Aíto (García Reneses), junto a otros, o como primer entrenador en senior o sub-20 con un grupo de ayudantes muy bueno. Pero aquí me he encontrado con que tengo que hacerlo todo, de primero, de segundo, de tercero y de cuarto", admite.

Un paso "más allá" como profesional, al tiempo que forma a sus asistentes egipcios y disfruta de una cultura distinta. "La experiencia es positiva a nivel entrenador, y a nivel personal es otra cultura, y conocer Egipto, que es una maravilla", finaliza.

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