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Baloncesto para pringaos
El baloncesto profesional nos deleita con atletas prodigiosos, altos fuertes y que dominan el aro con facilidad y jugadores que dominan el balón y tiran desde siete metros con asombrosa facilidad… pero no todo es así. Existe otra dimensión del deporte de la canasta, la del baloncesto para pringaos, que relata en una excelente y divertida parodia el forero Novio de Hello. Ese baloncesto con el que muchos nos sentiremos identificados, en el que se racanean las carreras y los saltos, en el que cada canasta es un logro y que juega su prórroga frente a unas cañas y unas tapas


Los pringaos no destacan por un buen estilo ni cuerpos atléticos

Tarde-noche otoñal-invernal de cualquier jueves. Jueves, obligatoriamente, porque los sábados y domingos los dominan tiránicamente las cartas y el sillón-ball, el viernes es pre-finde, y el lunes, descanso post finde. ¿Y los martes-miércoles? Intocables, hay Champions...

Que el jueves es EL DÍA, vamos. El día... para hacer ejercicio. Y el basket es una buena posibilidad, porque hubo un tiempo que le gustaba a casi todo el mundo. Porque no es excesivamente peligroso. Porque viste bien decir "Voy a jugar a baloncesto". Y porque siempre vas a encontrar a uno peor que tú... siempre vas a encontrar a uno más PRINGAO.

La hora de reunión son las 20:00. A las 20:05 llega el primero... Si hay suerte, y tiene balón, se pone a echar unas cestas. Si no tiene balón, echa un cigarrito.

La gente, los pringaos, van llegando poco a poco. Cuando llega el segundo, si hay balón, juegan un "21". Como no les ha dado tiempo a acabarlo cuando llega el tercero, empiezan un "oso". Para las 20:40 ya se puede jugar un 3x3, pues por un simple cálculo de probabilidades, alguno de los seis va a llevar balón... claro, que a las 20:41 llega otro, y hay que hacerle sitio. Por suerte poco tarda en llegar otro más y ya se puede jugar un 4x4 a toda cancha.

"Mejor esperamos a que lleguen los demás", mascullan los que más tiempo llevan corriendo, y suponiendo lo que cuesta ocupar toda la cancha siendo sólo cuatro por equipo. Total, que para las 20:55 ya hay diez tíos dispuestos (bueno, más o menos...) a "jugar" un partidillo en condiciones.

Vistazo general a los participantes: Edad media: 43; 48 si descontamos al pre-adolescente hijo del dentista, que no le hace ni pizca de gracia mezclarse con semejante ralea... pero su padre le ha dicho que vaya, y va. Vaya si va… o se queda sin paga. Altura media: 1.77; poco más o menos, la media de la piel de toro, vamos. Peso: Aquí todos mienten pero bueno, cuando menos, "amplio", como demuestran las numerosas y lozanas bartolas. También proliferan las calvas, y las camisetas desgastadas de mercadillo, que un día ajustaron bien... pero entre lo que han encogido y lo que ha agrandado el cuerpo... Que parecen metidas con calzador, vamos, y enseñan todas y cada una de las abundantes curvas del tren superior. La palma se la lleva la gris de la Jirafa de Cola-Cao, del Mundial-86.

Sin embargo, el tema de "calzado" es otra cosa. Todos los pringaos tienen cierta estabilidad económica, cuestión de la edad, y no les duele prendas comprarse lo mejor de lo mejor, con tobilleras Vulkan si fuera necesario, que al día siguiente hay que ir a trabajar, y no vaya a ser que un mal salto o un mal golpe se lo vaya a impedir.

“Venga, los equipos. ¿Quién con quién?" Oro, plata, oro, plata, oro, plata... monta, y cabe. "Conmigo... Fulano". Mengano, Maroto y El de la Moto son los siguientes elegidos. Esta forma de elección ya no se lleva, pero qué buenos recuerdos deja… y si "montaba" pero no "cabía", había que volver a empezar.

Los equipos se hacen con idea de nivelarlos. Y claro, llega el 11º pringao... "Jugad, jugad vosotros, que luego os pido el cambio a alguno". Pinoccio miente, Pinoccio miente..

Ya están hechos los equipos. En cada uno hay dos buenos y dos gordos. Claro, en su infancia no hubo lucha contra la obesidad infantil, y frenar el tema de adultos ya es más difícil... Como uno de los buenos es... gordo, el hijo del dentista equilibra el número. Juega con su padre, claro; ya sabe a quién le tiene que pasar la bola.

Empieza el partido, que ya es hora. Nos hemos metido en las 21:35, y la pista está alquilada hasta las 21:30. Nadie se va a ir todavía, ni nadie nos va a echar; ¿quién va a querer jugar a baloncesto a estas horas?

El que aleatoriamente tiene el balón, saca. El equipo rival protesta, claro. Todos los jueves pasa lo mismo, pero el que tiene el balón avanza... y hay que estar a lo que se está: "The show must go on".

Ya están preparadas las defensas. Son obligatoriamente en zona, pues es más fácil recordar un sitio que una persona, ya que la persona se mueve... y el sitio siempre está ahí. Las zonas, obligatoriamente 3-2, o en su defecto, 2-1-2, y bien cerradita, que si desde fuera es difícil meter, siendo pringao, ni te cuento. Los de abajo están fijos, sin abandonar para nada sus posiciones. Deben ser los altos (si son pesados, que lo serán, mejor), y lo principal es asegurar cuanto más el rebote, pues hemos quedado que los "pringaos" fallan mucho... y tirando desde fuera, más. Los tres que defienden arriba de la zona sí que deben ser un poco (sin pasarse) más móviles y ayudar sobre todo en los cortes hacia canasta de los rivales "pringaos". Si alguno es capaz de salir corriendo (o andando rápido) al contraataque, genial. Esta defensa deja unos amplios agujeros en las esquinas... pero si es difícil que un pringao meta de fuera, desde las esquinas y sin la perspectiva del tablero, ni te digo.

¿Y los ataques? El base será el más lento; como nadie le va a presionar, puede subir la bola tranquilamente. En cuanto la suelte, difícilmente la volverá a oler.

Los aleros son los otros cuatro. Todos abiertos, esperando recibir para tirársela. De vez en cuando coincidirán dos a cada lado del base, y así éste tendrá el pase más fácil.

¿Entonces pivots en ataque no hay? No. Nadie quiere pasarse los ataques bajo cesta rival buscando una posición... cuando nadie va a hacer llegar ahí nunca el balón. Por lógica incapacidad para hacerlo... y porque el que la tiene, la tira.

El pase. Será fácil, corto, a media altura y a velocidad intermedia. Sin arriesgar ni pretender hacer cosas raras, que el ritmo de juego siempre va ser lento, lentísimo. Si de casualidad hay algún chaval jovencito (y liviano) que llega con muchas ganas de correr, pasarle la bola cuanto menos mejor. Así se cansará pronto y con suerte no volverá a aparecer por la "cancha de juego". Un jugador así descontextualiza un partido de pringaos.

Los bloqueos. Se verán rara vez. Serán al jugador con balón, para intentar jugar un rudimentario 2x2. Si se hacen de espaldas ya estás de cara para recibir el pase; a nivel pringao es mejor. Steve Trumbo tenía editado un libro sobre cómo bloquear de espaldas… hizo una carrera "apañada", ciertamente.

El árbitro. ¿Qué?

Violaciones del reglamento. Hay que tener manga ancha, que los pringaos no son pringaos porque sí, sino porque lo merecen. Si uno pita algo, a la siguiente se le va a pitar lo mismo. En el tema "zonas de 3 segundos", empezar a contar en la oreja del infractor "1, 2, 2.5, 2.9..." Como le dará igual, seguimos: "143, 144, 145...". Se pitará algún campo atrás si son muy claros... y de veras que poco más.

¿Y cómo contamos? De uno en uno, que no hay tiros libres. Si se anota alguna canasta de 3 a lo largo de la temporada (posible pero no probable), contando con que haya pintada línea, se producirá la lógica disputa sobre si vale 1 ó 2 puntos. Dependiendo de en qué equipo juegues, defenderás una opción u otra.

¿Y el tema de las faltas?. Todas banda... menos las intencionadas, que suelen acabar en pelea. Las pita el que las hace, menos el que está cansado de "recibir", que empieza a pitarlas él. Luego todo el mundo le copia, porque todo el mundo cree que "recibe"... y al acabar el partido ya pita las faltas el que quiere, llegando al desbarajuste habitual. Faltas de ataque no hay, porque nadie tiene intención alguna de provocarlas... y en los rebotes, lo que atizas, por lo que recibes.

En el tiro... buscar la zona frontal, que así las que van demasiado fuerte, a lo mejor pegan en el tablero y entran. Si alguien te dice que vaya suerte, lo niegas; iba ahí. ¡Y a ver quién demuestra lo contrario! Y aprovechar el tablero todo lo que se pueda, que si los aros pueden ser duros o blandos, la tabla va a ser siempre blanda, especialmente si es de madera. Una red es un extra muy apreciado, porque vaya si molesta además de recibir una canasta, ir lejos a buscar la bola…

Y a la de rebotear todos esos balones que no van a entrar, usar mucho más el cuerpo que el salto. Como vamos a rebotear "tan cerca del suelo", la posición es si cabe todavía mucho más importante que el salto.

El balón, cuanto menos hinchado esté mejor, que así no rebota mucho en los aros... pero sin pasarse, que si no bota suficiente, hay que agacharse.

Y la pista... pues que cada cual con lo que pueda, que tantas no hay.

Con toda esta explicación, ya ha dado la hora de ir acabando. Siempre dice alguien, da igual cómo vaya el marcador: "Uno a 10 cestas, y final". Si vas perdiendo, arengas a tus chicos para un último esfuerzo. Si vas ganando, te aguantas. Y fanfarronear cada canasta propia o de los compañeros, y recurrir a la suerte cuando sea el rival quien anote. Callar cuando se es golpeado... pero no olvidar; ya llegará nuestra oportunidad. Eso sí, obligatoriamente, cuando acabemos, todos colegas.

A estas alturas es el hijo del dentista el que decide el partido, pues sigue corriendo que se las pela, y el chupón de su padre ya no está para pedirle la bola y "hacer números". O da más importancia a la victoria, que también puede ser.

"¿Tomaremos unas cervecitas y unas tapas para recuperar fuerzas, verdad?", inquiere uno cualquiera. Ya se intuye cuál será la respuesta del resto, si son pringaos con etiqueta de calidad…

Novio
(Redactor independiente)

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