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Campazzo: "Vi al equipo con la misma hambre por pelear títulos"
Regresó al Real Madrid para cumplir un sueño que arrancó muchos años atrás en la pista de Municipal de Córdoba. Tras dos temporadas de maduración y crecimiento en UCAM Murcia, hoy el Facu Campazzo es un jugador más completo y determinante que conserva la misma ilusión y energía de siempre. Virtudes que ahora busca trasladar a un equipo que tiene la ambición de los títulos por costumbre

Redacción, 18 oct. 2017.- Ni un Valencia Basket-Real Madrid sin emoción. Ese parece ser el más reciente axioma que comparten dos equipos condenados a llenar de emoción sus duelos en Valencia. Un clásico moderno repleto de canastas ganadoras, polémica y donde más que aplaudidores ya se piensa regalar pastillas para los nervios en su próxima reedición. Una rivalidad que ha crecido en los años con el nivel competitivo adquirido por Valencia Basket y que tuvo su máximo exponente el año pasado al protagonizar ambos equipos la final de Copa del Rey y Liga Endesa.

En aquellos duelos Facundo Campazzo fue un espectador más que disfrutó de la intensidad de duelos que son ya clásicos modernos de la liga. “Se armó como un tipo de derbi, más en Valencia que la pista es como una caldera y la gente está muy emocionada con un equipo que está jugando muy bien y está teniendo grades años”, reconoce un base que, sin embargo, este domingo entró en acción convirtiéndose en uno de los protagonistas del encuentro.

Puede que una mirada simplista a su hoja estadística no rebele mucho (10 puntos, tres recuperaciones y dos asistencias), pero suyos fueron dos triples de esos que alivian momentos de agobio ofensivo, la canasta que cerró la victoria y, sobre todo, la impresión de que el Real Madrid ganó con su liderazgo final. Ese que vive a la sombra de un niño prodigio y lugartenientes de brillante armadura anotadora o lustroso pasado, pero que no deja indiferente a un entrenador que vio su trabajo en pista y lo mantuvo durante el tramo final de partido.

(ACB Photo / M.A. Polo)

NO DEJAR DE CRECER

Esa es quizá la nueva vida que le toque vivir en el Real Madrid. Lejos de la preponderancia ofensiva que tenía en UCAM Murcia, Facu Campazzo ahora tiene que crecer siendo un héroe silencioso, una estrella que emerge desde la necesidad puntual y las circunstancias del momento. No le importa pues disfruta con el rol y el desafío que tiene ante sí después de su cesión en Murcia. “Estos dos años me sirvieron para demostrar que puedo jugar en la Liga Endesa. Me toca un desafío grande en la Euroliga así que estoy mentalizado en eso. No soy el mismo Facu que el que se fue porque estos dos años sirvieron para sumar experiencia y siento que di un paso adelante en lo profesional, en ser un poquito mejor jugador en cada día y ayudar al equipo sin perder mi ADN porque es mi identidad y lo que me trajo hasta acá”, se sincera el jugador.

El nuevo Facu es la consecución lógica del chico que jugaba partidos los sábados en el pabellón de Muni, el que de joven partió en busca de un sueño y que tuvo que fermentarlo durante varias temporadas en España. “Pasaron más de dos años desde que me fui del Madrid y creo que he sumado madurez, experiencia y profesionalismo. Intento no estancarme, dar pasos adelante nunca para atrás. Intento equivocarme para aprender de los errores, mejorar y no repetirlos. Me ayudaron mucho estos dos años en Murcia donde estoy agradecido por la confianza y los minutos que me dieron. Estoy agradecido a las personas y a los entrenadores que tuve, así como a la gente que se portó bárbaro conmigo”.

La mezcla de serenidad, poso de sabiduría y enseñanzas adquiridas de compañeros y entrenadores hacen del Campazzo de hoy un jugador más asentado en la liga, con un conocimiento del juego mayor a la par que es capaz de conservar esa energía y bendita locura de provoca en él pulsiones artísticas. Con todo, “espero que mi techo todavía esté alto”, apostilla recordando que en esa progresión esta temporada se está viendo una versión más física del base de Córdoba. Es inevitable advertir en él una pérdida de peso, las facciones de su rostro se muestran más perfiladas y presenta un tren superior más potente que otros años. Más que dietas del pasado que le recomendaban Manu Ginóbili y otros compañeros de la generación dorada de Argentina, Facu señala que en esa metamorfosis física no hay más misterio que una correcta alimentación y haberse preparado durante todo el verano. Durante él fue, si cabe, más exigente con su preparación física porque “quiero dar pasos adelante, agrandar mi techo y obviamente me preparé de la mejor forma para esta temporada para hacerlo lo mejor posible con el Madrid.”

De momento, el cambio ya se deja ver en acciones espectaculares como los tapones que colocó a Errick McCollum y Erick Green en los dos últimos duelos o sus vistosos mates. Siempre fue lindo ver volar a un “pequeño” de 181 centímetros y, por eso, mates como el que completó en la pista de RETAbet Bilbao Basket son caricias para el alma de los nostálgicos que piensan que el baloncesto no es siempre un deporte de altos. Esas volcadas son la reminiscencia del Facu que llegó a España, aunque, y entre risas, más que pronosticar cuántas va a hacer esta temporada, señala que “espero que se vean muchas más victorias que mates. Es algo que hago inconscientemente, es un orgullo ver que puedo hacerlo, aunque a veces resulta otras no y quedo despagado, pero acá la intención es siempre tener la actitud. Si tienes actitud puede pasar cualquier cosa”.



VORACIDAD DE TÍTULOS

Poco a poco, se está viendo una versión de Campazzo más suelta e integrada dentro de un equipo que reconoce no haber sufrido muchos cambios. “No hay mucha diferencia en el sentido que vi al equipo con la misma hambre por pelear títulos, por pelear cosas importantes. Sé que eso no cambió porque lo estoy viviendo. La mayoría de jugadores siguen desde que yo me fui, no está Chapu para molestar un poco… Más que nada se tiene la espina del año pasado y eso sirve para motivarse”.

Y es que en el Real Madrid la presión se vive desde el primer partido de pretemporada. La historia de la entidad y la autoexigencia del club y jugadores es tal que vestir la camiseta blanca es sinónimo de grandeza y presión. “Sabemos que estamos aquí para pelear por cosas importantes”, señala un jugador que añade importancia a los detalles diarios que configuran el camino a seguir durante la temporada. “A la hora de armar esta plantilla y la temporada se hace en base a pelar cosas importantes, pero no es fácil como no fue fácil lo del primer año. Se sufrió mucho con buenos y malos momentos, y este año tampoco será una excepción. Tenemos que saber que vendrán malos momentos y en esos habrá que levantarse y seguir trabajando duro porque la temporada es larga y hay muchos partidos por delante. Se nos escapó la Supercopa Endesa pero creo que la única manera de llegar a nuestro objetivo final es plantease objetivos a corto plazo como ganar el siguiente partido de Euroliga, como entrenar mejor… creo que cumpliendo objetivos a corto plazo podemos alcanzar nuestra meta al final de temporada”.

(Foto Euroleague/Getty)

Hoy ese objetivo parece más factible que cuando arrancó la temporada y las críticas arreciaron tras caer en semifinales de la Copa Endesa. En el deporte de alta competición no se estila la paciencia y la crítica es tan feroz que no espera ni que se abra el telón de la temporada. Eso no es algo que pille de nuevo a Campazzo por eso hoy no saca pecho por las victorias ni responde a aquellos jueces que callan sus críticas recientes en refugios periodísticos. Facu, simplemente, relata con serenidad una realidad cambiante. “Parece que las cosas se tenían que dar así. Obviamente hablar del Real Madrid es hacerlo de títulos y pelear por cosas importantes y nos fuimos enfados con nosotros mismos porque queríamos ganar la Supercopa Endesa y empezar con el pie derecho la temporada, pero, bueno, creo que en la derrota se ven más cosas positivas y a mejorar que en las victorias. Hay que sacar el lado positivo, tenemos esa espina clavada de la Supercopa Endesa, pero hay que mirar para adelante porque eso también nos ayudó para motivarnos en los partidos que vinieron y en lo que cada de temporada”.

Semanas después, y pese a ser conscientes de que la mejor versión madridista está por llegar, Facu Campazzo disfruta del buen momento personal y colectivo. “Gracias a Dios ganamos en pistas muy difíciles y eso habla bien del equipo y de que a la hora de los partidos duros también se concentra. Estamos jugando todos los partidos con la misma concentración e intensidad porque va a ser la única manera que nos va a hacer mejorar en los partidos más importantes en los últimos meses. Hay que seguir en este camino. Lo bueno es que tenemos mucha variedad ofensiva y eso es un dolor de cabeza para el rival que debemos aprovechar”.

Y por encima de cualquiera de sus bazas en ese arsenal del que dispone Pablo Laso, esta esa joven bomba deportiva que es Luka Doncic. Tan irresistible es caer a sus encantos sobre el parque como preguntar a cuantos le rodean por la última joya del baloncesto continental. Frente a Anadolu Efes, Doncic tiró del equipo con 27 puntos y en la Fonteta coqueteó con el triple doble al alcanzar los 16 puntos, 10 asistencias y 10 rebotes. Todo un diamante cuya precocidad aún asombra a su propio compañero en la dirección de juego. “Sigue siendo el mismo niño que cuando marché, pero tiene un techo muy grande por recorrer y está en él seguir recorriéndolo o no. Tiene todas las herramientas para ser mejor y no queda nada más que disfrutarlo nosotros: disfrutar de su talento, disfrutar de su carisma fuera de la cancha… y que también lo disfrute la gente”, afirma. Seguro que, si ambos consiguen mantener la progresión mantenida en este inicio de competición, el anhelo de volver a levantar grandes títulos no quedará lejos.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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