Nota de agencia

Ángela Salvadores: "La etiquetas no me condicionan, a veces me motivan"
Ángela Salvadores analiza en una entrevista a Efe su trayectoria hasta el momento tanto en categorías de formación como en el baloncesto profesional y habla sobre su futuro

Lanzamiento exterior de Ángela Salvadores (Foto FIBA)

León, 13 Ago. 2017 (EFE).- A sus 20 primaveras rebosa vitalidad, inconformismo y, sobre todo, talento, por eso Ángela Salvadores (Oviedo, 1997), ya rechaza de antemano la exclusividad de su nacimiento y se declara, sin ambages, "astur-leonesa", ya que las raíces maternas no tienen por qué superponerse sobre las paternas y viceversa.

Esa etiqueta es la que primera quiere quitarse en una entrevista con Efe y, desde ahí, el resto: la de jugadora individualista, a la que le cuesta adaptarse a la disciplina de un equipo o que quiera dar pasos demasiado rápidos hacia la cumbre.

A todas ellas responde insistiendo en que no le "condicionan y a veces incluso son una motivación", porque la joven escolta que desde el próximo día 13 vivirá una nueva experiencia en el Uniqa Sopron (Hungría) tiene claro que "las circunstancias individuales no cuentan en un deporte colectivo como el baloncesto".

Desde muy joven ha convivido con la presión de ser un talento por encima de otras jugadoras de su edad que incluso traspasó las fronteras porque con la selección española, donde quizá se ha visto su mejor versión -reconoce- ha acumulado una cosecha de medallas con una trayectoria en las categorías de formación para enmarcar.

Cuatro oros en Europeos -el último este verano en Sub20-, un bronce, una plata mundial y solo una mínima decepción con la cuarta plaza en el mundial Sub19, única cita en la que se quedó fuera del podio, a lo que añadió un sinfín de reconocimientos individuales como máxima anotadora, jugadora valiosa o en el mejor cinco del torneo.

"Es cierto que poco más se puede pedir, porque con las diferentes selecciones siempre he podido aportar y creo haber sido importante", pero de inmediato añade que los galardones individuales "son fruto de los éxitos del equipo que abren la puerta a otras cosas en las que no hay que pensar ni un segundo porque no son importantes".

De hecho, ni otra de esas etiquetas, en este caso de enorme valor, como ser considerada la mejor jugadora Mundial Sub17 le sirve para apearse de su mensaje porque "eso fue algo que sucedió en 2014 y solo se debió a un partido -frente a Estados Unidos- donde llamó mucho la atención pero poco más", comenta.

Pero si su trayectoria con las diferentes selecciones españolas de formación ha sido más que meritoria, a nivel de equipo ha mantenido una cierta inestabilidad tras su temprano debut con el Rivas Ecópolis en la Liga Femenina, su paso efímero por la Universidad de Duke (Estados Unidos) que luego ha repetido en Perfumerías Avenida de Salamanca con el que logró el triplete.

"Todas las situaciones no fueron iguales a pesar de que se mezcle todo", apunta de antemano, "ya que a veces se opina sin saber y en Duke las circunstancias no eran las adecuadas con la entrenadora, pero no conmigo especialmente con quien siempre tuvo buen trato y gran confianza, sino con todo el equipo, como se demostró al irse varias jugadoras, entre ellas la más destacada", insiste.

Después llegaría la vuelta a España "porque Avenida era un sueño desde pequeña y por ello firmé tres temporadas, pero el entrenador decidió contar con otras jugadoras, todas con un gran talento y fue un año personalmente duro, aunque para aprender mucho y poder entrenar y jugar con grandes jugadoras", recalca.

Sin embargo, llegó a un acuerdo con el club salmantino para poner fin a su vinculación de manera anticipada para centrarse "en la carrera profesional y, para poder jugar minutos de calidad solo se podía hacer en estos momentos en otro equipo para poder crecer, mejorar y tener otros retos", añade.

En Sopron coincidirá con una de las jugadoras a las que más admira, a pesar de no jugar en su posición, la pívot balcánica Milovanovic y allí confía en "poder adquirir responsabilidad también en Euroliga", sin que ello suponga cerrarse la puerta hacia una futura vuelta al equipo de sus sueños.

Ángela Salvadores también quiere aclarar que, al margen de su faceta anotadora -compulsiva en ocasiones para beneficio de sus equipos-, lo que más le "llena es pasar el balón y asistir a una compañera", que cree que es lo que más destaca de su juego, por lo que se decanta claramente por la posición de base o escolta.

Ese es precisamente uno de los impedimentos principales para que su salto a la selección absoluta haya podido producirse ya, cuando en todas las categorías ha jugado incluso por encima de su edad, ya que esas posiciones están "perfectamente cubiertas, quizá las que mejor en la selección con Palau, Domínguez, Xargay, Cruz, Torrens... y son lógicamente intocables, porque así debe ser".

Algo que no amilana a la joven jugadora que aplica el mensaje de "trabajo y trabajo", por duplicado, para poder seguir cubriendo etapas, ya que reconoce que le motiva más "poder llegar a ser un día valiosa en la selección absoluta, que alcanzar la liga profesional estadounidense (WNBA)", afirma.

Salvadores, admiradora del malogrado Petrovic, de otras leyendas como "Magic", Nash o Stockton, y que tiene en un pedestal a la americana Taurasi, sin embargo matiza la idoneidad o no de completar la formación en el baloncesto universitario estadounidense, que ella probó durante una temporada en Duke.

"Hay diferentes planteamientos y puede servir para formarse académicamente, pero si se quiere ser profesional del baloncesto no siempre es necesario porque allí se acaba jugando el último año frente a muchos rivales a los que se supera en cuatro años y por eso, en ocasiones, el baloncesto universitario estadounidense está sobrevalorado", concluye.




© ACB.COM, 2001-