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Lou Roe, el laberinto del éxito (I)
Consolidado como uno de los grandes dominadores estadísticos de la competición en las últimas cinco temporadas, Lou Roe sigue dignificando su hoja de méritos con nominaciones de todo tipo. Sin embargo, la trayectoria de Roe encierra una interesante historia de tenacidad para superar las muchas adversidades que se interpusieron en su camino hacia el éxito. De la mano del mismo personaje, Javier Gancedo se introduce a fondo en el perfil de este jugador y nos regala sus vivencias más directas, desde su relación con Jordan en sus entrenamientos privados hasta la decepción del draft, los titubeantes inicios en la NBA y su primer viaje a Europa

Lou Roe, el laberinto del éxito (II)


Lou Roe llegó a la UMass tras ser uno de los 100 mejores jugadores de High School

Louis Marquel Roe empezó a jugar al baloncesto casi por casualidad. A diferencia de la mayoría de los chavales de Atlantic City, la imaginación del pequeño Lou ni tan siquiera contemplaba la posibilidad de convertirse algún día en un jugador profesional de este deporte. "Solía jugar al baloncesto en las calles en Atlantic City por pura diversión. Mi primer amor fue el fútbol americano, pero un día el entrenador de basket me vio y me dijo 'tío, eres muy alto, ¿te gusta el basket? Deberías intentarlo, ¿por qué no vienes un día a entrenar con nosotros?'. Eso es lo que hice, y al día siguiente había un partido y el entrenador me hizo jugar. Con un sólo entrenamiento, jugué el partido y atrapé 15 rebotes. Desde entonces me di cuenta que sentía algo especial por este deporte. Tenía 14 años cuando empecé a jugar seriamente".

Fue el inicio de una gran carrera que siguió en la Atlantic City High School, donde desde el principio empezó a asumir responsabilidades impropias de su edad. "Ya jugaba en el equipo junior (tercer año) cuando estaba en edad freshman (primer año), y al año siguiente subí al equipo senior, porque me desarrollé mucho en el aspecto físico ese verano. Tuve una gran carrera, y conseguí que muchas universidades se interesasen por mí".

Cambiando la historia de Umass en la NCAA

Llegó la hora de decidir en qué universidad se enrolaría tras acabar como uno de los 100 mejores jugadores del país. La opción lógica de Roe era Seton Hall, ya que es la escuela de mayor tradición cerca de su ciudad, Atlantic City. Sin embargo, Lou tomó una decisión que muy pocos entendieron: decidió enrolarse en la universidad de Massachusets, sin tradición baloncestística alguna. UMass nunca había ganado un sólo partido en el torneo NCAA hasta su llegada, pero la insistencia de un técnico entonces joven y pujante, John Calipari, hizo que Roe no tuviese dudas. "Buscaba un lugar en el que hubiese hambre de ganar y que no fuese muy pequeño. Cuando era pequeño solía ver los partidos de Syracuse, un equipo con gran tradición y buenos jugadores como Sherman Douglas, Derrick Coleman, Lawrence Moten o Rony Seikaly. Mi idea era ir a algún sitio a iniciar mi propia dinastía, y UMass era el sitio ideal, con un técnico joven y con ambición como Calipari. Fue la única universidad que visité, y a la gente le extrañó, pero cuando fui, me enamoré del sitio y decidí que era el lugar en el que quería estar".

La relación con Calipari fue excelente. Roe fue su primer recruit, y al final de su carrera en UMass Calipari hablaba de él como "mi hombre, lo ha sido durante cuatro años". Roe también guarda buenos recuerdos del hoy ya mítico entrenador. "Antes de entrar en UMass me seguía a todas partes, pero cuando llegué, empezó a ser muy duro conmigo y no podía entender por qué, pensaba '¿por qué me trata así ahora?'. con el tiempo me di cuenta que lo hacía porque el cambio del High School al college es duro, tienes que desarrollar tu cuerpo y tu mente y pasar de ser un chico a ser un hombre. En el transcurso de mi carrera allí, empecé a sentirme más cómodo y todo encajaba, dentro y fuera de la pista. Empecé a priorizar cosas como ir a clase, prestar más atención a mi familia, y ser respetuoso con todos. Este es el tipo de cosas que me inculcó como persona y como jugador y me hizo convertirme en el tipo de persona que soy ahora".

Roe coincidió en UMass con un conocido de la ACB, Harper Williams, en sus dos primeros años de college. "Nos respetamos mucho aunque cuando nos enfrentamos siempre hay mucha motivación. Al principio nunca pensé que jugaría contra él porque yo estaba en la NBA y el aquí, pero ahora estamos los dos en la ACB y estoy contento de que las cosas le vayan bien". Juntos consiguieron clasificar a UMass para el torneo NCAA dos veces. La primera vez fue especialmente emotiva. UMass derrotó a Fordham en primera ronda y a Syracuse en segunda ronda tras prórroga, gracias a un triple al límite de Williams en el último minuto, su segundo triple en toda la temporada. En tercera ronda esperaba Kentucky frente a 24,000 espectadores. Aquel día nadie pudo parar a Jamal Mashburn, que anotó 30 puntos para clasificar a los Wildcats para la Elite Eight. "Es algo con lo que siempre sueñas", recuerda Roe, "jugar en un sitio tan grande, y ser uno de los mejores jugadores en el partido, este tipo de cosas son las que hacen que hoy día sea el jugador que soy. Escuchar el ruido de los aficionados, animándote, hace que saque lo mejor de mí mismo. Fue un gran año, la universidad era virgen en este terreno, nunca había ganado un partido NCAA y nunca había tenido esta atención a nivel nacional, con la televisión y los scouts de la NBA viendo lo que hacíamos".

Roe tuvo una gran carrera en UMass, ganando cuatro torneos de la Atlantic-10 en la NCAA, alcanzando el torneo NCAA cuatro temporadas consecutivas, además de ser nominado como jugador del año en la A-10 en 1995, el año en que también fue All-American, el primero en serlo por consenso en UMass, un galardón que ni Julius Erving consiguió para los Minutemen. Aún ostenta el récord de más rebotes (1,070) en la historia de la Universidad y tiene su número, el 15, retirado. Virginia se interpuso en el camino de UMass en el torneo NCAA de 1993, y Maryland noqueó a Roe y los suyos en la segunda ronda del torneo NCAA de 1994.

Para entonces no cabía duda. Roe era el líder del equipo, había promediado 18.6 puntos y 8.3 rebotes en 35 partidos NCAA y la mejora en su juego era total. Había extendido su rango de tiro hasta la línea de tres puntos y cada vez jugaba con más fuerza y intensidad. Ese año había llegado un prometedor joven al equipo, Marcus Camby, y Calipari cada vez era un técnico más reconocido. Estaba claro que la temporada 1994-95, la última de Roe en la NCAA, debía ser la definitiva.

Listo para el despegue


Roe despertó la atención de muchos observadores por la intensidad de su juego

Ese verano, Roe recibió una llamada inesperada. Fue invitado por Michael Jordan para jugar en unas serie de partidos amistosos que Jordan estaba jugando para ponerse a punto cara la nueva temporada mientras rodaba 'Space Jam'. Roe tiene buenos recuerdos de aquellos días: "le hicieron un campo para que jugase mientras rodaba la película y fueron muchos jugadores de la NBA a jugar con él, como Reggie Miller o Chris Webber, gente así. También invitó a jugadores universitarios, así la primera vez que lo ví, le frote la cabeza y le dije '¿qué pasa, Mike?', y ¡él se dirijió a mi por mi nombre y me quedé alucinado! Le pregunté que cómo era posible que me conociese y me dijo que seguía mis partidos por televisión. 'Me gusta tu forme de jugar, Lou, me encantan los jugadores que juegan duro, son los que respeto de verdad'. ¡Y más tarde me pateó el culo dos años seguidos en la NBA! (risas)".

UMass partía entre los favoritos para el título en 1995, más aún después de la exhibición de Roe en el partido inaugural de la temporada ante los actuales campeones, Arkansas, que volvían a la competición sin bajas sustanciosas. El MVP de la final de 1994, Corliss Williamson, había comentado que ganarían a los Minutemen jugando con los suplentes. UMass ganó 104-80 y Lou Roe hizo el mejor partido de su carrera universitaria con 34 puntos y 13 rebotes.

Roe también guarda buenos recuerdos del partido desde el punto de vista personal: "Dick Vitale, el famoso analista de NCAA en mi país, estaba en el partido. Todo el mundo reconoce su voz y si dice tu nombre en la tele, es que eres alguien grande. A él le gusta hablar con los jugadores antes de los partidos así que vino al hotel y me dijo '¿qué, Lou, tienes miedo, eh, qué vas a hacer contra Williamson? Mira, si lo haces bien mañana y ganáis, le diré a todo el país, en directo y por la tele, quién es el mejor jugador que hay", así que después del partido me fui a donde estaba él, le señalé con el dedo y le dije '¡díselo a todo el mundo, en directo para toda América!'. Mi familia me escuchó, me se lo pasaron bien. Son buenos recuerdos."

La temporada transcurrió de manera triunfal. Los Minutemen acabaron la temporada con un récord de 27-4 y entraron al torneo NCAA, cuarto en la carrera de Roe -recordemos que antes de su llegada, UMass no había ganado ni un partido en el mismo-, a todo trapo. Ganaron sin mayores problemas a St. Peter's en primera ronda, 68-51, tumbaron a Stanford 75-53 en segunda ronda y no tuvieron problemas para aplastar a Tulsa 76-51 en el Sweet 16. UMass estaba entre los 8 mejores equipos del país, y se enfrentaban a la débil Oklahoma State de Bryant Reeves. Pese a ir por delante en la primera parte, la carrera NCAA de Lou Roe tocó a su fin a un paso de la Final Four. "Nuestro base Mike Williams fue suspendido mediada la temporada, Edgar Padilla tenía fiebre, Marcus Camby estaba tocado y yo jugué con un tendón roto. Aún así, no es excusa, salimos a jugar, pero nos quedamos sin jugadores para ganar el partido". “Big Country” Reeves, con 24 puntos y 10 rebotes, hizo que Roe perdiera su último tren hacia el título NCAA, pero con el tiempo, la historia ha puesto en su lugar a Roe, que junto con Calipari y Camby revitalizaron el baloncesto en la Universidad de Massachussets.

La suerte se vuelve esquiva

Llegó la hora del draft y la prometedora carrera de Roe empezó a torcerse, ya que pese a estar hasta en pronósticos de ser una elección de lotería, cayó hasta el puesto 29. Había muchos jugadores jóvenes ese año, como Kevin Garnett, Rasheed Wallace o Jerry Stackhouse que pudieron influir en la elección tardía de Roe, pero él tiene otra teoría: "Muchos equipos querían verme más, especialmente en el Chicago Pre-Draft camp, que es la última oportunidad de que te vean. Si eres una elección segura de primera ronda, no sueles ir, y mi agente me dijo que no debería jugar, así que no conseguí ese extra que necesitaba en el último momento, y algunos de los jugadores que fueron elegidos antes que yo sí que fueron. Aún así, no necesitas gustar a los 29 equipos de la NBA, sólo necesitas que confíe en tí uno de ellos. Lo que pasó con los Detroit Pistons es que tenían cuatro elecciones de draft, entre ellas la 18, la 19 y con la que me eligieron, la 29. El 18 fue Theo Ratliff y me iban a elegir con el 19, pero necesitaban el pick para un traspaso que involucraba a Otis Thorpe, así que draftearon a Randolph Childress y yo caí hasta segunda ronda. Así son las cosas".

Roe no tuvo suerte en la NBA, ya que jugó poco en los Pistons y aún menos en los Golden St. Warriors ya en la temporada 1996-97. "Tuve un par de partidos buenos en Detroit, uno contra Utah con Karl Malone y otro contra Orlando, que tuve minutos e hice 14 puntos y 9 rebotes. Empecé en forma y tenía bastante minutos al principio, pero según transcurrió la temporada, mi tiempo de juego se fue reduciendo, y ahí se acabó la historia. Respecto a Golden St, yo jugaba de 2-3, y había muchos jugadores en mi posición, gente como Chris Mullin, Latrell Sprewell, Bimbo Coles o BJ Armstrong, así que era difícil arañar minutos. Además, todos tenían grande contratos y los dueños del equipo no quieren ver a este tipo de jugadores sentados cuando ganan 5,000,000 de dólares al año". La aventura de Roe en la NBA acabó ahí, y decidió aceptar la oferta de un equipo ACB, el Unicaja.

(Continuará...)

Javier Gancedo
(Redactor profesional de Euroleague.net, realiza colaboraciones para ACB.COM)

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