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Peruga cumplirá 500 partidos en Liga Endesa: "Da un poquito de vértigo"
Carlos Peruga empezó a arbitrar por casualidad, tuvo que decidirse entre seguir jugando o decantarse por el silbato, pasó de EBA a ACB y ahora pitará su encuentro 500 en Liga Endesa. Una carrera llena de emociones, metas cumplidas y continuo aprendizaje.

Carlos Peruga (ACB Photo)

Cumplirás 500 partidos arbitrados en la Liga Endesa. Se dice rápido. ¿Te imaginabas llegar tan lejos?

"La verdad es que cuando comienzas, como todo llega tan rápido, sobre todo en mi caso que tenía solo 24 años cuando me dieron la noticia de que contaban conmigo para la ACB, pues evidentemente solo piensas en el momento y no piensas en el futuro. Ahora cuando te asomas a lo que llevas, que son 18 temporadas, y ves un número tan redondo y tan bonito como 500, da un poquito de vértigo. Pero esperarlo no lo esperas".

Cuando empezaste, por allá en 2001, todo el mundo pensaba que los coches volarían en 2020. ¿Cómo ha cambiado el baloncesto desde entonces hasta hoy en día?

"El baloncesto ha cambiado mucho. Los coches todavía no vuelan, por lo menos el mío, pero los jugadores sí que cada vez vuelan más. Y eso está muy bien. Este año el reto anotador de la temporada se ha vuelto a superar y eso quiere decir que el baloncesto funciona. Los jugadores son más físicos, hay mucho jugador muy técnico y el juego es más rápido. El juego del baloncesto siempre está en constante desarrollo y en constante evolución".

"Se nota mucho. Ahora hay muchos más tiros exteriores, los contraataques son más rápidos, con el tema de las antideportivas en transiciones hemos cortado esos parones tácticos de los equipos, con lo que se convierte en un baloncesto más espectacular y más ameno para el espectador".

"Y nosotros como árbitros también hemos cambiado. Yo no soy el mismo del 2001. He tenido un proceso de maduración después de 18 años en la competición".

Peruga, Mendoza y Oyón, con muñequeras rosas (ACB Photo / M. González)

¿Te acuerdas de tu primer partido en ACB?

"Perfectamente. Fue un Lobos Cantabria contra Cabitel Gijón. Dos equipos que además ese año descendieron. Estuve con Kiko de la Maza como árbitro principal en aquel partido".

¿Cómo fue ese primer paso sobre el parqué? ¿Nervioso?

"Lo primero que silbé fue cuando ya habían pasado siete minutos y pico de partido. Recuerdo una cierta tensión. Y es que yo pasé de una liga totalmente amateur como era la Liga EBA, y pasaba de estar en pistas de 150 personas a pabellones con todo el nivel de profesionalismo que tenía la Liga ACB en aquel momento, que era mucho, y con equipos y jugadores profesionales con una gran estructura. Y con los compañeros, igual. Pasé de verlos en televisión a estar compartiendo vestuarios con ellos. El cambio fue grande porque no tuve el paso intermedio de la LEB.

¿Tienes alguna anécdota que te emocione especialmente?

Hay cosas que me emocionan y precisamente este fin de semana me ocurrió. Me ha sucedido también con Menorca y con el León, y lamentablemente, porque también es parte del deporte y entra dentro de nuestra vida, nos toca estar en partidos donde uno de los equipos se juega el descenso. Con la liga tan competitiva que hemos tenido me tocó el pasado domingo de nuevo. Estuve en el partido con el Delteco GBC y finalmente descendieron".

"Me emociona ver a Ricard Casas con el Menorca dándonos un abrazo y agradeciendo nuestra profesionalidad, como ocurrió también el otro día con el presidente del GBC. Son momentos de mucha emoción. Da igual el equipo que sea, al final somos personas y es ley de vida, que agradezcan tu trabajo en esos momentos duros, emociona mucho".

¿Cuándo y por qué te declinaste por el arbitraje?

"Yo era jugador. Estudiaba en Lasalle Zaragoza. Y en aquel momento se hacía un torneo interclases, y los que ya jugábamos en el equipo del colegio nos hacían ser entrenadores y árbitros. Entonces me picó el gusanillo".

"Y por casualidad, al año siguiente o a los dos años, un chico que trabajaba en la casa de mis padres y que era oficial de mesa me dijo que fuera al comité de árbitros, que había muy buen ambiente. Y en mi primer año de universidad, en la 94-95, como tenía la facultad de empresariales enfrente de la Federación Aragonesa, me pasé un día. Porque me lo dijo ese mozo, ni más ni menos".

"Yo era jugador y árbitro, y como no se podía me hicieron decidirme. Me dijeron que no se me daba mal lo de arbitrar y ante esta tesitura ya jamás dejé de arbitrar".

¿Qué metas te pones para el futuro?

"Metas un montón. El afán de superación, el ser mejor cada día, cada autoevaluación que hacemos con el departamento de arbitraje intentar mejorar y depurar detalles. Cada año me siento mejor y me veo mejor y más aceptado, tanto por compañeros como por equipos. El seguir disfrutando, el seguir ayudando a formar a compañeros... Esa es la meta de cada día".

Carlos Peruga y Juan Carlos García González, representantes del arbitraje ACB en los Juegos de Río (Foto Twitter)

"Ahora empieza el Playoff y he tenido la suerte de poder entrar y el partido 500 va a ser en un partido de la lucha por el título, encima en esta liga que está tan interesante que cualquier equipo puede perder en cualquier cancha. El haber estado en unos Juegos Olímpicos en un partido por el bronce es precioso, el haber estado en Playoff de la Liga Endesa, que es la liga más interesante que hay en todo el continente y de las más interesantes del mundo, en Euroliga o FIBA... Todo eso está muy bien, pero llegado a un punto tu objetivo tiene que ser seguir mejorando, no estancarte, ser útil para la competición, para tus compañeros y para el departamento, y eso es disfrutar de tu trabajo y espero estar disfrutándolo unas cuantas temporadas más".

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