Crónica

Dubljevic convierte la venganza en trámite (88-72)
Mandando desde el primer minuto hasta el último, el Valencia Basket ya está en la semifinal de la Copa al derrotar al Herbalife Gran Canaria (88-72). De este modo, los de Pedro Martínez se desquitan de la derrota ante el mismo rival en la edición del año pasado. Inmenso Dubljevic (22 ptos, 11 rebs)

Redacción, 17 Feb. 2017.- El Valencia Basket logró el pase a semifinales de una forma mucho más cómoda de lo imaginada. Siete puntos de inicio de Dubljevic, sin respuesta en el cuadro canario, el mejor reflejo de lo que sería el partido: exhibición del montenegrino, rentas cómodas para el Valencia Basket e impotencia de los amarillos.

El Herbalife Gran Canaria, que fue cediendo hasta verse 21 abajo en el tercer cuarto, llegó a amenazar por momentos con superar la remontada de 19 puntos de la pasada Copa (64-56, m.33), mas ni jugar en su pabellón talismán le sirvió para frenar a los dos perfectos escuderos de Dubljevic. Y es que Oriola y Vives, sumando entre ambos 26 minutos de juego, sumaron 26 puntos y 26 de valoración, números decisivos contra un equipo en el que solo Pasecniks y Oliver (12) inquietaron. A semifinales por la vía rápida.

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73 segundos para pensar en semis

Dos años cayendo en cuartos dan para mucho. Hasta la misma palabra “cuartos”, seguido de derrota, suena a gafe, a maldición. Curiosamente, cuando unos fueron capaces de romper con su infortunio en esta ronda, los otros se vinieron abajo en Copa, con solo unas semis desde 2011. Hasta hoy. Se pasaron días repitiendo que no, que no había ánimo de revancha, que lo del año pasado ya estaba enterrado, mas los jugadores del Valencia Basket no pudieron disimular su motivación contra el equipo que les remontó 19 puntos la temporada pasada para dejarles fuera en la estacada, en una de las mayores remontadas que este torneo vio jamás.

En esta ocasión, no haría falta. El conjunto taronja, intratable desde el arranque, llegó mucho antes que su rival a la pista. En 73 segundos puede cambiar una vida. En 73 segundos puedes quedarte ronco si la canción es un temazo. En 73 segundos puedes conseguir una cita, perderte el final de una serie que lleves viendo años o, simplemente, darle un golpe de muerte a un partido. En 73 segundos, puedes sellar unas semis. Y Dubljevic lo sabía. Un triple para empezar, bandejita a continuación y mate en la siguiente. 7-0 de inicio en solo 1:23. Y un partido marcado para siempre.

McCalebb retrasó el despegue taronja con un par de acciones positivas antes de que el Valencia Basket comenzara a volar. Vives le ganaba la partida a McCalebb, Dubljevic se colgaba del aro y Rafa Martínez ponía el +10 (15-5) desde el tiro libre apenas superado el ecuador del cuarto. El Herbalife Gran Canaria logró mostrar alguna constante vital antes de acabar el periodo, con un par de tiros lejanos, e incluso amenazó con dejar esos 73 segundos en espejismo tras la canasta inicial de Hendrix en el segundo cuarto (23-19, m.11), si bien Dubljevic no dejaba de rugir en la zona. Y no estaba solo.

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El poeta de la brevedad

“Somos un equipo donde todos pueden jugar”, decía Rafa Martínez en la previa, en una de esas frases que puede parecer tópicas y que, bien usadas, esconden una realidad irrebatible. En este Valencia Basket, el último jugador de banquillo te puede hacer un traje. Pierre Oriola, el que menos minutos promedia en Liga Endesa, salió a la pista lleno de energía y dispuesto a volver a aprovechar como nadie sus ‘chupitos’ de juego en pista.

Llamándose Pierre David Oriola bien pudo ser un artista incomprendido de Montmartre, un músico bohemio de la calle o un escritor hispanofrancés con el corazón roto. Él, la poesía, prefirió escribirla en pista. La primera que tocó, un rebote ofensivo convertido en canasta. +11 tras el 7-0. La segunda, un instante después del triple de Sastre, una vez se quedó solo en la zona. A la siguiente, nueva puñalada de genialidad (35-22, m.15), nuevamente sin oposición. Todo tan básico, tan fácil, tan inteligente que parecía una locura pensar en pararle.

Al quinto enceste, esta vez un mate, sus números indicaban una increíble estadística de 10 puntos, con 5/5 en tiros de 2… ¡en solo 4 minutos! Y su equipo bien que lo notaba, con Sato estableciendo la máxima (43-24) a tres minutos para el descanso. Ese -19, que se repitió como un mantra después de aquella remontada en A Coruña y que aún resuena, se convirtió, tal vez, en la única esperanza de un Herbalife Gran Canaria irreconocible de principio a fin.

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El espíritu del 19

En esto del deporte, todos dicen no ser supersticiosos, pero valiente aquel que le pida a un jugador hacerse una foto con el trofeo el día antes de una final. No, nadie cree, pero en pista, cuando la razón ya no juega de tu lado, la ilógica se transforma de lo que haga falta. Y menos de 24 horas después de ver en Copa un calco del Real Madrid-MoraBanc Andorra de Liga Endesa, ¿por qué no imaginar que para empezar una remontada había que llegar hasta el -19? Mejor homenaje, imposible.

Los de Luis Casimiro, 15 abajo al descanso, llegaron incluso a verse 21 puntos abajo en el luminoso (57-36, m.24) cuando el chip coruñés les saltó. McCalebb puso las bases con un 0-6, aún algo tímido. Pasecniks hacía daño en la pintura, Aguilar se colgaba del aro y el murmullo empezó a sonar. ¿Y si volvía a pasar? ¿Y si todo lo de esta Copa ya lo habíamos visto en otra parte? Cuando Oliver, con canasta y adicional, completaba el parcial de 2-13, las preguntas también se las hizo el Valencia Basket (59-49, m.29), que contuvo algo la rabia de su oponente con un triple de Sastre antes del final de cuarto (62-50).

Ya en el último, otro de Aguilar volvía a dejar el encuentro en un margen de solo 10 puntos, que Albert Oliver se atrevió a rebajar tras su penetración (64-56) a siete minutos del final. El espíritu del 19 había funcionado. Pero ni eso les haría hueco en semifinales.

Un cántico para Dubljevic

Las palabras de Rafa Martínez resonaron en la cabeza del Herbalife Gran Canaria durante los minutos decisivos y, saliera quien saliera del banquillo, el resultado era igual. O peor. No solo el imparable Dubljevic tuvo descansos de lujo, con Oriola marcándose un espectacular 7/7 en solo 12 minutos. Vives, en menos de 14, alcanzaba los 16 puntos. 7 de ellos en un minuto mágico, bombita y triple incluidos, para cambiar la dinámica presente desde el descanso.

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Kuric tiró de orgullo pero el 71-61 a 5 minutos del final fue la última vez en la que al Herbalife Gran Canaria se le vio con vida en esta Copa. Un triple de Sikma precedió al ritual de todo buen partido copero, aquel himno de tres letras a todo aquel que se luzca. Con 22 puntos, 11 rebotes y 32 de valoración, Dubljevic se ganó el cántico. Su equipo, las semis, selladas mucho antes del definitivo 88-72. Concretamente, desde aquellos 73 segundos que lo cambiaron todo.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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