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Frank Martin, aires cubanos que triunfan en el Gran Baile
De sus inicios como portero de discoteca en Miami al éxito como entrenador. Frank Martin guía a la Universidad de South Carolina en el March Madness, donde ya han eliminado a la poderosa Duke. Todo un personaje sin pelos en la lengua y siempre rodeado de un aura de polémica

Frank Martin


Redacción, 24 Mar. 2017. -Era el descanso del encuentro de Segunda Ronda del Gran Baile que enfrentaba a Duke y South Carolina. Los Blue Devils parecían tener controlado el partido con siete puntos de ventaja (23-30) y dejando a los Gamecocks en un paupérrimo 20% en tiros de campo.

No pintaba bien para los de Columbia pero si alguien era capaz de tener fe y transmitirla a sus jugadores, ese era Francisco Martín, más conocido como Frank Martin en el baloncesto colegial universitario. En una segunda mitad de ensueño anotaron 65 puntos con un 71% de acierto durante ese periodo dejando en la cuneta a un equipo que parecía estar en muy buena inercia tras haberse tambaleado durante la temporada fruto de las lesiones. El equipo del vanagloriado entrenador Mike Krzyzewski se quedaba fuera del torneo contra todo pronóstico y los Gamecocks se metían entre los 16 mejores equipos del país.

Cuando al finalizar el encuentro le preguntaban cómo había hecho para cambiar de manera tan radical ese acierto de cara al aro entre periodo y periodo, Frank fue muy sincero y contestaba: “Es imposible tener ese acierto, es una locura, pero esto es la Locura de Marzo”.

Un técnico que no pasa desapercibido. O lo odias o lo amas. Y está claro que cuando consigue calar en sus chicos, lo hace de manera muy profunda. Como muestra de ello, uno de los primeros en felicitar a Coach Martin en las redes sociales tras la gran gesta fue el exNBA Udonis Haslem, quien a pesar de haber jugado en NCAA para los Florida Gators, fue discípulo suyo en etapas previas, y twitteaba: “Felicidades a mi entrenador de instituto y mentor Frank Martin. Sí, soy un Gator (de Florida) pero este hombre significa todo para mi. Enhorabuena Gamecocks”.

Hijo de exiliados políticos cubanos, no se muerde la lengua cuando tiene que hablar de estos temas y tiene muy clara su postura. El día que se dio a conocer la muerte de Fidel Castro, declaraba que “mi abuela ya puede descansar en paz”. Orgulloso defensor del país que acogió a su familia y le dio la oportunidad de crecer a nivel profesional y llegar a la élite deportiva. “No le deseo a nadie la muerte, pero me alegro de no tener que haber vivido bajo su régimen. Me entristece ver como alguien con un mínimo de educación pueda apoyar cualquier cosa que Castro haya hecho cuando su mayor aliado ha sido el Che Guevara, el mayor asesino de todos los tiempos”. Declaraciones que no dejan a nadie indiferente de un personaje que se crece cuando defiende lo suyo. “Este gran país (USA) acogió a mi familia cuando no hablaban ni una palabra de inglés. No les dio nada gratis, pero sí les brindó una oportunidad”.

Una de las cosas que dice admirar más de los Estados Unidos es la libertad de expresión. Precisamente antes del encuentro ante Duke, celebrado en Greenville, Carolina del Sur, una bandera confederada llamaba la atención en los exteriores del pabellón y no pasaba desapercibida a la llegada del autobús del equipo. Fue en 2015 cuando la bandera fue retirada del senado del estado y sólo está permitida en condiciones y lugares especiales.

Frank fue preguntado sobre la presencia de la bandera y una vez más, no tuvo pelos en la lengua “No entiendo por qué causa tanta controversia. Vivimos en los Estados Unidos. La gente tiene todo el derecho a hacer lo que les venga en gana. Pueden protestar incluso si están de acuerdo o no con quién es el Presidente de USA. La gente tiene todo el derecho de hacer lo que quiera cuando quiera. Nuestro estado (Carolina del Sur) es precioso. Nuestro estado está plagado de gente increíble. Nuestro estado es progresista y mira hacia delante. Estamos en un lugar mejor de lo que era cinco años atrás cuando llegue a esta universidad, y por eso tenemos el Torneo de la NCAA jugándose aquí. Es lo que es. Esa es la belleza de nuestro país. Todos nos expresamos a nuestra manera. No significa que tenga que invitar a esa gente a mi casa, pero tengo un montón de gente a la que sí invitaría. Esta universidad me contrató a mi, hijo de inmigrantes cubanos y casado con la hija de inmigrantes jamaicanos. Tenemos hijos interraciales y nos han tratado como alguien cercano y familiar desde el primer día de nuestra llegada, pero no porque entrene baloncesto, sino porque es como se trata a la gente en este estado. Es un honor para mi representar a esta universidad y no podría estar más feliz de vivir en un estado como Carolina del Sur”.

Hacía 44 años que los Gamecocks no pisaban el Sweet 16 y, de hecho, ese es su techo ya que nunca en la historia se han colado en el Elite 8. Baylor Bears es la siguiente piedra que tienen que esquivar en el camino para lograr la gesta, y Frank Martin es consciente de lo que ha logrado en cinco años y de que está tatuando su nombre con fuego en los archivos de los de Columbia. Curioso porque ha sido un equipo que consiguió la presencia en el Gran Baile por medio de una invitación ya que su tramo final de temporada regular fue malo ganando tan sólo 5 de los últimos 8 encuentros y además cayendo ante Alabama a las primeras de cambio en el Torneo de la Southeastern Conference (SEC). Un balance demasiado justo de 22-10 pero que, finalmente, cuando oyeron su nombre en el Selection Sunday, las caras de alivio a la vez que alegría eran la nota dominante entre los jugadores y técnicos de South Carolina.

Está claro que Coach Martin vive su momento más dulce como entrenador colegial, pero no todo ha sido de color de rosa en su carrera en la máxima competición colegial.

De portero de discoteca a entrenador

El legado de Frank comenzó a gestarse en los años 80 cuando compaginaba estudios universitarios en Florida International University con su trabajo como personal de seguridad en los garitos nocturnos de Miami, la apodada Capital de Latinoamérica. Al mismo tiempo daba sus primeros pasos como entrenador, siendo asistente en el Miami High School. Su primer trabajo como entrenador principal llegó cuando obtuvo su título universitario y fue dirigiendo a North Miami High School lo que le sirvió de trampolín para volver al anterior instituto, pero esta vez como principal responsable del equipo además de cómo profesor de matemáticas. 3 años y 3 títulos de Campeón Estatal de Florida dirigiendo a futuros jugadores NBA como el mencionado Udonis Haslem o Steve Blake.

Pero con los primeros éxitos en su carrera llegaron las primeras polémicas, ya que dos de esos títulos fueron revocados al haberse descubierto irregularidades en el reclutamiento de varios jugadores lo que acabó conllevando su despido a pesar de que ninguna de esas acusaciones apuntaba directamente al entrenador.

Sus comienzos en el baloncesto colegial fueron como asistente en la ciudad de Boston con Northeastern University para posteriormente pasar a ser asistente de Bob Huggins (también presente en el Sweet 16 de esta temporada como entrenador de West Virginia) y Andy Kennedy en Cincinnati Bearcats. Fue precisamente Huggins el que se llevó a Martin a Kansas State cuando cambió de universidad y fue con los Wildcats cuando obtuvo su oportunidad de oro ya que tras una temporada se hizo con el primer puesto de entrenador al dimitir el que hasta ahora era su jefe.

Corría la temporada 2007-2008 cuando nuestro protagonista debutaba como entrenador principal en el baloncesto colegial, y llegaban tantos éxitos como polémicas: conseguía meter a Kansas State por primera vez en su historia en Elite 8 de una Locura de Marzo; era nombrado entrenador del año de la Big 12 en 2010; conseguía la primera victoria de la universidad sobre un equipo Top25 y también la primera victoria sobre su eterno rival: Kansas Jayhawks. Pero en ese mismo tiempo, algo fallaba porque cada vez eran más los jugadores que abandonaban la universidad solicitando ser transferidos a otra institución. En 5 años la lista de abandonos se hacía infinita: Andre Gilbert, Abdul Herrera, Ron Anderson, Fred Brown, Buchi Awaji, Justin Werner, Dominique Sutton, Freddy Asprilla, Wally Judge, Nick Russell, Juevol Myles, Devon Peterson, Damontre Harris, Will Spradling… Todos jugadores que no aguantaron la presión y se fueron de la universidad.

Los métodos utilizados por Frank Martin en los entrenamientos no eran aptos para todo el mundo y había que ser mentalmente muy fuerte para seguir adelante. Métodos que muchos han calificado como abusivos y rozando lo ilegal. Martin utiliza vocabulario despectivo, tacos, insultos, y además no se esconde. Son innumerables los videos que se puede encontrar en YouTube al respecto.

Tras sonar su nombre como posible entrenador de Miami Hurricanes en 2012, finalmente acabó firmando con South Carolina tras haberse ganado un contrato millonario con los Wildcats previamente. Y estas últimas cinco campañas han sido un reflejo de su paso por Kansas State: éxitos que contrastan con situaciones controvertidas y continuo éxodo de jugadores que no quieren saber nada de él. En el caso de los Gamecocks el listado también es amplio: Marcus Stroman, Eric Cobb, Demetrius Henry, Jamall Gregory, Shamiek Sheppard, Reggie Theus Jr, Raymond Doby

Y los que se quedan sufren su ira y energía ya que curiosamente, Martin fue suspendido por su propia universidad la pasada temporada al grabar las cámaras como le gritaba y abusaba verbalmente del que hoy es uno de sus jugadores clave, Duane Notice.

En definitiva, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Este es Frank Martin en esencia. Alguien que no te deja indiferente. Siempre al límite de lo permitido y a veces sobrepasando la línea. Veremos qué le depara el encuentro ante Baylor y si es capaz de seguir consiguiendo hitos.

Gonzalo Bedia
@gonzalobedia

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