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El Eurobasket no entiende de edades
Desafiando al baloncesto moderno donde el físico tiene cada vez más relevancia, cuatro mujeres están llevando a sus selecciones a pelear por las medallas en el Eurobasket. Todas ellas superan la treintena de edad, pero frente a la nueva generación de talentos siguen demostrando que la clase e inteligencia no se pierde con los años

Redacción, 23 jun. 2017.- Una de las noticias que más están llamando la atención en este Eurobasket femenino es el notable protagonismo que están adquiriendo algunas de las grandes veteranas del baloncesto continental.

A tenor de lo visto en el presente campeonato, la edad no es un condicionante para el rendimiento en el baloncesto femenino, donde, y a diferencia, del masculino, el aspecto físico pierde importancia respecto a otros elementos como la inteligencia o la técnica individual. Elementos que dominan cuatro referentes en las cuatro selecciones que han alcanzado las semifinales del torneo europeo.

(Foto FIBA)

Y si hay una sorpresa en este Eurobasket esa es la Grecia de Evanthia Maltsi. La jugadora, de 38 años, demostró estar a un excelente nivel y lideró el triunfo frente a Turquía en cuartos de final con 25 puntos y muchas dosis de carácter. En un equipo que vive a partir de su bravura defensiva y los recursos ofensivos son contados, la veterana jugadora con pasado en Liga Femenina es el referente ofensivo.

Con 18,2 puntos por encuentro, Maltsi (cuarta anotadora del torneo) acapara toda la atención del ataque heleno. Lo hace como siempre mostrando potencia en sus penetraciones, un gran tiro en suspensión a media distancia y enormes cantidades de carácter. Maltsi es de esas jugadoras que cuanto parecen más enfadadas en el partido, más concentrada está (y mayor rendimiento da). Con más de 36 minutos de media en pista, sus descansos son pocos porque es la capitana general de un equipo donde es la líder absoluta. Poco importa verla enfadarse y recriminar acciones a sus compañeras, ella sabe que lo conseguido por Grecia es histórico y una faceta en equipo. Mientras disfruta del momento, la capitana también prepara el relevo a la nueva generación griega.

Y si Maltsi es el fuego, Ann Wauters es el mar en calma. Su imponente presencia transmite un halo de seguridad y elegancia en la pista que está sirviendo a Bélgica para mantenerse invicta y llegar a una semifinal por primera vez en su historia.

Wauters forma, junto a Emma Meesseman, la que para muchos es la mejor pareja interior del Eurobasket. Así lo evidenciaron en el primer cuarto frente a Italia donde tuvieron una puesta en escena soberbia y a la postre decisiva. Wauters se complementa a la perfección con la joven Meesseman y sabe que es ésta la que está llamada a ocupar los focos europeos en los próximos torneos (de momento ya es la más valorada del torneo).

Mientras tanto, disfruta de lo que es la primera presencia de Bélgica en una fase final en los últimos 10 años. A sus 36 años, Wauters (novena en anotación y duodécima en valoración) sigue siendo esa jugadora generosa en el pase y terriblemente inteligente. España hará bien en cuidar su tiro de media distancia y tratar de desgastarla porque, a sus 36 años, este es la única debilidad de una mujer que está viviendo junto a su familia y compañeras de selección uno de los momentos más inolvidables de su exitosa carrera.

(Foto FIBA)

A vueltas con su continuidad o no, Laia Palau, de 37 años, sigue evidenciando que la edad te puede quitar cosas, pero da muchas otras. Frente a Letonia, cuando el equipo parecía dar un paso atrás y el rival asomó la cabeza con un intento de remontada ella sola se la cortó con siete puntos a caballo entre el tercer y último cuarto.

De nada sirvió que su partido fuera discreto hasta el momento porque ella estuvo cuando había que estar presente. Nunca fue jugadora de números, lo suyo es saber cuándo aparecer y qué hacer para que sus equipos ganen y sabe perfectamente que en esta selección son otras las que deben acaparar la atención del rival. De igual modo, todas las demás saben que la capitana aporta mucho más de los que una hoja de estadística dice. Es esa jugadora que corta transiciones para evitar canastas fáciles, la que no deja de molestar al base hasta que pierde el balón y la paciencia y, por encima de todas las cosas, es la jugadora que nunca desfallecen y aporta el gen competitivo necesario para que España, por quinto verano consecutivo, esté peleando por las medallas en un torneo internacional.

Enemiga íntima de Laia y España es Celine Dumerc, probablemente, la base más determinante en los últimos años en Europa. Dumerc, de 34 años, es mucho más de lo que su frágil aspecto puede parecer a primera vista. Con su lesión el año pasado se fueron las opciones de medalla de Francia y ahora ella quiere resarcirse mostrando una versión mejorada de sí misma.

Curioso es que, en un equipo plagado de centímetros y físico, sea su pequeña base la que más rebotes capture (con 6,3 es la duodécima en el Eurobasket); aunque es en la dirección de juego donde realmente vemos el valor de Dumerc. Con cinco asistencias por partido, la base es la tercera que más pase a canasta da en el torneo y el auténtico faro que guía la ofensiva de una Francia que posee infinidad de recursos, pero que, pese a todo, sigue viviendo de las constantes deportivas de una jugadora que es un referente para el baloncesto en Europa.

El domingo, una de estas cuatros viejóvenes se reirá del tiempo y de todas aquellas personas que creen que lo mejor de nosotros se va con la edad. Al final, ésta no deja de ser un número, y ser joven o mayor no está tanto en la cifra, sino en la mentalidad con la que se afronta el día a día.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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