Artículo

Jamal Avery Jones, ni al sueño ni al soñador
Natural de Wynne, Arkansas, nació entre dos páginas históricas de los Derechos Civiles en su país, Little Rock y Memphis. Tras una infancia complicada y varias malas decisiones, ahora está centrado en mantener vivo su espíritu luchador. De la ACB Academy by AEEB a Italia. Con él, ni se mata al sueño ni al soñador

Secuencia de mates de Jamal Jones (Miguel Henríquez)

Redacción, 21 Ago. 2017.- "Crecí como cualquier otra persona negra en América: vengo de la pobreza". Con estas palabras Jamal Jones empieza el discurso sobre su complicada existencia. Arkansas le vio nacer y las dificultades del sur secuestraron su vida. Ahora, tiene muy claro que quiere ser un hombre libre.

El baloncesto muchas veces significa eso: libertad. Y hoy más que nunca quiere aprovechar el billete comprado por su talento, sacrificando y dejando muchas cosas atrás. Haciendo precisamente el viaje inverso que los españoles imaginaron en 1541 cuando pisaron su tierra por primera vez. Como ellos, él está conociendo un nuevo mundo.

Tras llegar este verano a Gran Canaria para estar presente en la ACB Academy by AEEB, ya con algo de experiencia en Europa, China, NCAA y D-League, le llegó una gran oportunidad en Italia con el Tezenis Verona: "Estoy muy orgulloso de anunciar que Dios me ha bendecido con otro año como profesional, es el cuarto y estoy tan contento por éste como lo estuve en el primero. ¡A trabajar!"

Un luchador impregnado por el carácter de su tierra

Su hogar siempre fue un territorio combativo y en movimiento, tanto cuando fue parte de Louisiana, de Misuri, como cuando se constituyó de forma independiente. Desde la defensa india de la conquista europea hasta la Guerra Civil. Sí, Arkansas fue uno de los Estados esclavistas clave en la historia del país de las barras y estrellas.

Wynne no es un sitio fácil para emerger siendo afroamericano. Por su situación en el mapa, a mitad de camino entre Little Rock y Memphis, esta pequeña localidad ha podido ver el cambio, que aún se resiste tan duramente, del Movimiento por los Derechos Civiles de Estados Unidos. Viviendo entre dos páginas históricas.

Wynne, Arkansas
Little Rock Central High School (Álex Conde)

Está a tan solo 170 kilómetros de la capital de Arkansas. Allí, famosa es la historia del 'The Little Rock Nine', cuando en 1957 un grupo de nueve estudiantes negros se ganaron el derecho por sus excelentes notas de asistir al 'Little Rock Central High School', un colegio exclusivamente para blancos. Algo que a Orval Faubus, Gobernador del Estado, no le gustó demasiado. Por ello envió a la Guardia Nacional para prohibirles la entrada y continuar la segregación entre 'white' y 'colored'. Esto tuvo un impacto enorme en todo el país y el mismísimo Presidente, Dwight Eisenhower, intervino mandando a las Tropas Federales tras la llamada del alcalde de la ciudad para proteger la seguridad de los nueve chicos, amenazados de muerte continuamente.

Y por otra parte, su casa está también a tan solo 77 kilómetros de Memphis, tras cruzar el río Mississippi. Uno de los lugares que siempre serán recordador por el asesinato de Martin Luther King Jr. en 1968 delante de la habitación 306 del Lorraine Motel, en el número 450 de la calle Mulberry.

Lorraine Motel (Álex Conde)

Esta es la lucha que aún mantienen todos los afroamericanos en Estados Unidos, y más especialmente en el sur del país. "Se puede matar al soñador pero no al sueño", dijo Ralph David Abernathy, sucesor del pastor tras su muerte. Y ese es el ejemplo que está siguiendo precisamente Jamal Jones tras las múltiples pruebas que le está poniendo su destino.

Una infancia muy complicada: drogas, viajes y policía

Su hermana Jade y él se criaron con su madre Crystal y su marido. "Mi padrastro fue un gran vendedor de droga, y esa es la razón de que fuésemos una familia inestable que se tenía que estar mudando continuamente", comenta hoy en día: "Era muy autoritario y sufrimos muchos abusos por su parte".

No pudo crecer como un niño normal y se hizo mayor recibiendo las visitas casi diarias de la policía y haciendo viajes eternos. "Tenía que ir con él a recoger sus envíos, solíamos salir entre las 12 de la noche y las dos de la mañana y volvíamos a las cuatro, cuando me tenía que despertar a las siete para ir al colegio", cuenta. Tenía solo ocho años y lo recuerda como si fuera ayer.

Los negocios no le iban mal y pudieron mudarse a una ciudad más grande para estar en una mejor situación, pero un día todo se torció. "Le robaron y le asesinaron, y al no encontrar lo que estaban buscando vinieron a mi casa y apuntaron a mi madre con la pistola", dice. Fue un punto de inflexión en su vida: "Tengo que ayudar a mi familia", pensó.

Jones, en sus años de juventud

Se refugió en el basket y desde pronto demostró su potencial, algo que rápidamente lo notó el director y el entrenador de AAU. Tras conocer su historia, él y su mujer se volcaron con la familia Jones acogiendo al chico.

"Tuve que irme yo primero de casa y dejar a mi madre y a mi hermana para ir a jugar a baloncesto al colegio, pero dos meses después mi familia vino para evitar las malas acciones que allí estaban sucediendo", aclara el alero.

El baloncesto: amor y necesidad

Todo era nuevo para el joven. Nunca había vivido con una familia blanca ni en un vecindario blanco. Tuvo que aprender muchas cosas y vivir experiencias que no conocía. "Viniendo de donde venía y creciendo donde crecí era todo muy duro, y esto era un mundo totalmente diferente. Fue un cambio muy grande pero me ayudó a convertirme en el hombre que soy hoy. Sin ellos no estaría jugando", quiere resaltar.

Cuando su familia llegó para estar con él, lógicamente, se mudo con ellas, pero los problemas seguían llegando. Su madre tuvo muchos problemas al perder a su marido: "Bebía y fumaba mucho y no estaba estable, encontró buenos trabajos pero los dejaba enseguida. Llegó a ser bipolar", apunta.

Celebrando en el High School

Las continuas discusiones le afectaron más de la cuenta y llegó a dejar el colegio, y en consecuencia, también su carrera deportiva. "Cuando cumplí 15 ó 16 ya no me importaba el baloncesto y abandoné el buen camino", añade, hasta que su familia blanca se enteró: "Se dieron cuenta y me pidieron que volviera"

No podía tirarse del barco y accedió a ello, y más creciendo desde los 6'1 hasta los 6'8 en esta etapa. Terminó el instituto siendo tres veces 'All-Conference' y promediando 23 puntos, seis rebotes y tres tapones siendo 'senior'. Su nombre sonaba con fuerza.

Y es que para jamás pensar en pisar la Universidad, que toda una Ole Miss piense en ti no está nada mal. Y él, a cambio, la eligió por delante de Arkansas State o Iowa State. Estaba cerca de casa y representaría a una sociedad con mucho nombre, aunque le costó arrancar. "Como 'freshman' no jugaba mucho y empecé con malos hábitos, aunque todavía no era consciente de mis actos", comenta.

Un error de novato que aún le persigue

Sus acciones pronto empezaron a tener consecuencias. El 15 de enero de 2012 le echaron del 'College' porque le pillaron, a él y a un compañero, fumando marihuana en su apartamento. La policía arrestó a su acompañante y a la mañana siguiente la noticia ya estaba en ESPN: "No pensábamos que saldría en la televisión nacional".

Jamal Jones enseña la ropa de Ole Miss

Tras el test de droga ambos fueron suspendidos un tiempo. "Así ha sido toda mi vida", con idas y venidas y arrebatándole todo lo que había conseguido por malas decisiones o malos ambientes. "Nunca lo he pasado bien en ninguna etapa", explica, y es que "no paraba de salir en las portadas y todas ellas hablaban mal de mí, hicieron que mi nombre fuera terrible".

Y por supuesto, tras ello, perdió a todo el mundo que en ese momento, en teoría, le estaba apoyando. Su familia blanca perdió toda esperanza y su hermano mayor, que era entrenador en un 'Junior College' y que le ofreció un puesto, también se enfadó porque no lo aceptó y no puso a la familia por delante.

"A día de hoy sigo limpiando mi nombre. No entiendo que con 24 años y después de cinco o seis años aún siga teniendo estos problemas. A cada sitio que voy aún me lo preguntan", explica resignado, aunque "he aprendido a no culparme de la forma en la que crecí ni a culpar a nadie, porque yo tomé esas decisiones", añade.

Cuando era pequeño siempre solía salir con gente mayor, que entraba y salía de la cárcel continuamente porque venían de familias rotas. "Esa fue mi adolescencia", comenta: "Yo no juzgo a las personas por ello, son gente real, por ello sigo en contacto con ellos".

Una nueva luz de esperanza

Tras todo lo que pasó, aunque les costase más de la cuenta, su primo, su hermana, su madre y su madre blanca le apoyaron, además de un hombre que conoció llamado Marcus King, que le enseñó de nuevo a centrarse en la vida. "Hay algo más que las calles y volver a casa para estar con los amigos en el barrio haciendo tonterías", completa.

Este señor, entrenador del Lee College, puso de nuevo el baloncesto en sus manos tras irle a buscar a Little Rock y tener una conversación con él. Le sacó de allí y le llevó casi de la mano a Houston, Texas. Y a raíz de eso los frutos empezaron a llegar de nuevo. "En ese momento me pregunté porqué la gente estaba volviendo a mi lado ahora y no cuando estaba pasando todas esas malas épocas", dice reflexionando.

Jamal, con su primo

Entonces fue el turno de su primo Marlon Banks. "Habló conmigo y me dijo que no tuviera rencor, ya que Dios se encargaría de todo. Me aconsejó que no dejara entrar a cualquiera y que seleccionara despacio a la gente que no tuviera intereses", amplía.

Tras un buen año en el 'Community College' otro grande se fijó en él, firmando en esta ocasión por Texas A&M. Como 'aggie' no decepcionó y fue el máximo anotador del equipo, promediando 13,4 puntos y 3,9 rebotes, siendo una de las piezas clave del cuerpo técnico y en particular de Glynn Cyprien, uno de los asistentes: "Tuve una relación muy cercana con él, sentí que era un hombre leal y que siempre estaría ahí.".




Una decisión que cambió su vida

Tras prepararse todo el verano para su año 'senior', le comentaron que su fiel amigo en el cuerpo técnico había encontrado otro trabajo, llegando a pensar que le había abandonado. Pero cuando se enteró de que la verdad era que habían despedido a Cyprien decidió no volver a la universidad: "Posiblemente fue la peor decisión de mi vida".

Dice que si hubiera regresado "hubiera sido drafteado y hubiera estado en la NBA", pero recuerda que con 19 ó 20 años no solía escuchar a la gente. Se despidió con una carta deseando a 'Aggieland' mucha suerte en el futuro y puso rumbo a la D-League.

En verano, intentó ponerse en contacto con su asistente en Texas A&M. Ese por el que tanto luchó. Ese por el que se dejó la piel. Ese por el que llegó a abandonar al equipo. En ese momento, el técnico estaba entrenando en la Summer League con los Memphis Grizzlies, "pero no me respondió y me dolió muchísimo, y en ese momento me di cuenta de que en el baloncesto tienes que guiarte por ti mismo y no puedes esperar nada de nadie", aclara.

El de Arkansas fue seleccionado en la posición 30 del año 2014 por los Delaware 87ers de la Liga de Desarrollo (afiliado de los Sixers), y promedió 7,8 puntos y 2,8 rebotes con un 42% en tiros en sus 46 partidos, llegando a anotar 26 contra los Erie Bayhawks. El objetivo era claro, presentarse al Draft NBA. "Mejoré mucho y pensé que teniendo una buena relación con el equipo durante todo el año me daría más opciones", explica: "Pero mi nombre no apareció".



Y es que como cualquier niño, el sueño era jugar con los más grandes. "Pensé que tenía una gran oportunidad y aún siento que la tengo, hice bien todos y cada uno de los entrenamientos del Draft con los Sixers, pero no sucedió". Aún así, y junto con Jordan McRae, reciente fichaje del Baskonia, puso rumbo a la Liga de Verano con la franquicia, "algo que aprecié muchísimo".

La palabra 'Overseas' llegó a su vida

El momento de abandonar Estados Unidos siempre es duro. Uno llega a sentir que ha fracasado, que no ha conseguido el objetivo y, además, nunca se sabe si se va a volver o no. Pero él se lo tomó de forma diferente. "Es un ajuste que tienes que hacer, pero una vez lo haces, te gusta. Además, tienes muchas oportunidades en la vida de darte a ti mismo y a tu familia una vida mejor", dice.

Desde Wynne a Lille, en la PRO-B francesa. En su año de debut en Europa no lo hizo nada mal, promediando 13,1 puntos, 4,9 rebotes, 1,9 asistencias y 1,2 robos, anotándole 27 a St. Quentin o 32 al Roanne. "Estaba en una buena situación, mi entrenador era muy bueno, de Serbia, y hablaba mucho conmigo, pero me volví pronto porque echaba mucho de menos a mi familia".

Usando su velocidad en Francia

Regresó a Estados Unidos para terminar el curso allí, de nuevo en la Liga de Desarrollo con los 87ers, donde jugó 13 partidos al final de temporada. Pero ir a Francia le abrió los ojos: "Tenía que haberlo hecho antes porque me hubiera ayudado a crecer como persona. Te llegas a sentir solo porque no saben tu idioma y estar solo te ayuda a pensar, te haces hombre".

Volver a Europa era su prioridad, pero tuvo que cambiar de agente por sus pocas conexiones. "Contraté a otro pero era su primer año y tampoco me solucionó nada". Eso fue el verano pasado y fue la última vez que lloró. No se veía en la rueda y tenía claro que una temporada en blanco era una carrera perdida. "Decidí ser mi propio agente".

Un día recibió un mensaje a través de Facebook. Era un tal Damian Dantzler, un entrenador americano que estaba en Finlandia. "Estaba muy fastidiado" y le ofreció trabajo allí, "el dinero era terrible pero me dio la oportunidad de ser yo dentro y fuera de la pista", reconoce, "quiso poner la pelota en mis manos y que creara juego".

¿La consecuencia? Líder de anotación de la liga finlandesa con el Lapua, con 21,5 puntos por partido en 32 minutos de juego, con un 50,8% en tiros de campo, 5,6 rebotes, 1,8 asistencias, 1,2 robos y 0,5 tapones, con el récord de 37 tantos contra el Kauhajoki. ¡"Tuve una de las mejores temporadas de mi carrera y no tenía esa sensación desde el 'Junior College'"!

Con sus compañeros en Finlandia

"Irme fuera de Estados Unidos fue una decisión muy dura pero ahora que estoy en el extranjero teniendo éxito y disfrutando mucho de esta vida y de la gente, que estés donde estés te trata bien, me ha hecho madurar. He empezado a manejar las situaciones por mí mismo", reconoce el alero americano: "Estoy dándome cuenta de lo que es ser un jugador profesional, porque en los últimos años he estado en el fondo. Sé que nadie me regalará nada".

Al terminar la liga finlandesa en septiembre, por su clima extremo, probó suerte y se fue a China, jugando para el Hunan Basketball. Allí siguió con su ritmo anotador promediando 30, la más alta de su carrera, y consiguiendo su récord de anotación con 45 en un partido. "El entrenador, que era coreano, estaba muy encima de mí porque yo era muy joven y allí suelen ir jugadores veteranos con mucha carrera a sus espaldas", añade.

La temporada se pospuso y "a pesar de lo que demostré" el equipo decidió firmar a dos jugadores que habían estado en la NBA, como la mayoría de ellos. Aún así el equipo quiso que se quedara para ayudar a entrenar. Pero tras no tener descanso tras dos cursos completos fuera de casa, decidió volver a ver a los suyos. "Además, tenía que mejorar ciertas cosas de mi juego", explica.

Los españoles conquistaron Arkansas, él conquisto España

Tras entrenar todo el verano por su cuenta en Estados Unidos, viajó hasta Gran Canaria para asistir a la ACB Academy by AEEB para entrenar con técnicos de la altura de Aíto García Reneses, Pablo Laso, Javier Imbroda o Carles Duran.

Tras muchos problemas con sus vuelos, su llegada no fue lo más positiva al llegar sin maleta al perderse en alguna de sus conexiones. "Demostré ciertas cosas y saqué ventaja de ello", comenta, y eso que el 'Jet Lag' mezclado con la alta intensidad de los entrenamientos y la cantidad de horas de vuelo sin descanso le tumbó con un fuerte bajón de azúcar.

Jamal Jones, con Juancho Hernangómez y Aíto

Aún así siempre quiso aprender. "Hablé con Laso y me dijo cosas muy positivas, Aíto, que es como el Phil Jackson de España, me ayudó con mi 'Eurostep' porque notó que tenía que añadirlo a mi juego. Con él fui una esponja porque vi que sabe muchísimo. Ahora estoy listo para aplicarlo, estoy viendo la previa del éxito que puedo llegar a tener con la mentalidad positiva, ya no quiero que me arrebaten nada y estoy preparado para tomar siempre la mejor decisión", añade.

Tiene claro que algún día puede jugar en ACB y cree que puede ser un jugador de impacto. Disfrutó mucho con la experiencia y aprendió muchísimo. Tras pasar por todos estos países, dice, "estoy viendo mundo y me está ayudando a ver un mercado más grande".

Una nueva etapa con acento italiano

Ha vivido mucho más que la mayoría de jóvenes de su edad. Ahora, a sus 24 años llega una nueva etapa en su vida, fichando por el Tezenis Verona de Italia. Y en un mensaje en sus redes sociales ha dejado claro que está "muy centrado y preparado" en darle al club, a los compañeros y entrenadores todo lo que tiene: "Es hora de ir a por el siguiente nivel". En esta ocasión no matarán ni al sueño ni al soñador.

Jamal Jones, en Italia (Scaligera Basket Verona)

"Ya no me vengo abajo y sigo trabajando. Ya no sueño con la NBA. Si llega, llega. Si no llega, no llega. Ahora no me va a romper. Cuando era joven sí, porque no me dieron la oportunidad por la decisión que tomé con 18 años cuando me echaron de la universidad.

Viniendo de dónde vengo, habiendo sido expulsado del colegio y sin tener ningún sitio al que ir, una cama en la que dormir, una dirección en la que encontrarme, siendo casi un vagabundo y teniendo mis cuentas en negativo, aún sigo buscando la forma en la que esto funcione. Es bueno tener una historia como la mía porque conozco a mucha gente que tiene historias similares, y una simple decisión puede cambiarte la vida. Ahora estoy en el camino correcto y nada ni nadie puede cambiar mi mentalidad"
.


Álex Conde
@AlexConde_R
ACB.COM

Últimos artículos del autor



© ACB.COM, 2001-