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En tierra de gigantes: Earl Boykins (y II)
Segunda y última entrega del tercer capítulo de la serie En tierra de gigantes de Álvaro Paricio, en la que repasamos la trayectoria de Earl Boykins en la NBA. El pequeño base tuvo que demostrar una y otra vez su capacidad hasta ser respetado por los entrenadores. Sus asombrosos números, especialmente en los momentos decisivos de los partidos, así como algún que otro récord de la NBA, le han llevado a ser un reputado anotador ante el que ningún defensor es demasiado alto para no ser superado. Con este artículo cerramos la serie que nos ha llevado a conocer los paralelismos entre las carreras de Spud Webb, Tyrone Bogues y el propio Boykins


Earl Boykins es un luchador nato que sabe que ningún error le será perdonado (Foto EFE)

  • En tierra de gigantes: Earl Boykins (I)


  • A pesar de no haber entrado por la puerta principal a la NBA, Earl Boykins tenía claro que no iba a desistir en su empeño; por eso no abandonó la idea de jugar al baloncesto profesionalmente y decidió adentrarse en el purgatorio que representan las ligas comerciales. Earl Boykins inició su penitencia profesional en los Rockford Lightning de la Continental Basketball Asociation (CBA), quizás la más importante de las ligas comerciales. En su segunda temporada allí, Boykins comenzó a despuntar, liderando la liga en asistencias (9.3) y siendo el segundo máximo anotador de la liga con 21.6 puntos por partidos, números que le valieron para participar en el All Star de la CBA y, mucho más importante, para recibir su primera llamada de la NBA.

    New Jersey Nets era su objetivo inmediato, un equipo en transición y sobre el cual las lesiones se habían cebado. Evidentemente no era la mejor situación para debutar en la liga, pero las ganas por jugar en la NBA fueron superiores a la razón y así en enero de 1999 firmaba su primer contrato. Boykins cerraba de este modo una etapa en su vida y comenzaba a disfrutar del futuro. "No ser drafteado sólo me quito un poco de ánimo. Yo siempre supe que estaría a este nivel (NBA), sólo tomé el camino largo", señaló. Con lo Nets disputó un total de cinco partidos en los que apenas promedió 10 minutos en pista. Insuficiente para el equipo y para el propio jugador de manera que un mes más tarde era despedido y quedaba libre para firmar con cualquier equipo. La oportunidad no tardó en presentarse. Los Cleveland Cavaliers necesitaban de un base suplente y él era el elegido. Nativo de Cleveland, parecía que el final del túnel estaba próximo y es que con los Cavaliers terminaría la temporada firmando dos contratos de 10 días.

    Sin embargo, más que en lo deportivo, la experiencia fue gratificante en lo personal. Aquellos partidos subieron la autoestima del jugador gracias al cariño mostrado por los aficionados que comenzaron a reclamar su presencia en mitad de un partido al grito de We want Earl! (queremos a Earl). Aquella espontánea muestra de cariño conmovió al jugador. "Oí a los fans y estoy muy agradecido por tener la gran oportunidad de jugar ante mi familia y amigos con esta gran franquicia", comentó al acabar el encuentro.

    Tras cerrar su primer año como profesional, Boykins buscó infructuosamente un contrato garantizado para la siguiente temporada. Fue un año de retroceso en su carrera con un efímero paso por la CBA y dos contratos temporales con Orlando Magic y, de nuevo, Cleveland Cavaliers. "Aunque no tenía demasiadas oportunidades, permanecí concentrado y trabajando duro. Estaba luchando por el respeto que me merecía", confiesa alos después.

    La primera gran oportunidad en la NBA le llegó en la temporada 2000-01 de la mano de Los Angeles Clippers. La franquicia angelina se había fijado en el pequeño base para solventar los problemas que tenía en la posición de director de juego y hacer crecer un joven equipo que comenzaba a llamar la atención del público. Con los Clippers disputó sus dos primeras temporadas completas en la NBA si bien es cierto que en su primer año estuvo 68 partidos en lista de lesionados y solo jugó en 10 encuentros. La situación cambió cuando al año siguiente Alvin Gentry comenzó a utilizarlo de forma habitual en la rotación de los Clippers. Al principio lo introducía de forma esporádica, pero con la lesión del base Jeff McInnis los minutos se multiplicaron. Gentry le había dado la oportunidad de ser titular y sentirse importante por primera vez en la NBA y Boykins no la desaprovechó. Durante aquellos dos años Earl se ganó más si cabe el cariño de un público que le animaban cada vez que cogía la pelota. "Todo el mundo habla de Shaq y cómo de bueno es, pero no sabe tirar, no sabe driblar, él sólo es grande. Sin embargo mira a Earl Boykins, tiene que hacer las cosas diez veces mejor que jugadores más grandes", apunta Frankie Muniz, protagonista de la serie Malcolm in the Middle y fiel seguidor de los Clippers.

    Al concluir su segunda temporada, el objetivo de Boykins era renovar con los Clippers y garantizarse un contrato de larga duración, pero su agente, Mark Termini, tenía pensado otros planes. Mark conocía a Boykins desde su etapa en el instituto en Cleveland y siempre había mostrado un especial afecto y confianza en él. "No conozco muchos agentes que tengan la fe que tiene Mark en mí", asevera el jugador. Con varias ofertas sobre la mesa, Mark parecía no estar convencido de que alguna de ellas ofreciesen suficientes garantías deportivas y aconsejó a Boykins esperar a que comenzase la temporada. "OK, pienso que eres lo suficientemente bueno y si te sientas y esperas seguro que tendrás una oportunidad ", dijo Termini a un Boykins que comenzaba a impacientarse. Efectivamente, Mark no se equivocó y poco después Boykins firmaba un contrato garantizado con los Golden State Wariors. Eric Musselman conocía a Boykins de su paso por la CBA y por eso cuando se convirtió en el entrenador de los Warriors no dudó en llamarle para formar junto a Gilbert Arenas la pareja de bases del equipo.


    Earl Boykins se ha ganado el respeto y el corazón de sus rivales (Foto EFE)

    Todos los periodistas y entendidos habían dicho que nunca podría jugar en la NBA y hasta el momento sólo había logrado ir dando tumbos de un equipo a otro, pero por fin encontraba en Oakland un equipo en el que poder demostrar todo su potencial. Junto a Arenas, Boykins formó un perímetro que causó sensación en la liga. Los Warriors, un equipo perdedor, comenzaron a desarrollar un rápido juego de ataque donde Arenas se convertía en la auténtica revelación de la liga, y en donde Boykins comenzaba a demostrar que no sólo era un base director sino también un anotador capaz de decidir en los momentos finales de cada partido. Esto quedó patente en el Staples Center frente a Kobe Bryant y los Lakers cuando con el partido por decidir asumió las responsabilidad y con cinco puntos en los últimos 38 segundos dio la victoria a su equipo. "En esta liga, confío en que puedo vencer a cualquiera en un uno contra uno", dijo un exultante Boykins al terminar el encuentro.

    La verdad es que aquella no era la primera vez que el base decidía un encuentro. De hecho ya tenía un prolífico historial de remontadas y partidos ganados sobre la bocina que le habían hecho merecerse el sobrenombre de Mr. Clutch por la capacidad de anotar en los últimos minutos de partido. Desde su llegada a la NBA, Boykins se ha ido labrando una reputación de jugador de finales de partido, algo que parece no inquietarle pues él mismo asegura que "el último cuarto es el más fácil del partido. Es cuando la mayoría de los partidos se ganan o se pierden. Prefiero jugar el último cuarto antes que cualquier otra parte del partido". Boykins ha convertido en norma el hecho de anotar la mayor parte de sus puntos en las segundas partes y jugarse los últimos balones, algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que odia perder. Y es que hasta su época en el instituto, el joven Boykins lloraba cada vez que perdía; por eso ahora hace todo lo posible para ganar. "No importa lo que suceda en el partido o cómo de mal esté jugando el equipo. Siempre creo que podemos vencer".

    Su extrema fe en cada victoria ha llevado a Boykins a ser protagonista de algunas de las actuaciones más memorables en los últimos años. En su segunda temporada, jugando con un contrato de 10 días con los Cavaliers, endosó a los Nuggets 22 puntos y 10 asistencias ante un público entregado que coreaba su nombre "Earl! Earl! Earl!" En noviembre del 2002 y jugando de nuevo contra los Nuggets, los Warriors remontaron en la segunda parte 21 puntos de diferencia para acabar venciendo el encuentro. Aquella noche Boykins lideró la remontada con 18 puntos y 6 robos de balón en sólo 18 minutos.

    Quizás por que lo conocía muy bien de aquellas actuaciones, en el verano del 2003, Kiki Vandeweghe lo fichó para los Denver Nuggets. Con un contrato de cinco años y 13.7 millones de dólares, Boykins pasaba a formar parte importante de la reconstrucción de una franquicia histórica.

    Tras dos años con los Nuggets, conoce lo que es el éxito colectivo clasificando el equipo para Playoff, y el individual, no en vano fue tercero en la última elección a mejor sexto hombre de la liga. Pero si este año será recordado en la carrera de Boykins será por lo acontecido el pasado 9 de enero. En un partido de liga regular frente a los Seattle Supersonics, Boykins superó el record de la NBA de anotación en una prórroga al anotar 15 puntos en la victoria final por 116 a 110. Había batido un record que desde 1984 poseía Butch Carter y sin embargo no parecía importarle. "Tuve la suficiente suerte. Es un record que desconocía, sólo quería jugar bien para mí mismo", confesó tras el partido.

    Muchos apuntan que precisamente tener el ego del tamaño de sus zapatillas ha sido una de las claves de su éxito aunque sin embargo existen otras. "Todo el mundo mira su estatura y le subestima. Pero no puedes medir el corazón", dice Vandeweghe. "El chico tiene el corazón más grande que he visto en mi vida", añade Antawn Jamison, (compañero en Golde State). Coraje sí, pero también una gran ética de trabajo porque como el propio Jamison señala, "nunca iría a una sala de pesas con él. Te humillaría". Jamison tiene razón porque Boykins, a pesar de su estatura, es capaz de levantar 142 kg. en presa de banca. Y es que si por algo destaca Boykins fuera de las canchas de baloncesto es por sus ganas de mejorar en cada entrenamiento y un profundo sentido de la autocrítica: "nunca estaré satisfecho del todo con mi juego". Para Boykins "no existen días libre. Tengo que trabajar más tiempo y más duro que nadie para tener éxito". La vida en la NBA es dura, y más si sólo mides 165 centímetros. "Cuando mides 1,65 tienes que ser capaz de todo, porque cualquier cosa que no hagas los críticos lo van a utilizar en tu contra".

    Hoy en día Boykins es un hombre admirado, convirtiéndose en un ejemplo de entrega y superación, aunque parece difícil que periodistas y aficionados se olviden de su estatura. "El tamaño para mí supone lo mismo que para Shaq. Cuando ves una artículo hablando de Shaq, la primera cosa que dicen es su tamaño y luego lo que hace sobre la cancha. Nunca seré conocido como sólo un jugador de baloncesto. Seré conocido como un jugador de baloncesto de 165 centímetros. No estoy cómodo con ello, pero es una cosa que no puedo cambiar". Quizás nunca superará el estigma de su estatura como nunca lo superaron sus predecesores, pero ejemplos como los de Webb, Bogues y Boykins nos ayudan a pensar que no existen imposible y “no puedo”; lo único que hace falta es desearlo y luchar por los sueños de cada uno.

    Tres han sido las historias aquí contadas, pero hay otras. Desde Slater Martin en los años 50 hasta los recientes Khalid El Amin o Nate Robinson, son varios los jugadores que sin llegar a los seis pies han conseguido que a través de su ejemplo el sueño de otros muchos siga vivo.

    Álvaro Paricio
    @Alvaropc23
    ACB.COM

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