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En el reino de LeBron
Viajamos a Cleveland y profundizamos en la figura de LeBron James para conocer su particular relación con la ciudad. Una montaña rusa de sensaciones agita el vínculo entre equipo, ciudad y jugador a pocos días de conocer una decisión que puede cambiar la NBA

27 Jun. 2018.- Es sábado por la mañana en Cleveland y el día despierta con lluvia. Taciturno albor climatológico como metáfora de la pena que siente la ciudad tras ver como su equipo perdía las Finales NBA. También son lágrimas de incertidumbre pues los Cavaliers, Cleveland y el Estado de Ohio ve con tristeza un futuro amanecer sin Lebron James.
Icónico cartel de LeBron James en la ciudad de Cleveland (Foto Álvaro Paricio)


En el estado del whatever it takes todo comienza y acaba en la estrella nacida Akron. Así ha sido durante los últimos 15 años y no hace falta que pase mucho tiempo para que cualquier turista que visite la ciudad se dé cuenta de ello. “Es uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Es único” me asegura el taxista que me conduce del aeropuerto al hotel. Él es de Etiopia y le gusta más el fútbol y Messi que el baloncesto y LeBron James, pero nadie de la ciudad se escapa al influjo de la megaestrella.

Por entonces las Finales NBA reflejaba un 0-2 en contra de Cleveland Cavaliers pero la esperanza todavía anidaba entre sus seguidores. "Si hay alguien que lo puede cambiar ese es Lebron", me responde al preguntarle por sus expectativas de remontada. Es el discurso de la fe que inunda la ciudad tal y como compruebo al poco de pasear por sus calles. En ellas, las banderas y carteles muestran confianza en su equipo y estrella, y nada más entrar al pabellón unos trabajadores recitan el mismo credo y evocan a su salvador. La historia más reciente avala esta creencia pues Cleveland llegaba a las Finales tras ganar la Conferencia Este remontando a Boston Celtics un 0-2 y en 2016 los Cavs ganaron el anillo después de ir perdiendo 0-2 y 1-3 frente a los Warriors. El día que LeBron trajo a la ciudad su primer gran título dentro del deporte profesional en 52 años todo cambió.

NACIMIENTO Y CENIZAS DE UN MITO
Ayer, hoy y siempre... LeBron James


La vida de LeBron James ha estado unida a su popularidad y parcamente tiene recuerdos de cuando empezaba a jugar y era un desconocido. Criado en Akron, a poco más de 60 kilómetros de Cleveland, James pronto comenzó a ser portada de los periódicos locales y esa fama inicial encendió la mecha de un estrellato sin apenas precedentes en el deporte mundial. Sólo era un chico de instituto, pero todos hablaban de él e incluso las grandes estrellas del momento no dudaron en acercarse al St. Vincent–St. Mary High School para verle jugar en directo.

De aquel muchacho hoy quedan libros y reportajes televisivos que cuentan una dura infancia de superación en una ciudad complicada y donde la figura materna ejerció un papel vital. James no olvida esos pasajes de su historia y es constante su implicación con la comunidad que le vio nacer y crecer. Para Mike Breen, narrador de los partidos de NBA para la ABC y ESPN la relación emocional entre jugador y ciudad escapa a cualquier comparación con otras que puedan dibujarse en el mapa deportivo actual. “No es sólo de hablar de la ciudad que vio a un niño convertirse en un hombre. Es la historia de un superhéroe del deporte dentro de una ciudad con grandes aficionados al deporte que durante muchos años no podía ganar y él la llevó a la tierra prometida. Pero no es sólo una cuestión deportiva, su impacto es mucho mayor en la ciudad y en la comunidad que en el baloncesto. Él nunca ha olvidado sus orígenes y se ha volcado en actos caritativos”, señala. Para David Aldridge, uno de los analistas más prestigiosos de la liga, “su impacto es mucho más grande del que tiene en la pista porque cambió por completo la percepción que tenía la gente sobre la ciudad de Cleveland”. Aldridge cree que James dio a Cleveland “una identidad que era completamente diferente antes de que él llegara. La gente que no es de Cleveland no respetó a la ciudad durante décadas. Él cambio esa perspectiva y eso significa mucho para la ciudad. Ahora cuando tú piensas en Cleveland, tú piensas en LeBron James… y cuando tú piensas en LeBron James piensas en ganar y la satisfacción del triunfo”.
La imagen de LeBron está presente en cualquier rincón (Foto Álvaro Paricio)


Glenn Gahagan es un periodista local que conoce a LeBron desde sus tiempos de escuela y es una de las personas que más legitimadas están dentro de la prensa para hablar de su figura fuera del baloncesto. “Es un gran tipo. Está integrado en la comunidad, realiza muchas donaciones y participa con sus fundaciones. Además, su familia ha crecido aquí”, cuenta. Una opinión que corrobora José Manuel Calderón quien nos aproxima un poco más a su figura más allá de las pistas. “Es un tío muy normal. Vamos a cenar mucho cuando estamos fuera con el grupo de compañeros y es uno más. Es un tío muy tranquilo, es fácil sacar temas de conversación con él y es muy inteligente”, señala.

Una percepción que contrasta con la agitada vida a la que le ha sometido el deporte profesional y que no dejó indiferente su relación con la ciudad. Sabedor que el deporte le miraba con ojos de deseo, supo controlar los tiempos mediáticos y según fue creciendo su fama, también supo manejar su fortuna. Virtudes extrañas en un joven que supo conducir una mente privilegiada tanto para el baloncesto como para el negocio. Sin embargo, lo que no pudo controlar fueron las sensaciones que su estrella provocó y la montaña rusa sentimental que vivió Cleveland con su figura: alegría con su elección en el número uno del draft en 2003, ilusión con el crecimiento de una estrella que lideró a los Cavaliers a las Finales de 2007 y, finalmente, el ocaso de una relación que se dio por concluida cuando en el verano de 2010 James anunció su marcha a Miami Heat en un programa televisivo que ahondó en el dolor de la ciudad y sus seguidores. Para David Aldridge aquella decisión “fue devastadora” para la ciudad. “Había jugado siete años aquí. Es lógico que un jugador joven quiera ganar y él no veía posibilidad de ganar”, declara. Heridos por la traición que sintieron, muchos seguidores fueron poseídos por el resquemor y quemaron las camisetas y recuerdos de un ídolo envilecido.

Fueron años de encontronazos entre el jugador y la directiva de la franquicia. Donde hubo amor sólo quedó lugar para el odio, y con cada final y cada título que el jugador conquistó, la ciudad de Cleveland fue sintiendo más añoranza por el pasado incompleto que vivió junto a él. El hijo pródigo del estado de Ohio había llevado sus talentos a South Beach y con ellos había conseguido levantar dos anillos. Sin embargo, algo dentro de él le impedía alcanzar la felicidad completa. Ésta nunca lo es sin alguien con quien compartirla y el sentimiento de pertenencia a su hogar le hizo replantearse su futuro y volver a Cleveland cuatro años más tarde.

“I’m back!” vociferó LeBron James ante una masa de aficionados enfervorecida al ver que su ídolo no sólo estaba de vuelta sino que prometía no descansar hasta traer a casa el tan ansiado título que se le resistió en su primera etapa. Los rescoldos de la ira todavía estaban calientes, pero la memoria es frágil y en esta historia de amor y odio, volvía el amor. “Cuando se marchó fue una decepción y toda la ciudad quedó triste, pero luego ganó y todo se olvidó”, cuenta Gahagan. Quizá sea cierto y hoy nada queda, todo se olvida. LeBron James volvió para ganar y, cuando en 2016 levantó el trofeo y gritó desde la lejanía de Oakland “Cleveland, this is for you!”, la ciudad rindió nuevamente pleitesía a su rey. Así de efímera y cruel es la realidad que nos toca vivir; los sentimientos dicen que no se compran, pero en el caso de Cleveland cambiaron con un título. David Aldridge utiliza una analogía con la que todos empatizamos para explicar la metamorfosis en estos sentimientos. “Se podría explicar como cuando tienes una relación con alguien, cortas con esa persona, pero pasa el tiempo y te das cuenta que añoras a esa persona y quieres que vuelva a tu vida. A veces sucede y a veces, pero si sucede tú estás mucho más agradecido de estar con esa persona porque ya sabes lo que es estar sin ella”, señala.
Cleveland vibra con su héroe (Foto EFE)


VOLVER AL PRIMER AMOR

Durante años, personaje y territorio se han mimetizado de manera extraordinaria y el lema Cleveland against the world también ha sido el leitmotiv de la carrera de LeBron James en la NBA: él contra todos. Ciudad y jugador comparten el orgullo de su esencia, un fuerte carácter y protección de sus intereses. Cleveland es The Land, una ciudad que exprime sus escasos atractivos turísticos y se muestra al mundo en actitud de resistencia. James es The Chosen One, el elegido, un jugador que blinda su entorno y desafía al exterior buscando crear una leyenda de ámbito universal.

Para entender la relevancia de James en Cleveland Cavaliers hay que viajar a la profundidad de su vestuario y ver la veneración y respeto que sus jugadores le procesan. “Es increíble. Ha trabajado duro cada día por conseguir que este equipo gane y él ha conseguido traernos hasta las Finales”, señala Jeff Green. Para José Manuel Calderón, “tenerlo tan cerca hace que pienses que todavía es mejor de lo que creías”. El base destaca su profesionalidad porque “le da igual que sea el partido número siete de una final de conferencia, el primero de una final de NBA o el primero de pretemporada. Su preparación, cómo cuida su cuerpo, cómo entrena cada día, como se concentra en ganar, en mejorar y ayudar a sus compañeros… Todo ello le hace ser el mejor”.

Calderón, además incide en un punto clave para entender cómo pudo revertir el sentimiento de la ciudad con el regreso de LeBron James en 2014. “Él es de aquí y eso lo hace más importante. Desde su vuelta la ciudad ha dado un giro increíble y es una locura también lo que él ha hecho por la comunidad fuera de lo que es la NBA. Ahora va a abrir un colegio en Akron con su fundación y son muchas las cosas que hace por la ciudad a parte de jugar al baloncesto y eso creo que es incluso más importante”.

Pero no todo es deporte o altruismo en la relación entre Cleveland y LeBron James y su figura tiene una gran influencia económica en la ciudad. Es verdad que el baloncesto está por detrás en seguimiento del fútbol americano y beisbol, pero los días de partido la ciudad se inunda de camisetas del 23 de los Cavaliers. “LeBron supone el 85% de las camisetas que vendemos. Todo el mundo quiere algún recuerdo de LeBron”, cuenta Kevin Sastre, un dependiente portorriqueño que trabaja en la tienda oficial de los Cavs. Él lleva 6 meses en la ciudad, pero sabe lo importante que es la estrella para la ciudad y la economía del equipo. Incluso bromea al contar que si LeBron se fuera quizá debería buscarse otro trabajo. Él, como otros muchos empleados de la franquicia, sabe que el futuro de LeBron también puede afectar a su propio futuro.

Thomas Ralph trabaja en una de las tiendas que se abren dentro de Quicken Loans Arena los días de partido. Lleva trabajando más de 20 años y asegura que no ha visto nada que se pueda comparar al fenómeno LeBron. Él ha vivido esa relación de amor y odio con la ciudad, y aunque le preocupa la decisión que pueda tomar este verano asegura que “él ganó el anillo para la ciudad y será el rey para siempre”. Las dudas existen, pero David Aldridge también es de los que piensa que ahora todo es diferente en la relación entre jugador y ciudad. “Creo que la gente de Cleveland acabó comprendiendo lo importante que era LeBron cuando llegó, que seguía siendo un gran jugador cuando se fue por lo que supuso para el equipo y ahora entiende su grandeza porque volvió y ha conseguido que el equipo esté cuatro años seguidos en las finales de la NBA”. Pese a que lleva meses rumoreándose su posible salida y han proliferado vallas publicitarias en ciudades reclamando su fichaje, Cleveland respira madurez. Los aficionados, a mitad camino entre el agradecimiento y un punto de resignación, destacan la profesionalidad de su estrella y elogian el sobreesfuerzo realizado para alcanzar por cuarto año seguido a las Finales NBA. La ciudad que lo perdonó todo no olvida, entiende la realidad del negocio y sabe que pocos jugadores entienden la profesión como James. “Él busca un mercado grande como Nueva York o Los Angeles y un mayor reconocimiento, confiesa Ralph.
Espectacular presentación de LeBron James en el Quicken Loans Arena (Foto Álvaro Paricio)


Con las luces del pabellón apagadas y el albor del verano acelerando las especulaciones sobre su futuro, todos tratan de anticipar la respuesta a la nueva decisión que tome LeBron James. “Es la pregunta del millón y no creo que nadie sepa qué va a decidir en el futuro. Creo que primero se va a sentar con su familia y luego si ella le dice: ‘está bien, puedes irte, puedes perseguir tu sueño y buscar otro campeonato’, puede que se marche, pero no quiero especular con lo que se dice”, confiesa Mike Breen. Mientras pasan los días y el destino de James cambia con la fugacidad del rumor que lo predice, es inevitable que la franquicia esté nerviosa. “Hay 29 franquicias que querrían tenerlo y sólo una lo tiene”, bromea Gahagan.

En el horizonte se dibujan tres escenarios: marchar a un equipo con opciones de ganar el anillo, buscar un mercado donde hacer crecer sus negocios y tener más visibilidad o permanecer en casa. En Cleveland todos cruzan los dedos porque finalmente opte por la renovación y a su favor cuentan con unas recientes declaraciones del jugador donde aseguraba que sus hijos mayores están en momento de la juventud importante y que él va a tener muy en cuenta la estabilidad familiar. Quizá aquí juegue un papel fundamental LeBron James jr., a quien muchos ven con potencial NBA y con el que su padre desearía jugar.

Por el momento cualquier declaración no deja de ser un fuego de artificio y por mucho que la prensa apunte con sus dardos a una ciudad u otra, la realidad es que nadie sabe con certeza qué destino lleva la delantera en una carrera que volverá a cambiar el ecosistema de la NBA. David Aldridge asegura que “no sé qué va a pasar y no creo realmente que nadie sepa lo que ocurrirá. Él tiene que valorar muchas cosas: obviamente él quiere ser competitivo y tener opciones de ganar campeonatos, pero también la familia es importante. Cuando te haces mayor y consigues tus objetivos, cada vez es más importante que la familia esté feliz... Sin embargo, concluye que “no sé si se irá o permanecerá en Cleveland, pero estoy seguro que, esté donde esté, él va a tener opciones de volver a las finales y ganar el campeonato”. La cuenta atrás ha comenzado y todos miran al reloj de LeBron James

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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