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Serge Ibaka, rompiendo barreras
Su vida es una sucesión de barreras derrumbadas. Siempre ha respondido con creces a cualquier reto lanzado, siempre ha superado las expectativas, barrera tras barrera. La última, su debut en la LEB Oro, con sólo 18 años y ocupando plaza de extracomunitario: 23 de valoración con 12 rebotes en su primer partido como profesional tras casi dos años sin jugar regularmente. Roc Massaguer nos trae la historia de Serge Ibaka, congoleño que llega al CB L'Hospitalet firmando un contrato por cuatro años después de una odisea de problemas burocráticos. Fuerte, coordinado, ágil, elegante, potente, uno piensa en una pantera voladora cuando lo ve hacer su jugada caraterística: tapón contra tabla


Serge Ibaka y una de sus jugadas favoritas: tapón a tablero (Foto FCB)

Hay dos formas de enfrentarse a un problema: rindiéndose o superándose; aceptando la derrota o rompiendo el muro que nos impide continuar. El nuevo jugador del CB L'Hospitalet, el ala-pívot congoleño de 18 años Serge Ibaka, sabe lo que es enfrentarse a dificultades y sabe aún mejor lo que es romper barreras de todo tipo y caminar firme hacia su objetivo, un objetivo muy claro ahora mismo: triunfar como jugador de baloncesto. "El baloncesto es mi trabajo", afirma sin dudar. El delegado del equipo catalán, Jordi Ferrer, intenta apostillar: "Pero también es diversión, ¿no? ¿Y lo bien que te lo pasas?". Serge sonríe y repite otra vez: "Es mi trabajo". A continuación, pide entre risas pero muy en serio que no dispare aún la cámara, que tiene que peinarse bien.

No puede ocultar que el baloncesto es su pasión, que se siente más vivo que nunca en la cancha, aunque sepa que de su futuro profesional depende el futuro de los suyos. Es triunfar o volver al Congo. Esta implicación, esta seriedad y esta pasión se palpan en cada acción; la primera vez que le ves volar para taponar una bandeja secuestrando el balón contra el tablero, te queda claro. Estamos ante un físico excepcional ("tiene el cuerpo perfecto para ser jugador de baloncesto", "físicamente es un superdotado", "se recupera en una semana de lesiones que a otros les duran un mes", son algunos de los comentarios a su alrededor), pero también ante un corazón entregado y una cabeza dedicada a un sólo objetivo.

Una infancia rodeada de disparos

Brazzaville, capital de la República del Congo, no era un lugar muy apetecible para nacer y crecer durante los años 90. La pobreza, la alta mortalidad infantil, la guerra civil que estalló en 1997 y que duró dos años sin acabar nunca del todo, y la proximidad de la República Democrática del Congo (basta con cruzar el río Congo para cambiar de país), también en guerra civil desde 1998, convertían esta pequeña gran ciudad en un sitio muy poco seguro. Allí nació Serge Ibaka en septiembre de 1989, hijo de dos baloncestistas internacionales (el padre en el Congo, la madre en la Repúblia Democrática) y rodeado por una vasta familia que, a día de hoy, consta de al menos 18 hermanos.

Sobrevivir y ayudar a su familia a hacerlo fueron los únicos objetivos de Serge durante su infancia. En el Congo, a pesar de la fuerte influencia francesa tras su colonización, no es habitual que la gente dedique su juventud a estudiar y a aprender un oficio; los retos se plantean a más corto plazo. Sin embargo, el talento siempre se abre paso y los genes cargados de baloncesto de sus padres atravesaron cualquier dificultad, como la muerte de la madre en 1997 o el peligro obvio de la guerra. Serge quería jugar a baloncesto y rompió las barreras que hicieron falta para conseguirlo.

Le ayudaron su abuela y una de sus hermanas, que se encargaron de moldear su personalidad, y Maxime Mbochi, un célebre ex jugador y seleccionador nacional, que forjó las bases de sus recursos técnicos. "Los jugadores africanos suelen tener su punto débil en la técnica y los fundamentos. No es el caso de Serge; se nota que Mbochi hizo un gran trabajo", explica Pere Gallego, su agente en U1rst.

Su progresión fue tan repentina que con 16 años ya jugaba cedido por su club, el Avenir du Rair, los campeonatos de África, una especie de Euroliga del continente. En las filas del Inter finalizó la competición como máximo reboteador y la designación de mejor pívot, a pesar de tener enfrente a los mejores jugadores seniors. Por aquel entonces, su nombre ya sonaba con fuerza en el país.


Dominó en el Campeonato de Catalunya Junior, que ganó el CB L'Hospitalet

Tras una odisea administrativa, se rompe la barrera del debut

Fichar un jugador del Congo no es tarea fácil. Allí, como en la mayoría de países africanos, las federaciones tienen mucho poder sobre los jugadores, por lo que sacarlos de allí requiere buena voluntad, tenacidad... y dinero. Por un motivo u otro, este tipo de fichajes siempre acaban complicándose. El gerente del CB L'Hospitalet, Joan Tallada lo reafirma: "ha sido muy, muy complicado". En octubre del año pasado, la agencia de jugadores Ufirst se puso en contacto con Jordi Ardèvol, entonces Director Deportivo del club (ahora lo es del Ricoh Manresa); "queríamos verlo, por lo que lo organizamos para que estuviera aquí para el tradicional Torneig de Reis, pero no pudo ser porque resultó que el jugador estaba en Francia", relata Tallada.

Allí empezaron los problemas. Jordi Ardèvol y el agente Pere Gallego viajaron a Francia para verlo entrenar con el Prisse-Macon, un club "de tercera o cuarta división". No había dudas, estaban ante un fenómeno: "volvieron eufóricos", confirma el directivo. Sin embargo, la peor parte aún no había llegado. Dudas, conflictos administrativos, ofertas, contraofertas, viajes hacia y desde el Congo... Todo ello impidió que el jugador pudiera tomar parte en el Campeonato de España Junior (pocas semanas antes se había proclamado campeón de Catalunya junior con el CB L'Hospitalet) y en general condicionó toda su actividad hasta que una resolución de la FIBA parecía aclarar por fin su futuro. Durante este tiempo, Serge sólo ha podido jugar con el junior y cedido con el DKV Joventut en el Circuito Sub20, organizado por la ACB y la FEB.

Se puede decir, por lo tanto, que lleva dos años sin jugar regularmente; dos años de inestabilidad por culpa de problemas burocráticos que se han resuelto esta pasada semana, cuando la FIBA declaraó en la sentencia que el jugador, ya mayor de edad, es libre para fichar por el equipo que quiera. El CB l'Hospitalet lo ha asegurado por cuatro temporadas tras obtener el transfer para debutar en la segunda categoría española este pasado domingo en Alicante. Dos días antes de su primer partido como profesional le preguntamos: ¿Nervioso? "Nunca", dice sonriendo. ¿Crees que te costará adaptarte? "No". ¿Y fuera de la cancha? "Tampoco", otra vez con un inconfundible brillo en los ojos.

Su debut en una competición profesional estuvo a la altura de lo esperado. Aunque enfrente estuviera uno de los mejores equipos de la LEB Oro, el Alicante Costa Blanca y L'Hospitalet perdiera por 26 puntos, Serge anotó 10 puntos y capturó 12 rebotes, a los que añadió una asistencia y un balón robado. En su primer partido, estuvo 27 minutos en pista, tanto como el que más, y finalizó con una valoración de 23. Una barrera menos.

Sin embargo, el lunes por la noche regresaron los fantasmas. La FIBA canceló temporalmente el transfer del jugador, por lo que aún no se sabe cuando podrá seguir jugando con el equipo barcelonés.

Una pantera voladora

Es muy difícil, incluso para la gente que se dedica a ello, pronosticar con acierto hasta dónde llegará un jugador. Es muy difícil, excepto en casos muy concretos, acertar al decir que tal o cual jugador llegarán a ser estrellas en la ACB o en la NBA. Nunca me atrevería, y perdón por la apreciación personal, a mojarme acerca de los límites de Ibaka, pero sí puedo relatar mi impresión y la de mucha otra gente la primera vez que le vimos jugar.


Este pasado mayo jugó con el DKV Joventut en el Circuito Sub20

Un jugador junior del Unelco Tenerife entra a canasta por el lado derecho de la pista. Serge, en el izquierdo, parece estar despistado, aunque en realidad acecha. Cruza la zona con un paso y, mucho después de que el balón haya salido de las manos del atacante, lo incrusta en el tablero saliendo de la nada. Se hizo el silencio en el pabellón, todo se paró. En la siguiente jugada, un rebote largo desaparece en sus manos antes de un inapelable mate a dos manos. Sin alardes de ira, sin desafío al rival ni trash-talking, sin acciones de cara a la galería, Serge enamoró al público. Simplemente juega por encima.

Lo mismo debieron pensar los jugadores del senior del CB L'Hospitalet la primera vez que lo vieron en un entrenamiento. El jugador había llegado a las cuatro de la madrugada de un viaje en coche desde Lyon y apenas si había dormido hasta las ocho de la mañana. Por la tarde, cansado después de todo un día de revisiones médicas y papeleo, salta a la cancha para empezar a trabajar. Contraataque a 11: otra vez cruza la zona y caza la bandeja del base titular. El entreno del primer equipo se paró durante un par de segundos mientras el balón agonizaba en el parqué. Esa es siempre la primera impresión. Otra barrera menos.

"Es muy bueno intimidando, taponando, obligando a rectificar tiros... Además, machaca con mucha fuerza y eficacia y tiene muy buena mano incluso de triple". Así lo define Joan Tallada. "Tiene mucha hambre de triunfo y eso se nota en cada acción, en cada entreno", añade. Su entrenador, Josep María Izquierdo, conoce su potencial, pero no espera un gran impacto inmediato: "No marcará diferencias desde el primer día, pero ayudará y mucho. Si hace las cosas bien será un jugador dominante, pero en el futuro, no ahora."

¿Y ahora mismo, qué aporta? "Aporta todo el talento físico, todo lo relacionado con un físico privilegiado: taponar, rebotear... Comete las lógicas equivocaciones de la edad, y más teniendo en cuenta que es su primera experiencia como profesional", explica el técnico.

El Director General del club, Xavier González Deltell, también resalta lo especial del fichaje y la confianza depositada en el jugador: "ha sido nuestra primera experiencia apostando por un jugador de futuro; de momento ha sido duro, pero creemos que va a ser muy gratificante con la ayuda de todos. Esperamos que Serge Ibaka haga historia en el club, que marque un antes y un después desde su llegada. Esperamos que nos ayude a dar el salto cualitativo que buscamos para poder competir en ACB”.

Su cuerpo es tan fuerte como delgado, con una explosividad innegable y con una coordinación envidiable, que le permite botar con soltura y lanzar de tres en suspensión con una elegancia (y eficacia) fuera de lo común por su altura. Y por si eso fuera poco... está creciendo. Las exhaustivas pruebas médicas confirmaron su edad (siempre bajo sospecha en jugadores de procedencia africana) y que aún está aumentando de talla. La realidad lo ratifica: llegó midiendo 2,07 y ya está en 2,08. Sin zapatillas.

El factor humano

"No puedes ser su padre, no puedes ser su amigo ni tampoco su colega. Tienes que ser su hermano mayor". Así define Pere Gallego la función de los que rodean y ayudan a Serge. Por mucho que alguien anhele romper barreras, es imposible hacerlo sin la ayuda adecuada, no sólo dentro de la pista.

Aunque las previsiones coloquen su futuro en el estrellato, rodeado de éxito y de dinero, el camino está lleno de problemas y uno solo no puede llegar. "Alrededor de Serge se formó un núcleo de gente muy unido, con el cuerpo técnico y Joan Tallada, que se tomaba muy en serio su progresión deportiva, pero también su formación como persona", explica Jordi Ardèvol.


La sonrisa nunca desaparece de la cara de Ibaka

"No es habitual ver a entrenadores que se preocupen tanto por el factor humano como hicieron el año pasado Mateo Rubio y Joan Braulio", sigue contando. Jordi conoce bien a Serge, no en vano vivió con él durante unos meses para facilitar su adaptación. "Le ayudaba a tener una buena alimentación, impusimos algunes reglas sobre su comportamiento y en general le ayudaba en todo un poco", puntualiza. La realidad es que la ayuda que le prestaba llegaba hasta los niveles más básicos y sorprendentes: "No habla apenas español ni inglés (los está estudiando a marchas forzadas), sólo francés. Es un chico muy educado e independiente, que ha tenido que espabilarse en situaciones muy complicadas, pero no deja de ser un niño despistado". Un chico joven que aún no tiene amigos aquí y que tiene la norma de salir de noche sólo una vez a la semana. "Me sentía un poco como su padre, sufriendo cuando tardaba en regresar a casa, pero también como su hermano, ayudándole a escribir los SMS en castellano para quedar con la gente de su alrededor".

"Le ha ayudado mucha gente en cosas tan aparentemente triviales como llevarlo en coche al entreno o acompañarle a pasear los días de fiesta para que nunca estuviera solo. Gente como Joan Carles Raventós (padre de un compañero del junior) le han ayudado como el que más, aunque fuera en pequeñas cosas que nunca se cuentan", especifica Ardèvol.

¿Por qué tanta atención sobre él? ¿Es diferente a otros jugadores? "La verdad es que se hace querer, tiene mucho sentido del humor y es muy sensato", dice Ardèvol. "Para mí es como si fuera mi único cliente", añade Gallego. "Para conseguir un objetivo muy alto, tienes que tener un buen entorno que te ayude. Siempre le digo que no quiero que me crea a pies juntillas, sino que entienda lo que sucede a su alrededor; debe confiar en nosotros, pero no ciegamente. Necesita que nos adelantemos a los problemas que va a tener. Se trata de encontrar un equilibrio: ni empujarlo demasiado ni demasiado poco", concluye el agente.

Un equilibrio que parece haber encontrado en L'Hospitalet. En opinión de Izquierdo, "la filosofía del equipo es la mejor para su crecimiento. Somos el equipo más joven de la categoría con diferencia y muchas cosas que él necesita son las que nosotros trabajamos cada día. La progresión del equipo será, en mi opinión, paralela a la suya". Además, remarca que "no muchos equipos apostarían por él, con 18 años, como uno de los dos extracomunitarios".

Con el corazón en África

"Siempre me acuerdo de los míos, siempre están en mi cabeza", confiesa Serge. "Habla muy poco de su infancia, de los problemas de su país. Sin duda, habrá pasado por momentos muy duros", añade Gallego. Toda ayuda es poca puesto que "en el Congo faltan canchas, infraestucturas de todo tipo, balones, entrenadores, canastas flexibles, equipaciones... falta todo", puntualiza Serge. Por eso son tan importantes acuerdos como los que tiene con el CB L'Hospitalet para ayudar con equipación, materiales y formación, enviando a entrenadores durante cuatro años, a la Federación Congoleña. Además, como iniciativa propia, el jugador facilitará que las principales selecciones del Congo vistan equipación de la misma marca deportiva con la que Serge pronto podría firmar un contrato.

Su agente quiere destacar que "él es muy consciente de la inversión que se ha hecho a su alrededor y de que debe triunfar para salir de la pobreza". En el Congo, la familia es esencial; el concepto de familia es muy particular, siendo la solidaridad el eje principal. Uno debe ayudar a sus hermanos, padres, tíos, primos... siempre que lo necesiten. Por eso Serge sabe que juega para él, pero también para los suyos, para poder ayudarles cuando tenga medios. Mucha presión para un joven, una barrera más. Para Ibaka, en este caso, una motivación más.


Pere Gallego e Ibaka, junto a una inmensa limusina en Las Vegas

De Brazzaville a Las Vegas: un futuro inmejorable

Hace un año, Ibaka andaba por las calles de Brazzaville soñando con un futuro en el que pudiera vivir del baloncesto. Ahora, tras firmar su primer contrato profesional, se le abren las puertas del éxito, del dinero y de la fama. Aún vive modestamente, con poca ropa, sin casi ninguna propiedad, pero este verano pudo catar lo que le espera en Las Vegas. Quedó tan asombrado, que grabó horas y horas de vídeo del viaje en el que "sólo se veían letreros luminosos. Debía ser como un nuevo mundo para él", afirma entre risas Jordi Ardèvol.

Viajó allí para paritcipar en el Adidas Nations Camp High School, que le enfrentaba a los mejores jugadores jóvenes del mundo. Gracias a una excelente planificación física, Serge llegó en una forma espléndida, mientras que muchos de su rivales aún estaban casi de vacaciones. Tanto allí como en los entrenos de perfeccionamiento junto a 40 jugadores NBA del nivel de Kevin Garnett, Sebastian Telfair, Cuttino Mobley o Tyrone Lue, llamó enseguida la atención de los scouts de la liga americana.

Joan Tallada revela que "aunque no nos ha llegado ninguna oferta formal, sabemos que hay varios equipos ACB siguiendo su progresión e interesados en su contratación", así como representantes de los equipos de la NBA como Cleveland o Miami, que ya siguen sus pasos en directo en L'Hospitalet. Por todo ello, el directivo es consciente de que "si la progresión es la que está teniendo, nos costará mantener el contrato".

Los especialistas le colocan en el Top15 del Draft de la próxima temporada y el número 1 de su edad, aunque quizás sea muy precipitado tomar estas especulaciones en serio. "Vienen dos Drafts muy buenos de jugadores americanos, por lo que está difícil entrar en una buena posición. Tiene cuatro años para presentarse, así que buscaremos el mejor momento si llega la oportunidad", confirma Gallego.

Nunca se sabe qué puede pasar, pero "si le das las herramientas necesarias, él trabaja y sabe que ése es el camino hacia el éxito. Sabe que con un año o dos trabajando puede estar en la NBA". Esa barrera es complicada, pero la determinación existe. El jugador no duda en afirmar: "Mi sueño es la NBA, siempre lo ha sido. Espero crecer y aprender mucho en L'Hospitalet, ayudando al equipo. Además, la ACB es una competición muy fuerte, así que no me importaría quedarme en España en un futuro antes de viajar a EEUU".

Sea cual sea el futuro deportivo de Serge, lo que está claro es que a día de hoy ya se puede considerar una máquina de conseguir dinero. Varias fuentes indican que sus agentes están trabajando para firmar un contrato con una conocida marca de zapatillas. Si se concreta este acuerdo, sería uno de los jugadores no americanos que juega en Europa mejor pagados... habiendo jugado un único partido como profesional. Saber vender su imagen, pues, es una barrera menos.

Una última anécdota lo define. Serge sale de caza a la pista, sale a ganarse un futuro mientras gana el partido. Disfruta tanto, respeta tanto el deporte y la competición, que controla las emociones como si tuviera un interruptor. En un torneo amistoso junior taponó espectacularmente, muy por encima del aro, el lanzamiento de su rival, Patrick Gnagbo. En la siguiente jugada, con la rabia y la potencia habituales, intenta machacar, pero el pívot del Tenerife le devuelve la anterior y bloquea el mate. El público celebra con aplausos que por fin, por primera vez, hayan cazado al cazador, pero esperan atentamente su reacción. Serge se gira y choca la mano del rival con rostro alegre, dando por buena la derrota pasajera y reconociendo el mérito de la acción. Una barrera más en su camino, una barrera que le dura diez segundos: tras sacar de fondo hunde el balón por encima de Gnagbo. Un paso más cerca del éxito.

Roc Massaguer
@rmassaguer
ACB.COM

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