Crónica

Tau da primero gracias a su ambición sin límites (73-80)
El Tau Cerámica ha conseguido la victoria en el importantísimo primer partido, imponiéndose por 73-80 a un Unicaja todo orgullo y pundonor pero que careció de algo de suerte y pagó los nervios iniciales. El conjunto baskonista dominó desde el inicio y aguantó estoicamente las acometidas de Unicaja, que nunca se rindió y llegó al final del partido con opciones de hacerse con la victoria. Dejan Tomasevic fue sin discusión el mejor del Tau


Sconochini juega de espaldas contra Gurovic

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  • Málaga, 13 Jun. 2002.- El Tau Cerámica dio esta noche un golpe de efecto a la final al conseguir la victoria en su primer partido (73-80), instalando el 0-1 y colgándose el indiscutible cartel de favorito al haber recuperado el factor cancha. El conjunto vitoriano se llevó el partido tras dominarlo durante su totalidad, siendo capaz de superar situaciones comprometidas en las que otros se hubieran amedrentado.

    Todo carácter y ambición, el Tau aprovechó el flojo inicio de Unicaja, repleto de dudas, para establecer las primeras diferencias importantes. Pese a la progresiva mejora de los malagueños, sus momentos de gran juego y el inestimable apoyo del público que llenó el Martín Carpena, el Tau nunca cedió el mando del partido y aguantó estoicamente por delante.

    Dejan Tomasevic, que acostumbra a rendir a un nivel proporcional a la tensión que acarrea el partido, fue nuevamente el mejor del Tau Cerámica. Anotó, reboteó, asistió sin cesar a sus compañeros, y puso en graves aprietos a los pívots de Unicaja. Weis y Kornegay jugaron a buen nivel, pero fueron incapaces de frenar al balcánico, que tuvo el perfecto apoyo de Bennett, Scola y Foirest, sus escuderos en este primer partido.

    Por Unicaja, no brilló el esperado, Louis Bullock. Se le salieron sus tiros, como si una maldición hiciese que sus lanzamientos diesen una vuelta al aro y se saliesen. El mejor de los locales fue un protagonista insospechado, Moustapha Sonko. El escolta, pues ese fue su puesto esta noche, estuvo acertadísimo en el tiro y además supo cargar con su equipo a las espaldas, algo que también hizo un buen Milan Gurovic.

    El Unicaja tuvo un inicio gélido, en el que los acuciantes nervios y la tensión pudieron más que el calor propiciado por el público malagueño, que contempló con júbilo como dos canteranos, Cabezas y Berni Rodríguez, iniciaban en la pista toda una final ACB. Pero, quizá por sentir más que nadie lo que rodea a esta final, les pudieron los nervios y salieron atenazados, como todo Unicaja.

    De ese desasosiego, traducido en tres minutos sin anotar, se aprovechó el Tau Cerámica, que se situó en el minuto 5 con ventaja de 8 puntos: 4-12. Sólo Frederic Weis, el hombre más activo de Unicaja, pudo impedir una fuga mayor con su intimidación, si bien a costa de permitir a Tomasevic varios de sus magistrales pases.

    Maljkovic pidió entonces un tiempo muerto y dio entrada a Bullock y Sonko por los canteranos. Cambiaron el panorama, permitieron a Unicaja reducir a la mitad la desventaja y mejorar sus sensaciones. No obstante, por mucho que Unicaja mejorase en ataque, le quedaba aún el importante debe de la defensa a Tomasevic. El pívot serbio anotaba, asistía y reboteaba a un nivel espectacular, dejando la diferencia en 10 puntos segundos antes del final del primer cuarto: 14-24.

    Bennett se fue al banquillo y el Tau pareció no notarlo, aumentando su renta hasta 13 puntos (19-32). Fue un espejismo, ya que Charisis no está aún compenetrado con sus compañeros, y el Tau comenzó a cometer errores. Además, el Unicaja, con muchos problemas para anotar bajo tableros, cambió su modus operandi, circulando mucho el balón por el perímetro hasta encontrar una penetración o un tiro cómodo. Paco Vázquez demostró su condición de metralleta al convertir dos triples casi consecutivos, los primeros de todo el partido, y le siguió Gurovic con cinco puntos consecutivos. En un momento, la importante diferencia se vio reducida a sólo 5 puntos: 31-36.

    El Tau Cerámica logró capear el temporal y, con el regreso de Bennett y Oberto, volvió a irse de 11. Eso le sirvió para aguantar por delante con cierta holgura, pues dos grandes acciones de Moustapha Sonko finiquitaron la primera parte con 42-47, una desventaja de apenas 5 puntos, esperanzadora para Unicaja.

    Si Unicaja se había ido con fuerza al descanso, comenzó el tercer cuarto con un nuevo atasco ofensivo. Se encomendó a Louis Bullock y, por primera vez en su mes en Málaga, falló. Erró tres tiros seguidos y no encontró buenas opciones ofensivas, siendo incapaz Unicaja de anotar en casi cuatro minutos. Y Tau respondió como sabe: castigando cualquier error. Dos triples de Laurent Foirest y otro de Hugo Sconochini volvieron a abrir brecha y acabar además con el gran punto débil vitoriano: el tiro exterior.

    Los malagueños no iban a rendirse, y reaccionaron del mismo modo que en la primera mitad: con triples. Dos 'bombas' y un mate de Mous Sonko devolvieron la esperanza a Unicaja, que logró un parcial 12-3 y redujo la desventaja a apenas 3 puntos. Cuatro tiros libres errados de manera consecutiva por Frederic Weis impidieron la culminación de la remontada e hicieron que se llegase al último cuarto con 63-67 y todo por decidir.

    Unicaja salió con garra, a tope, defendiendo con intensidad e impidiendo al Tau anotar con fluidez. Su problema fue que el Tau Cerámica hizo lo propio. Sólo el excepcional acierto de Mous Sonko y los errores en el tiro del equipo vitoriano evitaron que el Unicaja se despidiese de antemano del primer partido.

    El Tau se atascó en ataque, acentuando aún más su crisis mediado el último cuarto. Esto permitió a Unicaja acercarse como nunca antes lo había hecho: 72-73 a falta de 3 minutos. Los malagueños tuvieron varias e importantes oportunidades para igualar e incluso adelantarse, pero erraron sus tiros y permitieron al Tau entrar en el último minuto con ventaja de 72-75.

    Pero Gurovic erró un triple vital, de esos que valen un partido y quien sabe si una liga. Un espectacular mate de Andrés Nocioni acabó de sentenciar a su rival, entrándose en un carrusel de tiros libres del que no pudo sacar nada positivo ni Unicaja ni su excepcional afición.

    Pablo Malo de Molina
    ACB.COM






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