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Las tres batallas de Sam Van Rossom
Hace más de un año cayó lesionado y lo que era aparentemente una sencilla recuperación se convirtió en un larga travesía en el desierto de la que ya parece haber salido. Meses después de regresar a las pista el base taronja vive su mejor momento y encara el primer gran reto del año con optimismo e ilusiones renovadas

Redacción, 31 Ene. 2017.- En la vida constantemente estamos peleando nuestras propias batallas. En ocasiones son simples escaramuzas o la guerra de guerrillas que el día a día nos depara. Peleamos contra nuestros jefes, nos enfrentamos a amigos y desconocidos y, en ocasiones, se nos presentan delante nuestro grandes batallas a modo de enfermedad o discapacidad, desarraigo emocional o incerteza económica.

(ACB Photo/M.A. Polo)

Sam Van Rossom es como cualquiera de nosotros; un jugador en constante lucha por crecer en el competitivo mundo deportivo y al que la suerte le parecía sonreír: Su juego no había parado de crecer desde que llegase a la Liga Endesa vía Zaragoza, era el líder de la selección belga y su trabajo le había hecho opositar a grandes equipos de España y Europa. Ofertas de Barcelona y Moscú “amenazaban” su futuro en Valencia cuando el 22 de noviembre de 2015 se lesionó jugando frente al Guipúzcoa Basket.

Van Rossom, al que las lesiones no le eran ajenas en su reciente pasado, en un principio no parecía que tuviera que esperar mucho tiempo para volver...pero todo se complicó.

Sin la tan deseada favorable evolución, su paciencia sufría los mismo dolores físicos que el cuerpo sentía. Al final, y tras visitar varios especialistas, Van Rossom tomó la decisión de operarse el pasado febrero. Cuando ya vislumbra unos espléndidos 30 años, tuvo que afrontar la batalla más dura.

Fueron 10 meses en el siempre difícil plano B. Ese en el que el deportista no recibe ni visitas ni llamadas, donde el gimnasio es el único lugar donde te sientes cómodo y los fisios recuperan tu cuerpo mientras alivian tus pensamientos. Sin vacaciones y renunciando a jugar con su selección el preeuropeo, el verano fue el momento para recuperar su rodilla.

Tiempo más que suficiente para ir preparando un regreso que fue paulatino, debutó en un amistoso el 17 de septiembre y poco a poco fue entrando en la rotación del equipo. A veces fueron unos minutos, pero en ocasiones, las semanas pasaron sin oportunidad de jugar. Un recuerdo, que por suerte, ya es cosa del pasado. “La lesión está olvidada y ahora sólo intento mejorar cada día. Está claro que volver directamente al nivel que tenía antes es imposible, hay que ir dando pasos y aprovechar los minutos que tenga”, nos cuenta.

Volvieron a ser momentos complicados porque aparentemente todo estaba correcto, pero la segunda batalla comenzaba a disputarse: había que ganarse un puesto en lucha cerrada con Antoine Diot y Guillem Vives, dos bases internacionales de primer nivel.

Si bien el año pasado Guillem dio un paso adelante y mereció los halagos de todos, la temporada comenzó dando a Diot un brillo especial. Tuvo semanas excelsas donde se erigió en estrella del equipo y de la liga... y mientras Sam esperó su turno. “Estoy trabajando duro para recuperarme del todo. Llevo tres meses desde que volví de la lesión y todavía no estoy donde quiero estar. Ahora sólo espero dar los últimos pasos”, confiesa.

Paciente como ya lo fue anteriormente, fue guardando minutos y sensaciones como una hormiguita y las semanas comenzaron a jugar a su favor hasta que el año nuevo parece haberle devuelto a su mejor versión. Si en las 14 primeras jornadas sólo jugó 10 encuentros y su valoración era de 15 puntos, en las últimas cinco jornadas ha sumado 48 puntos. Un dato que resulta más destacado si nos centramos en los tres últimos partidos como local. Para Van Rossom, la Fonteta se ha convertido en la mejor sala de rehabilitación y frente a ICL Manresa, Movistar Estudiantes y Herbalife Gran Canaria promedió más de 16 puntos de valoración, más que la suma de valoración de los otros bases taronja.

“Los minutos son muy caros, pero los tres damos lo que podemos. Todos sabemos que si damos el nivel que podemos ofrecer, el equipo lo va a agradecer”, dice en referencia a la competencia en el puesto.

(ACB Photo/M.A. Polo)

Febrero arranca con Van Rossom tomando una ligera ventaja en esta bendita competición que amistosamente se disputan los bases del equipos, pero también el fugaz segundo mes del año arrojará el primer desafío colectivo de la temporada, la primera gran batalla de la Liga Endesa: La Copa del Rey.

Como anticipo, el pasado sábado pudo superar a Herbalife Gran Canaria, rival de cuartos, aunque comprobó la dureza que ello supone y lo complejo que será volver a vencerle dentro de unas semanas en Vitoria. “Cada vez que jugamos contra Herbalife Gran Canaria vemos que nunca se rinde. En la primera parte nos fuimos por 16 puntos arriba pero ellos los jugadores nunca bajaron los brazos y se metieron en el partido. Ya no es la primera vez que jugamos un partido contra ellos y nos pasa esto. Tenemos que saber gestionar estas situaciones mentalmente, jugar un muy buen baloncesto durante 40 minutos y no pensar que el partido está hecho después de 15 o 20”, cuenta el jugador.

Aunque sólo sea para elevar la moral y ganar posiciones en el terreno de lo anímico, la antesala de la Copa del Rey sonrió a los taronja en un partido de rachas donde las defensas marcaron el devenir del encuentro. “Ellos variaron un poco las defensas del pick and roll; a veces fueron más agresivos y otras menos lo cual hizo difícil leer su defensa, les hizo imprevisibles y tuvimos que buscar soluciones”, resume Van Rossom.

Con o sin ventaja moral (los valencianos les han ganado los dos partidos de liga regular), la realidad es que el duelo es, sin duda, uno de los más apasionantes de cuartos. No se puede olvidar que la maravillosa Copa del Rey protagonizada por los canarios hace un año comenzó, precisamente, sorprendiendo a Valencia Basket en una segunda parte donde los amarillos borraron de la pista al equipo levantino. Un año después no hay ánimo de revancha, quizá simplemente el deseo de haber aprendido de los errores del pasado. “Lo que pasó el año pasado ya pasó y espero haber aprendido la lección que teníamos que aprender para que este año sea otra cosa. Los dos equipos son diferentes, con jugadores distintos así que seguro que será otro partido”, asegura.

Aventurado resulta lanzarse a dar un pronóstico, pero el base sabe que lo que es seguro es que el encuentro del 17 de febrero “será una batalla diferente. Será un partido, como en los últimos años, con dos equipos muy cerca uno del otro y con diferencias muy pequeñas”.

En su vida muchas fueron las batallas que tuvo que afrontar Sam; algunas ganó y otras tantas perdió, pero siempre luchó todas ellas. Ahora, el presente le dibuja tres nuevas confrontaciones, la primera ya parece vencida, en la segunda comienza a ganar terreno, pero es la tercera, la del ansiado título con Valencia Basket, la que más anhela conquistar. Este sábado él y el equipo comenzaron a planificar ese asalto final.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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