Artículo

Su mejor gesto
Marca 3,05 publicó este viernes un interesante reportaje sobre Carlos Sánchez Monserrat, árbitro de la ACB. El colegiado le ha donado un riñón a su hermano Jesús, que padecía una afección renal desde hace años y que ahora podrá hacer vida normal. Este gesto mantendrá a Sánchez Monserrat lejos de las canchas hasta principios del año próximo. Entre tanto, recibe visitas de sus colegas, y también de Eduardo Portela, quien se acercó al hospital para interesarse por Carlos y su hermano


Carlos Sánchez Montserrat con su hermano Jesús

Las últimas fechas han sido especialmente duras en casa de Carlos Sánchez Monserrat, árbitro de la ACB. Su hermano Jesús sufría desde hace años una insuficiencia renal que le hizo abandonar una de sus pasiones: el arbitraje. Le habían realizado ya dos transplantes de riñón en vano. Surgió la opción de la donación de un pariente, lo que se denomina donación en vida, y ahí se prestaron voluntarios todos los miembros de la familia, incluida su mujer Ester. Sólo resultó ser compatible Carlos, que le cedió uno de sus riñones en perfecto estado. La operación, que se alargó durante seis horas, se realizó el día 20 de forma satisfactoria. El principal afectado se recupera rápidamante en el hospital Bellvitge de Barcelona y le restan unos días para conseguir el alta médica. El colegiado, mientras, se encuentra ya en casa. Le faltan muy pocos días para regresar a su vida habitual -trabaja en el departamento de recursos humanos de viajes El Corte Inglés- y algo más para volver a arbitrar. A principios de año estará de nuevo sobre las canchas. Ya tiene un poco de 'mono'.

El mejor gesto de Carlos Sánchez Monserrat tiene una recompensa de dimensiones intangibles. 'Tenía claro que iba a tratar de devolver a mi hermano a una vida normal y le ha cambiado totalmente para mejor. Desde los 19 años ha estado arrastrando su enfermedad y sé todo lo que no ha podido vivir así que si podía ayudarle por qué no iba a hacerlo. Ahora por fin hemos conseguido desterrar la palabra diálisis del vocabulario de nuestra familia', dice con una enorme sonrisa.

La vida de Carlos no cambiará en absoluto después de la donación. Bueno, tendrá una gran cicatriz en el costado izquierdo de la que podrá presumir. Poco más. Que su día a día diera un giro copernicano era uno de sus temores y se disipó después de charlar con los doctores. 'En España hay mucha falta de información acerca de este tipo de donaciones y es algo que no se plantea nadie hasta que le toca de cerca. Lo que no queríamos era cambiarle el nombre al problema y que en vez de Jesús pasara a llamarse Carlos. A mí me aseguró el doctor Gil-Vernet, al que estamos muy agradecidos, que mi vida no iba a sufrir cambios y no lo dudé'.

Un llamamiento a la donación

La experiencia ha servido a toda la familia para concienciarse de la importancia de las donaciones. Tanto como para que Carlos haga casi un llamamiento y dé ánimos a los enfermos con los problemas que arrastraba su hermano. 'Los médicos nos dieron una tranquilidad tan grande que era imposible no acceder a la donación. Por eso, invito a las personas que estén en la situación de mi hermano que no se apuren, que no se desanimen porque existe esta posibilidad', sentencia.

La relación entre ambos ha ido siempre más allá de lo familiar. Para el ahora árbitro, su hermano Jesús fue siempre un espejo en el que mirarse. 'Me inicié en el arbitraje porque él era árbitro. Llegó hasta la LEB y de no ser por sus problemas de salud, seguro que habría llegado hasta la ACB. Se perdió un buen árbitro, pero se ganó un gran arquitecto', explica. Carlos fue el tercer hermano que se incluyó en el gremio. Y la historia de cómo se iniciaron es de lo más curiosa: 'Hace años, mi madre coincidió en el trabajo con Mateo Ramos, que ahora es compeñero mío. Él fue quien convenció a mis hermanos mayores a arbitrar. Primero Luis, luego Jesús, luego yo y hasta mi hermana Cristina, que fue auxiliar de mesa. Él es el culpable de que nos diera por arbitrar'. Con tantos Sánchez Monserrat en el mundo del arbitraje incluso llegaron a coincidir en el mismo partido en categoría cadete.

Una vocación de familia

Lo cierto es que Carlos empezó jugando al baloncesto. La vocación le llegó a los 14 años, cuando descubrió que 'el deporte no es solamente jugar. Hay otras facetas bonitas como el arbitraje, aunque a mucha gente parezca mentira', dice tratando de eliminar la seriedad que se atribuye a los 'hombres de gris'. Tras nueve años, llegó a la ACB convirtiéndose en uno de los árbitros que más jóvenes han debutado en la elite. Ahora sólo le falta la internacionalidad, que está por llegar.

De su relación con el resto de árbitros pueden dar fe en el hospital de Bellvitge. 'A los que les tocaba pitar en Barcelona hacían una parada casi obligatoria en el hospital. Y los que no han podido ir a visitarme me mandaban mensajes o me llamaban. Me han ayudado mucho durante todos estos días'. También Eduardo Portela, presidente de la ACB, se acercó al hospital para interesarse por Carlos y su hermano. Le regaló un libro titulado 'Las hijas del pintor', que 'por supuesto me tengo que leer. Si me lo regala el jefe...', bromea.

Su carta abierta

Mi familia y yo quisiéramos tener unas palabras de agradecimiento a todo el equipo médico de la Unidad de Transplantes del Hospital Príncipes de España (Ciudad Sanitaria de Bellvitge) de Barcelona, al Dr. Franco, al Dr. Riera y muy especialmente al Dr. Gil-Vernet ya que sin su información, ayuda y tranquilidad, que desde el principio nos transmitió, nada de esto hubiera sido posible.

También agradecer a todo el personal sanitario de la Unidad de Nefrología y Urología del mismo hospital el trato que nos han dispensado durante todos estos días. Y a toda la gente del baloncesto y amigos que nos han mostrado su apoyo en todo momento.

MARCA - 3,05



Últimos artículos del autor



© ACB.COM, 2001-

Aviso Legal - Política de cookies - Política de protección de datos