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F4: Un káiser y un equipo de récord. Michigan-Villanova, la gran final
Llegó la gran Final Four de San Antonio y no ha dejado indiferente a nadie. Villanova ametralló a Kansas desde el triple, firmando una nueva mejor marca de aciertos en una Final Four con 18 triples. Y en la otra semifinal, el alemán Moritz Wagner, con números inéditos en los últimos 20 años (24p-15r), terminó con el sueño de Sister Jean y su Loyola Chicago.

Redacción, 1 de abril de 2018.- Michigan-Villanova. Esta será la gran final de una NCAA que pondrá su cierre el próximo lunes. En una noche de cifras y marcas históricas, Wolverines y Wildcats aseguraron su puesto en la gran lucha final por el título. Villanova dió una auténtica exhibición desde el triple para derrotar con claridad a Kansas, llegando a superar el récord histórico de aciertos de tres en un partido de Final Four, con hasta 18 triples. Y con la mejor y más completa versión del alemán Moritz Wagner (24p-15r), Michigan fue muy superior en la segunda mitad a una Loyola Chicago que acabó superada por las expectativas y el escenario.

¿Quién para a esta Villanova?

Kansas Jayhawks (#1) 79 - Villanova Wildcats (#1) 95



La semifinal que más expectación e igualdad prometía... tuvo más bien poco color. Villanova rompió cualquier posibilidad de emoción con una actuación más que sobresaliente. Primera mitad casi insuperable, con 13 triples y una sensación de dominio impropia de un partido de tal calibre. Los Wildcats controlaron el perímetro (7 jugadores anotaron de tres), la pintura (extraordinario trabajo de Eric Paschall y Omari Spellman frente a una bestia como Udoka Azubuike), el ritmo y el marcador completamente a placer en unos primeros veinte minutos que ya fueron definitivos. Kansas intentó reaccionar con orgullo buscando una remontada imposible, pero los de Jay Wright no dieron opción alguna a la sorpresa y cerraron el choque con enorme sobriedad.



Triple. Y triple. Y triple. Y triple. Y así, hasta 13 veces en unos 20 minutos que empezaban ya con un parcial de 4-22 en apenas siete minutos de partido. Impulsados por la gasolina de la línea de tres, los Wildcats se encendieron para completar una actuación tremenda en la primera mitad, en la que hasta 7 de sus jugadores fueron capaces de anotar desde la larga distancia. Los de Bill Self, totalmente estupefactos ante semejante recital, intentaban mantener sus opciones de la mano de Devonte Graham (23p) (32-47 al descanso).

Sin embargo, Villanova nunca le dió vida a su rival. Omari Spellman (15p-13r) y Eric Paschall hicieron suya la zona durante todo el partido, dominando con claridad al superior físicamente Udoka Azubuike. Y el timón del mismo estuvo siempre en las manos de un Jalen Brunson que era tan capaz de anotar él (18p) como de generar opciones fáciles para sus talentosos compañeros. Entre ellos, Eric Paschall acabó siendo el más destacado, firmando incluso la mejor anotación de su carrera con 24 puntos. Un formidable esfuerzo colectivo para confirmar, definitivamente, su enorme favoritismo al título final de la NCAA. Y es que no hay mejor equipo en mejor estado de forma. Y el Alamodome, lo sabe.


Rendidos al káiser Moritz Wagner

Wagner, la gran estrella de Michigan (Foto @umichbball)

Loyola Chicago Ramblers (#11) 57Michigan Wolverines (#3) 69



Se cumplió la lógica en la primera semifinal. Aunque Loyola Chicago ha sido uno de los equipos más elegantes, eficaces y que ha ofrecido mejor juego en este March Madness, partía como la gran cenicienta de esta Final Four. Una condición que no cambió ante una Michigan que, cuando debía, recuperó su mejor esplendor. Y también el de su gran estrella: Moritz Wagner. El alemán estuvo imparable cerca y lejos del aro y se convirtió en el gran factor que decantó la lucha por estar en la gran final.

Michigan empezó mejor, atacando el aro con energía y dominando el rebote ofensivo, especialmente de la mano de un Moritz Wagner imparable en la pintura. A los Ramblers les costaba encontrar fluidez en ataque y lo pagaban con un mal inicio, con 4 puntos anotados en más de ocho minutos de juego. Sin embargo, los de Porter Moser fueron de menos a más. A medida que se sacudió el miedo inicial, Loyola Chicago empezó a funcionar como un perfecto engranaje a ambos lados de la pista, dominando por dentro (8 puntos de Cameron Krutwig en la primera mitad) y por fuera (excelentes minutos de unos muy activos Marques Townes y Aundree Jackson) para llegar al descanso con un guión mucho más favorable (29-22).

Un nivel de confianza que volvió a desaparecer en la segunda mitad… a medida que iba creciendo el del gran protagonista del choque, Moritz Wagner. A cada segundo que iba descontándose de partido, iba agigantándose este omnipresente titán hasta alcanzar unas cifras no vistas en más de 25 años. Y es que un tal Akeem (aún no Hakeem) Olajuwon en 1983 fue el último capaz de sumar más de 20 puntos y 15 rebotes en una Final Four de la NCAA. Hasta hoy. Hasta que este prodigioso alemán desarboló completamente el complejo entramado defensivo de los Ramblers para sumar 24 puntos y 15 rebotes. Desde el triple, en penetración, castigando el rebote ofensivo, generando desde el poste de espaldas o atacando de cara desde el lateral. Cualquier opción era una posibilidad de sumar para un Moritz Wagner extraordinario. Y ante una exhibición de tal calibre, los Ramblers no tuvieron respuesta. Arrodillados ante el gran káiser.

Gerard Solé
@gsole14

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