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¿Qué pasó en NCAA? North Carolina celebra un título con sabor a redención
Un año más tarde, North Carolina pudo, finalmente, cortar las redes. Los Tar Heels supieron vencer a Gonzaga para proclamarse campeones de la NCAA y olvidar la dura derrota sufrida ante Villanova en la anterior final. Joel Berry (22p) fue nombrado MVP de un encuentro con demasiado protagonismo arbitral, especialmente en una segunda mitad en la que se señalizaron hasta 28 faltas.

Redacción, 4 de abril del 2017.- Historia contra redención. La cumbre de un ciclo triunfal contra la oportunidad única para olvidar uno de los momentos más duros de toda una leyenda. La bisoñez de Gonzaga contra la solera de North Carolina. Un contraste tan notable como histórico se vivió en la gran final de la NCAA en un abarrotado University of Phoenix Stadium, con casi 80.000 voces como ambiente único e imprescindible en la noche más importante de la temporada. El día que acaba el camino de un March Madness que empezó con 68 equipos… y que finaliza con North Carolina como envidiado campeón final.

Gonzaga Bulldogs (#1) 65North Carolina Tar Heels (#1) 71



En una batalla épica, durísima cerca y lejos de los tableros y con un preocupante protagonismo arbitral, North Carolina se proclamó campeón de la NCAA. Los Tar Heels, con un impresionante Joel Berry (22p y MVP) supieron redimir su derrota ante Villanova un año antes y salieron vencedores de un todo o nada final en el que todo pudo pasar. Nigel Williams-Goss, brillante hasta el último minuto, no pudo poner el broche a su exhibición (15 puntos, 9 rebotes y 6 asistencias) como líder de una Gonzaga a la que el trío arbitral mermaron demasiado. Los problemas de faltas de sus referentes interiores como Przemek Karnowski, Johnathan Williams (jugaron más de 10 minutos con 4 faltas), Zach Collins (expulsado por personales a falta de 5 minutos) lastraron de forma decisiva a los de Mark Few. Pero una de las actuaciones arbitrales más criticadas y polémicas de los últimos años no debe hacer sombra al carácter y ambición de esta North Carolina que, un año más tarde de lo que esperaban, cortó las últimas redes de la temporada.

Gonzaga se viste de North Carolina y Josh Perkins, de MVP

Gonzaga quiso mandar desde el primer segundo. A Mark Few le gusta llevar el ritmo, dominar el rebote y apretar en defensa. Y ese fue el guión de la primera mitad. Los Bulldogs, bajo el liderazgo de Nigel Williams-Goss, dictaban un tempo bajo, con mucho juego estático y obligando a North Carolina a confiar (incluso demasiado) en su inconsistente tiro exterior. Y aún sin acierto perimetral, con Justin Jackson y Joel Berry erráticos (3/10 y 2/6 en la primera mitad) y sin el dominio del rebote (24-23 para Gonzaga en los primeros veinte minutos), los de Roy Williams quedaron a un triple de llegar empatados al descanso (35-32). Ni la aparición estelar de Josh Perkins (incapaz de anotar un solo punto en la semifinal ante South Carolina) con 13 puntos y 3 triples permitía a Gonzaga abrir hueco en el marcador y crear dudas en la férrea solidez mental de los Tar Heels.

Inoportuno concierto de silbato
Y la segunda arrancaba con un invitado tan inesperado como desagradable. Con 16 faltas pitadas en 8 minutos de juego, los colegiados mermaban especialmente a una Gonzaga que veía cómo Zach Collins y Johnathan Williams debían irse al banco tras cometer su cuarta falta… y que Przemek Karnowski llegaba al limbo de dicha cuarta, disputando una gran cantidad de minutos con tres faltas. Durísimos golpes para los Bulldogs, que ya no podían contener a Kennedy Meeks e Isaiah Hicks (13p-9r) cerca del aro y a un Joel Berry desencadenado en el triple (22 puntos, nombrado MVP de la final). Dos facetas más que claves para que North Carolina tomara el relevo y tuviera el control de la segunda mitad.

Apareció Nigel Williams-Goss...
Ahí se cimentó el título final. Y eso que Gonzaga confió en el momento clave en un Nigel Williams-Goss desatado. El canadiense alternaba penetraciones incisivas con letales suspensiones para intentar mantener a los Bulldogs con opciones de victoria. Pero North Carolina siempre encontraba la forma de responder al base, ya fuese con acierto perimetral (triplazo de Joel Berry para el 60-62) o castigando cerca del aro (decisivo 2+1 de Justin Jackson a 1:40 para el final).



Y North Carolina le contuvo en el momento más clave
Y en el último minuto, Nigel Williams-Goss perdió su duende. No ayudó tampoco una inoportuna torcedura de tobillo previa, cierto es. Pero el canadiense no pudo superar a la defensa de los Tar Heels para anotar en ninguna de las dos ocasiones que tuvo en el momento más decisivo. Y, en la segunda de ellas, fue incluso rechazado por Kennedy Meeks (7p-10r) que, a su vez, lanzaba el último contraataque que sentenciaba el título con un mate final de Justin Jackson. Durísima batalla y dulce final para los de Roy Williams. Un año más tarde, cumplieron su redención. North Carolina es el campeón de la NCAA. Esta vez, no hubo momento amargo.



El mítico One Shining Moment pone el adiós final



Gerard Solé
@gsole14

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