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Un partido de Campeones
Movistar Estudiantes e Iberostar Tenerife reeditan este domingo el partido que en la ficción hace de introducción para la trama de la película Campeones, vista ya por más de millón y medio de espectadores. En este film dirigido por Javier Fesser, que mezcla con habilidad drama, comedia y crítica social, jugó un papel muy importante el club colegial. Sus protagonistas lo cuentan

Javier Gutiérrez, Daniel Freire y el Movistar Estudiantes durante el rodaje de Campeones (Foto cortesía de Universal).

Redacción, 5 may. 2018.- Es la Jornada 24 de la Liga Endesa 2016-17 y en la pista del WiZink Center juegan Movistar Estudiantes e Iberostar Tenerife. Pero en el banquillo local hay caras poco habituales. En lugar de Salva Maldonado y José Ángel Samaniego, el primer entrenador resulta ser un tal Carrascosa (interpretado por Daniel Freire), y su segundo, Marco Montes (Javier Gutiérrez). Así arranca la ficción de Campeones, la película dirigida por Javier Fesser que ha enganchado ya a más de millón y medio de espectadores en España y en la que el baloncesto y el club colegial tienen un protagonismo muy especial.

El largometraje narra la historia de un equipo de baloncesto de jugadores con discapacidad intelectual con los que cruza su camino un entrenador profesional caído en desgracia. Una comedia con tintes dramáticos a la que no falta una buena dosis de crítica social. Una película marcada por el realismo, el que llevó a su director a interesarse por el Movistar Estudiantes.

“El Estudiantes tiene algo de cercanía; de sentimiento de hogar que va más allá de la competencia y el espectáculo. Y además hace una labor enorme apoyando equipos con personas con discapacidad intelectual. Así que había una serie de nexos que nos invitaban a colaborar. Vimos claro que sería nuestro socio perfecto”, explica Javier Fesser.

“El primer contacto que tenemos es con Luis Manso, el productor de la película. Piensan en nosotros, por un lado, por el trabajo que hacemos con la discapacidad, y por otro, porque creo que somos un club accesible”, explica María Luisa González-Bueno, Directora General de la Fundación Estudiantes, en cuyos programas se incluyen tres escuelas de baloncesto inclusivo con 220 jugadores con discapacidad intelectual.

“Desde el primer momento nos contaron todo; nos implicaron en todo. El guion era muy bueno y siempre hubo muy buenas vibraciones. Ellos tenían alguna duda sobre cómo se recibiría la película y por eso se prepararon muchísimo”, sigue. Así, el equipo de la película llegó a visitar siete veces al Polideportivo Antonio Magariños para identificar localizaciones donde poder ubicar diferentes escenas de la película. Y también para entrevistarse con el cuerpo técnico del primer equipo colegial.

Daniel Freire y Javier Gutiérrez en una escena de la película (Foto cortesía de Universal).

Vocación de realismo

Carrascosa y Montes, trasuntos de Maldonado y Samaniego, se reunieron con estos en diferentes ocasiones. El objetivo, que todas las escenas de baloncesto de la película tuvieran una pátina de realidad y no chirriasen. “Yo tenía un desconocimiento total de cómo se hace una película, pero he podido comprobar que tiene un trabajo previo enorme. Vinieron a muchos partidos nuestros en casa, hablaron con nosotros varias veces, con un montón de personas… El trabajo que hicieron aquí fue tremendo”, recuerda Salva Maldonado.

“Lo que a Javier Fesser más le importaba es que la película fuera muy real”, nos explica Samaniego en la misma sala del Magariños donde se rodó uno de los diálogos importantes de la película. “El cuidado del detalle siempre fue primordial para ellos. A los actores les interesaba todo lo que pudiera mejorar su trabajo”, incide.

Así, el espectador de Campeones seguirá a Javier Gutiérrez desde su ‘etapa’ como asistente del Movistar Estudiantes hasta su aventura con ‘Los Amigos’, ese entrañable grupo de jugadores con discapacidad, en entrenamientos, charlas y partidos; empleando un discurso baloncestístico con el que antes del film ningún miembro del reparto estaba muy familiarizado: zona, extra pass, trenzado de pases, pick and roll… “Ellos fueron esponjas en un medio que no dominan”, juzga Maldonado, sobre el que puso la lupa su homólogo en el film Daniel Freire. “Vino a varios partidos nuestros como espectador para eso; para imitarme. Dedicaron mucho esfuerzo para representar la posición de los entrenadores, los gestos, la terminología… Tiene mucho mérito”, señala. “(Freire) consiguió copiarle todos los gestos a Salva”, confirma ‘Sama’.

Daniel Freire y Salva Maldonado, entrenadores del Movistar Estudiantes en la ficción y la realidad (Foto: Club Estudiantes)

Las escenas de juego del Movistar Estudiantes-Iberostar Tenerife que aparecen en la película se grabaron en el partido real del 12 de marzo de 2017. El resto de situaciones reflejadas en esa introducción de la película se rodaron en el WiZink Center en un día distinto, con el primer equipo colegial al completo, una serie de extras que iban cambiando de lugar en la grada según el encuadre y el conjunto filial de Liga EBA haciendo de Iberostar Tenerife para planos de recurso, gracias a los uniformes oficiales que facilitó el club lagunero (que también cedió a la productora los derechos de imagen del partido real). La magia del cine.

Una escena en concreto trajo de cabeza al equipo de la película y cuerpo técnico estudiantil: el tiempo muerto final del partido de la ficción sobre el que se construye la trama del personaje central. “Es el punto de conflicto de la historia. El detonante para ellos era fundamental y no podía cojear. Si no podían enganchar con el público en ese inicio tal vez no pudieran transmitir lo que querían”, incide Samaniego.

Sin desvelar muchos detalles a quien no haya visto todavía la película, en ese tiempo muerto salta la chispa que propicia el resto de acontecimientos que le sucederán a Javier Gutiérrez. Un escenario que trataron de ensayar previamente con los entrenadores reales del equipo colegial. “Nos pusieron una grabadora delante como la que tú tienes para que Salva y yo simuláramos una situación de conflicto”, explica ‘Sama’. “Me cuesta mucho pensar que pueda llegar a una situación de conflicto, en la vida real o profesional, con Salva Maldonado; pero hacerlo ante un montón de personas desconocidas y con un director gritando ‘¡Acción!’ (porque lo dijo)… Pues no funcionó del todo”.




Para el fin descrito se buscó una situación de tensión con un final de partido apretado. Maldonado y Samaniego trataron de darles unas pautas para construir un diálogo y que la situación resultara convincente. Pero el rodaje no fue sencillo. “Hicieron ocho tomas y no había forma de que saliera. Igual estuvimos dos horas. Daniel Freire, que ha hecho de todo en su carrera, se encallaba a la hora de dar las órdenes. Yo ayudé en lo que pude y al final, cuando ves el resultado, sientes satisfacción”, asegura el primer técnico estudiantil.

El propio Maldonado hace un cameo en la película, pero desde una posición poco habitual: la grada. “Salgo de 'demente', sí. Hago un cameo insultando al entrenador. En este caso, al 'Samaniego' de la película. Me lo pasé bien”, reconoce sonriendo. Además de él y los jugadores de la plantilla de la pasada campaña, otros efectivos del equipo madrileño tuvieron también su cuota de pantalla.


Disfrutando de Campeones

En su afán por buscar el realismo, Javier Fesser decidió no sustituir a algunos miembros del cuerpo técnico del Movistar Estudiantes. Así, Íñigo de la Villa, entrenador asistente, y Javier Cabrerizo, delegado, acompañan a los actores Javier Gutiérrez y Daniel Freire en el partido de la película. “Por lo menos Íñigo y yo no sabíamos mucho lo que iba a pasar en ese rodaje. Yo pensaba que iba a hacer de extra. Ni me imaginaba que iba a salir un primer plano mío en el cine”, afirma Cabrerizo, a quien desde que se estrenó la película no paran de recordarle su papel jugadores y árbitros de la Liga Endesa. Una oficial de mesa llegó a asegurarle, con sarcasmo, que ‘la fama se le había subido a la cabeza’. “Fue una experiencia brutal. No todo el mundo tiene la oportunidad de participar en un rodaje de cine así”.

“Para mí la experiencia también fue muy gratificante. Diferente a lo que estamos acostumbrados, pero lo que tienen ellos no deja de ser un grupo de trabajo; como un equipo de baloncesto”, dice Íñigo de la Villa, que recuerda cómo los actores se interesaban constantemente por la pertinencia de sus diálogos. “’¿Y esto del pick and roll que hemos dicho está bien?’, nos preguntaban”.

Más allá de su implicación personal en el largometraje, todos valoran positivamente el mensaje de Campeones. “Se tocan una serie de principios de conducta que son válidos independientemente de con quién trabajes. Y la aceptación que está teniendo es muy importante. La gente que ve la película sale encantada y habiéndola disfrutado”, insiste de la Villa. “Yo me quedo con que es una lección de vida. ‘¿Pero y quién es normal?’ Es una de las frases de la película y una lección para quien les mira mal y no les considera personas”, apunta Cabrerizo.

“Es una película que tira abajo barreras y acaba con muchos tópicos. Las personas con discapacidad son personas y hay que tratarlas con normalidad y naturalidad. La película explica eso muy bien”, señala María Luisa González-Bueno. “A mí me gustaría que a raíz de esta película hubiera más sensibilidad para ver la herramienta tan maravillosa que es el deporte en materia de inclusión. Y que absolutamente todo el mundo puede jugar al baloncesto”. También el Iberostar Tenerife se suma a reconocimiento de los valores que transmite la película a través del deporte de la canasta.

Javier Gutiérrez, protagonista de Campeones (Foto cortesía de Universal).

Y por supuesto, los Carrascosa y Montes del verdadero Movistar Estudiantes coinciden. “Toda la gente que la ha visto le ha encantado. No tengo ningún imput negativo. Y el trabajo que han hecho con los chicos me parece genial. Ellos son así, pero hay que dirigirlos; hay que sacar lo mejor de ellos. Eso es lo difícil”, expresa Maldonado. “Yo creo que la película lo que trata de contar es la diversidad. Para contar esa idea recurren a un extremo. Lo que se extrae es que si no somos capaces de aceptar a cada uno como es, es difícil construir algo en positivo. Aceptar que cada uno es diferente es lo que nos va a permitir construir algo en común”, rubrica Samaniego.

Fernando Martín
@fmartinbasket
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