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Miles Aiken: El hombre de la no-canasta
La serie de Históricos de la Liga Nacional realiza su siguiente parada en uno de los primeros norteamericanos que triunfara en Europa. Miles Aiken llegó al Real Madrid por un año y, a pesar de sus diferencias con Pedro Ferrándiz permaneció en el equipo blanco durante cuatro temporadas. A través de un interesante relato, Quique Peinado repasa la trayectoria de este pívot de menos de dos metros que se convirtió en un revulsivo para un Madrid que llevaba dos años sin ganar la Copa de Europa. Sin embargo, siempre será recordado por una bandeja fallada que hubiera dado el título a su equipo ante el TSKA de Moscú en la final del 69


Miles Aiken fue el revulsivo que necesitaba el Real Madrid (Foto Archivo Fundación Pedro Férrandiz)

La primera prórroga apuraba sus últimos segundos. El Real Madrid ganaba al TSKA de Moscú por 93 a 91 en la final de la Copa de Europa del 69 cuando Miles Aiken, el hombre que había ayudado decisivamente al equipo blanco a ganar las dos anteriores ediciones de la competición, hizo falta sobre Lipso, que anotaba los dos tiros libres y empataba. En la siguiente jugada Aiken dispuso de una bandeja solo, sin ninguna oposición, que liquidaría virtualmente el partido en caso de ser anotada. Enfiló el aro y, como escribiría Carlos Jiménez en "Historia de la Copa de Europa", "falló una canasta bajo el aro ruso de forma tan increíble que Ferrándiz la supuso deliberada". Se llegó a una segunda prórroga en la que el TSKA ganó para regocijo de los aficionados catalanes que se habían dado cita en el Palau Blaugrana. Ferrándiz firmó después de ese partido la sentencia del pívot norteamericano: no volvería a jugar nunca más en el Real Madrid.

A día de hoy Pedro Ferrándiz sigue sin endulzar su recuerdo de Miles Aiken: "Creo que era una persona honesta, porque cuando se fue hizo unas declaraciones en las que reconoció las virtudes de su entrenador, pero nunca encajó. No era un hombre conciliador en el vestuario, no entrenaba fuerte y nunca asumió la disciplina que suponía jugar en el Real Madrid. Fíjate: estaba prohibido beber Coca Cola en las comidas y él la mezclaba con vino…". Aiken, pívot norteamericano de menos de dos metros que había llegado al Real Madrid tras ser con el Águilas de Bilbao el máximo anotador de la Liga Nacional del año anterior, nunca hizo migas con Ferrándiz. A pesar de que en la pista le dio mucho al Real Madrid (fue, mientras vistió la camiseta blanca, uno de los americanos más dominantes de Europa), lo que le quitó fuera de ella no le compensó, al menos como para tener un buen recuerdo del jugador: "La imagen más nítida que mantengo de él fue cuando falló aquella bandeja". Para qué explicar más.

Al margen de la animadversión de Ferrándiz, lo cierto es que Miles Aiken fue una figura controvertida en el Real Madrid. Mientras que Clifford Luyk y Wayne Brabender lo recuerdan con cariño (Brabender fue el padrino de uno de sus hijos, Mark), Emiliano dice que "a veces dividía al vestuario, tenía sus camarillas, y es verdad que no asumía la dirección técnica de Pedro Ferrándiz". Parece, desde la distancia, el caso de un hombre que vino de otro mundo. Muy cercano ideológicamente a los movimientos de la defensa de los derechos civiles de los negros norteamericanos (en Bilbao le apodaban "Pantera Negra"), fue, a pesar de todo, uno de los primeros norteamericanos que realmente hizo carrera en Europa. Con el Real Madrid ganó dos Copas de Europa (67 y 68) y con el Fides Napoli, equipo al que marchó tras dejar el Madrid, la Recopa del 70.

Un año que fueron cuatro

La intención de Miles Aiken era permanecer un año en España. Durante su periplo en la Universidad de St. Bonaventure (la misma de Bob Lanier o Essie Hollis) dejó el recuerdo de un extraordinario jugador, el sexto de todos los tiempos en promedio de puntos por partido (20.3), aunque una grave lesión en su rodilla izquierda en su último año universitario le privó de ser la estrella de la NBA que se decía que iba a ser. Así las cosas, su extraordinario juego de pies y su tiro de media distancia (un pívot de 1.98 necesitaba tenerlo en la NBA) no le sirvieron para ser escogido en el draft del 65, el año en el que se licenció, así que Paco Díez, el legendario mandatario del Águilas de Bilbao, ficharía al jugador para ponerlo a las órdenes de otra leyenda: Antonio Díaz Miguel. De la mano del entrenador de 32 años, Aiken logró ser el máximo anotador de la Liga Nacional 65-66 (23.94 puntos) y el Real Madrid lo fichó. La oferta del equipo blanco hizo cambiar su modelo de vida. Su idea de permanecer en España una temporada mutó en un periplo de cuatro. El Madrid llegaba en un momento personal que le invitaba a quedarse: escaldado por los conflictos raciales que vivían los Estados Unidos ("La sociedad norteamericana va para abajo y, de momento, no deseo volver a un sistema tan viciado", recoge el coleccionable editado por GIGANTES "100 Gigantes del Basket Mundial" como declaración suya) y con la facilidad de dedicarse al basket y poder completar sus estudios –"Era muy estudioso y le encantaba saber cosas nuevas", dice hoy de él Brabender–, Aiken firmó por dos temporadas con el Real Madrid. Y con él llegaron los títulos.

Garantía de triunfos

"Con él ganamos títulos. De vez en cuando Ferrándiz no tiene la culpa de todo lo que ganamos entonces", dice con su habitual ironía Clifford Luyk. Esa frase define lo que supuso para el equipo blanco la llegada de Aiken. Tras dos años sin ganar la Copa de Europa, el Madrid necesitaba un revulsivo y ése fue Miles. En su primer año de blanco, la campaña 66-67, no ganó la Liga (la canasta del estudiantil Emilio Segura le dio el campeonato al Joventut) pero sí la Copa de Europa. En una Final Four celebrada en el viejo pabellón de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, la afición madridista se rindió a su nuevo ídolo. Sus 31 puntos en la semifinal ante el Olympia esloveno, al que el Madrid venció por 88-86, fueron determinantes para ganar a los Daneu y compañía. Los 23 que hizo en la final ante el Simmenthal de Milán de Cesare Rubini no fueron menos vitales. Los blancos volvían a ganar la Copa de Europa (su tercera) gracias, en gran parte, a Aiken. "Su movimiento de pies y su reverso no se veía mucho por aquí entonces. Además, tenía un timing impresionante y ponía un tapón cuando menos te lo esperabas", dice hoy Clifford Luyk. "Era muy superior a otros jugadores de su estatura físicamente. Era un excelente jugador, con una gran técnica individual", añade Emiliano. Y eso a pesar de que tenía bastante mermadas sus cualidades físicas: siempre jugaba con una rodillera en la rodilla izquierda y viajaba con una bota de hierro y con pesas para fortalecer su pierna dañada en la universidad.


Aiken llegó por un año y se quedó durante cuatro temporadas (Foto Archivo Fundación Pedro Ferrándiz)

Al año siguiente Aiken sólo jugó competición europea. Y fue ese año, el 68, en el que jugó su mejor baloncesto. Wayne Brabender no empezó demasiado bien su temporada e incluso, qué cosas, se dijo que Pedro Ferrándiz se cuestionó si había acertado con el fichaje. Sin embargo, fue Miles quien más hizo porque se integrara: "Siempre estaba pendiente de mí. Es de agradecer que alguien se preocupe tanto de uno como él hizo", dice hoy Wayne. Con Brabender en proceso de adaptación, Aiken tiró del equipo en competición europea. Con Emiliano en su mejor momento, el norteamericano brilló con luz propia en muchas ocasiones. La más importante, la final de la Copa de Europa de Lyón esa temporada. El Spartak de Brno, la mayor nómina de tiradores de Europa, era el gran favorito para ganar aquel encuentro, más cuando mediado el primer tiempo Emiliano caía al suelo y tenía que irse en camilla de la pista retorciéndose de un dolor en la espalda. A cinco minutos del final, con Luyk y Brabender fuera por faltas, el Spartak ganaba por 86 a 82. Aiken, acompañado de varios suplentes, dominó el partido por dentro, el punto débil de los checoslovacos, y terminó liderando una victoria épica por 98-95. Sus 26 puntos, más los 24 de Luyk y los 22 de Brabender (ese día empezó su leyenda), fueron el baluarte de la cuarta Copa de Europa blanca. Aunque ya su relación con Ferrándiz no era muy fluida, ¿cómo no iba a renovarlo? Y así fue.

Al año siguiente ganó la Liga pero el episodio de Barcelona, la no-canasta más famosa de su época, precipitó su marcha. Sus 24 puntos, máxima anotación del Madrid, habían quedado ensombrecidos por los 37 del gigante ruso Vladimir Andreev. Fin de una gloriosa etapa en España.

Una vida azarosa

Tras dejar el Real Madrid firmó tres años por el Fides Napoli, un modesto equipo al que guió a ganar la Recopa del 70. En el club italiano comenzó a ejercer como entrenador, su gran vocación. Sus estudios, que había completado a distancia en la Universidad de Southern California, siempre fueron encaminados a la enseñanza. Así, el Ejército Norteamericano lo destinó a Inglaterra como profesor, lo que propició el final de su carrera como jugador (con 28 años) y el comienzo de su época de entrenador. Dirigió al Milton Keynes hasta 1977 y a la selección inglesa del 72 al 76 (se reencontraría con algunos de sus viejos compañeros del Real Madrid en el Preolímpico de Hamilton). A comienzos de los 80 trabajó para el Channel 4 de la BBC, la televisión pública británica, como comentarista de fútbol americano y baloncesto (de hecho, narró el Birmingham Bullets - Crystal Palace en 1982, la primera retransmisión de baloncesto local de la historia del Reino Unido) y a mediados de los 80 publicó un libro de records de la NFL editado por Guinnes. Según "100 Gigantes del Basket Mundial", a la fecha de su publicación (mediados de los 90) seguía viviendo el Londres trabajando para la compañía audiovisual Palace Pictures.

Aún a día de hoy, una frase de Pedro Ferrándiz define la relación que mantuvieron ambos: "La verdad es que no sé qué ha sido de él, porque tampoco me importó mucho enterarme".

FICHA PERSONAL

Miles Aiken
Nueva York (USA). 27/12/1941. Pívot, 1.98 m

Trayectoria deportiva

- 1962-65 : St. Bonaventure College
- 1965-66 : Águilas Schuss de Bilbao
- 1966-69 : Real Madrid
- 1969-70 : Fides Napoli

Títulos

2 Copas de Europa (1967 y 68) y una vez subcampeón (1969)
1 Liga (1969)

Logros individuales

- Máximo anotador de la Liga Española con el Águilas ( 23.94 puntos por partido ) en la temporada 1965-66

Quique Peinado
Periodista de laSexta

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