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Pero Antic, el guerrero noble
Tras la apariencia de un jugador recio y debajo de una temible máscara pintada con tatuajes se esconde un tipo cercano y especial. Pero Antic es historia reciente del baloncesto continental; más allá del triple ganador de la Euroliga habita un jugador diferente que hace honor a una peculiar personalidad

Redacción, 20 dic. 2017.- Hay historias cuyos inicios se pierden entra las lagunas del tiempo, carreras profesionales que son difíciles datar en origen y jugadores que parecen estar entre nosotros como alguien cotidiano… pero este no es el caso de Pero Antic, un jugador que nació en 1982, calzó botas de baloncesto en edad temprana, aunque profesionalmente vio la luz en el verano de 2011.

(Foto Euroleague/Getty)

Hasta entonces había sido un trotamundos, siempre con la maleta lista para viajar y viviendo sólo desde los 16 años cuando estuvo en Estados Unidos. Como profesional había permanecido oculto en un nivel medio con una trayectoria siempre ligada al segundo plano continental y un juego discreto que apenas le hizo ganarse buenos contratos a mitad camino entre Bulgaria (ganó los títulos de 2008 y 2010, fue MVP de la liga) y Rusia (MVP de la copa rusa en 2011 con Spartak St. Petersburg). En cualquier caso, su fama y juego no le daban para dar el salto a los grandes equipos de Europa, circunstancia que cambió en un fantástico mes de septiembre de 2011 donde se erigió en el gran héroe de una pequeña república, Macedonia, capaz de convertirse en el segundo país de todo aficionado al baloncesto cuando su selección se vistió de Cenicienta en el Eurobasket de Lituania.

Fueron días donde Macedonia escribió grandes páginas de la heroica deportiva, sus jugadores rozaron la más absoluta gloria y a todos ellos les cambio la vida. “Fue increíble. Veníamos de la División A, perdimos en la ronda de clasificación y en el primer partido del Eurobasket… parecíamos los peores, pero esta es la mentalidad de la gente en los Balcanes: pierdes e inmediatamente tiras piedras contra tu propia casa… terrible”. El recuerdo de Antic le lleva a aquel 31 de agosto cuando Montenegro derrotó a Macedonia. Sin embargo, aquella situación se revertió para encadenar seis victorias seguidas y alcanzar los cuartos de final contra Lituania, el anfitrión.

Esa noche una bonita historia se convirtió en leyenda, pues los históricos 12 jugadores macedonios completaron la gesta de vencer a Lituania y alcanzar la semifinal del Eurobasket para mayor gloria de un equipo tras el cual latía todo un país. “Si hablamos de aquella selección recuerdo que se decía que tenía la mejor plantilla de su historia. Son de esas grandes victorias que nunca se pueden olvidar porque es vencer a un gran rival delante de su fantástica afición. Además, eso te da un plus porque lo vio mucha gente y eso hace que se creen nuevos jugadores. Estoy agradecido por haber vivido aquel momento”, rememora Antic quien no olvida la grandeza conseguida por sus compañeros, pero también lo efímero del triunfo. “Era un grupo de jugadores muy particular que se rehízo y mostró su auténtico carácter luchando junto cada partido para acabar siendo héroes. Así es el baloncesto: un tiro puede cambiarlo todo”. Por suerte para ellos, y tras un partido de infarto, el último lanzamiento de Simas Jasaitis no entró y la historia de aquel torneo fue la protagonizada por un pequeño país que soñó con ser grande.

Y quién sabe hasta dónde podría haber llegado el sueño de aquellos 12 héroes de no haberse cruzado con un jugador en plena inspiración baloncestística. “Oh, fue una la locura… ¡La bomba!”, no hace falta terminar el recuerdo para que Antic exclame el nombre de su verdugo: Juan Carlos Navarro. Él tuvo una actuación extraordinaria contra nosotros ¡35 puntos! Todo el respeto del mundo por él y por lo que hizo en 2011. Nos conocemos mutuamente y espero que pueda jugar mucho más porque es un increíble jugador, todavía puede anotar grandes tiros y seguir enseñando su juego a todos”. A pesar de la dolorosa derrota, el recuerdo de Pero Antic sólo es de admiración por la selección y el jugador que le batió.

(Foto EFE)

La imagen del carácter

Pese a que la bella historia de Macedonia en el Eurobasket no pudo culminarse con la anhelada medalla (los jugadores fueron recibidos por el presidente como héroes y el propio Antic fue envestido Honoris Causa por la universidad de Skopje), Pero Antic sí obtuvo su particular premio al conseguir llamar la atención de Olympiacos y fichar por el equipo griego días después del campeonato. Pese a la explosión tardía de su juego (tenía 29 años), la vida cambió entonces y comenzó a competir en los grandes focos del baloncesto europeo. Lo hizo con un equipo que marcó historia por más que nadie confiara en ellos, pues, como el mismo jugador reconocer, aquel Olympiacos que ganó los títulos de 2012 y 2013 era un underdog (equipo infravalorado).

“Spanoulis, Printezis… qué más puedo decir… tienen un carácter especial, pero es la química de vestuario la que gana títulos. Tener uno o varios grandes jugadores te puede hacer ganar uno o dos partidos, pero al final de la temporada nadie se acuerda de eso, únicamente se acuerdan de quién ganó un campeonato, quién levanto un trofeo y sólo se recuerdan los grandes equipos que ganan campeonatos, no de las grandes actuaciones individuales o los grandes partidos”, asegura Antic. En aquellos años se forjó el carácter de un conjunto inabordable al desaliento y capaz de protagonizar remontadas imposibles frente a CSKA Moscú y Real Madrid. Dos grandes hazañas que valieron sendas Euroligas y que compiten en el afecto emocional de Pero Antic. “Los dos títulos son especiales. La primera vez éramos los underdogs, nadie pensaba que pudiéramos ganar pero nunca dejamos de creer en nuestras posibilidades”, afirma sin restar valor al triunfo en 2013 porque “la primera vez no tienes nada que perder, pero la segunda vez tienes que demostrar que no fue un accidente”, asegura.

(Foto Euroleague/Getty)

Después de aquel éxito, Pero Antic volvió a dar un paso adelante en su carrera y dio el salto a la NBA. Como todo jugador profesional, él aspiraba a competir con los mejores por más que, durante muchos años, tuviera que andar por caminos complejos y no se vislumbrara la alfombra roja y las grandes luces de neón. Atlanta Hawks fue su destino y, como hizo en cada uno de sus equipos, se convirtió en un jugador de rol determinado, de esos que saben sus fortalezas, pero conocen aún mejor las propias debilidades y exprimen cada oportunidad sobre el parqué. Pero Antic nunca fue un jugador de los que deslumbra, pero quizá por ello mismo encajó allí donde fue y los Hawks no fueron una excepción. Llegó en un momento de reconstrucción, ayudó a poner la primera piedra del gran equipo que fue en la temporada 2014-15 y, a pesar del incidente con la policía de Nueva York, cumplió con nota la aventura americana porque jamás fue un jugador que buscara la estadística fácil, sino hacer lo que el equipo requiriera. Su único objetivo antes, durante y después de la NBA fue el de ser productivo y ahí no falló porque encontró en su inteligencia y carácter las herramientas necesarias para triunfar.

Empero, el destino de Antic le llevó de regreso a Europa y buscó recuperar viejas sensaciones jugando en Fenerbahçe y bajo las órdenes de Zeljko Obradovic. “Es el mejor de Europa, él puede reconocer situaciones del juego que nadie más, tiene algo especial y esto agradecido de haber tenido la oportunidad de jugar con él dos temporadas”, afirma. Es cierto que su presencia en pista y aportación al equipo fue de más a menos, pero ayudó a que el equipo de Estambul lograra la primera Euroliga de su historia, curiosamente, frente a Olympiacos.

(Foto Euroleague/Getty)

Ahora, cumplidos los 35 años, Pero Antic ha vuelto a sus orígenes y ha regresado a Estrella Roja, equipo del que se declara fan (debajo de su brazo derecho luce un tatuaje en su honor) y donde ya jugó dos temporadas entre 2005 y 2007, ganando la copa serbia en 2006. Feliz por estar de vuelta a casa y cumplidos muchos de sus objetivos profesionales, Antic no se recrea con el pasado sino que disfruta de cada partido y cada momento que el baloncesto le regala. “Gané tres veces la Euroliga, pero eso es el pasado y lo valoraré cuando me retiré. Ahora trato de contener las emociones y no pensar en ello cuando estoy en la pista sino en seguir trabajando y compitiendo para enfrentarme y ser mejor que los rivales”.

Lo hace con Estrella Roja, un equipo que compite en inferioridad presupuestaria contra los grandes equipos de la Euroliga, pero que un año más demuestra un carácter especial que le hace único. Virtud que resalta el pívot y que le lleva a asegurar que “el equipo es especial y me recuerda a Olympiacos en 2011 cuando éramos subestimados y acabamos ganando la Euroliga. No digo que ahora vayamos a ganar la Euroliga, sino que este equipo es especial y la química es fantástica. Hay muchos chicos jóvenes, el entrenador es muy joven, pero sabe lo que hace y busca de los veteranos que podamos ayudar en la estrategia del equipo y pide a los jóvenes que aporten su energía. Cuando todo el mundo trabaja puedes tener malos momentos y es normal que tengamos altibajos, pero nunca dejamos de luchar hasta el final”. Una filosofía de juego que quedó clara con las remontadas finales con triunfo en las canchas de Real Madrid y Valencia Basket.

En ambos encuentros dejó su sello de calidad y, como siempre, lo hizo con caballerosidad y respeto hacia el rival. Resulta curioso que tras la imagen de tipo duro se esconde un jugador noble y la fiereza que predicen su cuerpo musculado y tatuado deja paso a una personal de trato cercano y amable. Es muy recomendable poner la lupa sobre su figura mientras juega pues se descubrirá en él múltiples gestos de respeto y complicidad con rivales. En Valencia se mostró especialmente cercano con un Bojan Dubljevic del quien dice “es un increíble competidor y su juego está al más alto nivel. Siempre hay un gran jugador al otro lado., eso me da energía para competir contra ellos y seguir demostrando todo lo que puedo hacer”.

Pero Antic se alegra tras la canasta (Foto Euroleague/Getty)

Con igual de afecto habla de un Luka Doncic con quien se deshace en elogios. “Conozco a Luka desde hace años y he visto crecer su increíble talento. Si él sigue desarrollando su nivel de juego, se va a convertir en una gran estrella”. Un cariño que es recíproco, pues tras el partido disputado en Madrid, el base esloveno no dudó en regalar una camiseta firmada por él mismo para Luka, el hijo de 11 años de Pero Antic. “Para Luka de Luka Doncic”, decía la dedicatoria. Para el pequeño hijo de Antic el base madridista es todo un ídolo y por eso Pero Antic tiene claro que en la disyuntiva de elegir entre su padre o Luka Doncic, su hijo se quedaría con “¡Luka Doncic, por supuesto! ¿Quién es su padre? Ya sólo es un viejo jugador”, bromea.

Puede ser que sea cierto y que el joven Luka Antic sueñe con emular a su ídolo esloveno, pero mientras tanto bien hará en observar el juego de su padre y recrearse en casa viendo el exitoso legado que ha construido su padre.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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