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Aventuras en Skopje (I)
El periodista de regeneracom, Juan Carlos Cebrián, vivió en directo varias jornadas del Europeo Cadete B, en Skopje (Macedonia). Se trata de un torneo poco habitual y reconocido pero que arroja un sinfín de anécdotas y curiosidades que iremos conociendo de primera mano. La que relatamos en este primer artículo es la formidable paliza de Bosnia a Armenia (236-27), que sin duda pasará a la historia de nuestro deporte, tanto por su espectacularidad como por la polémica que generó


Imagen del marcador Bosnia – Armenia después de los 40 minutos (Foto Lluís Túnez / regeneracom)

Del 20 al 29 de julio de 2007 se está disputando en Skopje (Macedonia) el Europeo Cadete masculino División “B”. Junto a Lluís Túnez, entrenador ayudante del Femení Sant Adrià de Liga Femenina 2, pudimos comprobar las evoluciones de la otra Europa baloncestística, aunque allí también estaban equipos como Alemania (por nombre) o Montenegro (por talento) que perfectamente podríamos encontrar en la División “A”. Y decimos Alemania sólo por nombre, porque en el momento de escribir este artículo habían perdido dos de los tres partidos disputados y ya no tenían opciones de acceder a la fase por el título.

Veníamos de estar dos días en Sofía, con lo que la realidad de Skopje no nos cogió por sorpresa, pues Macedonia vive una situación complicada a nivel económico y social. El primer día tuvimos la oportunidad de charlar con un periodista autóctono, Blasko Veljanovski, y nos reconocía que para ellos España es un sueño. Luego, con el paso de los días, comprobamos que el carácter afable aquel locutor de radio no es habitual en Македонија, aunque también es justo decir que dentro la organización había gente como uno de los responsables de prensa, Alexksandar Gizharovski, que nos ayudó en todo lo que pudo y habla hasta cinco idiomas, y aunque el español no estaba entre ellos, estamos seguros de que en poco tiempo será capaz de leer este artículo. Y siguiendo con el tema de las lenguas, hemos escrito Macedonia en cirílico porque así es como se ve todo en Skopje: con dificultad. Y no sólo porque el alfabeto y el idioma sean totalmente distintos, sino porque la realidad social de la ciudad demuestra que sus gentes viven todavía un período de transición después de la independencia de principios de los 90.

Un resultado histórico y triste para el baloncesto: 236-27

Hablemos no obstante de baloncesto, porque nuestro primer partido en Skopje fue en el Gradski Park, un pabellón descuidado en el que se superan con facilidad los 40 grados y que, a modo de curiosidad, tiene una única letrina por lavabo. Allí jugaban Bosnia y Armenia. Llegamos al descanso y el resultado ya era espectacular: 116-13.

Evidentemente, desconocíamos el nivel de Armenia, aunque el tercer y último cuarto nos permitió comprobar alguna de las causas de aquel resultado. Armenia ha venido a Skopje con seis cadetes de primer año, tres infantiles y tres preinfantiles (el número 5, Mikayel Ghazaryan podría pasar en España perfectamente por un premini). Aún así, es complicado entender que este equipo juegue la División “B”, pues estamos convencidos que en la División “C”, valorando por ejemplo el nivel de Andorra, también hubiera recibido resultados contrarios contundentes. El 236-27 final tiene, no obstante, más justificaciones.

Bosnia realizó una presión con 2 contra 1 continúos en toda la pista, con especial interés en robar el balón cuanto antes, con lo que en el 90% de los ataques los armenios no llegaban siquiera a la línea de tiros libres de su propio campo. De la misma manera que es complicado entender que Armenia esté jugando este Europeo, también lo es que el entrenador de Bosnia creyese conveniente que el primordial objetivo de su equipo en aquel partido era robar la pelota, más que defender, y más cuando al día siguiente tenían un encuentro muy importante contra Inglaterra que, por cierto, acabaron perdiendo.

Es evidente que Bosnia estaba en competición y debía ir a por todas, pero preparar un partido contra posiblemente tu máximo rival robando balones y haciendo bandejas no parece la mejor opción. Si el encuentro debía servir como entrenamiento, había soluciones mucho más imaginativas y, por poner un ejemplo, Bosnia contra Armenia no jugó más de cinco posesiones en estático. Al día siguiente, contra Ryan Richards y compañía (sin ser la compañía nada del otro mundo), Bosnia comprobó que ya no era tan fácil robar balones y acabó cayendo por 79-65.

Volvamos, no obstante, a Armenia, porque habrá que ver cómo evoluciona el baloncesto en este país. Según datos de fibaeurope.com, en 1997 fue la última vez que jugaron un Europeo U16 masculino, entonces la Qualifying Round. Y allí sí con cadetes de segundo año llegaron a ganar a Rumanía y perdieron, pero con dignidad y por menos de veinte puntos contra Israel, Chipre y Yugoslavia. Al día siguiente, el 21 de julio de 2007, los armenios, que entraban a pista en ese momento, saludaban y aplaudían a los ingleses, que acababan de ganar a Bosnia. Quizá dentro de tres años, cuando los preinfantiles armenios sean cadetes, las cosas sean muy distintas. ¿Podremos ver la revancha de Armenia entonces? Deberemos esperar al 2010 para comprobarlo.

Juan Carlos Cebrián
regeneracom

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