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Viaje a USA (II)
Primer día de viaje para Marcus y Dani, que ya están pasando las primeras horas en NY tras sus buenas horas de vuelo. Caen los primeros mitos americanos, pero no pasa nada. Lo más importante era asegurarse las acreditaciones para el Nets-Grizzlies y las buenas artes de Walter Szczerbiak han surtido efecto. Mañana es el gran día por la posibilidad de contacto con ¡Pau Gasol!


Rumbo a USA

Nueva York, 1 Ene. 2001.- Eran las diez de la mañana en el aeropuerto del Prat, poca gente y mucho frío, pero dos maletas repletas de ilusiones que embarcamos rápidamente para poder ir a tomar un buen café. Tras la receptiva espera en la zona de embarque, hemos tomado el primer avión rumbo a Lisboa, en un viajecito de dos horas. Otra espera en Lisboa y nuevo avión, bastante más grande y potente, con destino a New York. Antes de embarcar, hemos sufrido una larga cola de control de equipajes. Cuando nos disponíamos a sacarnos incluso los zapatos, una policía portuguesa nos ha ordenado que pasemos sin parar, sin registrarnos nada. Es curioso, sólo nosotros nos hemos librado de que husmeen delante de todo el mundo nuestra ropa interior y demás utensilios. Esta libertad, por cierto, nos ha sido concedida a base de gritos, dicho sea de paso.

En el avión nos hemos sentido bastante cómodos, pero la felicidad iba a durar poco. Tres americanos de poca monta se han sentado delante nuestro y han puesto su respaldo al máximo contra nuestras rodillas. Al momento nos han servido un menú a base de un sucedáneo de carne, patatas y un trozo de pan más bien seco. Después ha venido la bateria de películas, La Maldición del Escorpión de Jade, Hora Punta 2 y una del Oeste de cuyo nombre no queremos acordarnos. Lo peor llegaría a las 11 horas, a las 5 de New York. El capitán ha anunciado el inminente aterrizaje y los nervios han empezado a surgir en la gente. Dos niños lloraban con fuerza, mientras una chica de unos 30 años se tapaba la cara y temblaba sin parar. De pronto la luz del avión ha empezado a fallar y las turbulencias han aparecido en el momento menos apropiado. La tensión era palpable entre las 200 personas que estábamos en el Boing 747 y cuando el avión ha conseguido aterrizar la ovación ha sido unánime, una de esas ovaciones que sólo se ven en un pabellón en las grandes ocasiones.

Después de una cola en la aduana del aeropuerto ha venido lo peor. Todas las maletas iban saliendo por cinta mecánica pero faltaba una, la nuestra. Media hora en una sala donde después de cursar la correspondiente reclamación hemos procedido a realizar todas las llamadas pendientes. La familia, un amigo y Walter Zsczerbiak, que nos ha dado sin duda la mejor noticia del día: tenemos unas acreditaciones para ir mañana al campo de los New Jersey Nets, donde juega nuestro compatriota Pau Gasol. El partido es a las 7, hora de New York, y además de poder ver el New Jersey-Grizzlies tendremos el privilegio de poder visitar los vestuarios (!) antes y después del partido y de paso hacer alguna que otra entrevista.

Más animados hemos salido del aeropuerto, aunque menos cargados de lo que hubiéramos deseado, en dirección a la parada de los taxis. Allí, el mito de que en América se va muy despacio en coche ha muerto. Hemos topado con un taxista loco, llamado Ron, que nos ha hecho toda una demostración de cómo se va a toda pastilla, adelantando por todos los rincones imaginables y que por poco se estrella contra otro loco que realizaba un cambio de sentido. Los demás vehículos no le iban a la zaga, no. En Estados Unidos hemos comprobado desde el principio que aquí se va realmente rápido en todos los sentidos. Al llegar al hotel, el fiero conductor se ha vuelto más dócil. ¿Saben porqué? La propina, por supuesto. Nos hemos hecho los locos, pero al final 5 dólares de propina al canto. Todo un avance de lo que nos espera en esta tierra de picaresca.

El hotel es punto y a parte. Imaginaros el cuchitril más peligroso del Bronx y añadirle un portero de dos metros de alto y de ancho. Así es el Hotel Madison. Tras comprobar que la habitación es tan mediocre como insegura, hemos optado por salir a dar una vuelta de reconocimiento. Por el momento hemos cenado en un McDonald´s (clavadito a los de España en todo), que hemos abandonado a toda prisa por la pesadez de un vagabundo. De vuelta al cuchitril, destrozados por la dura jornada, hemos sufrido los rigores del frío neoyorquino, muy difícil de describir. Pese a lo desastroso que parezca, estamos muy ilusionados con la visita de mañana al pabellón de lo Nets, en el que entablaremos conversación con el gran Pau Gasol.

Marcus Ramón&Dani Forns
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