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Calderón y los tres reyes del baloncesto
Tener la oportunidad de ver en directo a una estrella es algo inolvidable; compartir historia con tres leyendas, es un sueño. No muchos pueden decirlo, pero la carrera de José Manuel Calderón le ha llevado a cruzarse con Michael Jordan, Kobe Bryant y LeBron James. Conoce su historia y descubre a qué jugador le daría un último balón

Redacción, 21 Jul. 2018.- ¿Bird o Magic?, ¿Chamberlain o Russell?. La historia del baloncesto es tan rica en diversidad de talento que es inevitable caer en eternos debates para elegir a los mejores jugadores o valorar quién es mejor que quién. Discusiones imposibles porque, en la mayoría de los casos, la diferencia de años hace imposible comparar a jugadores que vivieron diferentes épocas y distintos estilos de baloncesto.

Sin embargo, el debate contemporáneo sí permite una somera brecha dialéctica para catalogar al más grande de todos los tiempos. La primera respuesta casi se producirá al unísono y ensalzará a Michael Jordan, pero si se deja pasar unos segundos, el poso de los hechos más recientes obliga a mirar a otros dos jugadores y contemplar, como mínimo, el posicionar en este debate a Kobe Bryant y LeBron James.

Nunca antes tres jugadores tan diferentes compitieron de manera tan cerrada por ser catalogado como The GOAT (Greatest Of All Time) y la suerte que ha tenido el espectador millenial es poder haber visto gran parte de la historia deportiva de estas tres leyendas. Oportunidad única para sacar conclusiones y disfrutar de tres jugadores incomparables.

Sin embargo, esta es una clase de suerte que languidece en la comparación con el hecho de poder haber vivido y convivido con los tres jugadores. Pocos son los privilegiados que pueden presumir de haber cruzado historias con ellos y, uno de ellos es José Manuel Calderón. El base extremeño va más allá de la teoría de los seis grados de separación y ha podido comprobar en primera persona la valía de ellos para, al final, sacar su propio juicio de valor.
(Foto EFE)


Lo que pudo ser, lo que no fue… y lo que no quiso que fuera

Cierto es que nunca pudo jugar con Michael Jordan. Como muchos que nacieron en los albores de la década de los 80, Calderón pudo trasnochar muchas noches viendo crecer el mito del jugador de Chicago Bulls, empero, los sueños de ‘Calde’ siempre fueron más terrenales. Creció viendo entrenar muchos días a su padre y su deseo de ser profesional no se alimentó de la mística que procedía de la NBA, sino de la realidad que le rodeaba en su natal Villanueva de la Serena. “No era muy de la NBA. Creo que no veía demasiados partidos, me centraba en lo mío que era pasármelo bien jugando y la verdad es que no veía mucho baloncesto en mis primeros años”, dice aunque reconoce que “más tarde he visto muchos partidos de la NBA y de Michael Jordan”.

En cualquier caso, es innegable la admiración que todo jugador siente por Jordan y “por el gran jugador que ha sido. Seguro que hubiera deseado poder jugar con él en su ocaso profesional, pero el destino no enlazó sus vidas dentro de un parqué sino el día en el que Michael Jordan, ya siendo propietario de Charlotte Hornets, decidió parar el traspaso con Dallas Mavericks y en el que estaba incluido Calderón. La negación del directivo de desprenderse de Tyson Chandler bloqueó una operación que se hubiera llevado a estar bajo las órdenes de Jordan, aunque los años han sonreído a José con otras franquicias de mayor éxito. Preguntado por esta circunstancia, el jugador reconoce que “sé que existieron rumores, pero nunca me llegaron a decir que me iban a traspasar”, aunque asegura que los años sí le han dado la oportunidad de conocer al que pudo ser su jefe. “Le he saludado un par de veces cuando hemos jugado contra Charlotte y nos hemos cruzado en los pasillos y en el banquillo”, señala.

Antes de producirse el frustrado traspaso, Calderón ya era un reconocido base en la liga, se había labrado una sólida carrera y ganado el respeto de todos jugadores, y vivido mil y una historia en la NBA. Una de las que más recuerda no le tiene como protagonista, o al menos como protagonista principal, pero habla de una noche histórica, aquella en la que sufrió la pulsión anotadora de Kobe Bryant. Fue el 22 de enero de 2006 en el Staples Center y su recuerdo no ha perdido fuerza en la memoria del que por entonces era jugador de Toronto Raptors. “Fue un partido divertido entre comillas porque íbamos ganando, él iba anotando y daba igual porque realmente era como: ‘bueno vale, está anotando y ya está’. Estábamos 10 o 12 arriba hasta que siguió anotando y la gente se empezó a levantar cuando llevaba 50, 60… y fue increíble. Recuerdo que jugué los últimos minutos que el entrenador me puso cuando en aquella época no jugaba demasiado y, no sé si le hice una falta o no, pero estuve cerca en un par de jugadas. Es algo que siempre quedará ahí, los dos equipos no éramos de los de arriba y es una historia para contar”.
(Foto EFE)


Aquel día vivió un pedacito de historia del baloncesto moderno, pero la derrota no dolió tanto como otras donde su camino fue bruscamente cercenado por el talento de Kobe Bryant. José Manuel Calderón ha jugado infinidad de ocasiones contra el escolta de los Lakers, aunque fue llevando la camiseta de los Estados Unidos la vez donde el dolor de la derrota fue más profundo… más imborrable. “Sí, es verdad… tuvo un par de jugadillas que metió”, dice con una resignada sonrisa. Sabe que esos duelos entre las dos grandes potencias también han creado su propia leyenda. “Esos partidos han hecho mucho y fueron donde ganamos mucho el respeto de todos”, asegura.

Por suerte, la longeva carrera de ambos jugadores ha dado para muchos enfrentamientos y como, el propio Calderón reconoce, ha permitido crear una relación de respeto mutuo. “Siempre he tenido una muy buena relación con él. Kobe siempre ha tenido un gran respeto hacia mí como jugador y yo, por supuesto, le respetado”. Además, Calderón confiesa que “con él tengo buenas historias porque siempre he jugado bien contra los Lakers cuando estaba en Toronto y, de hecho, mi máxima anotación es contra ellos. Me acuerdo que durante un tiempo muerto decía: ‘yo cojo a Calderón y le defiendo’, y esos son detalles e historias que siempre tienes ahí para contar”.

La carrera NBA de José Manuel Calderón ha recorrido tantas millas y visitado tantos aeropuertos que sus memorias darían para escribir muchas páginas hablando de anécdotas con rivales y compañeros. Seguro que un capitulo tendría LeBron James, aquel que fue un día rival y compañero, y que sin duda ha dejado una profunda huella humana y deportiva en el jugador español. “Tenerlo tan cerca hace que pienses que todavía es mejor de lo que creías”, destaca. El base, además, elogia su profesionalidad porque “le da igual que sea el partido número siete de una final de conferencia, el primero de una final de NBA o el primero de pretemporada. Su preparación, cómo cuida su cuerpo, cómo entrena cada día, como se concentra en ganar, en mejorar y ayudar a sus compañeros… Todo ello le hace ser el mejor”

El pragmatismo del siempre prudente José Manuel Calderón no da lugar a ningún resquicio por el que se le intuya preferencia en el debate. La proximidad personal podría intuir cierta predilección por James en algunas recientes declaraciones, pero él sabe perfectamente que en esta discusión son los pequeños matices y los gustos personales los que acabarían tomando la palabra.
(EFE)


En cualquier caso, y como es insaciable el apetito del periodista, el base se moja y, en una hipotética situación final donde él tuviera el balón, se atreve a decir a qué jugador de los tres le daría el último pase para ganar un partido. “Como no he jugado con los otros dos, se lo daría a LeBron”, confiesa.

La practicidad de su respuesta no deja lugar a dudas y al final, como cualquier entendido del baloncesto, sabe que jugar a ciencia ficción es algo más propio del cine que del deporte. La suerte de José Manuel Calderón es que él nunca tuvo que ir al cine para ver a tres grandes estrellas, la vida y el baloncesto le ofreció la oportunidad de conocerlas, de jugar contra ellas e incluso de ser compañero. Y saben lo mejor de todo ello, es que las tres elogiaron a un tipo que de joven nunca soñó con la NBA, pero que allí vivió muchas noches.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
ACB.COM

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