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Albert Oliver: El pequeño Guggenheim
Del niño del taekwondo al padre de dos hijos. El básquet como bandera. La edad como anécdota. El de los hitos, el del camino pausado, el del momento más dulce. Porque la inauguración el Guggenheim no fue lo único importante que ocurrió un 19 de octubre de 1997. Albert Oliver, por Daniel Barranquero

Redacción, 19 Oct. 2017.- El 19 de octubre es un día para la efeméride. La peseta como moneda oficial, Italia tomando Trípoli, el desembarco americano en Filipinas, la declaración de paz URSS-Japón, el Lunes Negro en el Dow Jones, Cela ganando el Nobel de Literatura. En 1997, los periódicos bien lo recuerdan hoy, algo marcó la actualidad esa fecha, con todos los focos puestos en la inauguración del Guggenheim de Bilbao.

Aquel día, de puntillas, casi sin hacer ruido, debutaba en ACB un joven que ese 19 de octubre se hubiera creído muchas cosas sobre su futuro, muchísimas. Todas menos que, veinte años más tarde, iba a celebrar el vigésimo aniversario instalado aún en la élite y en uno de los momentos de juego más dulces de su carrera. El niño Albert comenzaba a escribir su historia. El veterano Oliver aún tiene tinta para prolongar su relato.

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Cerca de las estrellas

Un 4 de junio del 78, mientras el país, en plena transición, hablaba esos días de OTAN, de Gibraltar, de medioambiente y del Mundial de fútbol de Argentina, nacía en Tarrasa un chico dispuesto a seguir los pasos de su hermano en todo. Tanto que pronto abandonaría el taekwondo para jugar al baloncesto. Fue una niñez divertida, hijo de la EGB, de interminables partidos en el colegio o en canchas de asfalto y tableros mordidos. "Tú estabas cerca del parque y yo de las estrellas... con Ramón Trecet, estudiando el tiro de Drazen Petrovic", cantaba Tote King en un himno al básquet que bien podría hacer suyo aquel chico que se dejó conquistar por las noches NBA con los Bulls y por las gestas de Epi y su Barça en ACB.

Forjado en las categorías inferiores del Sferic Terrassa, donde llegó a jugar junto a su hermano (más tarde se verían en EBA como rivales, con 2 triunfos para cada uno), el baloncesto empezó a dejar de ser hobby para convertirse en su futuro cuando fichó por la Penya (1996), que le hizo jugar en su vinculado Sant Josep. Muy poco explosivo -tardaría algunos años más en poder llegar al aro-, el joven Albert compensaba su falta de físico con una inteligencia que llamó la atención de Alfred Julbe.



Él y Roger Grimau acababan de disputar un partido en ese Sant Josep en el que también estaba el carismático Carles Ruf o proyectos tan interesantes como el de Pacreu o el mismísimo Álex Mumbrú. Al término del choque, la noticia: "Julbe os ha citado para un partido del primer equipo". Sin tiempo para asimilarlo, Oliver se veía rodeado de los Dani García, Corrales, Sanmartín, Biota, Espinosa o Fran Murcia, mientras miraba de reojo, aún con timidez, a Tanoka Beard y al mismísimo Andre Turner. Cuando saltó a pista, aquel 19 de octubre del 97 en el 80-61 contra Pamesa Valencia, su vida definitivamente cambiaba para siempre.

Fueron solo dos puntos, y desde el tiro libre, en 1:55 que estuvo en pista. Tampoco tendría muchos más. Entre esa temporada y la siguiente, la 1998-99, y más allá de alguna presencia testimonial europea, el base solo jugó 3:49 contra Ciudad de Huelva (¡primera asistencia de las 1.748 de su carrera!), 1:25 frente a Pamesa, otra vez el cuadro valenciano, y 8 minutos en el último curso contra Recreativos Orenes Murcia, siempre sin anotar. Sus puntos se concentraban en un Sant Josep donde los Drame, Mendiburu, Mumbrú o Jaume Comas venían pisando fuerte, mientras él soñaba con alguna oportunidad más en el primer equipo.

La explosión de Raül López y la llegada de un viejo rockero, Rafa Jofresa, le abrieron la puerta de salida. Ni Badalona ni ACB. Si cada cual tiene su camino, como le gusta repetir al jugador, el de Oliver empezaba desde abajo. Lleida esperaba.

Un camino sufrido, un camino disfrutado

Aún retumban los oídos de los aficionados que tuvieron la suerte, el privilegio, de ver aquella serie de ascenso entre Lucentum Alicante y Caprabo Lleida. Partidos agónicos, finales bellos o crueles, heroicidades, remontadas, polémica, emoción, ambientazo. Una moneda al aire constante que podía hacerle sonreír a él o al rival. Al equipo de su amigo Roger Grimau, nuevamente compañero, o al de un tal José Manuel Calderón, eclipsado en el partido definitivo por David Gil, poseído por la perfección en el triple. Acabaron llorando todos, si bien en Alicante lo hicieron de alegría. Habría que esperar otro año para alcanzar la élite.

Y volvió a creer. Y volvió a soñar, esta vez con compañeros veteranos como Alzamora, Bosch o Capdevila, deseando dejar al final de aquella 2000-01 al Caprabo Lleida en la élite. Mirando a los ojos al Manresa de Nocioni, atreviéndose a desafiarle. Logrando por fin su objetivo.



La vida y sus vueltas. Las vueltas y la vida. Al poco tiempo del éxito, Edu Torres le comunicó que Jaume Comas se quedaría en el equipo ACB pero él volvía a tener la puerta abierta, como si esas tres letras se le resistieran. El verdugo fue aliado. El enemigo, compañero. El caído Manresa quiso a una de las claves de su no-ascenso. Y Oliver aceptó la propuesta, como si se sintiera en deuda. Otro año eterno, otro año protagonista, otra final por una plaza en el edén.

Tenerife era el rival. El Tenerife de Savané y Lewis. El de Pedro Martínez. Empero, él había firmado más de 11 puntos y 13 de valoración por partido y no se iba a arrugar cuando la orilla quedaba tan cerca. Cinco puntos absolutamente decisivos en la recta final para sentenciar. Y el balón histórico en sus manos con el bocinazo final, como si este fuera, esta vez sí, el que le desbloqueara por fin el portón de la máxima categoría del baloncesto nacional. La llave por fin abrió.



Jamás fue tan feliz firmando un contrato de renovación. A sus 24 años, un lustro después de su debut y tras muchos rodeos por el camino, por fin era un jugador ACB con todas las de la ley. Desde el principio supo aprovecharlo. Qué año aquel, saliéndose del mapa en números -mejores aún que en LEB- y sensaciones, convirtiéndose en el tercer base más valorado de la Liga, llamando la atención de un mundillo basquetbolero que no entendía qué diablos hacía ese tipo en LEB. En 2003-04, para colmo, su Manresa se convirtió en la revelación liguera, con él y Laviña formando la pareja de moda nacional.

Su buen rendimiento le llevó a la Selección Española B, junto a los Vidal, Berni o Gabriel. Juntos superaron al combinado (A) de Brasil y tutearon a la mítica Argentina de los Nocioni, Oberto, Scola, Herrmann y demás clásicos en el Torneo Súper 4. Su nombre ya sonaba para la absoluta y para los grandes del panorama nacional, con el presidente Vives apagando el interés barcelonista de forma tajante: "Es innegociable e imprescindible. El Ricoh Manresa necesita gente con talento y líderes. Oliver es uno de ellos".

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Esa 2004-05, en la que su conexión con el entrenador Ricard Casas y con el jugador Rafa Martínez fue total en pista, acabó de la peor forma posible, con un positivo justo antes de los Juegos del Mediterráneo que le apartó, quizá para siempre, de la Selección Española. "Di positivo por Finasteride, un tratamiento para evitar la caída del cabello que incluye la ingestión de un medicamento llamado Propecia. Era una sustancia que se podía tomar, luego la prohibieron y ahora se puede volver a tomar. Pero la cuestión es que después de aquel episodio no tuve más oportunidades y no las volveré a tener", afirmó recientemente en una entrevista en El País.

La FEB archivó su caso y el jugador pudo demostrar su inocencia, pero para Oliver supuso retroceder una serie de pasos que tanto esfuerzo habían costado. Y más tras una temporada 2005-06 que iba a terminar en descenso. Resultó una campaña de contrastes, en el que el base anotó la canasta más complicada de toda su carrera, un triple imposible en San Pablo en una de las jugadas más imborrables de la historia de la Liga Endesa. "Tiré como pude, fue como si un ángel la llevara al aro", llegó a confesar tras conquistar Sevilla.



Sin embargo, ni siquiera ese milagro caído del cielo pudo evitar un destino que parecía escrito y que acabó consumándose en la jornada final, en un 14 de mayo negro para el baloncesto manresano, en el que perdieron en Menorca por 75-73 tras fallo final de Rafa Martínez y tapón sobre la bocina de Kornegay. Así dolió más. Oliver terminaba su etapa manresana de la forma más dolorosa posible. Incluso así, salió con el recuerdo intacto. Por la puerta grande.

Un clásico de la competición

Meses antes, les había endosado 23 puntos. Cuando terminó la competición, el Pamesa Valencia se acordó de aquel base imparable a la hora de apostar por él en su proyecto. Con "su" Ricard Casas al mando y la opción de jugar por fin en Europa, decir que sí fue muy sencillo. "Es uno de los mejores bases de la liga y de los jugadores más pretendidos", afirmó Sendra a su llegada.

Etapa de contrastes aquella vestida de taronja. Días grandes, rachas antagónicas. Canastas ganadoras, un nombre que se convertía en clásico, crisis de resultados. Capitán al segundo año, ejercida la cláusula del tercer año opcional, sabor agridulce. Del cese de Casas al 'Efecto Katsikaris'. De sueños de finales a destituciones, dimisiones y crisis. Grandes nombres que no resultaron, eliminatorias perdidas por poco, Spahija al rescate.

Foto EFE


Y él, pese a firmar sus mejores números en su tercer -y último- año (más de 8 puntos y de 10 de valoración por choque), decidiéndose a cambiar de aires en el verano de 2009. El Estu le había puesto por delante un contrato por 5 temporadas. Y, con 31 años ya, no era nigún niño. Hasta la Demencia se lo decía en clave de humor -"¡Se te ve el cartón, se te ve el cartón!"- antes de que él decidiera, a mitad de aquel primer curso, afeitarse la cabeza, dando paso al look que luce en la actualidad.

Sólido año el primero, con los de Luis Casimiro de vuelta al Playoff tres años después y con el pasaporte copero sellado. Y una difícil transición tras la salida de Carlos Suárez en el segundo, siempre en tierra de nadie en la tabla y sin el premio de llegar a la Final Four de la Eurocup tras caer contra el Cedevita de Draper y Bracey Wright. Paradójicamente, fue uno de sus mejores recuerdos como estudiantil, aún más feliz que esas partidas de cartas con Beirán durante los viajes. Pocas veces había visto una ovación más emocionante tras una derrota.

Foto clubestudiantes.com


Individualmente, su temporada fue extraña. Empezando por las sensaciones (5 puntos y 6 de valoración en la 2010-11) y continuando por una circunstancia única en su carrera: ¡una lesión! El base, que parecía indestructible, frenó su racha de 288 partidos ACB (además de 82 de EBA y 118 consecutivos en LEB), se perdió cinco encuentros en semana y media entre Liga Endesa y Eurocup y volvió a empezar a sumar y sumar tras ese pequeño break. Los siguientes serían en Badalona.

Y es que, tras llegar a un acuerdo entre club y jugador -"es una decisión motivada por la actual situación económica", explicó el presidente-, Albert Oliver quedó libre para firmar por la Penya y regresar al club verdinegro 12 años después de su marcha. Allí había empezado todo. Allí encontró jóvenes a los que enseñar y con los que bromear. Allí empezó a reencontrarse conmigo. Y allí vivió una segunda juventud, a sus 34 años, cuando nadie lo hubiera imaginado.

Tras una aceptable primera campaña como segundo base, Oliver tomó responsabilidades en la 2012-13, para sorpresa de todos. Nivel enorme, insultante, con una confianza infinita en el lanzamiento, manejando los partidos a su antojo, decidiendo en los segundos finales. Siendo, incluso, el MVP de abril de 2013 en un mes antológico, con 22 puntos, 4 rebotes, 3,2 asistencias y 25,7 de valoración media. A nadie le extrañó que la FCBQ le nombrara Mejor Jugador Catalán de la 2012-13.

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"Estoy teniendo más minutos, anotando más, me salen mejor las cosas, la mayoría de tiros van dentro", confesaba aquel que, el verano antes, había probado una nueva forma de preparar el nuevo curso. Y bien que lo iban a disfrutar en Gran Canaria.

Cuarto mileno amarillo

"Dicen que cuanto más mayor te haces, es mejor parar menos", afirmaba. Y siguió el consejo al pie de la letra, dejando el básquet a un lado en verano y centrándose en su preparación física, con solo dos semanas de reposo total con su familia. Carreras con su vecino por Alella, otras veces por la playa. Sesiones de pesas infinitas. Y un resultado (13,7 val) que invitaba a repetir en su siguiente etapa, ahora lejos de su tierra.

Costó irse. La morriña por los abuelos, los titos, los amigos. La nueva tienda que había abierto su mujer. Y las recitencias de su hija Aina, con amigas en Badalona, a la que hubo que convencer con un hámster para dar el paso y firmar por el Herbalife Gran Canaria, como contó en una jugosa entrevista de Judit Vega en la revista oficial del club. "Es nuevo reto para mí, salir de casa no era fácil. Creímos que esta era la mejor opción", admitió a su llegada

Foto Herbalife Gran Canaria


Volvió a pasar. Si en 1997 alguien le hubiera dicho que iba a durar 20 años, se hubiera reído tanto como si el día de su presentación como jugador amarillo, algún periodista o aficionado le hubiera comentado que estaba a punto de jugar tres finales con su nuevo equipo. Con Aito, además, el técnico que más le ha marcado. Con lanzamientos ganadores para coleccionar, una final europea y convirtiéndose histórico en asistencias y minutos vistiendo la elástica del club.

Como alma y espíritu de un equipo que crece, que se atreve a desear, que se olvidó del miedo para acabar con maldiciones o etiquetas del pasado. Vaya Copa la de 2016. Esos 18 puntos contra Bilbao Basket, para ponerse a la altura de Creus y Cabrera como jugadores más veteranos en hacer esos números en el torneo. La remontada al Valencia Basket. El orgullo contra el Real Madrid. Cuánto costaba no llorar tras perder la final. Cabeza alta, frente erguida, ojos enrojecidos. El tren parecía haber pasado. Mas ese tren era circular.

Cuando volvió a pasar, sus compañeros se subieron. El destino era Vitoria-Gasteiz, la estación se llamaba Supercopa Endesa y el premio... el premio había que vivirlo. El primer título de su carrera a los 38 años de edad. "Nadie esperaba que la ganáramos y así sabe mucho mejor", gritaba emocionado, radiante por entrar en el territorio de los grandes, por ver cómo lo vivía en el pabellón, el aeropuerto o las mismas calles canarias el histórico título de su club. "Esta es mía, no la deis", pedía a sus padres mientras les abrazaba emocionado, antes de darles la pelota que se había quedado en sus manos a la hora de conquistar el título.




"Por desgracia los clubes miran la edad, haga más o menos en la pista. Antes se movía esto más rápido, pero desde hace 6 o 7 años va más lento", afirmó en una ocasión hablando del peso de su DNI a la hora de negociar un contrato, condenado a la espera. No obstante, su rendimiento en la 2016-17 y en el global de sus cuatro años en Gran Canaria fue tan satisfactorio que, a mediados de junio de 2017, Oliver ya había firmado su continuidad en el club por un año más. "Junto con Badalona, en dos etapas y Manresa, este será el club en el que he estado más años, así que estamos mi familia y yo muy contentos. Los niños están encantados". Y, viendo cómo ha empezado el curso, los aficionados también.

"Realmente flipante lo de Oliver. Que alguien me lo explique porque se me escapa. De hecho, he de reconocer que tras la tercera temporada, y tras la cuarta, en esos veranos de reconstrucción de la plantilla, pensé que su tiempo había acabado aquí. Menos mal que los que llevan el tema saben más que yo. Pero vamos, inexplicable, de verdad... ¿con 39 años es posible que esté jugando su mejor baloncesto? ¿Está siendo por ahora su mejor temporada en el Granca? Que alguien llame a Iker y le dedique un programa de Cuarto Milenio o algo", comentaba atónito en el Foro ACB.COM el usuario 'Tom Scheffler'. Su sorpresa es la de todos.

Son solo cuatro partidos, sí, mas las sensaciones no han podido ser mejores. 17 puntos al GBC y al Baskonia, 13 al Tecnyconta, 16 al MoraBanc Andorra. Ningún partido por debajo de los 13 en anotación o los 12 de valoración. Máximo anotador nacional de la Liga Endesa (15,8, 6º en el global), 6º en triples (2,5, con un 55,5% escandaloso) y, un año más, en lo alto del ranking de tiros libres: ¡13 de 13! Siempre fue una cuestión mental, de técnica y repetición para él.

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Asiste con regularidad (es el 2º del club en el ranking histórico, a 108 de Bellas), amenaza desde lejos, calma el juego, incluso se atreve a postear. "Está jugando con mucha inteligencia", asegura un Luis Casimiro entregado a la evidencia del rendimiento del jugador más veterano de la Liga Endesa -¡cuántas bromas con Savané por esos dos meses de diferencia!-, que cumple dos décadas en la élite en uno de los momentos más dulces de su trayectoria y con una posibilidad "imposible" que empieza a estar sobre la mesa.

Y es que, con las ventanas FIBA y con la postura de los conjuntos Euroliga, la pregunta es... ¿hay en el resto de equipos tres bases mejores o más fiables que Albert Oliver? ¿Es tan imposible un debut con la absoluta a los 39 años de edad? "Me quedaban tres sueños en mi carrera. Uno es la Euroliga y otro haber estado en la Selección. Aunque tampoco pensaba que iba a ganar un título a mi edad y lo hice", sentenció el jugador con más partidos en Liga Endesa después de Montes (605) y Montañez (541) que nunca llegó a la absoluta.

"Tengo la gran suerte de que mi trabajo me gusta y me lo paso bien entrenando y jugando. Mientras siga disfrutando seguiré, pienso alargar esta etapa al máximo", comenta en cada entrevista un jugador que se reconoce mucho mejor que hace diez años, con su inteligencia siempre haciendo horas extras para suplir con garantías el paso del tiempo en el físico. En el horizonte, una campaña repleta de expectativas que podría, por qué no imaginarlo, hacerle soplar velas en junio en mitad del Playoff, si su Herbalife llegara a semifinales. Habrá cuarenta en esa tarta.

(ACB Photo / M. Henríquez)


Sus números en la historia de la Liga Endesa

Partidos

Albert Oliver cumplió la pasada 500 partidos en Liga Endesa, llevándose el homenaje del club y de su propia familia, que le regaló una tarta por sorpresa. Con 534 en la actualidad, está a siete de coger a su amigo Montañez para entrar en el Top20 mientras, a poco que las lesiones le respeten esta temporada, terminará el curso en la posición número 18.

Ranking de partidos ACB
PosJugadorTotal
1Jofresa, Rafa756
2Rodríguez, Nacho737
3Reyes, Felipe725
4Azofra, Nacho705
5Navarro, Juan Carlos661
6Herreros, Alberto654
7Mumbrú, Álex647
8Jiménez, Carlos641
9Laso, Pablo624
10Orenga, J. Antonio615
11Montes, Carlos605
12Antúnez, José Miguel601
13Rodríguez, Berni601
14Creus, Joan585
15Arcega, J. Angel582
16Vidal, Sergi581
17Vázquez, Fran577
18Paraíso, José Ant.551
19Angulo, Alberto542
20Montañez, Román541
21San Emeterio, F.536
22Oliver, Albert534


Minutos

El de Tarrasa ya consiguió la condición de histórico en este apartado durante el pasado curso. Actualmente, ocupa la posición 32 en este ranking, a punto de superar a dos clásicos como Pinone y Perasovic para entrar en el Top30. Para llegar al Top20 seguramente le haga falta una temporada más.

Ranking de minutos en Liga Endesa
PosJugadorTotal
1Creus, Joan20211
2Herreros, Alberto19218
3Jofresa, Rafa18062
4Laso, Pablo17378
5Rodríguez, Nacho16605
6Jiménez, Carlos16208
7Mumbrú, Álex16208
8Navarro, Juan Carlos15607
9Arcega, J. Angel15529
10Villacampa, Jordi15454
11Hall, Granger15395
12Reyes, Felipe15336
13Azofra, Nacho15102
14Orenga, J. Antonio14671
15Jackson, Brian14390
16Montes, Carlos14034
17Díez, Salva13862
18Llorente, José Luis13784
19Paraíso, José Ant.13713
20Antúnez, José Miguel13633
21Rodríguez, Berni13185
22San Emeterio, F.12864
23Turner, Andre12600
24Arlauckas, Joe12595
25Ramiro, Fede12595
26Hopkins, Bernard12529
27Middleton, Darryl12502
28Fernández, Xavi12399
29Vidal, Sergi12377
30Perasovic, Velimir12312
31Pinone, John12306
32Oliver, Albert12269


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Asistencias

Otra clasificación en la que puede presumir de ser histórico, con 1.747. En esta, además, está en lo más alto, entre los 7 mejores y, seguramente desde el próximo fin de semana, en el Top6, ya que Andre Turner solo le queda a una de distancia. El quinto puesto de José Luis Llorente también está a su alcance de forma inmediata (¡a 21!) y hasta el cuarto puesto de Elmer Bennett (a 91 de distancia) podría caer este mismo curso.

Los 10 mejores asistentes en Liga Endesa
PosJugadorTotal
1Laso, Pablo2896
2Azofra, Nacho2224
3Rodríguez, Nacho2032
4Bennett, Elmer1838
5Llorente, José Luis1768
6Turner, Andre1748
7Oliver, Albert1747


Puntos

Un nuevo ranking con presencia de Oliver en el Top50. En esta ocasión, por los pelos (47º). Albert, con un rol menos protagonista otras temporadas y más de segundo base, deberá prolongar su media de minutos de este curso para acercarse al final del curso al Top30 que marca Brad Branson, que le queda a 514 minutos de distancia.

Ranking de puntos en Liga Endesa
PosJugadorTotal
1Herreros, Alberto9759
2Villacampa, Jordi8991
3Jackson, Brian8651
4Navarro, Juan Carlos8146
5Hall, Granger8039
6Creus, Joan7929
7Reyes, Felipe7768
8Arlauckas, Joe7543
9Perasovic, Velimir7387
10Mumbrú, Álex7041
11Epi7029
12Middleton, Darryl6425
13Turner, Andre6405
14Jofresa, Rafa6327
15Scott, Richard6199
16Pinone, John6175
17Hopkins, Bernard6088
18Riley, Claude6074
19Fernández, Xavi6042
20Sibilio, Chicho6010
21Paraíso, José Ant.5681
22Jiménez, Andrés5615
23Angulo, Alberto5495
24Bullock, Louis5351
25Biriukov, José5311
26Williams, Harper5193
28Jiménez, Carlos5114
29Panko, Andy5104
30Branson, Brad5065
31Smith, Mike5047
32San Emeterio, F.5006
33Scola, Luis4987
34Arcega, J. Angel4969
35Orenga, J. Antonio4910
36Thompson, Chandler4898
37Rodríguez, Nacho4891
38Roe, Lou4776
39Sabonis, Arvydas4760
40Micheaux, Larry4736
41Fernández, Rudy4707
42Diaz, José Luis4679
43Schlegel, Mike4629
44Lavodrama, Anicet4628
45Laso, Pablo4589
46Llull, Sergio4559
47Oliver, Albert4551


Triples

Para obtener la condición de histórico en este apartado (650) le hacen falta otros 94 triples, por lo que necesitaría, según sus promedios, como mínimo una temporada más. Eso sí, está en la posición 27 en el ranking y, aunque tardará en subir de posición (el más cercano es Biriukov, con 23 más), puede rozar los 600 al final de temporada.

Clasificación de triplistas en Liga Endesa
PosJugadorTotal
1Herreros, Alberto1233
2Navarro, Juan Carlos1145
3Perasovic, Velimir882
4Mumbrú, Álex837
5Pérez, Raúl770
6Bullock, Louis734
7Jofresa, Rafa712
8Martínez, Rafa711
9Fernández, Xavi710
10Creus, Joan702
11Sibilio, Chicho693
12Azofra, Nacho686
13Espil, Juan681
14Turner, Andre672
15Fernández, Rudy647
16Salgado, Javier642
17Llull, Sergio641
18Toolson, Andy629
19Epi627
20Fernández, Enrique610
21Carroll, Jaycee605
22Marco, Carles604
23Rodríguez, Berni603
24Rodríguez, Nacho594
25Vázquez, Paco587
26Biriukov, José579
27Oliver, Albert556


(ACB Photo)


El baloncesto como destino

El profesional implicado, el compañero de habitación de Eulis Báez, cuántas anécdotas por el camino. El amigo de Paulí y Rabaseda, de su tierra, a los que acudir cuando hay morriña. El esposo enamorado, el padre más feliz. Su Aina, de 12 años. Su Marc, de 9, dos canariones más apasionados del baloncesto, al que iban desde que estaban en el vientre de su madre. Sus dos gatas, Kitty y Grisi, a las que saca con esmero de la cama de sus hijos mientras duermen, mientras les tapa mejor, antes de darles un beso.

El jugador que llegó a ganar una jornada del SuperManager KIA, donde siempre son él y diez más, la vez que cambió a su amigo Rafa Martínez por Navarro. Cuánto para presumir ante sus colegas de Manresa, con los que se pica cada año, con una cena en juego al final de temporada en función de la clasificación de la general y de triples en el SM.

El tímido con gracia, que bromea diciendo que le cambió tanto la vida tener hijos que acabó perdiendo el pelo para que le acaben comparando con Cambiasso. Competitivo en el entrenamiento, siempre con una buena palabra o un buen recuerdo de sus ex equipos.

ACB Photo / M. Henríquez


El de la literatura en catalán, fan de la mítica Crackòvia, para el que no hay mayor placer por la mañana que un café. Chocolatero de pro, fan del coulant de su esposa -¡solo en verano!-, que le gusta incluso más que su propio flan mascarpone de Thermomix o los platos de arroz que prepara.

El estudiante que intentó seguir sus carreras de Económicas y Empresariales pese a su agenda cargada de obligaciones como deportista de élite y como padre, la misma que le impidió tener una cita en el cine con su esposa durante doce años.

El apasionado de Reebok que anima a su hermano en triatlones, el aficionado al fútbol, al tenis y al frontón. El que grita a los cuatro vientos haber acertado de pleno al elegir destino. El que se saca el título del entrenador convencido de que, cuando cuelgue las botas, si es que a este paso las cuelga, su vida y su trabajo deben seguir ligadas al aroma de parqué, al colorido en la grada, al deporte que más ama.




El que siguió su propio camino, aunque tardara en llegar a la élite. El que suma 18 temporadas, a dos de unirse a los Mumbrú, Reyes y Navarro para recibir su homenaje por entrar en el club de las veinte. El que, con disimulo, mirará de reojo la próxima convocatoria de España por si un sueño más le llega sin haber avisado.

El Base, con mayúsculas y en negrita. El clásico. El viejo rockero. El veterano. El sabio. El del pacto con el diablo. El de las batallas modestas, el de los anhelos ambiciosos. El de las efemérides. El del 19 de octubre, el de las dos décadas. El del otro aniversario. Albert Oliver, el pequeño Guggenheim.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
ACB.COM

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