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La Selección Femenina ante el desafío de la excelencia
Perpetuar los éxitos conseguido en los últimos torneos es el objetivo de una Selección que, además, no olvida su proceso renovador y va dando entrada a nuevas promesas mientras despide a Laia Palau, la gran capitana

Redacción, 15 Jun. 2017 ¡Qué lejos queda el recuerdo de Katowice! En una aciaga tarde frente a Croacia y tras un torneo plagado de dificultades la selección femenina tuvo su último traspié. Desde entonces, y con la llegada de Lucas Mondelo, el equipo ha encadenado veranos de éxito que se iniciaron con el segundo Eurobasket de su historia (2013), la plata mundial (2014), un bronce en el pasado Eurobasket (2015) y la histórica medalla de plata olímpica en Río 2016.

(Foto FIBA)

Un ciclo mayúsculo dada lo complejo que es en la actualidad desbancar a Estados Unidos del primer peldaño del baloncesto mundial. Una excelencia a la que se ha acostumbrado el equipo pese a la tremenda complejidad que supone siempre alcanzar los partidos finales por alcanzar las medallas. “Lo difícil es ganar después de ganar”, decía Alba Torrens semanas atrás en una entrevista a la SER.

En Praga más que la perpetuación dinástica del reinado de la corte de Mondelo, está la consagración de un modelo de juego que ha ido renovándose año tras año. 2013 fue el adiós de las históricas Elisa Aguilar y Amaya Valdemoro y en 2016 se despedirá otro icono del deporte femenino como Laia Palau. Entre medias, jóvenes talentos como Marta Xargay, Astou Ndour o Leti Romero se han ido consolidando.

Este año Maria Conde y Bea Sánchez se unen al grupo consolidando la idea de ser un grupo dinámico y en constante regeneración. Sin embargo, la gran novedad y el principal aporte al grupo procede de una cara conocida como es Sancho Lyttle. La nacionalizada, tras dos años de ausencia se reincorpora al grupo aportando toda su clase y experiencia. “Es una de las mejores jugadoras del mundo y siempre la quiero en mi equipo”, afirma Torrens.

En un torneo tan igualado y con una pella tan amplia de aspirantes al título su juego puede ser el diferencial en favor de las hispanas. “Nosotros durante el campeonato solemos crecer. Este tipo de campeonato no ayuda por lo corto que es, pero lo que sí espero es que el equipo se adapte al baloncesto que haya en este Eurobasket, que terminen de funcionar los automatismos y Sancho se termine de acoplar al equipo”, destaca Mondelo. El seleccionado sabe del complejo aterrizaje de su pívot tras jugar en pocas semanas en tres equipos (Ekaterrimburgo, Atlanta Dreams y Selección) diferentes. “Son tres equipos en cuestión de un mes con tres sistemas de juego diferente y 36 jugadoras diferentes. Eso no es fácil, aunque ha dado un paso adelante muy importante en estos días”.

El esfuerzo merece la pena y ultimando las horas más aún para conseguir que “nuestro punto de referencia en la pintura conecte lo más rápido posible con el equipo”, confiesa el técnico. Capacidad de jugar el bloqueo directo tanto continuado hacia dentro como con tiros abiertos, rebote ofensivo, lectura de las ayudas e intimidación son algunas de las virtudes que su presencia va impregnar a un grupo que llega consolidado en el tiempo y en las ideas.

La actual selección es fiel a un estilo donde destaca, por encima de todas las características, su agresividad defensiva. “Nuestra fortaleza es la rotación de balón, juego en transición y defensa, sobre todo, nuestras rotaciones defensivas”, dice. Si no eres más alta que tu rival, debe ser más rápida e intensa. Esa es la propuesta española y la lleva durante 40 minutos donde sus exteriores meten mucha presión al perímetro para negar líneas de pase al aro. Si hay pase, una estructura de ayudas trata de negar la carencia de centímetros en sus pívots. El objetivo siempre es provocar el error y por eso el seleccionador pide a las suyas “ser un poco más duras en los cortes y bumps. Hemos dejado la esencia de peleonas y estamos demasiado pendientes de robar balones”. A partir de esta defensa activa llega la mejor versión ofensiva del equipo, aquella que lanza a Anna Cruz y Alba Torrens como gacelas buscando el aro contrario sin dejar que se posiciones la defensa rival en posicional. El estático versa mucho al talento individual de sus jugadores y la capacidad de desborde que puedan generar en el uno contra uno. Además, con Lyttle se gana un anclaje interior que facilitará los espacios para las exteriores.

Todavía queda camino por delante para Mondelo y sus jugadores, pero la idea y la base están consolidadas. “Hasta que no se abra el melón podemos pensar que está maduro, que está bien, que está más verde... pero hasta que no se abre no se sabe bien. Creo que vamos en un estado de forma óptimo, hemos respondido bien a los partidos de alta exigencia y hemos estado ajustando unas cosas en defensa, ataque y haciendo un trabajo de video que el equipo ha asimilado bien. Llegamos en un punto de forma que es como queríamos llegar; si va a ser suficiente o se necesita más se verá cuando los rivales nos exijan el máximo de nosotras”, señala Mondelo. Los recientes triunfos legitiman la creencia de alcanzar los partidos finales: aquellos para los que trabaja el seleccionador. “Lo importante es ganar en cuartos, primero llegar y luego ganar ese partido, que es el que te hace pelear por las 'chapas', donde deberíamos estar”, concluye.

(Foto FEB)

Un grupo con trampas
Hungría, Ucrania y la República Checa configuran para España un grupo engañoso donde dos rivales en reconstrucción y la anfitriona amenazan las esperanzas del equipo de ser primera de grupo y evitar el cruce de octavos de final entre los segundos y terceros de grupo.

El estreno será este viernes (20:30 horas) frente a un Hungría un equipo que tiene menos talento y creatividad que España pero que juega muy duro en defensa y que tiene el peligro de su físico. La base nacionalizada Courtney Vandersloot será el referente exterior junto a la veterana Fegyverneky. Por dentro, la ex Liga Femenina, Tijana Krivacevic es el nombre más conocido de un grupo que destaca por su fuerza como bloque. “Es un equipo grande y lo que, tal vez, le fallaba era el base. Este año han nacionalizado a una gran base como Vandersloot que les da ese toque de calidad” señala Mondelo resaltando que “es un equipo compacto donde no podemos destacar una jugadora como estrella, pero sí a cinco o seis jugadoras que juegan en equipo”.

Con menos de 20 horas el equipo deberá recomponerse y medirse a Ucrania (sábado, 15:00 horas). “Jugamos con 17 horas de intervalo. Eso no nos va nada y menos jugar a las 15 por nuestro biorritmo”, apunta el técnico. El ucraniano es de un bloque con nombres menos reconocibles que el de otras selecciones pero que se presenta al Eurobasket con la credencial de haber derrotado a Serbia en Belgrado (82-88). Ese día Alina Iagupova brilló con 22 puntos dando muestras de un peligro anotador que comparte en exclusivo binomio con Ganna Zarytska. La combo guard nacionalizada D’Andra Moss (recién fichada por Perfumerías Avenida), Kateryna Dorogobuzova y la pívot Valeriya Berezhynska completan un quinteto titular sobre el cual giran las opciones de un equipo que se resiente cuando entran en juego las rotaciones. Mondelo destaca que “tienen dos tiradoras salvajes como Iagupova y Moss. Ambas pueden tirar con acierto desde siete u ocho metros lo que dificulta su defensa y abre mucho el campo”. En defensa, el seleccionador advierte que el ucraniano es un equipo que “no nos va nada porque zonea mucho y crea dudas de si penetrar o no, de tirar o no… y eso puede hacer daño”.

Tras un día de descanso llega el partido que, presumiblemente, puede marcar el camino de España en el torneo. Jugará contra la República Checa un equipo que tradicionalmente daba muchos problemas pero que en el reciente pasado siempre trajo buenos recuerdos. En esta ocasión, el factor pista y la presencia de Kia Vaughn pueden igualar las fuerzas y aumentar la peligrosidad checa. “Si a un buen equipo le añades una gran jugadora y jugar en casa, pues ya se complica más ganarles”, afirma Mondelo. Vaughn (10,2 puntos y 6,7 rebotes en Euroliga), compañera en USK Praga de Palau y Xargay, es toda una roca en la pintura, una pívot de las de antes y a la que difícilmente se le puede parar en un uno contra uno. Será trabajo de equipo pararla y minimizar el impacto exterior que pueda tener Katerina Elhotova o Hanusova junto a las veteranas Kulichova y Burgrova en la pintura. Del equipo checo, Mondelo destaca su carácter competitivo al recordar que “es la base de Praga, que lleva 3 Euroliga seguidas jugando la Final Four y una de ellas ganándola”.

(Foto FEB)

En resumen, “no es el grupo de la muerte, pero sí que es un grupo duro y que no permite despistes porque el objetivo es ser primero, ganar tiempo, evitar el cruce de octavos y tener un día más de descanso y preparación para cuartos”. Ahí, y si la hoja de ruta española no se desvía, todo parece abocado a vivir un apasionante cruce de cuartos frente a Francia o Serbia. Sin duda, el momento que marcará el auténtico devenir del equipo en la competición.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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