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¡Campeones del Mundo! ¡Campeones del Mundo!
¡Histórico! ¡Campeones del mundo! El baloncesto español es de oro; la Selección reina entre los más grandes con un triunfo antológico. Emociones desbordadas, lágrimas y gritos de alegría. ¡Campeones del mundo! Por primera vez, un oro; siete finales fueron necesarias para llegar hasta aquí, para ver a España en lo alto del mundo. Lo nunca visto. Sin Pau y con el éxito ya asegurado, la Selección no se conformó: con el corazón y la defensa, pagó a Grecia con su propia moneda; una defensa perfecta, sublime, para arrasar a Grecia por 47-70 e inscribir su nombre en la leyenda del baloncesto, español y mundial


Sublime España. ¡Campeones del Mundo! (Foto EFE)

Redacción, 3 Sep. 2006.- ¡Campeones! ¡Campeones! El baloncesto español reina en el Mundial de Japón tras una victoria tan épica como histórica: sin Pau Gasol, con el sobresaliente ya como nota, la Selección quiso más y arrolló a Grecia para colgarse el primer oro jamás logrado por España.

¡Campeones del Mundo! La Selección había perdido hasta seis finales antes. Todas las que había jugado. Pero ésta era diferente: hambrientos, deseosos de triunfo e inconformistas con la plata, ‘picados’ por la baja de Gasol y el favoritismo trasladado a Grecia, los jugadores ansiaban el oro y se dejaron la piel por conseguirlo. Un último esfuerzo, el más grande... el más valioso.

¡Campeones del Mundo! Lo nunca visto. Toda una historia para escribir estas líneas, toda una vida de muchísima gente para forjar esta leyenda. Los jugadores, por supuesto, y el cuerpo técnico, staff y empleados, pero también cada club en el que han jugado, donde se han formado; sus entrenadores y sus compañeros, los cientos de jugadores que han compartido selección y experiencias con los héroes de Saitama.


Marc Gasol jugó un papel crucial para ayudar a suplir la baja de su hermano (Foto EFE)

¡Campeones del Mundo! Pero... ¿cómo? Sin Pau Gasol y con un rival de tanta entidad enfrente, invicto, campeón de Europa y con una defensa extraordinaria, todo el mundo apuntaba a los helenos; las casas de apuestas prácticamente triplicaban el dinero invertido si se jugaba por España ganadora. La clave estuvo en el corazón, en la defensa y en el banquillo. La Selección pagó a Grecia con su propia moneda: una defensa perfecta, sublime; tan bien estudiada y planteada como ejecutada. Las rotaciones pudieron sorprender, por relegar a hombres importantes en partidos anteriores, pero fueron extraordinarias, manteniendo siempre el criterio y la intensidad.

¡Campeones del Mundo! El oro se forjó desde la defensa y el trabajo colectivo. La intensidad de Calderón, el trabajo de un Navarro que día a día destruye el falso mito de que es un mal defensor, las impagables ayudas de Carlos Jiménez, el sufrimiento de Garbajosa y el espíritu de superación de Felipe Reyes asombraron de inicio, pero es que los Carlos Cabezas, Berni Rodríguez, Rudy Fernández, Sergio Rodríguez o Alex Mumbrú mantuvieron o incluso elevaron el listón de intensidad. Y Marc, claro; el hombre más criticado apareció para mantener la grandeza de su apellido con una defensa perfecta, frenando a las “rocas” griegas y dando minutos extraordinarios.

¡Campeones del Mundo! Con esa defensa y ese esfuerzo, la Selección fue avanzando y dejando poco a poco atrás a Grecia. Un triple de Kakiouzis tras cinco minutos dio a los helenos su última ventaja (9-8). Atrapados en la red española, los griegos sólo pudieron avanzar hasta sumar 23 puntos al intermedio. Y gracias. Para entonces, España sumaba ya 43, 20 más que su rival. La organización ya empezaba a preparar el oro.


Pau Gasol vibró desde el banquillo (Foto EFE)

¡Campeones del Mundo! El ataque también funcionó como un reloj. No sólo de defensa puede vivir un equipo campeón, y la Selección lo confirmó con un poderío ofensivo abrumador. Felipe Reyes se hizo dueño de la zona entre los gigantes del Egeo y Juan Carlos Navarro y Jorge Garbajosa desbordaron todo su talento con triples y canastas brillantes. Nadie falló a su cita con los sueños, a ninguno le tembló la mano.

¡Campeones del Mundo! Y Pepu Hernández, también. Él y sus compañeros en el cuerpo técnico hicieron un planteamiento perfecto, histórico. No recibirán las loas que merecen, pues el protagonismo será para los hombres de rojo, para las estrellas, pero hicieron extraordinariamente su trabajo. Durante todo el Mundial, pero más aun en la final. No sólo consiguieron llevar siempre la iniciativa y conducir a España a lo más alto del inexistente podio, sino que bordaron el trabajo de mentalización previa, tan difícil cuando ya te podrías conformar con lo logrado.

¡Campeones del Mundo! No todo estaba hecho en la primera mitad, pese a los 20 puntos de ventaja. Grecia lo iba a intentar, y de hecho trató de remontar, pero ahí estaba la defensa española preparada para frenar cada embate, para responder con triples, con robos, con tapones. Con lo que fuese. Se salvó el crucial tercer cuarto con idéntica ventaja (34-54) y se sentenció en los primeros compases del último periodo. Primero, triple de Navarro; luego, de Garbajosa. +23 (36-60).

¡Campeones del Mundo! España ya jugaba con la medalla de oro virtualmente colgada del cuello, pero quedaban siete minutos para saborear el éxito antes del pitido final. Tiempo para el espectáculo, para sentenciar a una Grecia inoperante, que luchaba por superar la pírrica barrera de los 40 punroa. Por momentos, la ventaja se asomó a los 30 puntos y hubo tiempo para que Mumbrú también saltase a la pista.

¡Campeones del Mundo! La emoción se desbordó en los minutos finales. Carlos Jiménez y Pau Gasol han vivido y ganado mil batallas, pero lloraban con pasión. Pepu Hernández intentaba evitarlo y los jugadores trataban de que las lágrimas no les nublasen la vista para acabar el partido. Como samurais, con cintas en el pelo y dedicándoselo a Pau Gasol. Una celebración merecida, un éxito buscado durante décadas.

¡Campeones del Mundo! Pau Gasol, Rudy Fernández, Carlos Cabezas, Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón, Felipe Reyes, Carlos Jiménez, Sergio Rodríguez, Berni Rodríguez, Marc Gasol, Alex Mumbrú y Jorge Garbajosa, de oro. También Pepu Hernández, Joan Creus, Jenaro Díaz y el resto del cuerpo técnico. De hecho, todos los españoles. ¡Campeones del Mundo!

47 - Grecia (12+11+11+13): Diamantidis (4), Hatzivretas (-), Kakiuzis (17), Fotsis (7), Papadopoulos (2) -cinco inicial-, Spanoulis (4), Tsartsaris (-), Schortsianitis (2), Papaloukas (10), Dikudis (1) y Vasilopulos (-).

70 - España (18+25+11+16): Calderón (7), Navarro (20), Jiménez (4), Reyes (10), Garbajosa (20) -cinco inicial-, Marc Gasol (2), Berni Rodríguez (6), Mumbrú (-), Cabezas (1), Fernández (-) y Sergio Rodríguez (-).

Arbitros: Jungebrand (FIN), Moore (USA) y Estévez (ARG). Excluyeron por personales a Diamantidis (m.37).

Incidencias: encuentro correspondiente a la final del Mundial 2006 disputado en el Saitama Super Arena ante unos 18.500 espectadores. El Principe Hitachi y su esposa, la Princesa Hanako, presenciaron el encuentro desde el palco, al que también asistieron la ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera; el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetszky; el director general de Deportes, Rafael Blanco; el secretario general de la Federación Internacional de Baloncesto, el suizo Patrick Baumann; el presidente de la Federación Española, José Luis Saez; el de la Federación Griega y, también, de FIBA Europa, Giorgos Vassilakopulos, así como los secretarios generales eméritos de la FEB y de la Federación Internacional, Ernesto Segura de Luna y el serbio Borislav Stankovic respectivamente

Pablo Malo de Molina
@MalodeMolinaACB
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