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Aaron Miles: el showman sobrio
El base norteamericano del Cajasol Aaron Miles es todo un fenómeno tanto dentro como fuera de la pista. Sobrio, cerebral, generoso y sensato cuando juega, este director de juego de 24 años se transforma cuando no juega: con fama de bromista, licendiado en Comunicación y alegre por naturaleza, Miles está encantado con Sevilla: "la gente es maja y respetuosa". El humor es imprescindible en el día a día ("es importante reirse: la química y las bromas ayudan después en la pista"), por lo que ya utiliza su español de principiante para bromear con los que le rodean: "me encanta ser el alma de la fiesta; me falta tiempo para coger el micro...". Un auténtico showman en Sevilla


Aaron Miles, tan coherente como contradictorio (Foto EFE)

Redacción, 19 dic. 2007.- El nuevo base del Cajasol, el norteamericano Aaron Miles no vive en la contradicción ni en la coherencia, sino todo lo contrario. Serio, prudente y eficaz en la pista, también es un auténtico fenómeno, todo un showman fuera de ella.

En lo deportivo, el director de juego originario de Portland, presenta un pedigree impecable. Cuatro exitosos años en Kansas, con participación en la Final Four de la NCAA incluída, dieron paso a una breve incursión por la NBA en las filas de los Warriors. El año pasado dio el salto a Europa, de la mano del Pau Orthez, donde jugó una más que sólida temporada incluso en Euroliga: "Fue mi primera vez en Europa y estuvo realmente bien. Aprendí mucho dentro y fuera de la pista; aprendí que el baloncesto europeo está a un gran nivel y que vale mucho la pena", explicó.

El pasado verano, el Cajasol confió en su juego sobrio para dirigir el ambicioso proyecto sevillano. El propio jugador es el primero en hacer autocrítica: "Puedo hacer un poco más para ayudar. Es mi responsabilidad dirigir y hacer ganar el equipo; el balance nos dice que no lo estoy haciendo bien. Así que cada día trabajo duro con los compañeros para cambiar esta situación".

Las actuaciones de Miles no han ido, de momento, en conjunción con las victorias. El base ha firmado sus mejores números en las derrotas, mientras que el buen juego de equipo ("estamos mejorando. Empezamos mal, pero en los dos últimos partidos ya hemos jugado como un equipo de verdad") ha llegado cuando Miles se ha conjuntado con el equipo: sus números han ido a menos, pero su trabajo (junto a los resultados) ha sido mejor. "Me considero un gran trabajador y generoso en mi juego. Me gusta hacer lo que haga falta para ganar, sin importarme las estadísticas ni mi actuación particular; me importa ganar. El perfil típico de base americano, que tira y anota mucho, no es mi estilo: a mí sólo me va ganar", explica con seguridad.


Aaron Miles nunca pierde la oportunidad de coger el micro y comunicarse con quien haga falta (Foto Cajasol)

Un prank artist en Sevilla

Todo eso es dentro de la pista. Fuera de ella, la fama de Miles en su época de universitario era la del prank artist, lo que aquí llamaríamos un bromista de primer nivel. Así lo catalogan en más de un artículo, pero un Miles un poco incómodo, lo niega: "No, no, no soy así. Aquí no hago bromas de este tipo". Sin embargo, se considera "una persona con sentido del humor; aquí es muy fácil encontrar a gente igual. Pero es muy importante reirse, la química y las bromas ayudan mucho después en la pista. Mis compañeros españoles como Bueno o Bustamante siempre están haciendo bromas y contando chistes. A pesar de la barrera del idioma, el humor siempre ayuda a que todo sea más fácil".

Quizás ya no sea el que era en la universidad, pero en Sevilla ya saben que cuentan con un jugador completamente extrovertido. Dos anécdotas relatadas por el propio Miles lo confirman.

Primera: en la comida de Navidad del club, no dudó en coger el micrófono y divertir a la audiencia (jugadores, técnicos, empleados, directivos, periodistas...) con bromas en un incipiente español. "Tengo que confesarlo, me encanta pasarlo bien y ser el alma de la fiesta, sí. La verdad es que me falta tiempo para coger el micro..."

Segunda: tras un partido en casa fue invitado junto a su novia a tomar algo en un bar con representantes de la Peña de La Keka, la más gamberra y original del equipo sevillano. "Son unos grandes aficionados, del mejor tipo posible, porque aparte de ser unos bromistas, siempre nos apoyan, siempre ayudan mucho, incluso cuando perdemos. Es un privilegio haber podido socializarnos con ellos", dice sobre ellos.

La verdad es que su carácter profesional, pero distendido ("hay que trabajar siempre, pero pasándoselo bien") encaja a la perfección con el entorno que le rodea. No escatima elogios a la hora de hablar de su nueva casa: "España me gusta muchísimo. No he podido salir mucho de Sevilla, pero me encanta la ciudad: la gente es muy maja y respetuosa".


Miles, Ellis y Carroll, durante sus clases de español (Foto Cajasol)

Además, la ACB ("me gusta porque hay muy poca diferencia entre los equipos de arriba y los de abajo. Cada día tienes que jugar al máximo y no puedes relajarte nunca") le recuerda al fenomenal ambiente que se vive en la NCAA: "En algunos pabellones se ve un ambiente parecido... aunque no en todos. Allí la gente muere por su Universidad, en Kansas teníamos 16.000 aficionados en cada partido. Nuestro público en Sevilla aún no es tanto, porque tampoco hemos ganado como se esperaba. Aquí todo el mundo se siente orgulloso de su equipo y de su ciudad".

Miles no sólo completó su ciclo universitario, sino que se graduó en Comunicación ("la comunicación es la base de todo, si aprendes a comunicarte bien, se abren todas las puertas") e incluso ha hecho sus pinitos como periodista siendo corresponsal de NBA TV: "fue muy divertido y no me importaría seguir dedicándome a esto cuando me retire. Me gusta todo lo que rodea al mundo de los medios de comunicación".

Lo dice y lo pone en práctica. Consciente de que hay que aprender español si quiere comunicarse a todos los niveles y con eficacia con su entorno, está dando clases con algunos compañeros. Le preguntamos por ello y se toma un segundo para pensar. Luego suelta en español, con calma pero sin pausa y con un acento más que aceptable: "Mi español es mejor. Me gusta mucho aprender. Tenemos clases de español: yo, mi novia, Pat, su mujer... Con Marcelo, es mi profesor, es muy bueno. No hablo francés, just español".

Nos cuentan desde el club que hace buen uso de ese español, especialmente a la hora de fingir entrevistar a sus compañeros o responder a las preguntas de los medios locales. Su integración avanza pausadamente, por con seguridad, como su juego. El próximo desafío es la Navidad, la segunda fuera de casa: "Mi novia está aquí, estamos juntos por primera vez en meses, así que supongo que pasaremos las fiestas juntos. Puede que también estemos con algún otro compañero, pero básicamente con ella".

Roc Massaguer
@rmassaguer
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