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El Valencia Basket le sonríe a la final (67-76)
El Valencia Basket se ha clasificado para su quinta final de Copa del Rey tras derrotar al FC Barcelona Lassa (67-76) después de una gran reacción surgida de un parcial 13-30 en el tercer cuarto. San Emeterio lideró la anotación de su equipo con 16 puntos

Abrazo entre Vives y Dubljevic (ACB Photo)

Redacción, 18 Feb. 2017.- Valencia Basket es un poco más grande. Pedro Martínez es un poco más grande. Estos jugadores son un poco más grandes tras vestirse de finalista en la pista donde llegó por última vez a una. El cuadro taronja jugará contra el Real Madrid en la finalísima copera tras un partido conquistado en un tercer cuarto que ya es historia del club.

El Barça Lassa remontó el buen inicio de su rival a base de Tomic y triples, aunque nunca supo cómo responder al vendaval valenciano en el tercer cuarto (13-30), con Dubljevic, Rafa Martínez y Oriola como estandartes de un triunfo ya imborrable para la entidad.

Triples contra San Eme

En la Copa del déjà vu, en la Copa de los recuerdos y paralelismos, en la Copa que uno siente que ha escrito antes, el Valencia Basket firmó, 24 horas después, un inicio exactamente igual que frente al Herbalife Gran Canaria. Aquel 0-7 en 73 segundos esta vez se multiplicaron por dos, es cierto, mas haber tenido en cuartos un partido tan plácido después de un inicio hacía soñar a los valencianos.

El viernes fue con monólogo de Dubljevic. Este sábado, Bojan sumó otros 4 pero le cedió el triple a San Eme. Quizá pasó como en esas películas de viajes en el tiempo donde si tocas algo, varías todo el universo venidero. El universo se llamaba Ante Tomic, líder de un Barça Lassa que empezó a respirar desde el 6,75. Otro paralelismo, después de sobrevivir con triples frente al Unicaja. Con solo tres puntos en cinco minutos, mostrando su cara más fea, los de Bartzokas cambiaron el gesto de la mano de Rice y Renfroe, con Ante dejándose ya ver (8-9, m.6).

Rice la deja suavemente (ACB Photo)

Vezenkov, siempre desde lejos, empató el partido a 11 antes de que Tomic se colgara del aro como si quisiera quedarse allí para siempre tras un gran pase de Rice. Sin embargo, San Emeterio estaba de dulce (2/2 T2, 2/2 T3 en el primer periodo) y, con 5 puntos en un abrir y cerrar de ojos, su Valencia Basket volvió a mirar por el retrovisor a su rival. Incluso amagó con un tímido demarraje al final de cuarto, si bien, sobre la bocina, Vezenkov le devolvió a Vives el triple (17-19) y todo volvería a empezar prácticamente en el segundo periodo.

Con Tomic, otra historia

Quizá, con un 5/9 desde el exterior cuando Vezenkov abrió el cuarto adelantando a su equipo (20-19), el FC Barcelona Lassa podría haber pensado que le iba bien poniendo todas las fichas en en la casilla del triple. Sin embargo, cuando se acordó de que tenía también en pista a Ante Tomic, su juego se iluminó.

Con Ante como faro, el conjunto catalán es, simplemente, más temible. Máxime si Koponen se viste de Basile. Costaba no recordar al mítico italiano y a sus triples ignorantes cuando Petteri volvía a encestar desde Finlandia lanzando sin pensar y elevando la renta barcelonista hasta un +10 que volvía a desempolvar el refranero de tópicos. ¿Otro Clásico en la final? ¿Otra decepción copera para Pedro Martínez?

El Valencia Basket, guiado por el Efecto Oriola -así, en mayúsculas-, llegó a colocarse a 4 antes de que entre el desparpajo de Peno y la clase de Tomic, el FC Barcelona sintiese llegar al descanso con los deberes hechos. El croata, superior en la pintura, se plantaba en el descanso con 20 de valoración (11 pt, 7 reb), tras haber anotado los últimos 7 puntos de su equipo (38-29), con el modo final ya activado. Ni se imaginaba lo que iba a pasar.

Martínez supera a Koponen (ACB Photo)

Los ángeles, de naranja

Hace cuatro años, el blaugrana y el taronja se mezclaban en el parqué vitoriano en la última final copera disputada en el Buesa Arena. En aquella edición copera, Pedro Martínez no entrenaba en la Ciudad del Turia, sino a un Herbalife Gran Canaria que pasó por primera vez de cuartos en su historia. Para él también lo fue, con 9 eliminaciones en primera ronda, una derrota en semis y ninguna presencia en la final. Hasta hoy.

Como si cada uno de los jugadores del Valencia Basket jugara para romper ese maleficio. Como si cada uno de los aficionados en la grada gritaran para romper el gafe. El equipo fue otro, de esos que solo se relataban correctamente en cuento, de esos que solo se pintan bien en dibujos animados. Y el primer trazo de ese cómic de súper-heroes taronja tenía que hacerlo Oriola, el héroe inesperado en cuartos, la estrella desde la sombra en semis. Motivado, radiante, ganador. Un 2+1 y un triple metieron al Valencia Basket en el partido, con el Barça Lassa teniendo otro de sus cortocircuitos en ataque.

Los de Bartzokas sufrieron una sequía anotadora de casi cinco minutos, que el equipo valenciano aprovechó para empatar a 39 con otra canasta de tres puntos de Rafa Martínez. Su minuto y medio, mágico y trascendental, ya es historia del club valenciano, con otros dos triples explosivos para incendiar el encuentro (41-44, m.25). No paró ahí el equipo de Martínez. Van Rossom corría el contraataque como si fuera el último de su vida, Dubljevic se marcaba un tango sin pareja en la zona y Oriola cerraba lo que él mismo había empezado con un triple más propio de jugador franquicia.

Un abuso, un escándalo, una exhibición de puntos y carácter, de baloncesto y orgullo. Un 10-30 decisivo en todo el cuarto hasta la bomba final de Koponen (51-59), que a ningún valenciano intimidó a poco que su equipo siguiera jugando así. Como los ángeles.

La sonrisa de Valencia

¿Recuerdas esa fiesta a la que no pudiste ir? ¿Esa celebración que te perdiste por trabajo? Esa sensación idiota de que, si tus amigos se lo pasan bien, tú tienes que estar. Sí o sí. Kravtsov pensó lo mismo. Y se apuntó a la fiesta a lo grande. De esos que traen el vino, ponen la música y hasta recogen las copas al terminar.

Oriola y Dubljevic levantan a Sastre (ACB Photo)

Su primer mate fue el preludio. Su 2+1 agónico, la confirmación (53-64, m.32. El alley-oop posterior, el fin de la mesura en la grada taronja, que veía a los suyos 12 arriba (56-68) a 6 minutos del final. Aún hubo que conservarla un rato más, ya que a Munford, el último en llegar al Barça Lassa, se le metió en la cabeza aquello de probar el pellizco de jugar una final ACB. Sus puntos reactivaron al cuadro catalán, que muy pronto se puso a 5 (63-68) y posesión para declarar el estado de miedo en el bando rival.

Rice y la penetración que no fue. Van Rossom y la penetración que si fue. Dos jugadas entrelazadas, un cruce de destinos y de caminos. El Valencia Basket tomó el de la finalísima, con los aficionados taronja celebrando, de pie ya hasta el último segundo del partido (67-76), la machada de los suyos. Sonríe Pedro, las maldiciones no existen. Sonríe, Valencia, tu equipo es grande. Sonríe, baloncesto… será una gran final.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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