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Final Four: Cuatro argumentos muy distintos para soñar con el título NCAA
A poco más de un día para el comienzo de la gran Final Four en San Antonio, analizamos a los cuatro candidatos al título final de la NCAA: Villanova, Kansas, Michigan y la sorprendente Loyola Chicago. Cuatro estilos muy distintos, cuatro modelos diferentes de éxito que buscarán poner el broche final en el gran Alamodome de San Antonio.

Redacción, 30 de marzo de 2018.- Estados Unidos se paraliza en los primeros días del mes de abril. Y es que la gran Final Four de la NCAA se lleva toda la atención mediática. El punto cumbre a una temporada para cuatro grandes privilegiados que viven unos días que se quedan guardados en la memoria de forma eterna. Y en este 2018, Villanova, Kansas, Michigan y Loyola Chicago son esos cuatro elegidos para la lucha final por el título universitario. Cuatro modelos de éxito muy distintos con una misma ambición y aspiración: cortar las últimas redes de la temporada en el Alamodome de San Antonio.


Villanova, la gran favorita

Nadie duda que Villanova parte como la mayor candidata a cortar las redes en San Antonio. Los Wildcats apenas han dado muestras de flaqueza en este March Madness y llegarán en su punto más álgido de juego, confianza y energía. Un bloque muy sólido tanto en ataque como en defensa, capaz de ganar incluso con malos días en el tiro (4/24 en triples ante Texas Tech) gracias a un excelente esfuerzo colectivo. Defienden de forma coral, atacan con la misma solidaridad y son un equipo tan versátil (los 5 jugadores son capaces de anotar desde el triple) como tremendamente peligroso.

Jalen Brunson es su principal estrella. Nombrado mejor jugador del año en la NCAA, este base de tercer año ha elevado su juego a un extraordinario nivel y regularidad. Letal en perímetro, en penetración e incluso cerca del aro, su carácter y determinación le convierten en la gran arma ofensiva de estos Wildcats. Aunque no la única. Y es que en el perimetral, le acompañan dos puñales tan diferentes y afilados como Donte DiVincenzo y Mikal Bridges. El primero (y saliendo habitualmente desde el banco), un mortífero lanzador de tres capaz también de atacar el aro con enorme agresividad. El segundo, un prodigio atlético que ha ido consolidando también su amenaza exterior hasta convertirse en todo un candidato a los puestos de lotería del próximo Draft.



Y el juego interior de estos Wildcats es pura polivalencia y eficacia. Tan capaces de castigar desde el triple como de dominar con enorme contundencia cerca del aro, Eric Paschall y Omari Spellman son dos piezas fundamentales en esta Villanova. Ambos llegan a esta Final Four en un excelente momento de forma, sumando en cada minuto que están en pista y tras protagonizar, a ambos lados de la pista, algunos de los mejores highlights de este torneo final.

En definitiva, su cartel de gran favorita es más que justo y merecido. Por talento, consistencia, veteranía y conocimiento del juego, Villanova llega a esta Final Four con la etiqueta de ser el mejor equipo. Y en el podcast especializado “Mad March”, analizan a estos Wildcats con bisturí de la mano de Jordi Alfonso, jefe de Draft en TheWing.es.





Kansas, músculo y talento desatado

Un año más, no ha habido equipo que haya sido capaz de hacerle sombra a Kansas en su Big XII. Los Jayhawks afrontaban una temporada de teórica transición, con un bloque lleno de incógnitas por diferentes motivos, pero han acabado siendo una de las sorpresas más agradables de la NCAA. La explosión en el tramo final de la temporada de dos piezas superlativas como Malik Newman y Udoka Azubuike han consolidado las opciones de título de unos Jayhawks que, además, tuvieron ese punto de fortuna cuando lo necesitaban. Y es que si ese último tiro de Grayson Allen hubiera acabado entrando, estas líneas irían dedicadas a la Duke de Mike Krzyzewski.

Pero la moneda cayó de su lado. Para muchos, de forma merecida. Kansas firmó una excelente actuación ante los Blue Devils, dominando el choque con claridad en muchas fases de partido, incluida la decisiva prórroga. Y el gran motivo de su presencia en esta Final Four tiene nombre y apellido: Malik Newman. La explosión de este extraordinario talento ofensivo ha catapultado a los Jayhawks a San Antonio. Sin discusión alguna, el mejor jugador de lo que llevamos de March Madness. 28 puntos a Seton Hall, 17 a Clemson y 32 a Duke, con aciertos letales en momentos decisivos para reclamar un trono que, teóricamente, le pertenecía a otro llamado Devonte Graham. Y tenía que ser su año, en su última temporada como universitario. Sin embargo, la explosión de Newman le ha dejado en segundo plano, en un escenario que, incluso, puede convertirle en aún más peligroso de cara a esta Final Four. Su experiencia, liderazgo y dirección son aún argumentos de mucho peso.



Newman y Granam no son los únicos argumentos de esta Kansas. Y es que hay que hablar de su gran bestia interior, Udoka Azubuike, un auténtico huracán a ambos lados de la pista. Domina el juego aéreo como nadie, es pura contundencia en todos sus movimientos y le da a esta Kansas ese último muro tan necesario para optar a todo. Sin embargo, la enorme fuerza muchas veces descontrolada del nigeriano también le hacen un jugador tremendamente propenso a cargarse de faltas. Ahí es dónde aparece un proyecto (aún muy verde) magnífico como el angoleño Silvio Da Sousa, capaz ya de tener impacto positivo en el juego gracias a sus fantásticas facultades físicas.

En el perímetro, el ucraniano Sviatoslav Mykhailiuk ha sabido reconvertirse a un jugador de enorme trabajo defensivo y gran eficacia desde la línea de tres (récord de triples en una temporada de la historia de Kansas). Y aún más importancia tiene un omnipresente y versátil Lagerald Vick, un polivalente alero de gran capacidad atlética y enorme actividad y presencia a ambos lados de la pista. ¿Suficientes argumentos para vencer a Villanova y luchar por el título? Nacho Juan responde de forma afirmativa, analizando el momento de forma de estos Jayhawks en el podcast especializado "Mad March"




Michigan, defensa y triple

La defensa y el acierto desde el perímetro de Michigan son, sin duda, sus dos grandes virtudes. Y dos facetas que, cuando funcionan a un gran nivel, hacen de los Wolverines un equipo prácticamente insuperable. Los de John Beilein han protagonizado una temporada de grandes altibajos pero, una vez más, cuando ha llegado el momento más importante han sabido estar a la altura… o tener ese punto de fortuna. Y es que no hay que olvidar que un tiro absolutamente milagroso de Jordan Poole salvó a esta universidad de quedar eliminada en segunda ronda ante Houston y, que, salvo ante Texas A&M (con una primera mitad casi mágica), Michigan no ha brillado especialmente en este March Madness.

Cuando uno vive, en gran parte, del triple… muchas veces también muere de él. Y el reflejo de esta filosofía ofensiva se encuentra también en su gran estrella, el alemán Moritz Wagner. Un interior de gran capacidad técnica y anotadora al que le cuesta producir si no es sumando en el marcador. Y que, aunque sigue siendo el gran líder espiritual y referencia absoluta del equipo, no llega precisamente en su momento más álgido a esta Final Four en la que se determinará gran parte de su futuro más cercano.



¿Y por qué Michigan está en San Antonio, entonces? La respuesta es muy sencilla. El enorme paso adelante de otras piezas menos relevantes como Muhammad Ali Abdur-Rakhman o, especialmente, Charles Matthews y Zavier Simpson y una extraordinaria defensa colectiva. Tres amenazas perimetrales que viven el mejor momento de su carrera. Matthews, que fue anecdótico jugador de Kentucky en su día, incluso se ha llevado el premio de mejor jugador de la fase regional que han ganado los Wolverines. Un tirador cada vez más fiable para abrir el campo a las incisivas penetraciones de Simpson o al juego all-around del veterano Abdur-Rakhman, un auténtico todoterreno.

Y atrás, esta Michigan es un bloque duro, intenso, físico y muy agobiante. Agresivos en líneas de pase, solidarios en ayudas (especialmente cerca del aro) y sin eludir el choque y el contacto en casi todas las acciones. La profundidad de banquillo que tienen Beilein (rotación hábil de 9/10 hombres) permite al equipo estar fresco y liberado para poder jugar al límite del reglamento. Un bloque tremendamente sólido en defensa y muy peligroso atrás que, con Bastian García, analizan en profundidad en el podcast especializado “Mad March”.




Loyola Chicago, en busca de una guinda histórica

Invitados totalmente inesperados en la gran Final Four de la NCAA, Loyola Chicago no está en San Antonio por casualidad. Los Ramblers se han ganado, segundo a segundo, su billete a cada una de las diferentes rondas de este March Madness luciendo un precioso y estudiado juego de gran eficiencia colectiva. Nada es azar para los de Porter Moser, que analizan con atención a sus rivales para desplegar un extraordinario entramado defensivo que ha dejado en la cuneta a grandes favoritos como Miami o Tennessee. Sin embargo, ¿tienen alguna posibilidad real de ser campeones en San Antonio?



La respuesta corta y sencilla es negativa. La entidad de sus tres posibles rivales nos hacen pensar que, incluso en la semifinal, el fin de cuento de los Ramblers está ya muy cerca. Michigan será un rival muy distinto a lo que Loyola Chicago se ha encontrado en su afortunado cuadro regional (ninguno de los 4 cabezas de serie superaron la primera semana de torneo) y los de Porter Moser deberán llevar su juego a la excelencia para tener alguna oportunidad de llegar a la final.

Su mayor virtud, sin duda, es su imprevisibilidad ofensiva. El único equipo de la Final Four capaz de tener a cinco jugadores en dobles dígitos en anotación (Clayton Custer es su máximo anotador con 13.2 puntos de media) y no es casualidad. Los Ramblers son uno de los equipos más eficientes de toda la NCAA gracias a un juego con grandes reminiscencias de los años 80 y 90: movimiento de balón y jugadores constantes hasta encontrar la mejor opción posible de tiro, agotando prácticamente todas las posesiones y haciendo del extra-pass su mejor aliado.

Capaces de jugar con cinco amenazas exteriores o con únicamente un interior como referencia (extraordinario torneo del pívot de primer añoCameron Krutwig, especializamente en la finalización), Loyola Chicago llega a esta Final Four sin presión alguna, dispuesto a escribir el mejor final posible a la gran historia de este March Madness. Y lo harán a su manera, de forma colectiva y altruista. Un modelo metódico y muy trabajado que, con Juan Vargas, analizan en profundidad en el podcast especializado “Mad March”.


Gerard Solé
@gsole14

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