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Ron Curry, el jugador de la trayectoria torcida en Cantabria
Parecía el refuerzo perfecto para el Cantabria Lobos en la temporada 1998-99. Sin embargo, la cosa se torció. Cuatro físico, especialista del rebote y con un récord a sus espaldas. Conoce su historia con Javier Ortiz



No le fue bien a Ron Curry en Torrelavega. Y eso que parecía un buen refuerzo, experimentado, bien dotado para ayudar a un equipo como el Cantabria Lobos encaminado a luchar por la permanencia. Sin embargo, solamente duró nueve partidos allí. Ocurrió en la temporada 98-99. Se trataba de un ‘4’ no muy alto (2,03), pero sí extremadamente físico y que necesitaba pocos tiros para sentirse a gusto. El rebote era su gran especialidad, llegando a capturar 26 en un partido de la liga francesa, lo que todavía se mantiene como uno de los topes históricos allí.

No es que lo hiciese mal en España, pero es que desde el principio la cosa se torció. Tras incorporarse con una semana de retraso (esa afición tan habitual que tenían los americanos de la época), en pretemporada sufrió una lesión de rodilla que le llevó a ser sustituido. Sin embargo, el club confiaba en él y le guardó su puesto hasta que estuvo totalmente recuperado. Debutó en la décima jornada en la pista del Real Madrid y completó una buena actuación (19 puntos y 6 rebotes en 20 minutos). Después tuvo algunos altibajos, pero el problema principal fue que el equipo no ganaba. Además, fue protagonista involuntario de un incidente desagradable cuando, en una cena celebrada en casa de Jackie Espinosa, fue agredido por su compañero y compatriota Torraye Braggs (que menuda pieza era, por cierto).

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