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El orgullo de Olympiacos es eterno, la decepción de CSKA también (78-82)
¡Lo volvió a hacer! Olympiacos derrotó a CSKA Moscú en un partido que tuvo cuesta arriba durante muchos minutos y que remontó en el último cuarto de la mano de un genial Spanoulis (14 puntos, 10 de los cuales en ese período)

Redacción, 19 May. 2017.- Olympiacos venció a CSKA Moscú por 78 a 82 y se convirtió en finalista de la Euroliga después de remontar un partido que tuvo perdido durante muchos minutos, pero que remontó en el último minuto.

Ambos equipos fueron honestos a su historia, y el orgullo y corazón heleno superó su inferioridad en físico y talento para vencer a un CSKA Moscú que volvió a repetir su papel de equipo tan magnífico como vulnerable. Sus estrellas: Nando de Colo y Milos Teodosic son capaces de ganar partidos por sí solos, levantar copas, pero con idéntica facilidad pierden partidos. En la primera parte anotaron 25 puntos, en la segunda 14 y sólo seis en el último cuarto... Vassilis Spanoulis, 10 en el último cuarto. La melancolía volvió a vestirse con el rojo moscovita.

(Foto EFE)

Si hay algo que la realidad ha constatado es que el baloncesto moderno es un constate flujo anotador y cada gran partido que llega se decide por detalles como minimizar los defectos propios. La primera lección fue lo que también dejó el duelo entre CSKA Moscú y Olympiacos, un partido donde la diferencia quedó marcada por las desconexiones ofensivas del equipo griego y pero también por su capacidad para enmascarar sus debilidades y potenciar las virtudes.

Olympiacos es probablemente el equipo que más lucha cada posesión y más orgullo luce, pero el esfuerzo y el orgullo no es suficiente cuando son conceptos que se presuponen. Una Final Four se juega y se gana por la calidad individual y colectiva de los equipos y ahí, pocos equipos como CSKA Moscú.

Es cierto que no fue el mejor encuentro de los jugadores de Dimitrios Itoudis, pero le fue suficiente rentabilizar los bloqueos ofensivos de su rival (cuatro minutos en el primer cuarto y tres en el segundo), para construir una docena de puntos en la primera parte.

La segunda lección, la de minimizar los errores la ejemplificó Olympiacos en la segunda parte. Entendió que no podía ganar en un partido de 80 puntos y espesó la salsa ofensiva para que cada maniatar a las estrellas rivales. Ni Milos Teodosic ni Nando de Colo encontraron facilidades para sumar y el caos emocional que introdujo en el encuentro revivió recuerdos del pasado. Olympiacos sabía que tenía que llevar el encuentro a lo emocional y vivir un partido de pocos minutos. Tanto a campo abierto como a 40 minutos, CSKA Moscú es mejor, pero en un duelo de defensas y de cinco minutos, podía ganar. Dicho y hecho. Olympiacos dibujó el escenario ideal con 71 a 71 a tres minutos del final.

Dijimos que el orgullo y el corazón no gana partidos, pero si a ello se le suma el talento, la fórmula es invencible. Vassilis Spanoulis lo volvió a mostrar y sus latigazos pusieron al borde de la victoria. Milos Teodosic lo pudo evitar con un triple final, pero su estrella acumula más sombras que luces. Tienen tanto talento como decepciones acumula su currículo y el de CSKA Moscú. Olympiacos alargó la estela de derrotas moscovitas y perpetuó el estigma de carácter perdedor.

(Foto Euroleague/Getty)

Fuegos artificiales, luces rojas
Demasiado fácil anotó Nando de Colo la primera canasta de la Final Four. Si Olympiacos tenía opciones de ganar el encuentro, éstas pasaban por incomodar la ofensiva rival y, sobre todo, sacar de la zona de confort a las estrellas moscovitas. La principal, el base galo, fue sumando tiros desde el primer minuto, pero a cambio de olvidar el juego con los pívots rusos.

Claramente fue un inicio de ataques perimetrales. CSKA Moscú abría la zona con tiros a media distancia o penetraciones, mientras que Olympiacos movía rápidamente el balón para encontrar triples abiertos que para su desgracia no tenían la recompensa del acierto. En general el desacierto era global, con más incidencia para Vangelis Mantzaris (0/3), pero cuando entró el primero, sirvió para que Olympiacos se pusiera por delante (7-9).

Contradiciendo la lógica deportiva, esa que habla que después de meter una canastas, las siguientes viene con más naturalidad, el triple no dio paso a una fluidez ofensiva. Sucedió todo lo contrario y los griegos aceleraron su proceso de desacierto (fallaron sus siguientes siete lanzamiento) encajando un parcial 11-0 en los cuatro minutos que se quedaron sin anotar. CSKA Moscú tomó la primera ventaja sería del partido y el marcador de 18-9 hablaba de siete puntos de ventaja aun sin jugar bien

Pero si algo bueno tiene este Olympiacos es su espíritu competitivo. Puede tener días mejores o peores en ataque, pero su perenne lucha les da la vida en todos ellos. Con un 3/16 en tiros de campo al final del primer cuarto la condena debía ser mucho mayor del 18-12 que se reflejaba en lo alto del pabellón, pero es que el rebote (máxima demostración del esfuerzo) era griego y eso le daba la vida. Con ocho rebotes ofensivos, doblaba a su rival (14-7 en total).

Con el paso de los momentos, el proceso de supervivencia helena le permitió ir remontando la ventaja permitida y siempre desde el discurso de la defensa logró minimizar el impacto de su errática introducción ofensiva. Se llegó a situar a dos puntos del CSKA Moscú y eso era positivo por lo cuantitativo, pero también por lo cualitativo, ya que el rival ejercía una teórica superioridad tan cómoda como exigua para lo que se entiende que es toda una semifinal continental.

Lo malo es que hoy en día, tal y como está el baloncesto es insostenible ganar un partido sin ataque y Olympiacos no podía vivir refugiado permanentemente en su defensa.. y más si en ataque se quedaba sin el recurso del rebote ofensivo (0 en el segundo cuarto). El ardor combativo está bien para rellenar paginas de historia, pero los tiempo heroicos de Grecia se circunscriben al ámbito de la literatura. Por ello, un nuevo atasco ofensivo y dos chispazos de CSKA Moscú estiró la diferencia nuevamente por encima de la decena de puntos (30-20).

El 7/27 que llegó a lucir el equipo de Ioannis Sfairopoulos era tan alarmante como dejó patente la celebración del triple de Printezis (14 puntos y siete rebotes) que cortaba una segunda hemorragia anotadora que duró tres minutos. Tiempo en el que Milos Teodosic (23 puntos) se sumó al carro de Nando de Colo y decidió que la presunta jerarquía de su equipo lo sería de facto. CSKA Moscú llegó a tener 13 puntos de ventaja a 41 segundos del descanso, pero dos triples de Mantzaris y Agravanis aliviaron el dolor ofensivo de los griegos.

(Foto EFE)

El orgullo de ser inferior
Si cuando se pierde por siete, tras meter dos triples finales, lo mejor es el resultado, algo no funciona. Por más que Olympiacos sea un equipo inmune al desaliento, los partidos tienen dos aros y no se ganan sólo defendiendo el propio. Hacía falta más y eso lo entendió el equipo griego de tal manera que salió con energías renovadas para exprimir más su defensa y siendo más vertical hacia el aro pudo seguir atosigando a CSKA Moscú.

Dado sus bajos porcentajes en el tiro, los de El Pireo buscaron ser más directo en sus ataque y eso provocó que CSKA Moscú tuviera que defender más y se cargara con faltas. En apenas dos minutos entró en bonus y el escenario cambió cuando un triple de Kostas Papanikolaou anotó un triple para dejar la diferencia en solo tres puntos. El alero, desde un plano más discreto tuvo un papel fundamental con 14 puntos y nueve rebotes.

La iniciativa en el juego y en la animosidad había cambiado. El espíritu combativo ya tenía algo deportivamente en lo que sustentarse. CSKA ya no veía aro con la misma facilidad y eso le hizo abrir los ojos y afilar su sentido competitivo para estirar la diferencia a los siete. En estados carenciales el equipo ruso volvió a recurrir a Teodosic y éste, con una magnífica canasta perpetuó una ventaja que bailó entre los cinco y 10 puntos, hasta que Mantzaris, con dos nuevos triples, cerró el cuarto dándole una nueva vida a su equipo (64-60).

El hombre que ejemplificó el desacierto inicial, se había convertido en el sustento anotador de Olympiacos. Mantzaris (12 puntos) quería atentar contra la fragilidad emocional de los rusos y así quiso saltarse un paso antes de ponerse por delante en el marcador. Los triples de su base aceleró el pulso al partido y reanimó las taquicardias moscovitas. Susto que tuvo su momento cumbre cuando Vassilis Spanoulis anotó su primera canasta (65-64). No había llegado a la Final Four hasta entonces pero su presencia aún era suficiente para revertir el marcador

A siete minutos del final, CSKA Moscú se quedó sin red de seguridad. Ese momento determinó el devenir de la final pues ninguna de las estrellas moscovitas surgió y el equipo quedó engullido por la voracidad del genio de Larissa. Cuatro tiros libres en 32 minutos no tienen importancia si se es capaz de anotar siete puntos y poner por delante a Olympiacos (73-74) a dos minutos del final.

La psicosis creadas por Spanoulis fue tal que en el siguiente ataque todos los ojos de la defensa se centraron en él y dejaron que un pase suyo culminase en un brillante alley oop de Kehm Birch. De genio a genio, Teodosic se la jugó con un triple que de no entrar hubiera sido el epitafio de su equipo. Para la suerte propia y de su equipo entró.... pero duró poco.

No entraba en los planes de nadie, pero a quién le importa los planes si el resultado es mejor que el deseado. Erick Green se saltaba la jerarquía de Olympiacos y en un descarado uno contra uno volvió a sumar un triple para su equipo ¿Alquien se acuerda de cómo empezó el partido? No, nadie porque Olympiacos murió muchos minutos desde más allá del 6,75 pero encontró la redención desde el triple. Ya no habían más vidas ni para uno ni para otro. Un partido de orgullo, corazón y detalles se resolvió por el más irrisorio, ese que dice que más vale tener suerte que talento. Olympiacos la tiene, CSKA Moscú no.



CSKA78
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFTCFPFRVAL
1DE COLO, NANDO32:51165/110/36/6110311004512
4TEODOSIC, MILOS21:49232/54/87/9220113011417
5AUGUSTINE, JAMES16:0163/60/00/262401001227
7FRIDZON, VITALY04:4500/00/00/000000000110
9JACKSON, AARON25:26121/32/24/4000111004411
11ANTONOV, SEMENDNP---------------
19FREELAND, JOELDNP---------------
20VORONTSEVICH, ANDREY18:4921/10/10/043100000302
22HIGGINS, CORY23:2161/40/04/564201410336
31KHRYAPA, VICTOR21:1330/10/13/4880210001414
41KURBANOV, NIKITA11:4620/20/12/22020000132-1
42HINES, KYLE23:5983/50/02/233000120219
Total2007816/386/1628/3432239761033242677
OLYMPIACOS82
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFTCFPFRVAL
1GREEN, ERICK19:3680/52/32/210100100222
2BIRCH, KHEM16:4342/30/00/042200021206
4YOUNG, PATRIC08:0400/10/00/011001010112
5TOLIOPOULOS, VASSILISDNP---------------
6PAPAPETROU, IOANNIS13:4931/40/21/220221000233
7SPANOULIS, VASSILIS28:40143/41/65/6110603013613
9WATERS, DOMINICDNP---------------
10AGRAVANIS, DIMITRIOS14:5980/02/42/374300200417
11MILUTINOV, NIKOLA13:0452/20/01/221120300335
15PRINTEZIS, GEORGIOS27:03142/81/27/8734101004615
16PAPANIKOLAOU, KOSTAS24:38141/54/70/0954101013113
17MANTZARIS, VANGELIS33:24120/34/90/0651301002111
Total2008211/3514/3318/234022181521233262477


Árbitros: Daniel Hierrezuelo (ESP), Damir Javor (SLO) y Robert Lottermoser (ALE). Sin eliminados.

Incidencias: Partido correspondiente a la primera semifinal de la Final a Cuatro de la Euroliga de baloncesto disputado en el Sinan Erdem Dome de Estambul ante 13.697 espectadores.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
ACB.COM

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