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El momento de Queralt
Estrella en categorías inferiores, con 20 años fue campeona de Europa con la Selección. Desde entonces Queralt ha seguido un camino entre las sombras para volver a verse bajo los grandes focos de la Copa del Mundo

Redacción, 25 Sep 2018.- Las personas y el talento no defraudan, sólo hay que darles el tiempo necesario. Hoy todos alabamos el talento generacional que fueron Alba Torrens y Marta Xargay porque son las estrellas de la Selección. Igualmente ensalzamos el perfecto palmarés de Laura Gil en categorías de formación pero es que tras ella venía una anotadora portentosa, una jugadora desequilibrante en ataque y con una energía que abarcaba todo el campo.

Los millenials dirían que a Queralt Casas se le caen los puntos de las manos. Así lo demostró en la final del europeo U20 de 2011 cuando anotó 21 puntos a Rusia. Queralt ganó con España los europeos U16, U18 y U20, y fue finalista en el Mundial U19. Su graduación no tardó en llegar y con 20 años fue oro en el Eurobasket de 2013 de Francia. Eran días de vino y rosas, como una Reina Midas del baloncesto todo lo que tocaba se convertía en oro e incluso llegó a jugar en la WNBA con las poderosas Minnesota Lynx, pero el sortilegio se desvaneció poco después y Queralt desapareció del mapa de las convocatorias.
(Foto FIBA)


¿Qué paso para que esa vertiginosa carrera desacelerara? La vida misma. Tan volátil como imprevisible.... “No sé muy bien lo que ha pasado. Yo llevo los tres años en Francia haciendo muy buenas temporadas no sólo estadísticamente, sino de madurez y de responsabilidad. Sí pensaba que me iban a llamar entre las 16 incluso entre las 12, pero hay mucha gente con mucho nivel. No se dio el caso, pues he seguido trabajando y he seguido dándolo por quien confiaba en mí que era el club”, responde la escolta nacida en Bescanó.

En España, Queralt no encontró su espacio de confort, fueron momentos complejos y quizá el pasado reciente y las expectativas que se crearon a su alrededor le generaron una presión que nunca es buena para la jugadora. Como otras muchas, tuvo que emigrar en busca de su lugar en el mundo y del reconocimiento personal. Primero viajó a Turquía para ganar la liga con Galatasaray pero Fue en Francia donde volvió a sentirse ella misma, donde los puntos brotaron nuevamente de sus manos (en Nantes alcanzó los 30 puntos en un partido de Playoffs) y la confianza fue construyendo una torre desde donde hoy se siente protegida. “La confianza prácticamente lo es todo. Hay partidos que te pueden salir mejor o peor, podemos hablar de suerte y hay trabajo detrás, pero la confianza es prácticamente el 90% del jugador. A veces con confianza, simplemente sin pensar, tiras, actúas y eso hace mucho”, confiesa. Cinco años después Queralt vuelve a ver en el espejo la magnética jugadora que era cuando llegó al profesionalismo.

Nantes y Landes vieron la madurez de una jugadora que, a su vez, vivió el reverso de caer cada verano de la lista de las 12 elegidas. Fueron momentos duros que sólo valoran los que la conocen aunque se comprenden cuando se siente la emoción de sus palabras al hablar de ello. Quizá por ello, estar en este campeonato para Queralt tenga un especial sentido ajeno a lo propiamente emotivo que resulta. La escolta reconoce que el retrato del momento donde supo que estaría en la Copa del Mundo “fue de mucha ilusión porque no me lo esperaba ya que llevaba cuatro años quedándome fuera o incluso sin venir. Yo lo he dado todo en cada entrenamiento, he demostrado que puedo estar entre las doce y en los partidos de preparación me han salido bien las cosas, así que estoy muy contenta de que cuenten conmigo”.
(Foto FEB)


De la ilusión a la ambición

Ahora metida en faena competitiva, Queralt no sólo ha podido disfrutar del calor de jugar en casa sino que, en los dos primeros partidos ha tenido una importante relevancia. Dos partidos donde se le ha podido ver incisiva cara el aro, pero también en esa faceta menos conocida como es la defensa.

Queralt, que reconoce que de pequeña era un poco trasto y muy movida, puso en práctica toda su energía en el último encuentro cuando salió en el tercer cuarto a defender cara a cara a la estrella portorriqueña. “Es verdad que O’Neill llevaba 12 puntos de los 25 de Puerto Rico y Lucas me ha sacado para hacer un cara a cara. Yo estoy aquí para lo que me pidan, así que… cara a cara” dice con una sonrisa. Como buena anotadora conoce que este tipo de defensas son muy incómodas porque no te dejan entrar en el partido y buscan sacarte emocionalmente del mismo impidiendo recibir el balón. Aunque no es el rol habitual en sus equipos, esa estrategia ayudó a cambiar la dinámica del partido porque, como ella misma cuenta, su juego también es capaz de brillar en defensa. “Es cierto que la defensa la llevo dentro y aquí hay muchas jugadoras con mucho talento que pueden anotar muy fácilmente. En cada sitio me piden un rol y lo bueno es que sea capaz de dar lo que me pidan en cada momento”.

Las 12 jugadoras saben que el bien común está por encima del deseo personal, ese es el secreto y el mayor valor del equipo y por ello no importa jugar mucho o poco, defender o atacar. Lo importante es ayudar y disfrutar de un torneo que Queralt Casas está viviendo intensamente. “El primer día estaba bastante nerviosa por ser el debut, pero ya en el segundo partido pude salir más relajada. Creo que todas al principio estábamos un poco... no sé cómo decirlo… cómodas, pero yo al igual que el equipo, hemos sabido cambiar el chip”

De manera general, España ha superado los nervios del estreno, se ha sobrepuesto a un mal día y afronta del decisivo partido frente a Bélgica con las opciones intactas para estar directamente en cuartos. Sobre el campeonato realizado hasta ahora, Queralt Casas señala que “las sensaciones de un partido y otras no han sido las mismas. Frente a Japón estábamos mentalizadas de que quizá era el rival más duro de grupo y salimos a tope; con nervios al principio pero los normales en un inicio de Mundial. Después, aunque no lo quisiéramos, inconscientemente con el resultado previo de Puerto Rico salimos más confiadas. Lo bueno es que hemos pasado el partido tonto de cada campeonato y hemos podido reaccionar que al final es lo importante para ganar”.

Porque ganar es el objetivo que ella y sus 11 compañeras se han marcado. Queralt no esconde la ambición personal en un torneo donde persigue un objetivo. “Para mí, si salen bien las cosas podríamos ser el segundo equipo del campeonato tras Estados Unidos que va a parte. Tenemos la mala suerte de que, si todo sale bien, nos cruzamos con Estados Unidos en semis, así que el objetivo principal es luchar por medalla, sea la que sea pero queremos una medalla”. La jugadora ha disputado hasta ahora la final de cada campeonato en el que ha jugado y no quiere irse de Tenerife sin la buena costumbre de subirse al podio.

En cualquier caso, y pase lo que pase de aquí al domingo, Queralt Casas no se irá de vacío del mundial. Ha reencontrado la senda buscaba en el baloncesto y el baloncesto español vuelve a disfrutar de un talento eléctrico e imprevisible… sólo había que darle el tiempo necesario.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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