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La danza del funambulista
Tantas veces bailó en el alambre, tantas veces cayó. Valencia Basket ha vivido una temporada repleta de emoción e infortunio roto este sábado cuando la justicia poética del deporte le devolvió parte de la sonrisa robada

Redacción, 29 May. 2017.- Vivir en el drama danzando un vals con miedo a tropezar y saber que de esta caída no alzamiento posible. La función este sábado no tenía segunda sesión para Valencia Basket y F.C. Barcelona Lassa, el que perdiera diría adiós a una temporada complicada.

Un año con el ay en el cuerpo para el equipo valenciano. Un acróbata que se acostumbró en los últimos meses a jugar encuentros sobre la cuerda floja, que disfrutó del vértigo de partidos importantes pero que siempre había acabado con el amargo rostro del derrotado. “Hoy teníamos un poco de mochila experiencias negativas” decía Pedro Martínez en Movistar+. Pocos como él saben lo que ha vivido y sentido el equipo tras cada decepción. Derrotas que pesan como losas en la mente del jugador antes de un nuevo desafío. Momento donde los fantasmas del pasado no pregunta, entran a visitar y, si no se tiene la suficiente dureza mental, se instalan y son difíciles de expulsar. Para ello nada como que el tiempo corra rápidamente y evite las pausas que liberan la mente. “La verdad es que ha sido corto porque terminas el partido y no puedes lamentar si has perdido. Había muchas ganas de que llegara el partido”, señaló Joan Sastre.

“Solo pensábamos en salir a la pista, en esforzarnos, en dar el máximo y no pensar demasiado en las cosas que se han hecho bien o mal antes, sino pensar en el momento, darlo todo en el campo, y que tengas un poco de suerte para que las cosas vayan de cara", añadía Fernando San Emeterio. El jugador de Valencia Basket sabía que ganaría “el que tuviera la sangre fría, el que cometiera menos errores, el que también tuviera un poco de suerte”. Todo valía desde el primer momento, por eso no extraño ver a Antoine Diot tan exultante al meter el primer triple. “En estos partidos es muy importante entrar bien en el partido y por eso al anotar el primero me puse contento”, aseveró aunque el mismo tiempo bromeó al señalar “hubiera preferido haber fallado ese y haber metido alguno más durante el encuentro”.

(ACB Photo / M.A.Polo)

No hay fórmula infalible ante la incertidumbre, pero sí frente a un partido de Playof… “Hay que ganar en los instantes finales, pelear a muerte, agarrarse a la pista”, señala San Eme. La vida misma se encarga de curtir a las personas en igual porcentaje de vivencias amargas como de recuerdos hermosos y a los que hay que aferrarse para cubrirse de la suficiente confianza para salir a la pista y asaltar al rival, ya fuera físico o etéreo. Quizá por ello, El técnico taronja señaló como fundamental en la resolución del encuentro la “Personalidad de los jugadores” y destacaba a San Emeterio. El alero santanderino, curtido en mil batallas y con una mochila llena de recuerdos y enseñanzas sabía como se debía de enfocar esta situación de estrés emocional. “Es bueno aprender la lección antes del partido y, una vez empieza, olvidarte de ello para jugar, centrarte en él, dar el máximo porque, si das el máximo, pueden salir las cosas bien o mal, pero tu conciencia va a estar tranquila y creo que es como se debe jugar”, declaró.

Él lideró el inicio de su equipo en una puesta en escena brillante. Su importancia quedaba en evidencia con la valoración: Sumaba 18 puntos al descanso por 20 el resto de compañeros y 24 todo el conjunto rival. La incidencia de San Emeterio era total, pero a ella también se le sumaría la aportación de anotadora de Rafa Martínez (12 puntos) un coloso interior como Bojan Dubljevic (10 puntos), o la magia de Joan Sastre, capaz de anotar puntos decisivos y un espectacular triple sobre la bocina. "Ese triple no te lo esperas. Te la pasan a un segundo y lo último que piensas es que va a entrar. Ha sido un subidón"

Sin embargo, esa acción fue un paréntesis dentro de un partido que, si era hermoso, lo era más por la emoción y la importancia de lo que había en juego, que propiamente por la belleza de su baloncesto. Era inevitable que estando dos de las tres mejores defensas, el encuentro fuera espesándose de manera que sumar en cada cuarto costaba un mundo, llegándose a un final de encuentro de infarto y en donde ninguno de los dos equipos alcanzó el 50% en tiros de dos o el 70% en tiros libres. Había llegado el momento de escenificar el miedo.

(ACB Photo / M.A.Polo)

La fiesta del miedo

El drama y la emoción se abrazaron en un acto final donde la tensión se condensó en 10 minutos y un instante final. A la fiesta del miedo no faltaron asistentes y Valencia Basket veía como ese estado de ansiedad se traducía en 15 balones perdidos al término del tercer cuarto cuando en temporada regular su tope fueron 22. El cansancio generalmente afecta más a la cabeza que al estado físico y la tensión añadida producía una precipitación impropia de un equipo que siempre cuidó bien el balón.

El final de temporada para uno u otro equipo iba a llegar y para ninguno de los dos quería coger vacaciones antes de tiempo. Mayo no es un mes para la playa y el relax y para evitarlo había que luchar contra el rival y sus propios demonios. Estos existen pero, como dice, Joan Sastre es mejor no revivirlos. “No pensaba en ellos, estaba metido en el partido. No pensaba en temores de otros partido, porque sabía que teníamos que preocuparnos por nosotros mismo, que es lo único que podemos controlar”.

El clímax emocional irremediablemente se aproximó y al llegar estaba clara la consigna a seguir. “Hay que intentar no temer nada, intentar jugar el último minuto, estar lo más frío posible y esperar que haya un poquito de suerte también. El triple fallado de Renfroe da tres vueltas al aro y puede caer, pero hoy se ha salido. A veces la pelotita entra o no entra y eso influye”, afirmaba San Emeterio.

En Match Point,el genial Woody Allen filosofaba sobre la importancia de la suerte al indicar que, Aquél que dijo "más vale tener suerte que talento", conocía la esencia de la vida. Valencia Basket tuvo en un último tiro ganar la Copa del Rey, en un último cuarto ganar la Eurocup, pero en aquellos dos partidos, la pelota no entró en el aro... Este sábado fue el lanzamiento de Renfroe el que danzó sobre el aro taronja y se salió. “Cuando he visto volar el triple de Renfroe casi me da un paro cardíaco”, confesó San Emeterio al micrófono de Milena Martín.

Quién no fallase un solo tiro en el segundo partido, erró a 22 segundos del final. En un ejercicio de justicia poética los centímetros que en el baloncesto separan la gloria de la decepción se estrecharon para el base blaugrana y los taronja pudieron tomar oxígeno. "Muchas veces todo lo que se puede valorar depende de que el balón entre o no. Hoy no ha entrado y avanzamos a unas semifinales muy importantes después de toda la temporada que llevamos. Espero que nos dé esa confianza y ese plus para seguir adelante ante una oportunidad histórica”. Afirmaba Fernando San Emeterio.

Joan Sastre, como otros tantos, respiró cuando ese triple no entró aunque también quiso restar cuota de protagonismo al factor azar asegurando que “la suerte se trabaja. No todo el mundo tiene suerte, pero creo esa suerte se entrena en el día a día. A nosotros nos llega ahora, quizá en el momento que más necesitábamos”.

(ACB Photo / M.A.Polo)

El balear, referente toda la temporada, también sentiría lo delgada que resulta la línea de la felicidad o la desilusión. Él, en el siguiente ataque, sería el encargado de tener dos tiros libres para cerrar el partido. Un momento de máxima tensión más si cabe al fallar el primero. “Cuando lanzas tiros libres a falta de pocos segundos y ganando de uno, tienes un poco de presión tienes. Más fallando el primero. Cuando lo he fallado he pensado “ostia como falle el segundo a ver si la vamos a liar”. Por suerte me he centrado más estaba tranquilo y ha entrado”.

Ese acierto y la posterior defensa exterior de Valencia Basket certificarían el adiós a muchos fantasmas para, por fin, encontrar el final feliz en un día grande. Y tras pasar de ronda y Fernando San Emeterio hacía de ojo indiscreto y describía el vestuario valenciano. En él se podía ver a “un equipo contento y sin lastre”. Una carga difícil de cuantificar pero que todos asumen haber llevado. “Era muy importante para nosotros ganar y pasar a semis porque es un peso que te quitas encima”, reconocía Sastre.

Con un poco de suerte sigue hacía delante y ganas, o no lo hace y pierdes, creía, Allen. El sábado, Valencia Basket ganó y sigue adelante en su persecución de la suerte.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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