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Ricky Rubio: Magia en Linares
Cuando el mundo baloncestístico mira a Japón, Ricky Rubio se convirtió en indiscutible protagonista en un pueblo, Linares (Jaén), en una cita más modesta... pero con una actuación antológica. España jugaba por el oro cadete y Rubio se encarnó en magia pura para lograr 51 puntos, 24 rebotes, 12 asistencias y 7 recuperaciones y conducir a la selección al oro con triple desde medio campo para forzar la prórroga incluido. De la mano de Rafa Santos conocemos la asombrosa actuación del base del DKV Joventut, de cuya final el seleccionador cadete Jota Cuspinera asegura que “su final es mágica y todo espectador debe verla”


Ricard Rubio con el trofeo de MVP del Europeo Cadete (Foto FIBA Europe / Surralles)

Linares, 23 Ago. 2006.- Ha sido un gran Europeo Cadete, lleno de jugadores con talento y partidos muy emocionantes donde España y Ricard Rubio (1.92 base) han impuesto su ley partido tras partido para acabar el europeo con un título conseguido de forma grandiosa ante un rival fantástico en un pabellón absolutamente abarrotado.

Antes de la final era fácil pensar en que podría ser un gran partido, se enfrentaban los dos equipos con más partidos ganados durante el campeonato, España invicta y Rusia con una única derrota, precisamente sufrida contra España. Dos equipos muy agresivos con el contraataque y la transición como principales armas ofensivas, todo estaba listo para un gran partido pero nadie podía imaginar algo tan fantástico.

Antes de iniciarse el partido el entrenador francés Philippe Sudre aplaudía rabiosamente jugador por jugador en la presentación del equipo ruso. Preguntado, respondía un filosófico “para tener un gran partido hacen falta dos grandes equipos”, tan poco común como real.

Los dos equipos no defraudaron en ningún momento, mostrando un juego ofensivo de gran nivel, en el que poco a poco iban destacando en anotación Teymuraz Babunashvili (1.86 base) y Ricard Rubio como queriendo anticipar el gran duelo que vivirían en los últimos segundos del tiempo reglamentario. Según iba avanzando el partido parecía ir quedando claro que estos dos jugadores iban a decidir el título en un duelo ya no de anotación sino de liderazgo y de fe en la victoria.

El partido se iba sucediendo poco a poco, magnifica penetración de Ricard Rubio, triple maravilloso de Aleksandr Karpukhin (1.86 escolta), asistencia inesperada de Ricard Rubio a Alberto Jodar (1.99 ala pívot) perfectamente aprovechada y poco a poco, segundo a segundo, posesión a posesión se iba consumiendo el magnifico partido con el que ambos equipos estaban deleitando a todos los allí presentes. Al llegar a los últimos 6 segundos del partido el marcador reflejaba un emocionantísimo 84 – 82 a favor de Rusia tras la canasta del alocando y talentoso Boris Sprygin (1.85 base) cuando Jota Cuspinera saltaba velozmente hacia la mesa para solicitar un tiempo muerto que le diese la opción de preparar una jugada para intentar anotar en esos últimos 6 segundos. Como no podía ser de otra forma el balón fue a Ricard Rubio, que en una entrada maravillosa por encima de toda la defensa rusa consiguió empatar el partido; en ese momento le tocaba a Alexey Vadeev volar hacia la mesa a solicitar un nuevo tiempo muerto. Quedaban cuatro segundos de partido y Teymuraz Babunashvili (1.86 base), en su lucha de fe por ganar, sale botando el balón para conseguir anotar un triple alucinante que provoca una hecatombe en el pabellón y en los banquillos: los jugadores rusos saltando celebrando ya el oro que creían suyo, los jugadores españoles hundidos con las lágrimas asomando por sus ojos y el público en silencio. Todo el mundo daba por perdido el partido, todos menos uno, porque allí en la pista estaba Ricard Rubio pidiendo el balón desesperadamente porque su fe absoluta en la victoria se mantenía intacta, y cuando por fin lo consigue, lo deja botar para no gastar el tiempo hasta que la defensa rusa se le viene encima, coge el balón, da dos pasos y lanza un triple desde medio campo que, ante el estupor de todos los allí presentes anota para forzar la prorroga en un partido memorable. Estalla la locura tanto en el banquillo español como en la abarrotada grada. Philippe Sudre, el técnico francés, no acertaba a más que decir unbelievable, unbelievable.

Las dos prorrogas disputadas siguieron dando un grandísimo espectáculo ofensivo en el que como dato innegable están los 23 puntos anotados por España frente a los 19 de Rusia. Para lo bueno o para lo malo un partido únicamente puede tener un ganador y finalmente España fue capaz de vencer este maravilloso encuentro ante el magnífico equipo ruso, aunque lo realmente grande de esta final fue el espectáculo con el que nos deleitaron ambos equipos.

Ricard Rubio ha sido el gran dominador del campeonato siendo el primer clasificado en puntos, rebotes, asistencias y robos, algo realmente inaudito pero que ha logrado con total merecimiento. Ha sido el gran líder de la selección española y ha guiado a ésta hasta el primer título de nuestra historia en un campeonato sub16 masculino. Durante todo el torneo ha estado muy bien respaldado por sus compañeros, trabajando durísimo en el rebote y en la defensa a pesar de nuestra evidente inferioridad física respecto a los pívots rivales y siempre preparados para aprovechar las ventajas que Rubio ha ido generando partido tras partido.

Y es todo lo que se diga sobre el juego desplegado por Ricard Rubio sabe a poco, Manolo Flores (en FEB.es) lo cataloga como “un privilegio para el baloncesto español” y según Philippe Sudre, que lleva años acudiendo a torneos de formación en todo el mundo, “es la mejor demostración de talento que he visto nunca en categorías de formación”, comentario que crece en magnitud si pensamos que viene de alguien que ha visto al mismísimo Toni Kukoc vencer en un campeonato del mundo con el equipo yugoslavo sub18. Porque lo grandioso de Ricard Rubio no son las estadísticas, ni sus grandes pases o robos, sino su increíble espíritu ganador que le han llevado a ser el único que mantenía la fe en la victoria cuando todos los allí presentes ya dábamos por perdido el título europeo ante el gran equipo ruso.

Jota Cuspinera exclama sobre la final vivida “es mágica y todo espectador debe verla” y la verdad es que es difícil de encontrar una mejor forma de describir lo vivido en la final de este europeo.

Jota Cuspinera respecto a Ricard Rubio nos destaca el enorme potencial humano por encima del deportivo “ha sabido ganarse el respeto de sus compañeros dentro y fuera de la pista y él siempre los ha respetado” algo que ha sido fundamental para el éxito del equipo pues “ha generado un gran ambiente de equipo que nos ha permitido superar todas las adversidades vividas durante el torneo”. También nos destaca como los rivales han respetado y temido al base del DKV Joventut durante el torneo, algo que tuvo un reflejo muy claro en la final donde Rusia no se atrevió a utilizar su gran defensa presionante en toda la pista por miedo a que Rubio la rompiese fácilmente, pues, “cuando él estaba en la pista los rivales no se sentían cómodos”, pues es que el base español ha sembrado terror en los rivales durante todo el torneo.

Y es que la gesta realizada por Ricard Rubio y sus compañeros ha sido realmente grandiosa.

Rafa Santos
Especialista en baloncesto de formación

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