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Steve Kerr, la conciencia del baloncesto
Pasea con calma y sin perder nunca el hábito de sonreír. Steve Kerr se siente un hombre afortunado: disfrutó de una gran carrera profesional y ahora es uno de los entrenadores más prestigiosos del momento. Y, sin embargo, las luces de su éxito no ciegan su conciencia social convirtiéndole en uno de los personajes a los que escuchar con más interés

Redacción, 28 Jul. 2018.- Una visión simplista de su perfil en Wikipedia podría aventurar a catalogar la vida de Steve Kerr como la de un privilegiado. Tuvo una gran formación académica dentro de una familia acomodada, jugó en la NBA durante más de una década y ganó cinco anillos, y ahora como entrenador ha batido un sinfín de récords en una carrera sin precedentes que ha llenado de éxitos los cuatro años que dirige a Golden State Warriors.
(Foto EFE)


Se puede decir que la vida sonrió a Steve Kerr (en su palmarés también luce una medalla de campeón del mundo en 1986) desde que llegó a la NBA, pero la suerte se entrena cada día y Kerr supo aprovechar cada oportunidad que el destino le otorgó. Lo hizo cuando después de un irregular aterrizaje en la liga firmó por Chicago Bulls y se convirtió en un escudero tan fiable que el mismísimo Michael Jordan llegó a depositar en sus seguras manos lanzamientos decisivos en Finales NBA. Luego tuvo la virtud de saber envejecer dentro de San Antonio Spurs ligando su aportación al rol cada vez más claro de especialista en el triple.

Empero, durante ese tiempo, Kerr trabajó su mayor cualidad: la inteligencia y fue absorbiendo enseñanzas de, posiblemente, los dos mejores entrenadores de los últimos 40 años. En contacto directo con Phil Jackson y Gregg Popovich, mimetizó no sólo conceptos e ideas del juego, sino una filosofía que va más allá del baloncesto y que abarca elementos clave como el respeto, la empatía con el jugador o la necesidad de ir con el baloncesto más allá del deporte para implicarse en cuestiones sociales.

Kerr no duda en resaltar la influencia que estos técnicos tuvieron en su carrera como entrenador y como ver su implicación por otras áreas de la vida le hicieron comprender la necesidad vivir la vida. Esa filosofía es posiblemente la que ha hecho que su pieza encaje a la perfección con el leitmotiv que ha convertido a Golden State Warriors no sólo en una dinastía NBA, sino también en un histórico equipo que ha revolucionado la forma de entender el baloncesto moderno.
(Foto EFE)


Sin experiencia previa como entrenador principal, el vínculo que unía a Kerr con la decisión de los Warriors era tan frágil como sus aportaciones como comentarista televisivo y una infructuosa experiencia en los despachos como General Manager de Phoenix Suns. Empero nada de ello intimidó a los propietarios de los Warriors que veían en su forma de pensar y analizar el baloncesto la forma ideal para encauzar el joven talento de su equipo. Así, en el verano de 2014 Kerr asumió el mando de los Warriors como entrenador y todavía hoy recuerda el primer día de su nueva vida. “Estaba muy entusiasmado porque conocía a los jugadores sabía que eran jóvenes, talentosos y confiaba en que tendríamos la oportunidad de ser realmente buenos, aunque en ningún momento podía imaginar que pudiéramos llegar a cuatro finales consecutivas”, nos descubre.

Desde entonces, Kerr ha roto todos los registros como entrenador con una insultante precocidad de victorias, con marcas históricas (73-9 en la temporada 2015-16) y tres anillos en cuatro años. Sin embargo, incluso más impactante que las cifras es el legado que deja un equipo que ha hecho absolutamente historia, ha cambiado la forma de entender y jugar al baloncesto gracias a un estilo peculiar y en donde Kerr ha conseguido que una ingente cantidad de talento se ponga al servicio del equipo en ataque y sea capaz de alcanzar también la excelencia en defensa.

Kerr se siente afortunado de poder dirigir a un equipo plagado de estrellas y no duda en declarar que “es mucho más fácil que entrenar a otros muchos equipos porque este equipo tiene mucho talento. También es cierto que no es fácil gestionarlo, pero es divertido porque cuando tienes talento tú sabes que vas a tener opciones de ganar”. Sus palabras son honestas con posición, pero también destierran cualquier atisbo de fortuna desmedida. Aparentemente entrenar a Stephen Curry, Kevin Durant, Klay Thompson y Draymond Green es un viaje directo al anillo, pero esconde la difícil tarea de aunar egos en beneficio del bien común o disponer de la suficiente psicología para motivar a un equipo que no muestra desgaste algún en su mentalidad ganadora.

Quizá ahí resida la mayor virtud de Steve Kerr, un entrenador que ha hecho virales los elogios a sus jugadores y que ha conseguido desterrar el grito del discurso técnico. En sus charlas predomina el mensaje positivo a los jugadores y no duda en ensalzarles para que estos mantengan siempre plena confianza en su juego. “Intento ser positivo con los chicos y mantener la confianza porque la temporada es muy larga. Desde la pretemporada hasta las finales juegas más de 100 partidos, son muchos partidos y es muy agotador por lo que yo simplemente trato de mantenerme positivo, luchador y también trato de disfrutar”, nos asegura el técnico. Sin duda que la felicidad que refleja su rostro en todo momento se ve reflejada en la alegría con la que sus jugadores se desenvuelven por el parqué.

La voz crítica de una realidad turbia
(Foto EFE)


Toda ella es la vertiente luminosa de un entrenador llamado a marcar una época, aunque ese brillo no ciega la conciencia de un hombre que no sólo es peculiar en su forma de dirigir equipos, sino también a la hora de pensar y hablar en público.

A diferencia de lo que solemos encontrar en Europa donde la gente del deporte esconde sus opiniones políticas y rara vez muestran una conciencia social crítica por temor a las reacciones, Steve Kerr no ha dejado de lado su responsabilidad social como figura pública y ha vertido opiniones sobre la política y realidad social de su país.

“Es importante para mí” (hablar de la realidad política) porque ahora la realidad es confusa. Realmente vivimos en tiempos difíciles en nuestro país con el Presidente Trump, por lo que creo que es importante para la gente que hablemos claro y que digamos lo que pensamos que es correcto”, nos confiesa.

Donald Trump se ha convertido en el epicentro de sus críticas por la conservadora política emprendida por un presidente al que acusa de populista y de buscar la fractura social del país con un discurso racista y que atenta contra los derechos fundamentales de Estados Unidos. Trump ha sido objeto de sus críticas durante los últimos meses, Golden State Warriors no visitó la Casa Blanca y en su lugar visitaron centros de menores en Washington. Especialmente contrario se mostró Kerr con la política del uso de armas y hace unos meses volvió a criticar a Trump tras el tiroteo en Florida. “Nuestro gobierno no parece importarle que los niños sean asesinados día tras día en los colegios. No parece importarle que la gente pueda disparar en conciertos o en una sala de cine. No es suficiente. Cambiamos de gobierno y de personas que dirigen este país para que no hagan nada. Es desmoralizador", criticó. “Pero podemos hacer algo al respecto. Podemos votar a personas que realmente tengan el coraje de proteger las vidas de las personas y que no solo se inclinen ante la Asociación Nacional del Rifle.

Su opinión tiene un peso mayor ya que él mismo sufrió la violencia de las armas cuando su padre, Presidente de la Universidad Americana del Líbano, murió de dos disparos por miembros de Hezbolá. Malcolm Kerr, experto en fundamentalismo, seguro que dejó en su hijo Kerr la huella de las libertades y por eso hoy es una de las mentes más críticas con la deriva política que sufre su país. Para Kerr se ha producido en los últimos meses una agresión en las instituciones y en el núcleo central de los valores de un país que el cómo lugar para el respeto y la diversidad de ideas y sentimientos.

Pero las críticas y las opiniones del técnico no tienen un único destinatario, y recientemente critico la nueva norma que impide arrodillarse a sus jugadores durante el himno nacional. "Es típico de la NFL. Simplemente están jugando con sus seguidores y usar el himno como una forma de falso patriotismo, asustando a la gente. Es idiota, pero así es como la NFL ha manejado su negocio”, señaló mientras se mostró “orgulloso de estar en una liga que entiende que el patriotismo en América es hablar en libertad y protestar pacíficamente. Nuestro liderazgo en la NBA entiende que cuando los jugadores de la NFL estaban arrodillados, estaban arrodillados para protestar contra la brutalidad policial, para protestar contra la desigualdad racial. No estaban faltándole el respeto a la bandera o al ejército, pero nuestro presidente decidió hacerlo al respecto. La NFL hizo lo mismo, complació a sus fanáticos y creó esta histeria".

Puede ser que Steve Kerr sea un entrenador con mentalidad positiva y que su mensaje siempre busque arraigar la confianza en el jugador, pero esa visión cambia fuera del baloncesto. Decía José Saramago que “los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay”. Así es Steve Kerr, un hombre que pasea con una sonrisa por la vida pero sin silenciar su voz crítica.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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