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Sergio Rodríguez, el niño prodigio (I)
Sergio Rodríguez ha asombrado al mundo baloncestístico con una actuación prodigiosa en el Europeo Junior de Zaragoza, llevando a España al título y siendo el indiscutible MVP. “Tiene eso que tienen los grandes, además de una imaginación y fantasía impresionantes”, asegura Vidorreta. En esta primera entrega desgranamos su espectacular estilo de juego, el éxito del campeonato, su rol en el Adecco Estudiantes y su anecdótico pero prometedor debut en la ACB


Sergio Rodríguez dio muestras de su creatividad a lo largo de todo el campeonato (Foto EFE)

Redacción, 20 Jul. 2004.- Sergio Rodríguez ha realizado una actuación prodigiosa a lo largo del Europeo Junior de Zaragoza, erigiéndose en la gran estrella del evento. El base tinerfeño, de 1,88 metros y 18 años recién cumplidos, ha llevado a España en volandas hacia el título y coleccionado títulos individuales que no han hecho sino justicia a su juego; indiscutible MVP y mejor pasador del torneo con 8,5 asistencias, también ha asumido la responsabilidad en el tiro firmando 19,1 puntos por encuentro y con porcentajes superiores al 50%.

Las estadísticas, los premios y el brillo del oro serían suficiente argumento para definir la grandeza de cualquier jugador, pero no con Sergio Rodríguez. “Chacho”, como así le llaman sus compañeros, es un jugador totalmente especial; tiene una creatividad y una visión de juego infinita, lo que le permite hacer cosas nunca vistas en el baloncesto español.

El base del Adecco Estudiantes desafía la lógica con asistencias inverosímiles, rompiendo la defensa rival con pases sin mirar y acciones imposibles que por momentos hacen pensar que concibe el baloncesto con unos segundos de antelación. Esas dosis de genialidad se amplían también a su dominio de balón y dribbling, siendo capaz de protagonizar jugadas como los dos ‘caños’ realizados durante el torneo; Milosevits y Akyol, estrellas en Zaragoza y ‘víctimas’ de Sergio, todavía se sonrojan recordando la jugada. Además, también es un gran anotador, capaz de ‘romper’ en 1-contra-1, entrar a canasta con éxito y, especialmente, lanzar tras bote, a la salida de dribbling, en estático… y siempre con un buen porcentaje.

Rodríguez califica esta manera de entender y ejecutar el baloncesto como “instinto natural” y defiende que “no lo hago sólo porque sea bonito, sino porque creo que es efectivo”. “A veces pierdo balones, pero hay que arriesgar”, añade. Carlos Suárez, compañero en la selección y Adecco Estudiantes, le califica de “espectacular. Va a a llegar seguro, tiene talento, genio y descaro; hará lo mismo allá donde juegue”.

Txus Vidorreta, canalizador del talento de Sergio durante el torneo, se deshizo en elogios en rueda de prensa: “tiene eso que tienen los grandes, además de una imaginación y fantasía impresionantes”. El seleccionador junior explicó que “es un hombre, no es un niño, es un jugador maduro y se ha transformado en una especie de entrenador en pista, a pesar de que a veces toma demasiados riesgos. Creo que si sigue con esa sensación de disfrutar tanto en el campo e incluso fuera de él, va ser una gran figura del balonesto español. Por él sí que pongo la mano en el fuego”.

“Aún estoy impresionado”, asegura Rolandas Radvilavicius, seleccionador de Lituania, el primer gran damnificado de Sergio Rodríguez (23 puntos y 10 asistencias en la jornada inaugural). “Sencillamente, no podíamos pararle: nos superaba en el dribbling, con sus pases… increíble”, dice el técnico, que pese a haber acabado en el 9º puesto considera que “con Sergio podríamos haber ganado el título”. Y es que no duda en compararle con Sarunas Jasikevicius: “es un jugador bastante similar y creo que tendrá un gran futuro… sí, al menos tan bueno como el de ‘Saras’”.

Josep Maria Margall, ex internacional y gran conocedor de la cantera española, le compara “con Corbalán y Raúl López, por su velocidad, decisión, pase, tiro, etc…”, y califica al base canario de “muy, muy bueno”, aunque también apunta aspectos a mejorar: “debe hacer jugar mejor al equipo y darse cuenta de que a veces éste no gira a su alrededor”.

Lo cierto es que, entre tanto talento, Sergio Rodríguez tiene muchos defectos que ha de pulir. El primero y fundamental, su propensión a cometer pérdidas de balón, pero también su defensa, que debe mejorar para convertirse en un gran jugador, su aportación ofensiva cuando no tiene el balón o la consistencia en la dirección de juego, en lo que se ha mostrado irregular (excelente en la fase final, flojo en la primera ronda). Y es que, al fin y al cabo, tiene 18 años y un largo camino por recorrer para convertirse en el gran jugador que a día de hoy parece poder llegar a ser.

Estará en el equipo ACB del Adecco Estudiantes

Adecco Estudiantes confía en Sergio Rodríguez y hará la pretemporada con el primer equipo. En principio, y salvo gran sorpresa, también formará parte de la plantilla profesional viajando y jugando en ACB y Euroliga. Su rol inicial sería el de tercer base, por detrás de Nacho Azofra y un jugador extranjero, si bien la veteranía del histórico base colegial y la pujanza del canario hacen probable que disponga de bastantes minutos de juego a lo largo de la campaña.

En cualquier caso, Sergio Rodríguez ya ha debutado en la ACB… y de un modo un tanto particular. Y es que Pepu Hernández le llamó para los dos últimos partidos de la final liguera, ocupando la plaza del lesionado Andrés Miso. “Había estado cenando con mis amigos y luego me quedé viendo la final NBA y un partido histórico hasta las tantas… y a las 9 me despertó mi vecina avisándome de que el Estudiantes me llamaba para ir con el primer equipo y que tenía que ir rápidamente al aeropuerto”, relata el joven jugador, cuyo primer desplazamiento coincidió precisamente con su 18º cumpleaños. Ya en Barcelona, tuvo la difícil papeleta de jugar los últimos 26 segundos (Brewer y Azofra habían sido eliminados), con la final casi decidida… y respondió con una gran canasta recorriendo toda la pista y anotando por encima de Femerling (“no se esperaban que fuese a correr tanto”, afirma Sergio).

Esa acción brillante bajo la presión de un debut en plena Final ACB supone la prueba de que Sergio Rodríguez seguirá siendo él mismo cuando juegue en la élite: “es mi estilo e intentaré mantenerlo siempre”. “Tendré que corregir cosas y adaptarme a los sistemas, pero seguiré siendo el mismo”, confirma. Así, no ha dudado a señalar a Gigantes que “cuando sea profesional, seguiré pasando el balón entre las piernas a mis rivales”. Genial.

Pablo Malo de Molina
@MalodeMolinaACB
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