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El espíritu de Ciudad Jardín lleva la final al tercero (79-71)
Unicaja se hizo fuerte en el Carpena y dominó contra Valencia Basket desde el salto inicial hasta el bocinazo final para forzar el tercer y definitivo partido de la final de la EuroCup (79-71). Jamar Smith, con 20 puntos, y Alen Omic (12-10), héroes en Málaga

Waczynski celebra un triple (Foto: Euroleague/Getty)


Málaga, 31 Mar. 2017. "La serie se merece un tercero, la final se merece un tercero", repetía una y otra vez el Plaza más expresivo de la temporada en la previa del segundo asalto. La serie tendrá un tercero. La final tendrá un tercero.

El Unicaja, en uno de sus días más grandes de la era reciente, en uno de las noches más especiales de su afición, forzó el tercer partido al vencer por 79-71 a un Valencia Basket al que le sobró valentía y le faltó frescura. Y rebote, en especial... rebote (40-24).

Los malacitanos salieron en tromba (10-3, m.3) y llevaron el mando durante todo el encuentro, a pesar de que los de Martínez, poco acertados pero siempre con respuesta, jamás parecieron desconectar del todo. Un 0-6 taronja nada más empezar el tercer cuarto (43-40, m.22) fue replicado por un 12-0 cajista, con un Omic más gigante que nunca en Málaga.

Smith (20) se apuntó a la fiesta (64-48, m.29) y ni siquiera el orgullo visitante pudo cambiar un guion que terminó de escribirse a falta de los diez minutos finales, donde comenzó, ya sin disimulo, a jugarse el tercer encuentro. Valencia espera.

Van Rossom se va hasta la cocina (Foto: Euroleague/Getty)


Un viaje al 22+1

Y, de repente, el Carpena fue Ciudad Jardín. Y, sin esperarlo, el siglo XX pidió la palabra para dar su último grito, para parar el tiempo en la frontera del viejo milenio. Era un 30 de marzo del año 2000. Era un duelo frente al Limoges de Marcus Brown y Weis. La dictadura de los títulos nunca entendió de romanticismos. Desde que el deporte es deporte, los trofeos siempre se recuerdan más que las derrotas. Sin embargo, pese al orgullo de la Korac conquistada al año siguiente, ningún aficionado que estuviera aquel día allí podrá olvidar jamás el ambiente del "22+1", de la remontada que no fue, de una de las derrotas más dulces y ruidosas que jamás tuvo el Unicaja en Europa.

El griterío, el color, la voz quebrada en el himno, la escandalosa presión ambiental que tendría que soportar el Valencia Basket para poder vestirse de campeón. Y el impulso que, como en semifinales, disparó al Unicaja en el arranque hasta el mismo cielo, sin que su rival pudiera impedirlo. Un par de triples de Waczynski y Nedovic, un enceste en la zona de Omic y una triangulación magistral culminada por Brooks para el 10-3 en solo tres minutos.

Los de Pedro Martínez, un equipo cuyo talento luce más merced a una mentalidad de absoluto grande de Europa, ni se inmutaban. Como en el primer partido, haciendo la goma mas sin desconectar jamás. Un 2+1 de Sastre por aquí, un triple de Van Rossom por allá, 5 puntitos de Vives para apagar el incendio (15-11, m.7). Y la tormenta verde ya parecía menor. Pero su rival, en simbiosis absoluta con su público, atacaba una y otra vez en el marcador.

Un 3+1 de Fogg se celebró como una victoria. En realidad, cada canasta parecía un gol, un touchdown, un ensayo, un homerun, un set ganado, qué más daba. Y más cuando estas tenían la firma de un Okouo, protagonista de su propio cuento de hadas (21-11, m.8). Sin embargo, una vez más, como en la Fonteta, como en casi cualquier emergencia que pudiera haber en este curso, el cuadro taronja activó el plan B. O el Z, o como diablos llamen en ese vestuario a esa forma magistral de llegar a la estación, sin perder el aliento, cada vez que un tren está a punto de escaparse. Un triple de Sato y el acierto final de Will Thomas (21-16) enfriaban por primera vez desde la previa la grada verde del pabellón malagueño al final del primer cuarto.

El rebote como llave

Cuando el pasado verano el Valencia Basket anunció el fichaje de Pierre Oriola, ni el seguidor más optimista hubiera imaginado que, más que un jugador, el club acababa de encontrar una filosofía. Oriolismo como forma de vida, oriolismo como respuesta a los problemas, oriolismo como manera de contagiar. De evadirse, de creer. Fue solo un palmeo. Fue solo un tiro libre. Mas el Unicaja, al igual que en el primer asalto de la serie, captó el mensaje. No podría respirar tranquilo nunca, jamás, frente a un equipo invadido por el orioslimo.

Dubljevic suelta el gancho (Foto: EFE)

Los de Málaga, con mil méritos en su haber, no conseguían abrir hueco. Ni Jamar Smith encadenando 5 puntos, ni Alberto Díaz robando en el dos contra uno o anotando desde lejos. Ni siquiera Omic con su omnipresencia en el rebote. Sato y San Emeterio, inspirados desde el 6,75, contenían cada amago de demarraje malacitano y el Valencia Basket se lo creyó del todo cuando por fin Dubljevic apareció en el partido con su primera canasta (31-27), 15 minutos después del salto inicial.

Sin embargo, lo del cuadro valenciano en el rebote era un auténtico naufragio y el Unicaja convirtió la batalla por cada captura en una auténtica guerra, convencido de que esa sangría sería la llave del tercer partido. Parecía exclamarlo Brooks, todo alma, con tres rebotes ofensivos seguidos. Le seguía Omic, por momentos poseído (36-29, m.15). Y a pesar del triple de Vives o del palmeo de Sikma, el escandaloso balance de 24-11 (11 de ellos ofensivos) para los malacitanos acabó por dinamitar la primera mitad justo antes de su fin, con Nedovic deslizándose elegante por el parqué y el mismo Brooks desatando la locura con su triple sobre la bocina para poner al descanso el 43-34. El "Sí se puede volvió a sonar". Se pudiera o no, solo había algo irrebatible: el Unicaja sí creía que se podía.

La profecía de Omic

El tercer cuarto, ese paraíso taronja en cada duelo entre ambos esta temporada, ese absoluto infierno malacitano -pero infierno de los que le queman a uno mismo, no el verde para intimidar al oponente-, pareció dinamitar los veinte minutos anteriores en solo cien segundos. Dubljevic aparecía de inicio, San Emeterio penetraba y el propio Fernando, esta vez tras rebote en ataque, cerraba el 0-6 de parcial en menos de dos minutos: 43-40. El partido, simplemente, parecía del todo nuevo, sin asemejarse en nada a ese en el que Omic celebraba con brazos en alto, justo antes de irse a vestuarios con 9 arriba.

Pudo encogerse Unicaja. Pudo dar un paso atrás, asustarse, recordar cada uno de los 5 duelos perdidos esta temporada contra Valencia Basket. Empero, en ese instante en el que se deciden los partidos, los malagueños se quitaron todos los complejos de encima para gritarle a Europa lo que había repetido una y otra vez en la previa: Málaga quería un tercero. Málaga pedía un tercero. Málaga no se rinde.

Abrió la veda Alberto Díaz, que creció viendo series agónicas de su Unicaja contra el entonces Pamesa. Y cogió el relevo un Omic que en ocasiones parece que celebraba las canastas de Ansley o Babkov en su niñez de Tuzla. El esloveno, tan malagueño en pista como el más antiguo de los canteranos, cogió el partido en sus gigantes manos para no soltarlo jamás. La versión vista en Gran Canaria. Termómetro sin Musli, el mercurio gritaba calor, el mercurio gritaba fuego. Cada balón que el aro escupía, en ataque o en defensa, parecía destinado a caer en sus manos. Y a ser transformado en canasta. Con otro enceste con su firma, Martínez pedía tiempo muerto mientras Alen se quedaba mirando a la grada, como diciéndole a su público un sincero "Os lo dije", en pleno apogeo cajista.

Para colmo Jamar Smith, otro guiño a Limoges y a los caminos cruzados, vivía sus minutos de mayor lucidez ofensiva desde su llegada al club, con un triple para la máxima (55-40, m.27). Otra vez el himno sonando en el Carpena, Anfield pintado de verde. Y un nuevo baño en el rebote (31-17) que no encontraba, no podía encontrar, respuesta en el Valencia Basket. Lo buscaba Dubljevic, que cerraba al fin el parcial de 12-0. Insistía Vives, el más valiente de los taronja. E incluso Sato, en el último segundo del tercer cuarto, mantenía las constantes vitales de su equipo desde el 6,75 (64-51). Mas el partido, con cada gesto de Omic -despedido al grito de MVP tras una canasta desde 6 metros a lo Nedovic -, cada aparición de Okouo o cada baile de Smith, olía más y más a sentencia. El tercero ya se olía.

Omic captura el rebote (Foto: Euroleague/Getty)

El inicio del tercero

El último cuarto no tuvo historia. El último cuarto tuvo mucha historia. El básquet también es contradicción. A pesar de que el marcador nunca peligró para los locales, el tercer partido empezó a jugarse en Málaga. Por parte de todos, además. Díez, triple y tapón, intentaba intimidar a Sato. Rafa Martínez, desde lejos, apuraba el milagro taronja (68-58, m.34). Y hasta Van Rossom fue capaz de poner en pie a los héroes de la grada valenciana con otro triple para bajar por fin de la decena, con 5 minutos por disputar (70-61).

No obstante, otro acierto de Dani, una técnica a Pedro Martínez, enfadado por varias decisiones arbitrales, y especialmente un triple de un Jamar en trance, terminaron por aplazar la resolución de la final hasta el próximo miércoles (78-65, m.38).

El orgullo taronja fue capaz de reducir la desventaja visitante hasta el -8, diferencia por la que se decidió este segundo asalto (79-71). El partido ya no se jugaba. La final, sí. Omic se quedó con el último balón y empezó a mirar a un lado y otro del pabellón señalando con su índice. "Uno, uno, uno"... solo quedaba un paso al Unicaja para la gloria eterna. Solo le queda un paso al Valencia Basket para volver a hacer historia. El #MálagaNoSeRinde contra la #CalderaTaronja. Dos sueños, dos grandes equipos y un tercer partido apoteósico que ya se vive, y vaya si se vive, a los pies de la Alcazaba y en la ribera del Turia. Cinco días para la sentencia. Una vida en solo cuarenta minutos.



UNICAJA79
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFTCFPFRVAL
2OKOUO, VINY07:2542/3--211 115
8FOGG, KYLE14:2061/11/31/1321212 217
9DIAZ, ALBERTO30:4172/41/3-44 521 2 11
11DIEZ, DANIEL16:2442/20/1-11 2 31
15SMITH, JAMAR22:41202/25/91/24224 1 1324
16NEDOVIC, NEMANJA14:5551/51/3-22 4 2 1 2
20LAFAYETTE, OLIVERDNP---------------
21WACZYNSKI, ADAM21:586-2/4-33 1 1 227
23BROOKS, JEFF23:0592/61/32/3413 1 324
43SUAREZ, CARLOS21:0060/10/16/73213 21 2612
92OMIC, ALEN27:31126/8--1064 1 4217
Total2007918/3211/2710/134026141931310211893
VALENCIA BASKET71
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFTCFPFRVAL
0THOMAS, WILL20:0121/20/1-321 223
8DIOT, ANTOINEDNP---------------
9VAN ROSSOM, SAM21:56111/23/6-22 5 115
10SATO, ROMAIN16:5690/23/4-11 12 12310
14DUBLJEVIC, BOJAN28:36113/51/32/2541111 2112
16VIVES, GUILLEM20:44141/14/8-2112 2 12
17MARTINEZ, RAFA18:1481/21/23/422 4 2 2512
18ORIOLA, PIERRE11:242--2/4 1 42-1
19SAN EMETERIO, FERNANDO23:0491/41/64/6211 3 141
30SASTRE, JOAN19:0631/20/21/11 131 126
42FERRANDO, LUISDNP---------------
43SIKMA, LUKE19:5921/20/1-32121 215
Total2007110/2213/3312/1724168186601182178


Árbitros: Javor (SLO), Belosevic (SER) y Panther (GER). Señalizaron técnico al entrenador del Valencia Basket Pedro Martínez, minuto 36.

Incidencias: Segundo partido de la final de la EuroCup disputado en el Martín Carpena de Málaga ante 11.000 espectadores.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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