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En tierra de gigantes: Tyrone Bogues (y II)
A pesar de su corta estatura, Muggsy Bogues no tardó en ganarse el respeto de sus compañeros en la temporada de su debut en la NBA, gracias a su carácter afable y a las ganas con las que afrontó este gran reto. Sin embargo, los resultados no le acompañaron de inicio y los problemas, tanto personales como en forma de lesiones, acabaron por minar su carrera. Álvaro Paricio nos acerca la segunda parte de la historia de este hombre que, junto a Spud Webb y Earl Boykins, logró triunfar en la liga más grande del mundo, a pesar de no superar el 1.70 de estatura. Todo ello, incluido en la interesante serie "En tierra de gigantes"


Tyrone Muggsy Bogues no se acobardó a la hora de defender a jugadores más altos. En la foto, defiende a Latrell Sprewell

Los pronósticos previos al draft otorgaban a Muggsy Bogues una posición cercana al final de la primera ronda y el comienzo de la segunda ronda, pero las excelentes actuaciones llevadas a cabo durante el campus pre-draft de Chicago, convencieron a los Washington Bullets a decantarse por él y seleccionarlo en el número 12 del draft. El pequeño hombre de Lafayette había hecho su sueño realidad.

En Washington le esperaba un equipo experimentado con hombres de contrastada calidad como Bernard King, John Williams, Jeff Malone, Manute Bol y Moses Malone. El carácter afable y extrovertido de Muggsy le permitió ganarse el cariño del público y la confianza de sus compañeros; en especial, el de los pívots. Así, sus grandes amigos en Washington fueron Malone y Bol. El primero era el prototipo de veterano que sirve de apoyo para los más jóvenes y en el caso de Bogues, le fue de gran ayuda en los momentos malos de aquel año. “Cuando necesitaba hablar con alguien, Moses siempre estaba ahí. Él extendía sus alas sobre mí y me protegía”, señala Muggsy. Por su parte, Bol era el habitual compañero de juegos de Muggsy. Siempre estaban juntos, haciéndose bromas y apostando a ver quién podía levantar a quién. Resultaba curiosa ver la estampa del gigante africano corriendo enfurecido detrás del pequeño base porque éste le había ganado en esos juegos de fuerza. “La prensa no tardó en sacar punta de aquella extraña pareja para hacer burla de ella. Ellos nunca entendieron nuestra verdadera amistad. Nos dolía ser clasificados no como seres humanos sino como freaks”, comenta Bogues.

En lo deportivo, el juego de Muggsy se ganó rápidamente el respeto de compañeros y rivales como Magic Johnson o Isiah Thomas que pronto mostraron una especial atención por el little fella. “Es como una mosca que tienes en la cara cuando intentas dormir. Cada vez que piensas que te has librado de él, vuelves a tener su zumbido detrás de ti”, señalaba Johnson. Con todo, su año de rookie no fue fácil. El equipo no ganaba partidos y Muggsy tenía serias dificultades para desplegar su juego. Los Bullets, con grandes y lentos pívots, jugaban a contemporizar el partido cuando él siempre se había caracterizado por imprimir un elevado ritmo de juego en cada partido y hacer correr al equipo. Por si fuera poco, el entrenador de los Bullets, Kevin Loughery, fue rápidamente sustituido por Wes Unseld quien no hizo más que empeorar la situación. Unseld quiso cambiar la forma de jugar de Muggsy y no hay peor cosa que intentar cambiar el estilo de juego a un jugador en su año de rookie. El distanciamiento que se produjo entre ambos fue creciendo paulatinamente hasta llegar a sólo intercambiar saludos. “Yo aprendí que en la NBA los entrenadores no hablan contigo, ellos no te dicen nada”, comenta Bogues. Ya a mitad de temporada, la prensa cuestionaba claramente la elección de los Bullets y el final del año se convirtió en una auténtica pesadilla en la que llegó a no jugar ni un solo minuto en varias ocasiones.

Sobre Bogues planeaba la duda de si sería capaz de defender a sus rivales en el poste bajo. Así, en sus primeros años, los bases rivales trataban de llevarle cerca de canasta para aprovechar la diferencia de altura. Sin embargo, éste nunca fue un gran problema para Muggsy porque: en primer lugar, los bases no se encontraban a gusto en esas posiciones de la cancha y siempre acababan jugando en zonas más alejadas de la zona. Y en segundo lugar, hay que recordar que estamos ante un jugador con un gran físico a pesar de su estatura (ganó un campeonato de lucha en su juventud). De hecho, tal es la fuerza de este jugador que tenía un salto vertical de más de un metro y si nunca llegó a machacar simplemente fue porque era incapaz de sujetar el balón con una mano, algo fundamental en la realización de mates.

Con el final de la temporada se abrieron nuevas perspectivas. En una reunión con el jugador, Unseld le confirmó que iba a ser incluido en el draft de expansión. Lejos de asombrarse o enfadarse, Muggsy se limitó a darle las gracias por liberarle y ofrecerle oportunidad de jugar en otra franquicia, en una en la que confiaran en él.

En 1988 la liga se abría a dos nuevas franquicias de la costa este: Miami Heat y Charlotte Hornets. Por muchos motivos, la elección de Muggsy Bogues por parte de los Hornets era algo previsible. Era un jugador muy conocido y estimado ya desde su época en Dunbar y luego en Wake Forest, y además, compartía con el propietario de la franquicia, George Shinn, una afinidad especial por proceder ambos de ambientes complicados y tener similar estatura (Shinn sólo mide 166 centímetros).

En la franquicia de Charlotte no sólo el equipo era nuevo, también lo eran sus máximos responsables e incluso los aficionados de Carolina del Norte, que nunca antes habían tenido un equipo en la NBA. Por ello poco importó que el primer partido en casa se perdiese frente a los Cleveland Cavaliers por 40 puntos o que el año acabase con un récord de 20 victorias y 62 derrotas. La planificación se había realizado para entrar en los Playoffs en el quinto año y ya se estaban recogiendo frutos el primer año (el equipo lideró la liga en asistencia al pabellón con una media de 99% de su capacidad).

En lo personal, Muggsy aún tuvo que superar el rechazo del entrenador Dick Harter. Como muchos otros, Harter dudaba de su capacidad física y no tenía reparos en mostrar públicamente las dudas que le generaba la altura del base. Por ello intentó lograr su traspaso al comienzo de la segunda temporada, pero la oposición del presidente Shinn y el apoyo social que recibía Muggsy en cada pista de la NBA lo hicieron imposible. En cualquier caso, Muggsy no era el único problema del entrenador, según Bogues “Harter era una persona muy negativa” y nunca dejaba pasar la oportunidad de resaltar los fallos de sus jugadores sin el mayor miramiento. La reacción de la plantilla tardó en producirse, pero en el segundo año, tras un comienzo nefasto, los capitanes del equipo se reunieron con el propietario y en enero del 90 Dick Harter fue cesado como entrenador de los Hornets y sustituido por su asistente Gene Littles. Con Littles tanto el equipo como Bogues comenzaron a disfrutar en la pista con un juego defensivo basado en la presión y un ataque que buscaba correr siempre que era posible. Aquel segundo año, Bogues fue elegido por los aficionados como el MVP del equipo.

A pesar de estas mejoras, las 65 victorias acumuladas en los tres primeros años de vida de los Hornets, ponían en peligro los objetivos marcados al comienzo de la andadura y hacían necesarios cambios drásticos. El primero de ellos se produjo con la llegada de Allan Bristow al cargo de entrenador de los Hornets. Sin embargo, el salto de calidad del equipo se produjo con las sucesivas elecciones en el draft del 91 y 92 de Larry Johnson (nº 1) y Alonzo Mourning (nº 2), jugadores que iban a ser claves en la vida deportiva de los Hornets y, en particular, de Muggsy Bogues.

Los dos hombres altos resultaron ser una combinación perfecta para el equipo dotándole de una fuerza y calidad en la zona que nunca antes había tenido. Como dice el propio Bogues, el equipo había pasado en un par de años de “aspirar a ganar partidos a saber que iban a ganar partidos”. La confirmación de aquella mejoría llegó en 1993 cuando los Hornets alcanzaron por primera vez los Playoffs. Fue el punto álgido de la carrera de Muggsy ya que desde entonces su vida entró en una dinámica negativa.

El verano del 93 se convirtió en una auténtica pesadilla. Muggsy tuvo que superar a comienzos de verano la muerte de su compañero en Dunbar Reggie Lewis, quien falleció de un ataque al corazón. “Todavía no creo que se haya ido. El día que él murió fue uno de los días más emotivos de mi vida”, señala Bogues. Sin embargo la tragedia iba a ser mayor. Tres días después del funeral de Reggie, Richard Bogues, su padre, moría a causa de una neumonía (posiblemente causada por el consumo de drogas).

La vida no le dio respiro y en la siguiente temporada los problemas llegaron al equipo. Las lesiones de Johnson y Mourning destrozaron a los Hornets y acabaron con cualquier posibilidad de entrar en los Playoffs aquel año. Según Bogues, “ nosotros teníamos más talento vestido en caros trajes que de uniforme”. Desde entonces ya nada fue igual ni en su vida ni en la de la franquicia. El equipo decidió cambiar de rumbo y paulatinamente traspasó a sus estrellas Mourning y Johnson y ficharon al entrenador Dave Cowens quien nunca confió en Muggsy.

Su carrera aceleró su cuesta abajo en 1995 cuando por culpa de una lesión en la rodilla izquierda sólo pudo jugar seis encuentros. Los problemas en la rodilla se volvieron crónicos y sólo el uso de dolorosas sesiones de acupuntura podía aliviar sus molestias. La acupuntura era un método poco conocido y para nada habitual en la cura de lesiones deportivas. Esto le creó dudas al comienzo, pero como Muggsy comenta, “cuando llegas a un punto donde nada funciona para ti, tienes que dar un paso fuera (de tu confort) y decir que algo más puede funcionar”. La acupuntura activó la estimulación nerviosa de la rodilla y, como muchos especialistas apuntan, logró alargar su carrera deportiva.

Sin embargo, el problema seguía estando en el banquillo de los Hornets. De hecho en 1997, el entrenador Cowens mantuvo un pulso abierto con Muggsy al pedir públicamente que considerara la opción de retirarse. Fueron meses de tensión dentro de la franquicia y donde, a pesar del apoyo popular, Muggsy tuvo que claudicar y aceptar el traspaso por el que marchó junto a Tony Delk a Golden State Warriors a cambio del veterano base B. J. Amstrong. Con los Warriors recibió el título honorífico de “el mejor regreso del año” en 1997, pero Muggsy no volvió a disfrutar del baloncesto. Había pasado de ser un jugador solvente a ser un jugador suplente con eternos problemas físicos y que nunca pudo encontrar la estabilidad deportiva en sus posteriores etapas en New York Knicks, Toronto Raptors y, finalmente, en Dallas Mavericks donde en el 2001 dio por terminada su carrera deportiva.

En la actualidad Tyrone Bogues es un activo miembro de la comunidad de Charlotte, fue un elemento importante en el proyecto de la nueva franquicia de los Bobcats y destina gran parte de su tiempo y fondos a proyectos sociales para jóvenes de barrios marginales, como fue él en su juventud. Quizás el paso de los años ha podido difuminar su figura y hoy en día sólo sea recordado por ser el jugador más pequeño en jugar en la liga más grande del mundo. Pero es más que eso. Hoy sigue teniendo en la franquicia de los Hornets los records de asistencias (5.557) y robos de balón (1.067) y su camiseta fue retirada en la Universidad de Wake Forest. Pero más allá de esto, Tyrone “Muggsy” Bogues transciende la esfera del baloncesto, y su lucha por llevar la contraria a todos los que decían que un jugador de su estatura no podía jugar en la NBA ha servido de inspiración para que otros muchos superasen sus propios complejos.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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