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Loeliger, CEO de la NBL, en el Playoff Final: "Baloncesto de muy alto nivel"
El CEO de la NBL oceánica presenció el segundo partido del Playoff Final a pie de pista. Buscando conocer el funcionamiento de la Liga Endesa y enriquecerse con conocimientos que ayuden a mejorar su competición, Jeremy Loeliger reconoce que “aquí se juega un baloncesto de muy alto nivel desde hace mucho tiempo, y es una competición exitosa a nivel comercial”

Redacción, 17 Jun. 2018.- "Tenía ganas de ver un partido de tanta calidad como este. Es un ambiente increíble, realmente me lo he pasado muy bien". Así de satisfecho se mostraba Jeremy Loeliger, CEO de la NBL -máxima competición australiana y neozelandesa-, tras el segundo partido del Playoff Final de la Liga Endesa, que vivió en directo a pie de pista en el WiZink Center.

Loeliger, de viaje por España para conocer en mayor profundidad el funcionamiento de la Liga Endesa y establecer conexiones que puedan ayudar a mejorar la NBL, presenció por primera vez un partido ACB en directo. Uno de ritmo trepidante y acierto insólito, en el que Real Madrid y Kirolbet Baskonia regalaron 104 puntos al descanso, con show de triples, y en el que los blancos acabaron poniendo el 1-1 en la serie.

Jeremy Loeliger, CEO de la NBL, en el WiZink Center (ACB Photo/E. Cobos)

“Es la mejor liga nacional en el mundo después de la NBA”, explicaba tras el partido, destacando tanto el nivel baloncestístico de la Liga Endesa como el éxito a nivel comercial de la competición: “Podemos aprender muchas cosas. Aquí se juega un baloncesto de muy alto nivel desde hace mucho tiempo. Y es una competición exitosa a nivel comercial también. En Australia estamos viviendo algo así como un renacimiento del baloncesto profesional, pero lo estamos haciendo en los últimos tres años. Aquí ha sido un éxito comercial durante mucho tiempo”, comentaba Loeliger, máximo dirigente de la NBL desde 2015.

De ahí que escogiera esta visita a Madrid para poder conocer a fondo el funcionamiento de la ACB y de sus clubes: “El motivo del viaje es reunirme con la ACB, y también con un par de equipos de la ACB, y compartir experiencias y lo que hemos aprendido en los últimos tres años dirigiendo la NBL, en un entorno completamente nuevo. Hay muchas diferencias entre España y Australia en lo que se refiere a la estructura de la industria y la competición, pero siempre hay cosas que aprender el uno del otro. Y estoy aquí para aprender y compartir nuestras experiencias”.

Loeliger se mostró sorprendido por la pasión de la afición al baloncesto, en un partido, el del WiZink Center, que tuvo muchos ingredientes para las emociones desatadas. “La afición es muy diferente y posiblemente no he entendido eso hasta que he visto este partido. Muchas de las cosas que hacemos en Australia no funcionarían aquí. La cultura y la atmósfera es muy diferente a la de Australia”. Pero sí se mostraba convencido de la posibilidad de intercambiar conocimientos en algunos elementos concretos de la estrategia de la competición: “Estoy seguro de que podemos compartir muchas cosas desde el punto de vista del entretenimiento, el engagement de los aficionados en redes sociales… Nada que hagamos mejor, sino cosas que hacemos de forma diferente, en las que estoy seguro que, con un intercambio de ideas, nos haría mejores a ambos”.


Europa y NBA, dos mundos

Entre el perfil del baloncesto europeo y la experiencia del aficionado estadounidense, así sitúa Jeremy Loeliger al baloncesto australiano, a caballo entre dos mundos, especialmente después del boom de jugadores australianos en la NBA. En la última temporada, hasta ocho jugadores de nacionalidad australiana han disputado la competición americana: Ben Simmons, Patty Mills, Joe Ingles, Aron Baynes, Matthew Dellavedova, Dante Exum, Thon Maker y Mangkok Mathiang (los dos últimos, nacidos en Sudán del Sur; en el caso de Mathiang, solo cuatro partidos).

“La NBA es una influencia, pero distinta”, explicaba el dirigente australiano. “Diría que en ligas como las europeas es una influencia más baloncestística, pero la NBA es una gran influencia como producto de entretenimiento. Creo que nuestra audiencia es más similar a la de la NBA que a la de Europa, pero nuestro estilo de juego es probablemente más similar al de Europa que al de la NBA”, reconoce. “Estamos aprendiendo muchísimo de la NBA en cuanto a tecnología, fan engagement, retransmisiones… Pero no tanto en el aspecto baloncestístico, es un estilo diferente”.

En la última pretemporada, tres equipos australianos pisaron suelo estadounidense para disputar partidos amistosos. Los Sydney Kings se enfrentaron a los Utah Jazz, los Melbourne United a los Oklahoma City Thunder y los Brisbane Bullets a los Phoenix Suns. Tres partidos saldados con triunfos estadounidenses. “Esperamos ver más partidos de pretemporada este año y en los próximos. La relación se fortalece día a día”, explicaba Loeliger.

Otro de los puntos de conexión entre el baloncesto australiano y la NBA radica en Canberra, sede de la NBA Global Academy, un centro de entrenamiento de élite que la NBA ha establecido en suelo australiano de la mano del Centre of Excellence (anteriormente conocido como Australian Institute of Sport), y en el que esta temporada se han formado tanto jugadores australianos como argentinos, egipcios, coreanos, cameruneses e indios.

Sin embargo, el baloncesto europeo continúa siendo el lugar en el que muchas estrellas australianas (y neozelandesas) desarrollan su carrera. En los últimos años, han pasado por las canchas de la Liga Endesa jugadores como David Andersen, Joe Ingles, Kirk Penney, Isaac Fotu, Thomas Abercrombie, AJ Ogilvy, Chris Goulding, Aleks Maric, Nathan Jawai, Daniel Kickert, David Barlow o Brad Newley, entre otros. Algunos de ellos han regresado a su país para incrementar el nivel de la competición. “Después de la reestructuración de la competición, hemos cambiado el límite salarial y hemos conseguido atraer de nuevo a esos jugadores a Australia. Un gran logro para nosotros, porque son algunos de los mejores jugadores que han jugado nunca en nuestra Liga”, explica Loeliger. Jawai, Newley, Andersen, Ogilvy, Goulding, Barlow, Maric, el ya retirado Penney o el nacionalizado Kevin Lisch son algunos de los que han regresado al país oceánico tras su paso por España: “Han vuelto diciendo muchas cosas positivas de la ACB, de su estancia en España, de la profesionalización de los equipos, la disciplina en los entrenamientos y del conocimiento del juego que se desarrolla en España. No es una casualidad que hayan regresado a Australia y se hayan convertido de forma instantánea en algunos de los mejores jugadores de la competición. Ahora se han convertido en referencias veteranas de la NBL, que están transmitiendo lo que han aprendido en la ACB a los jugadores más jóvenes de la NBL, un legado fantástico del que estamos muy agradecidos”, reconocía el CEO de la competición.


La NBL, en expansión

La NBL ha vivido un crecimiento a nivel de juego y de negocio en las últimas temporadas. El nuevo límite salarial establecido para la temporada 2016-17, por el que solo los primeros 150.000$ del contrato de los jugadores locales cuenta para el límite salarial, ha contribuido al regreso de los jugadores australianos y neozelandeses a la competición. El próximo, un tremendo éxito para la competición, la estrella Andrew Bogut, número 1 del Draft de 2005 y con 14 años de experiencia NBA a sus espaldas, que jugará la próxima temporada en los Sydney Kings.

Entre otras novedades, también establecía que podría existir un jugador de los territorios FIBA Asia y FIBA Oceanía por plantilla sin ocupar plaza de extracomunitario. Un guiño hacia los planes de futuro de la NBL, que viene estrechando lazos con China, terreno de grandes oportunidades.

“Existe una fuerte conexión con China. Hemos trabajado estrechamente con Yao Ming. Es similar al propósito de mi visita a España, compartir experiencias, comparar las buenas prácticas y asegurarnos de que todos mejoramos. La industria en general ha sufrido para mantener el paso ante la fuerza del fútbol a nivel global. Si nos ayudamos unos a otros, todos seremos mejores”, explicaba Loeliger, que cierra la puerta a la existencia de un equipo chino en la competición en un futuro cercano, pero sí destaca otras experiencias, como la visita a China de un equipo de jugadores australianos de la NBL. Este combinado ha disputado este mes de junio tres partidos ante la selección asiática, saldados con un 2-1 para los oceánicos (52-64 en Jiyuan con 16 puntos de Kickert, 55-58 en Hengyang con 16 de Goulding y 82-62 para los chinos en Pekín pese a los 16 tantos de Barlow).

“La calidad del talento chino ha mejorado de forma drástica en los últimos tres años. Anticipo que serán una potencia baloncestística en la próxima década, tanto a nivel comercial como en la pista. Mantenemos una relación muy cercana con ellos, intercambiamos ideas continuamente”, se enorgullece Loeliger.

La NBL está formada por ocho equipos (siete australianos y uno neozelandés), con una liga regular que se disputa de forma concentrada entre los meses de octubre y febrero, lo cual resulta de gran atractivo para muchos jugadores. En especial para los estadounidenses, que pueden regresar a la G-League en busca del sueño NBA o encontrar un contrato de final de temporada en Europa, como ha sido el caso de Demitrius Conger esta temporada, llegando al Divina Seguros Joventut en marzo procedente de los Illawarra Hawks.

Aunque esa longitud puede verse alterada en próximas temporadas, pues la NBL mantiene una idea expansiva de la competición: “Tendremos al menos uno si no dos equipos nuevos en los próximos 12 o 18 meses”, reconoce su CEO, que tiene claros los planes de futuro para la competición: “Veo un ligero incremento en el número de clubes. El profesionalismo es mayor cada temporada y la competitividad es mayor de la que ha habido nunca. La calidad del baloncesto es mejor que nunca. Lo principal a lo que debemos enfocarnos ahora es la audiencia televisiva. La calidad del producto está donde queríamos que estuviera. Ahora debemos llevárselo a más gente”.

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