Entrevista

Histórico Mateo Ramos
Mateo Ramos superó ayer a Betancor como el árbitro que más partidos ha dirigido en la historia de la ACB: 615. 'Estoy muy contento, el balance es muy bueno', explica el colegiado, que repasa en una exhaustiva entrevista su trayectoria y la situación del arbitraje. Ramos mantiene 'una ilusión tremenda', que junto a la experiencia hace que 'cada vez me encuentro mejor en la pista'. Además, la Euroliga acaba de designarle para la Final Four, lo que 'colma mis aspiraciones'


Mateo Ramos, el árbitro que más partidos ha dirigido en la ACB: 615

Ya es el árbitro que más partidos ha dirigido en la historia de la ACB. 'Qué tal suena eso?
Suena muy bien, aunque los árbitros no estamos acostumbrados a los récords, son más para los jugdores, que tienen muchas más clasificaciones y están más pendientes de la estadística. Por el contrario, nosotros no solemos aparecer en estadísticas, con números.

615 partidos. ¿Qué balance hace de esta trayectoria?
Estoy muy contento, son 21 años arbitrando en la ACB. Estos 615 partidos dan un poco para todo, ha habido algunos momentos que no han sido muy buenos, pero los buenos superan al resto. Sí, el balance es muy bueno.

¿Recuerda su debut en la élite?
Mi primer partido fue un Canarias - Caja Ronda en La Laguna, en un colegio histórico, el Luther King. Viví ese momento con un poco de nerviosismo, con la boca seca y muchas sensaciones extrañas, pues llevas mucho tiempo esperando esa oportunidad. Sin embargo, una vez se lanzó el balón al aire volví a la normalidad.

Entre tantos encuentros, ¿Recuerda alguno en especial?
Hubo un partido que siempre recordaré, que fue un Barcelona-Joventut que finalizó 126-125 tras tres prórrogas. Lo arbitré con Cabrera, en mi segundo año en la ACB y lo recuerdo con mucho cariño porque fue el primer partido con un ambiente tan grande que arbitraba, y además resultó un partido electrizante y muy bonito.

Su bigote le hace inconfundible y fácilmente identificable desde la grada, le da protagonismo. ¿Es consciente de ello?
Me dejé el bigote con 18 años y todo el mundo me ha conocido desde entonces con el bigote. Alguna vez me he planteado quitármelo pero mi imagen va asociada a él, así que siempre he llegado a la conclusión de que mientras siga arbitrando lo seguiré teniendo. Si me lo quitase, sería irreconobile, de hecho mis hijos no me conocen sin bigote.

Usted es el segundo árbitro más veterano de la liga tras Gallo. ¿Tiene cuerda para rato? 'Se siente capacitado para seguir arbitrando durante un tiempo?
Sí. Aunque se va acercando la edad teórica de jubilación, mantengo una gran motivación y una ilusión tremenda. Hay gran cantidad de buenos árbitros jóvenes y empujan mucho, pero ya les digo yo que no se lo voy a poner fácil y dejarles el hueco libre y para ello trabajo mucho física y técnicamente. Es ley de vida que los veteranos nos tenemos que marchar tarde o temprano y los árbitros jóvenes nos irán sustituyendo y nadie nos echará de menos, pero sigo teniendo mucha ilusión de ir a los grandes campeonatos como Playoff, Copa del Rey y Final Four.

Con toda esta experiencia, ¿Se siente mejor árbitro cada año?
Rotundamente sí. Cada día me encuentro mejor en la pista. La experiencia es uno de los principios más importantes del árbitraje. Sé hacer cosas como árbitro que antes no sabía y he madurado como persona y profesionalmente; soy mucho más estable y me controlo y controlo los partidos mucho más.

¿Cómo se abstrae de la presión en los partidos?
Lo más importante es tener una mentalidad fuerte, que no te influyan los errores. Tenemos que convivir con el error, que existe y es humano, pero no debe influirnos a la hora de tomar la siguiente decisión.

El arbitraje es un trabajo muy ingrato. ¿Qué motivaciones le da?
Me gusta mucho el baloncesto y el arbitraje, lo llevo haciendo 30 años y disfruto mucho con los compañeros, en los viajes, en los partidos. Cuando un encuentro se pone difícil, acabarlo bien es un reto para un árbitro. Luego hay una tercera parte, que es otro trabajo más y recibo una compensación económica por ella. Cuando falle una de estas premisas dejaré de arbitrar. No arbitraré gratis y tampoco lo haré sin disfrutar.

En el deporte español, y generalizando en Europa, los árbitros están siempre en el ojo del huracán, algo que no sucede en otras culturas. Sin ir más lejos, en la NBA se respeta más la figura de los colegiados. 'Qué se puede hacer para conseguir un mayor respeto aquí, en el deporte español?
Primero, es difícil compararnos con el basket americano, pues para ellos es espectáculo y los árbitros son secundarios. Aquí le damos demasiada importancia a los árbitros, cuando los importantes son los jugadores, y como consecuencia se crea una polémica. La forma de controlarla debe ser desde los clubes, a través de dirigentes, entrenadores y jugadores, pues sus declaraciones se trasladan a los Medios de Comunicación y de éstos a los aficionados, que son quienes someten al árbitro a una gran presión.

¿Se hace duro compatibilizar el arbitraje con otra profesión?
Trabajo en gestión sanitaria, en la agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid, gestionando distintos dispositivos sanitarios; no estoy en una labor asistencial, sino gerencial. La verdad es que resulta bastante difícil compatibilizarlo, no tanto con la ACB sino con los partidos internacionales, porque se juegan entre semana y es lo que más tiempo de trabajo te quita. Resulta bastante complicado pero siempre he estado trabajando y arbitrando y yo y mi familia convivimos con esto.

¿Cómo se prepara un árbitro para estar listo para la temporada, para un partido?
Ser árbitro exige mucho más que sólo el momento del partido. Durante el verano hago una preparación física muy intensa, con mucha carga, pues luego durante la temporada tenemos menos tiempo para entrenar y tenemos que hacerlo en los viajes, en gimnasios, etc' Además, hacemos una preparación viendo todos los vídeos de todos los partidos que arbitramos. En la Euroliga nos dan el vídeo tras el partido, en ACB tenemos los que nos dan en televisión y luego el departamento nos envía los otros. Otra parte de la preparación es que siempre que estamos en una ciudad y hay un partido en televisión por la mañana, lo vemos juntos con un afán de formación constructiva. Vemos situaciones de juego y estudiamos la mejor solución para nosotros; comentamos cosas buenas y malas. Resumiendo, nos preparamos físicamente y visionando partidos.

Hace unos días la Euroliga le eligió entre los árbitros para la Final Four de Tel Aviv. ¿Qué supone eso para usted?
Para mí es muy importante, es la culminación del trabajo de muchos años. He arbitrado partidos importantes esta temporada y es de agradecer que se acuerden de mí. En el primer año de la Euroliga, con un formato diferente, ya arbitré un partido de semifinales. Además, para los árbitros de la ULEB la Final Four es la competición más importante ya que la FIBA no nos designa para partidos internacionales de selecciones. Sí, arbitrar la Final Four colma mis aspiraciones.

¿Qué opina del nivel del arbitraje español?
El nivel es muy alto. Hay un grupo muy grande de árbitros que dan un buen nivel. En otros países hay algunos árbitros buenos y el resto de nivel medio y creo que no hay un país con un plantel tan grande de buenos árbitros como en España.

Y un poco de autocrítica. ¿Qué se puede mejorar?
Podemos mejorar en formación con los árbitros jóvenes, sobre todo los que llevan poco tiempo en la liga. Se puede hacer un trabajo más intenso con ellos, en técnica y criterio arbitral. Luego, el caballo de batalla es la unificación de criterios, intentar lograr que todos los árbitros señalemos igual una situación de juego.

¿Cómo ha evolucionado el mundo del arbitraje desde sus inicios?
El arbitraje actual es totalmente diferente. Hemos evolucionado suficientemente, pues no creo que el arbitraje esté desequilibrado respecto al juego, sino que el nivel está acorde con éste. El gran cambio ha sido cuando pasamos a tres árbitros por partido, con lo que dimos un salto cualitativo espectacular.

Pablo Malo de Molina
ACB.COM



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