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Paul Pierce, el respeto a la verdad
Tras la eliminación de Los Angeles Clippers a cargo de Utah, Paul Pierce puso fin a una carrera de 19 años donde se ha ganado el respeto del mundo del baloncesto. 'The Truth', ironías de la vida...

El adiós de Paul Pierce (EFE)

Redacción, 4 May. 2017.- El sueño de cualquier niño californiano nacido entre la década de los 70 y los 80 solía ser el de acabar vistiendo el amarillo y púrpura de los Lakers. El de salir por el túnel del Staples y pisar la madera de unas de las mecas más gloriosas de la historia del deporte. Y Paul Pierce, original de Oakland, no iba a ser menos.

Desde que empezó a jugar al baloncesto creció viendo a un equipo ganador, y es que en sus primeros diez años de vida pudo celebrar como los angelinos se enfundaban el anillo hasta en cinco ocasiones, con Magic y Kareem como cabezas visibles.

El parqué del recinto de la Avenida Figueroa era la meta. Revivir las mismas situaciones de sus ídolos, el objetivo. Época de rivalidad con Boston. Odio a los Celtics. Animadversión por Larry Bird. Mientras, el joven Paul daba sus primeros pasos en el Inglewood High School.

Poco tardó en convertirse en estrella y su nombre empezaba a salir por todas las revistas especializadas. Aquel adolescente tenía un estilo muy diferente al actual, mucho más agresivo de cara al aro y con mucha más explosividad.

Roy Williams (Entrenador en Kansas)

"Fue un excelente jugador para entrenar"


La Universidad de Kansas se fijó en él y él apostó por Kansas. En sus tres años en el 'College' jamás bajó de las dobles figuras de promedio en anotación. Eso sí, a nivel colectivo jamás llegó a la Final Four, rozándola en su año 'rookie'.

La primera ironía de su vida

Corría el año 1998 y tras ser designado en el Mejor Quinteto All-American, Paul Pierce se presentaba al Draft. Su nombre era de los que más fuertes sonaban pero... ¿Hasta qué punto le hubiera gustado ser número uno? Los Clippers elegían los primeros y como seguidor de los Lakers no sería algo muy romántico.

Soplando las pistolas de Pierce (EFE)

Tenía claro que enfundarse la camiseta del equipo de sus amores sería muy difícil, ya que su calidad y la elección que tenían los californianos no concordaban demasiado (elegían en la posición 31, aunque gracias a un traspaso se hicieron con la 23, consiguiendo a Tyronn Lue).

Estaba salvado. Michael Olowakandi fue el primer nombre en salir. Después, Mike Bibby y Raef LaFrentz. Posteriormente caerían Antawn Jamison, Vince Carter, Robert Traylor, Jason Williams y Larry Hugues.

"No podía creerlo. Tenía que estar entre los cinco primeros y pensé que iría a Vancouver, que tenían la segunda elección. No había escuchado nunca el nombre de dos o tres chicos que estaban entre el 'Top10'", dijo en una entrevista con Bill Simmons en 'Any Given Wednesday'.

David Stern estaba a punto de anunciar la novena elección y de sus labios salió el nombre de un alemán desconocido. La lógica no entraba en el juego y Pierce tenía que seguir esperando. Los Bucks escogieron a un tal Dirk Nowitzki y rápidamente lo traspasaron a Dallas. ¿Cómo hubiera cambiado la historia, no?

"De hecho, nunca había oído hablar de él porque conocía a los que estaban dentro del círculo de la universidad", recordó. Aún así, su mentalidad nunca se vino abajo: "¿Sabes qué? Todos los que no me elijan se arrepentirán porque soy el primero que sabe lo duro que he trabajado".



Y por fin llegó el momento. Un momento extraño donde se mezclaron emociones. El nombre de un joven de 21 que sonreía tímidamente, ya que su sueño de jugar en la NBA había llegado, salía publicado a la espalda del Comisionado. Y sí, su vida cambiaría de forma drástica. Lo eligió una franquicia a la que no le tenía mucho cariño y a partir de ahora tendría que jugar a miles de kilómetros de su casa.

Todos sus recuerdos de niño volvían a su mente. Aquellos enfrentamientos míticos y tan ochenteros. La TV en blanco y negro. Johnson, Bird, Scott, Ainge, Worthy, McHale, Abdul-Jabbar, Parish... Y ahora él sería parte de ello. ¡Lo había conseguido! Aunque lo haría con el verde de Boston.

La verdad se define como 'juicio o proposición que no se puede negar racionalmente'. Y su verdad, en ese momento, era esa. Adaptarse o morir. Tenía que hacerse rápidamente a la idea de que tendría que ser la estrella de un equipo que, en un pasado no tan lejano, posiblemente le daba arcadas.

Pierce lanza defendido por Kobe (EFE)

Y poco tardó. En su debut conquistó todos los corazones de Massachusetts con 19 puntos, nueve rebotes, cinco robos y cuatro tapones. Fue elegido el mejor novato de febrero e incluido en el Mejor Quinteto Rookie. Aquella temporada, de 'lockout', su equipo terminó con un 19-31.

Danny Ainge

"Escuchaba la pelota botando casi cada noche a las 23h o 00h, y cuando miraba por la ventana era Paul Pierce practicando en su juego"

Tardó bastante en meter a la franquicia de Boston en Playoffs pero poco a poco iba creciendo a nivel individual. En la campaña 2000-01 se notó un cambio en su juego y toda la NBA ya le consideraba una estrella tras promediar 25,3 puntos, 6,4 capturas y 3,1 asistencias.

Fue en aquella temporada cuando Shaquille O'Neal le apodó con el ya archi-conocido 'The Truth', tras endosarle 42 tantos a Los Angeles Lakers. Algo que en el fondo le debió doler mucho. Bueno, quizás no tanto tras los 84 millones que firmó para renovar por seis temporadas.

A partir de ahí empezaría a romper registros en los Celtics superando los 2.000 puntos en varias temporadas y siendo un fijo en los partidos del All-Star, pero el dúo que formaba con Antoine Walker no terminaba de funcionar para devolver el objetivo del anillo a la gloriosa ciudad de Boston.

Desde los despachos se movieron y la que fue su pareja de baile se marchó a Dallas en 2003, centrándose en un proyecto a medio-largo plazo. Tras algún curso sin post-temporada, el de Oakland volvió a firmar un nuevo contrato por 59 kilos en tres años, y hubo que esperar hasta 2008 para llegar a la luz que había al final del túnel.

Pierce y Rondo se saludan tras una gran victoria (Foto EFE)

Al lado de jugadores de la talla de Kevin Garnett, Ray Allen o Rajon Rondo consiguió su primer anillo. Para ello, tuvo que doblegar a los Lakers con un 4-2. El dolor ya no era tan intenso. A todo se acostumbra uno. Había zanjado su deuda con la gente que apostó por él. Le costó diez años de carrera pero había merecido la pena. El MVP de las Finales, además, llevaba su nombre.

Kevin Garnett

"A veces había pensado que yo estaba por encima hasta que le vi. Entonces pensé, OK, esto es lo que significa bestia"

Al año siguiente quisieron repetir, pero se encontraron con la versión más endemoniada de Dwight Howard en semifinales, que llevó a sus Magic hasta la mismísima final. Eso sí, no pasarían dos cursos sin la presencia verde en el último escalón y en 2010 volverían a ella. Los Lakers se iban a cobrar la revancha en el séptimo y último partido de la serie por 83-79, con 23 tantos de Kobe Bryant y otros 19, con 18 rebotes, de Pau Gasol. ¡Un 'payback' en toda regla!

Pero la resiliencia les llevó a competir empezando de cero. Tenían que hacer un último intento. Boston se lo merecía. En esa campaña llegaron hasta las semifinales, de nuevo su punto y final. El reto de LeBron James, Dwayne Wade y Chris Bosh fue demasiado grande y los Heat acabaron con ellos con un fácil 4-1. Ya eran demasiadas caídas y el bloque empezó a desmoronarse. Ray Allen se subió al caballo ganador ese verano y fichó por Miami y, desde entonces, nada fue igual.



Por ello, tarde o temprano sabía que si quería seguir ganando, Paul Pierce tendría que buscar una salida. Y en 2013 se despidió de Boston. Llegó siendo el 12º jugador en vestir el #34 en la franquicia y se fue como el segundo máximo anotador en la historia del equipo, solo por detrás de los 26.395 de John Havlicek.

En búsqueda del segundo anillo

Con 36 años muchos jugadores pensarían en retirarse, y más habiendo jugado para el mismo equipo durante toda una carrera. Él tenía otra mentalidad. Se veía en forma para volver a ser campeón y Brooklyn le ofrecía un proyecto muy ambicioso.

Deron Williams y Paul Pierce celebran el triunfo (EFE)

Los Nets, prácticamente recién llegados desde New Jersey, apostaron por él junto con Joe Johnson, Kevin Garnett y Deron Williams. Se notaba la emoción una vez cruzabas el puente y llegabas a Williamsburg pero, siendo realistas, ese sueño duró un año.

En cuartos logró pasar de ronda tumbando a Toronto y en semis se volvió a encontrar con Miami, su bestia negra el curso anterior. No sería para nada igual. Se medía a Ray Allen, al que muchos acusaron de traidor, pero ni la ambición ni la rabia fueron suficientes y los de 'South Beach' volvieron a pasarle por encima, terminando así con su periplo neoyorquino.

LeBron James

"Puso su marca en este deporte, es alguien al que siempre he respetado y contra el que he competido, poniéndome a veces en apuros en la Conferencia Este. Es un campeón, sus números y lo que ha sido capaz de hacer en la pista hablan por sí solos. Diría que su siguiente parada es el 'Hall of Fame'"

Wall y Pierce, felices con el triunfo de Washington (Foto EFE)

Y de Brooklyn a la capital. Los Wizards le ofrecían 11 millones por dos temporadas y su fe le llevó a ser la tercera pieza del triángulo ofensivo junto con John Wall y Bradley Beal.

A su avanzada edad solo se perdió nueve encuentros y los que disputó los hizo como titular. Llegaron a la post-temporada y volvió a ganar a Toronto en primera ronda, barriéndoles con un 4-0. Eso sí, el 'déjà-vu' llegó de nuevo en semifinales. Atlanta se interpuso en su camino y tras su segundo intento fallido lejos de Boston, usó su 'player option' y volvió a ser agente libre.

La segunda ironía de su vida

Los evitó en el Draft pero no lo haría en sus últimos pasos en la liga. Paul Pierce firmaba en julio de 2015 por los Clippers gracias a 10 millones por tres años. Volvía a su casa para retirarse, aunque vistiendo un equipaje inesperado.

Paul Pierce cierra su carrera deportiva en Los Angeles Clippers (Foto EFE)

En LA volvía a encontrarse con Doc Rivers, con quien ganó el anilló con los Celtics, siendo la pieza de la experiencia junto con Chris Paul, Blake Griffin, DeAndre Jordan o Jamal Crawford.

Las aspiraciones de la franquicia eran gigantes pero él ya no se lo creía tanto. El equipo siempre ha tenido una mentalidad perdedora y aunque han conseguido adelantar a sus vecinos, esa concepción siempre estará en su ADN. En su primer año llegaron a Playoffs, pero ni tan siquiera superaron la primera ronda.

El alero ya se había cansado de luchar y el 26 de septiembre anunció que se retiraría al año siguiente. Esta temporada ha sido para disfrutar. Para despedirse. Al igual que hizo el propio Kobe, él también quería su trozo de pastel.

Kobe Bryant

"Recuerdo competir contra él y decir, tío, este tipo va a ser un problema"


"He jugado muchos años a este deporte y lo he dado todo. Ha sido mi vida y a veces hay que tomar decisiones importantes. Me di cuenta que es el momento de salir del baloncesto. Esta será mi última temporada". Palabra de verdad.

Lo iba a dar todo. Era su última oportunidad y la única forma que conoce para divertirse es compitiendo: "Es la ciudad en la que crecí, estamos hambrientos y queremos el título", explicó en 'The Player Tribune'.

Una de las fechas marcadas en el calendario era su adiós del TD Garden. El último cinco de febrero llegó al templo, saltó a la pista y besó el parqué. El público esa noche era suyo, sus camisetas inundaban el pabellón y las lágrimas se derramaron por sus mejillas.

En los instantes finales los fans le aclamaron y su entrenador no les iba a fallar. Pierce saltó de nuevo a la pista para anotar su último triple en la casa que llegó a odiar en su juventud y en el hogar que tanto amó durante su madurez.



Pero a pesar de la emocionante noche en el Garden su año no terminaba ahí. Los Clippers estaban en una intensa lucha contra los Jazz por la cuarta plaza y ser cabezas de serie. Por nombre y experiencia no podían a fallar. Lograron 11 triunfos en los últimos 13 encuentros y acabaron por delante en la tabla, cerrando una gran remontada.

Aún así, los de Salt Lake City iban a mostrar su regularidad en Playoffs e iban a poner en muchos problemas a los angelinos. Problemas que aumentaron con la lesión de Blake Griffin para el resto del curso. Aún así, Chris Paul se posicionó: "No acabarás tu carrera en Utah".

Tuvo razón. La serie se fue hasta el séptimo y allí no fallarían los de Quin Snyder. Se fue de la NBA anotando seis puntos y cogiendo tres rebotes en 21 minutos, promediando 11,1 tantos en la serie. Se fue siendo 10 veces 'All-Star', cuatro veces con presencia en el Mejor Quinteto NBA, 15º en puntos con 26.397 y campeón en 2008.

Duelo de veteranos: Joe Johnson vs Paul Pierce (EFE)

Se fue por la puerta grande. Se fue como empezó. Con mucha ironía. Un fiel seguidor de los Lakers que cumplió su sueño de jugar en la NBA debutando con los Boston Celtics y retirándose vistiendo la camiseta de Los Angeles Clippers.

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Álex Conde
@AlexConde_R
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