Nota de agencia

Hugo López, títulos en tres continentes
En una entrevista con la Agencia EFE, Hugo López repasó su carrera en los banquillos, que le ha permitido ganar títulos en España, en Canadá y en Angola

Redacción, 8 Mar. 2017 (EFE).- El entrenador de baloncesto vallisoletano Hugo López, que dirige actualmente al Recreativo de Libolo angoleño invicto en la Liga y finalista de la Copa de Campeones Africana, acumula títulos en el baloncesto europeo, americano y africano con una filosofía: que el basket no tiene fronteras.

Los Halifax Hurricanes, con la NBL canadiense (Foto: Raúl Rodríguez)

En una entrevista con la Agencia EFE, Hugo López repasó su carrera en los banquillos, que le ha permitido ganar títulos en España -como segundo técnico de Pablo Laso en el Real Madrid-, en Canadá con los Halifax Hurricanes y en Angola, donde ya se ha hecho con la Supercopa y rozó con la punta de los dedos la Copa de Campeones Africana, perdida ante el Al Ahly egipcio

"ESTADOS UNIDOS ES EL PAÍS DEL BALONCESTO"

A Hugo López (Valladolid, 29 de junio de 1975) no le llegó la carrera internacional por casualidad. Con 25 años, decidió 'cruzar el charco' del Atlántico para probar suerte como técnico en el baloncesto estadounidense.

"Había estado en un campus de verano en Carolina del Sur durante diez semanas, con jugadores de todo el país. A falta de semana y media para que acabara el campus vino un director deportivo de un 'High School', que había visto mi forma de entrenar y le gustaba; y me planteó si quería ser entrenador en el Northwestern High School de Pennsylvania", recuerda López en una conversación con EFE.

Corría el año 2000 y a López todavía le quedaban algunas asignaturas para acabar su licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, pero por su mente no pasó un atisbo de duda.

"No dudé mucho en aceptar. Hicimos una grandísima temporada, fuimos a los 'playoffs' estatales y sirvió para que me llamaran como asistente en la Edinboro University", relata el preparador pucelano.

López firmó dos años con la universidad estadounidense, aunque solo completó el primero, ya que decidió regresar antes del segundo para entrenar en la Liga LEB española, en Los Barrios (Cádiz), donde pasaría siete temporadas como ayudante de Félix Alonso, Quino Salvo y Moncho Fernández, antes de enrolarse en el Gipuzkoa Basket de Pablo Laso y posteriormente ir con él al Real Madrid.

El entrenador español se declara una persona marcada por la cultura estadounidense y por su baloncesto, del que extrajo una enseñanza que le iba a marcar para el resto de su carrera.

"Estados Unidos me marcó en todo, en mi concepto de vida, mi manera de vivir... Ir a Estados Unidos es estar en el país del baloncesto. Vivir allí solo te hace abrir la mente y pensar que el 'basket' no tiene fronteras, e intentar entrenar allá donde te quieran", confiesa Hugo López.

UN PRIMER Y SIGNIFICATIVO CONTACTO CON EL BALONCESTO AFRICANO

Tras ese primer contacto con el baloncesto estadounidense, Hugo López afrontó una larga etapa en el baloncesto nacional, primero en LEB en Cádiz y después en la ACB como entrenador ayudante de Pablo Laso, durante tres temporadas en Gipuzkoa y otras tres campañas más en el Real Madrid, en las que conquistó una Liga Endesa, una Copa del Rey y dos Supercopas, además de una final de la Euroliga.

Esa etapa plagada de títulos en el club blanco terminó en el verano de 2014, y en el mes de septiembre un nuevo continente llamó a la puerta del técnico de Valladolid: África.

El Malabo Kings de Guinea Ecuatorial requería de sus servicios para conducir a su equipo durante la Copa de Campeones de África, cuya fase final se celebró ese año en Túnez.

"Fue una etapa breve y no tuve que ir a Guinea. El equipo preparó la Copa en España y luego fuimos a disputar el torneo a Túnez", explica Hugo López.

No fue un torneo exitoso, pero sí significativo para lo que vendría después. Malabo Kings ganó solo un partido de la fase de grupos, pero fue en la primera jornada y contra el que a la postre sería el campeón: el Recreativo de Libolo angoleño.

"En aquella Copa África de clubes, cuando el Recreativo de Libolo salió por primera vez campeón, solo perdió un partido, que fue contra mi equipo, el Malabo Kings. A veces las casualidades en el baloncesto existen", reconoce Hugo López.

"Ganamos aquel partido por una decena de puntos, jugando muy bien al baloncesto. Mantuve relación con el técnico portugués del Libolo, Norberto Alves", añade el preparador vallisoletano, que dos años después sustituiría a Alves al frente de ese banquillo.

CAMPEÓN DE LA CANASTA EN LA TIERRA DEL HOCKEY

Su reencuentro con el continente tardaría en llegar. En enero volvería a recibir una llamada de la Comunidad de Madrid, pero al sur de la capital. Durante cuatro meses, intentó enderezar el rumbo de un Fuenlabrada que ya venía muy torcido, y que terminaría en el descenso deportivo de la Liga Endesa, aunque no fuera así al final por motivos económicos.

López fue destituido del Fuenlabrada en abril de 2015 y durante ese verano tuvo contactos con varios equipos, pero no fue hasta septiembre cuando recibió la llamada definitiva, la de los Halifax Hurricanes de Canadá.

"No tenía ninguna referencia y no conocía la liga", reconoce el preparador pucelano, que tuvo la oportunidad porque el dueño de la franquicia, Andre Levingston, es un aficionado al baloncesto europeo y le conocía de su etapa en el Real Madrid.

"En Canadá el baloncesto es el segundo deporte tras el hockey, que es histórico allí y contra el cual competir es imposible. Es como el fútbol en España. Hay partidos de la segunda división de hockey que pueden llegar a tener 10.000 espectadores", explica López sobre un país que es el segundo que más nacionales aporta a la NBA después de los estadounidenses.

La experiencia en el país norteamericano no pudo ser mejor: ganador de la conferencia y del país, por primera vez en la historia de la franquicia. Tres reconocimientos como entrenador del mes para el español y el de mejor entrenador del año.

"Ganar un título de liga en un país no está al alcance de muchos. Y ellos no habían ganado nunca el título nacional, aunque sí el de conferencia. Fue histórico", rememora el preparador, que tuvo a su lado en esta experiencia al técnico canario Raúl Rodríguez, que ahora desempeña su labor en el Alba Berlín alemán.

La aventura en Halifax quedó reducida a esa temporada, después de que club y entrenador no se pusieran de acuerdo, ya que la franquicia canadiense pretendía que López asumiera la doble faceta de entrenador y 'manager', algo que a él no le convencía.

"A mí no me encajaba mucho la idea, porque creo que cada minuto que dedicas a ser director deportivo dejas de ser entrenador. Aún así, mi relación con ellos es estupenda", explica.

UNA NUEVA LLAMADA DE ÁFRICA

Concluido el periplo canadiense, López vuelve a España y examina ofertas que no acaban de fructificar. El entrenador vallisoletano, que se resiste a "estar quieto", recibió entonces la llamada de un equipo conocido: el Recreativo de Libolo angoleño contra el que se cruzó en 2014, cuando dirigía a los Malabo Kings ecuatoguineanos.

El conjunto angoleño -un club bastante reciente, con menos de una década de historia, pero plagada de éxitos- había logrado en 2014 su mayor éxito con la Copa de Campeones, y la siguiente temporada había sido en blanco.

"Yo no puedo estar mucho tiempo parado, salió la opción de venir a Angola, a un buen club para luchar por cosas importantes, y me lancé a la aventura", explica López a EFE desde Luanda, donde esta temporada comparte piso con el técnico ayudante Lolo Encinas, y también cuenta a su lado con un preparado físico español, Adrián Rubio.

"Cuando invierten en un entrenador extranjero, invierten para tener buenos resultados. Tengo un buen grupo de trabajo, el equipo encajó bien mi idea de baloncesto, ganamos la Supercopa, que era el primer torneo, y a día de hoy estamos invictos en la Liga", comenta el técnico pucelano.

En estos meses de experiencia, López también ha vivido la decepción de quedarse a las puertas de un gran título como la Copa de Campeones, en la que cayeron ante el Al Ahly egipcio (68-66) en una fase final disputada en El Cairo.

"Perdimos de dos en un ambiente muy hostil. Tuvimos una canasta para ponernos delante, fallamos, ellos metieron sus tiros libres... Pero creo que hay que estar muy satisfechos, ser el segundo mejor club de África es para estar orgullosos", comenta.

El baloncesto angoleño es "muy físico" y está muy marcado por el talento individual, por lo que el entrenador español ha aportado esa idea "más táctica" que caracteriza al baloncesto europeo, un juego más cooperativo, al mismo tiempo que con mucho ritmo.

"Salvo los últimos años, Angola ha sido un país 'top' en África y quieren recuperar el cetro en el Afrobasket (que se disputará en agosto en la República Democrática del Congo). El baloncesto aquí es el segundo deporte tras el fútbol", explica López.

El colorido y la música que caracterizan a esta parte del mundo se muestran sobre todo en los partidos de máxima rivalidad contra equipos como el Primeiro de Agosto, el más laureado del país.

Luanda, la nueva casa del técnico vallisoletano, es una ciudad de contrastes. "Socialmente es un impacto, porque tiene 12 millones de habitantes en una ciudad preparada para 6. Hay muchas diferencias entre sectores muy ricos y muy pobres", explica.

La vida de Hugo López en Angola está muy centrada en el baloncesto, salvando algún restaurante, algún paseo y las habituales charlas por Skype, la ventana que le permite comunicar Luanda con Valladolid, donde viven sus hijos.

"No es una situación fácil, siempre que he salido fuera de España he ido solo. Te vas habituando, pero es complicado, hay añoranza sobre todo con los hijos. Pero ellos entienden que es el trabajo de su padre", explica Hugo López, un trotamundos del basket que, si sigue la misma senda ganadora en los 'playoff', podrá sumar un nuevo título liguero internacional a su colección.

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