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El día que Badalona tocó el cielo
Abril. Tev Aviv. Final Four. No, no les vamos a hablar de la cita con la gloria que dentro de unos días tienen Skipper, Montepaschi, Maccabi y CSKA. Esta vez, preferimos echar la vista atrás, pues este 21 de abril se cumplen diez años desde que el 7up Joventut se proclamara rey de Europa. Así, una década después, gente importante de la Penya nos ayuda a recordar de la mano de Mateovic aquel jueves en el que toda Badalona tocaba el cielo


Villacampa relata la experiencia como capitán del equipo

Los bases, los hermanos

'El otro día, charlando con Rafa, se lo decía: ¡diez años ya! Una cadena local de Badalona puso el partido y estuvieron comentándolo él, Ferran (Martínez) y Morales. Lo que yo más recuerdo parecerá lo típico, pero son los abrazos que nos dimos cuando, por fin, después de que el Olympiakos fallara y fallara, acabó el partido. Esos abrazos eran distintos, representaban la recompensa del duro día a día que había sido vivir ese año con Obradovic. Nos costó mucho adaptarnos a su forma de trabajar: intensa, dura e impactante. Para mí hubo dos hechos diferenciales que nos hicieron campeones: uno, el equipo que teníamos, de gran potencial y con los jugadores habiendo acumulado mucho tiempo jugando juntos, a lo que había que añadir la experiencia de finales anteriores; y dos, el entrenador, que hizo que afrontásemos aquella cita no sin nervios, que eso es imposible, mas sí con una seguridad total, con la sensación de que has trabajado tanto, tanto, que no queda nada al azar. Es como el niño que va a la playa con su padre: se siente protegido, seguro. Zeljko tiene un don especial para dominar los partidos, es como si fuera adelantado a lo que va a pasar. Djordjevic y Rebraca también pensaron algo así en la final de Estambul'92, según me reconocieron. Sin duda, teníamos mejor técnico que el Olympiakos. No entiendo por qué no se le renovó. La versión oficial fue la de un problema económico; sin embargo, sabemos que eso no es cierto. Esto lo asegura alguien que, como sabéis, tiene una gran amistad con él. En Badalona, sí, había un sentimiento de que no se jugaba bonito y que preferían jugar bonito aunque no se ganaran títulos. Ya. Por eso cuando perdíamos finales en los 80 nos criticaban asegurando que éramos un equipo de perdedores. A ello se unió la nefasta gestión de Parra, la peor en la historia del club, que hizo que tan sólo se quedara Jordi (Villacampa). Al menos, todo esto sirvió para que la gente se diera cuenta de lo que cuesta ganar un título así. Creo que con Aíto han dado un paso de gigante de cara a volver a ser grandes en cuanto a estructura. Estamos hablando de un número uno. A partir del entrenador, hay que conseguir cierta capacidad económica para estar en condiciones de competir y que sea él la figura que canalice todos los intereses en la misma dirección. No hay otra fórmula para lograr el éxito: grandes jugadores, química e idénticos objetivos. Lo que está claro es que aquel título supuso un antes y un después en la historia del club'.

Tomàs Jofresa



'Para mí la clave residió en la eliminatoria que le ganamos al Real Madrid de Sabonis y Arlauckas, el considerado mejor equipo del mundo fuera de la NBA. Como se jugaba a tres partidos comenzando en casa del peor clasificado (luego dos en cancha rival), sabíamos que nuestra opción pasaba por ganar en Badalona e ir a por el segundo, que sería ahí cuando podríamos jugar con sus nervios. Y sí, llevamos el encuentro a nuestro terreno, como luego haríamos en la 'Final a Cuatro', donde también acudimos de 'outsiders' y salió bien. Aquello supuso el punto álgido de una generación de jugadores salidos de la cantera, muchas veces injustamente tratados y acusados de no saber ganar, cuando nosotros éramos considerablemente más jóvenes que unos oponentes, Real Madrid o Barcelona, que además disponían de medios económicos superiores. Ahora el basket ha cambiado. La normativa Bosman ha elevado el nivel de juego en general, pero también ha motivado que los aficionados de los clubes no se sientan tan identificados como antaño. Nosotros éramos siete u ocho canteranos, más Corny Thompson, Mike Smith y Ferran Martínez, con los mismos sentimientos y objetivos. Ahora, está claro, es bastante más difícil conseguir eso. No obstante, mi opinión es que el futuro del Joventut, como el de todo equipo ACB, pasa por volver a esa esencia de política de cantera que, para empezar, te asegura el futuro. Todo se puede repetir. Imposible no hay nada'.

Rafa Jofresa

El capitán

'El recuerdo está cada vez más lejano, pero las sensaciones previas a la final, esas que te decían que estábamos ante el partido más importante de nuestra vida, son imborrables. Sin duda, la presión jugó a nuestro favor. También nos espoleó que Ioannidis dijera veinticuatro horas antes algo así como que el título ya lo tenían ganado. Luego, ya se sabe, ellos jugaron mal sus últimas posesiones y fallaron tiros libres decisivos (12/23 en total). Mucha gente se había cansado de decir que me tenía que haber ido de la Penya, pero ahora miro el palmarés y veo que gané todos los títulos que podía ganar, hecho que considero aún más meritorio por haberlo conseguido en un club baloncesto, considerablemente menos poderoso que otros. El tiempo da y quita razones. Posteriormente, el Joventut pasó por varias crisis, económicas y deportivas, y es evidente que no estamos a la misma altura de entonces y que también el panorama ha cambiado, existiendo ahora numerosos equipos que luchan con bastante dinero. Sin embargo, vamos escalando posiciones poquito a poquito y estoy convencido de que pronto nos encontraremos de nuevo peleando con los grandes'.

Jordi Villacampa

El entrenador

'Más que con el título, me quedo con el club y con la ciudad que estaban detrás y que confiaron en un entrenador joven; con el staff técnico; con los jugadores; con los directivos... Casi todos son mis amigos y eso lo considero más importante que el triunfo. Lo importante fue que, después de muchos problemas, sobre todo al principio, alcanzamos el nivel más alto justo en esa época y, tras eliminar al Madrid, llegamos a una Final Four en la que todos señalaban a tres favoritos. Tensión, sí; presión, no. A partir de ahí, mi misión consistió en tranquilizar un poco a la gente y preparar bien los partidos. Y bueno, por lo menos salí vivo de aquel abrazo que Corny Thompson me dio al terminar la final'.

Zeljko Obradovic

Los actuales

'Yo, por aquel entonces, estaba vinculado en el San Josep y vi el partido en casa, con unos diez o doce amigos. Tras el triunfo, salimos a celebrarlo hasta que partía el autocar hacia Huelva, donde jugábamos el Playoff de ascenso a la ACB. Corrales y Albert, que pertenecían a nuestro equipo y estuvieron el Tel Aviv, viajaron directamente a su regreso. Y sí, aquella eliminatoria la pasamos. Ojalá pronto estemos en la Euroliga. Ese sería el primer paso para poder repetir, digo yo'.

Carles Marco, capitán

¿Yo recuerdo los nervios de mis padres (ambos ex jugadores del Joventut) hasta el triple de Thompson. Vimos el partido en mi casa de Mallorca y en aquella época yo jugaba al baloncesto, deporte en el que aún no me permitían estar federado, y al fútbol. Aquel éxito marcó a un club que poco a poco va volviendo a ser el que era. En unos años, la Penya tendrá capacidad de ganar muchos títulos y uno de ellos puede ser la Copa de Europa, 'por qué no?'

Rudy Fernández, jugador más joven de la plantilla

El presidente

'Según avanza el tiempo, esto se valora más. Diez años después (él llevaba doce en la presidencia del club), todavía hay gente que me lo recuerda por la calle. Y es que parece que fue ayer: el partido terminó 59-57, aunque a falta de 49 segundos perdíamos por 4. Triple de Villacampa, -1. Triple de Thompson, +2. Personal a Paspalj con 4 segundos y 2 décimas. Falla, rebote para ellos, falla otra vez Paspalj, rebote para ellos, falla otra vez Paspalj' Aquellos cuatro segundos con el yugoslavo tirando me provocaron un gran nudo en el estómago. El reloj no avanzaba. Pero ganamos a un equipo con más urgencias que nosotros, con gente NBA como Paspalj y Tarpley, con Sigalas, con Fassoulas' En cambio, el Joventut venía como de comparsa, sin presión. Incluso muchos aficionados, al contrario que en Estambul'92, se quedaron en Badalona porque pensaban que no teníamos opción alguna. Con el bocinazo, me tiré al campo como un loco. Un policía me puso la porra en la barriga, pero pasé, mientras que el alcalde y los demás directivos no pudieron. Yo sólo quería abrazarme con todo el mundo allí. Mira que la ciudad ya estaba y ha estado siempre volcada con el basket, pues aquello supuso un cambio a mejor. Llegó un momento en el que no sabía si era un presidente de una entidad deportiva o un político. Creo que la clave fue traer a Obradovic. En España no había entrenadores de renombre a los que pudiésemos optar y pensamos que Zeljko era la persona idónea, por su trayectoria y la fuerza que tenía en el vestuario en su etapa como jugador, para llevar un grupo como éste. Con el tiempo, se ha visto que acertamos. También, todo hay que decirlo, podíamos manejar un presupuesto de 1.000 millones de pesetas sin déficit, con un patrocinador como Montigalá, que aportaba más de 350'.

Lluís Conesa

El benjamín

¿Con 19 años, era el más pequeño de la expedición (ficha en Primera División, con el Sant Josep). Yo había debutado con el primer equipo esa misma temporada, precisamente en un partido de Liga Europa, ante el Cibona de Zagreb. La Final Four constituyó para mí una experiencia increíble, donde me llamó mucho la atención la actitud de Obradovic para controlar la tensión. Por ejemplo, 'cuál fue el ejercicio más importante de nuestro primer entrenamiento allí? Uno de jugar a pillar: el que tenía el balón se salvaba y los demás tenían que pasársela cuando se acercaba el que se la ligaba. ¡Un juego! Y eso que nosotros no éramos los favoritos, que llegamos de puntillas. También recuerdo que, en los ratos libres, Zeljko nos llevó a hacer un par de visitas. ¡¡¡El día de la final estuvimos en un loro-park, con Jordi (Villacampa) y yo saliendo al escenario para un espectáculo con pájaros, mientras el resto se partía de la risa!!! 'Y esta tarde nos jugamos la final de la Liga Europea?, me preguntaba yo. De verdad que no exagero nada. Los veteranos comentaban que el año de Estambul se notaron más presionados. Que esto no quiere decir relajados: después de la charla previa, cuando salíamos hacia el autocar, el entrenador me agarró del brazo y me susurró que estuviese preparado, que a lo mejor me necesitaba. Lo recuerdo como si acabara de suceder ahora mismo. No sé cómo me lo dijo, pero me lo creí de tal manera que hice la rueda más a saco de mi vida. 'Hoy juego', pensaba. No ocurrió así, pero ganamos y yo colaboré con mi granito de arena, que es lo importante, si bien no terminaba de asimilarlo del todo. Por eso, para saber si era verdad lo que me estaba pasando, llamé rápidamente a casa y a Joan Plaza. En el regreso a Badalona se me puso la piel de gallina al ver a una afición orgullosa. ¡Que el Barça todavía no había ganado este trofeo, eh! Yo me sentía como un aficionado más que tenía la suerte de estar con el equipo. Por cierto, que cuando me encontré con mi hermana en el aeropuerto, nos abrazamos y nos pusimos a saltar, hasta el punto de que perdí al grupo y luego, al intentar pasar el cordón policial hacia el autocar, un policía me paró, negándose en redondo a que avanzara, por muchas explicaciones que le di. Con la gorra, la bufanda y tal, se creía que era un seguidor más. No me extraña. Menos mal que me rescató el delegado; de lo contrario, me quedo allí'.

Iván Corrales

Divina Seguros Joventut


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