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Los Ángeles Clippers: ¿el hermano pobre?
En uno de los veranos más movidos de los últimos años, Los Angeles Clippers han sido uno de los equipos que más y mejor ha sabido moverse en el mercado estival de jugadores. Con los fichajes de Baron Davis, Marcus Camby, Ricky Davis y Jason Williams, la franquicia quiere acabar con el mito de equipo pobre y marginal


Baron Davis se ha convertido en el fichaje estrella de Los Clippers (Foto EFE)

Redacción, 11 sep. 2008.- Da igual vivir en Los Angeles o a miles de kilómetros de California. Para un aficionado de Los Angeles Clippers la vida siempre es dura. Ser seguidor del equipo angelino conlleva saber que la mayor parte del tiempo se vivirá con la derrota, habrán muy pocas alegrías y, además, tu vecino y enemigo íntimo será agasajado por todos.

Por tradición, Los Angeles Clippers no sólo es el hermano pobre que vive a la sombra del glamour de los Lakers, también es la franquicia maldita de la NBA por antonomasia. Su pasado no contempla ni anillos ni finales y son muy pocos los jugadores que acceden a fichar por los angelinos.

Toda una dudosa reputación ganada a pulso. Sin logros deportivos y con un mercado reducido, la gestión financiera de su propietario, Donald Sterling tampoco ha ayudado a cambiar la imagen de franquicia perdedora. Desde que en 1981 se hiciera con el equipo Donald Sterling, su mandato se caracterizado por la racanería a la hora de ofrecer dinero a los jugadores y por la total ausencia de fichajes estrellas. Por el contrario, con Sterling como presidente se han marchado estrellas como Danny Manning, Dominique Wilkins, Andre Miller o Lamar Odom.

Sin embargo, parece que este verano se ha revertido la situación, desde los despachos se dado un giro completo a la política de fichajes y, por primera vez en varios años, se ha salido al mercado estival haciéndose con el servicios de varias estrellas. De entre todas, destaca el fichaje de Baron Davis. El base andaba a la gresca con el técnico Don Nelson por relegarle a un segundo plano en Playoffs por lo que decidió salir al mercado e incrementar sus emolumentos con el lucrativo contrato que le ofrecieron los Clippers (65 millones de dólares en cinco años).

El fichaje de Davis, además de significar un gran salto cualitativo para los Clippers, cumple una de los objetivos de Sterling. El dueño de la franquicia llevaba años intentando fichar a una estrella californiana para ganar seguidores en la ciudad y después de fracasar con varios jugadores y no conseguir en el draft a OJ Mayo, por fin se hizo con su estrella angelina. Y si los Clippers adquieren a una estrella mediática, Baron Davis consigue con su llegada a Los Angeles acercarse un poco más a Hollywood. Amigo de estrellas cinematográficas como Jessica Alba o Adam Sandler, el base nunca ha escondido su lado más showman y su llegada a Los Angeles incrementará sus ya de por sí notables apariciones televisivas.



Pese a todo, la felicidad no es completa en Los Angeles. El fichaje de Davis entraba dentro de un plan más ambicioso por el que formaría junto a Elton Brand y Chris Kaman un Big Three a imagen y semejanza de la exitosa tripleta de Boston Celtics. Bajo esta premisa, Elton Brand (amigo de Baron Davis) convenció al base para que se incorporará al proyecto angelino. Sin embargo, lo que no se imaginaba Davis es que su amigo lo “traicionaría” después de firmar con los Clippers.

Ni Baron Davis, ni nadie en Los Angeles, pensaba que Elton Brand pudiese abandonar el equipo después de ser su capitán y su hombre franquicia en los últimos años. Existieron rumores sobre la venganza planeada por Golden State Warriors (al final la consumaron con el fichaje sobrepagado de Corey Maggette), pero todos apostaban por una renovación que nunca llegó porque el pívot se marchó a Philadelphia a cambio de 82 millones de dólares.

Aún en estado de shock por la espantada de Brand, los Clippers volvieron a sorprender a todos y de la noche a la mañana ficharon a Marcus Camby. El veterano pívot llegó como regalo sorpresa desde Denver (el intercambio sólo contempla las segundas rondas de los Clippers en el 2010). Su veteranía, intensidad defensiva y un aceptable lanzamiento a media distancia son credenciales suficientes para no dudar de su adquisición aunque algunos quieran ver incompatibilidades con Kaman.

Tras la salida de Maggette, el equipo debía apuntalar el perímetro. Se buscaba un alero de perfil medio pues el objetivo es que los jóvenes Eric Gordon y Al Thorton asuman los galones del equipo progresivamente. El elegido fue Kelenna Azubuike, pero quitar dos jugadores a los Warriors resultaba demasiada ofensa para los de Oakland y estos igualaron la oferta sobre el agente restringido. Tras fallar el plan A, Ricky Davis se convirtió en el plan B. Un fichaje muy económico (sólo cobrará poco más de dos millones de dólares), que da profundidad al perímetro californiano, pero que también supone un riesgo. Fichar a Ricky Davis es lanzar una moneda al aire, a veces sale cara, a veces cruz. Davis dura centrado en un equipo muy poco tiempo y quizá por eso sólo se le ha firmado por un año.


La espantada de Elton Brand ha sorprendido a todos (Foto EFE)

Con los fichajes complementarios del base Jason Hart (llega desde Utah a cambio de Brevin Knight), Steve Novak, Paul Davis y Brian Skinner. La guinda del pastel llegó… en forma de chocolate blanco. Jason Williams, dejaba de lado las suculentas ofertas procedentes de Europa y ha firmado por un millón de euros. Williams reúne todos los requisitos que busca Sterling en un jugador: aporta talento al equipo, espectáculo a la afición y mantiene conexión con California (fue la estrella mediática de aquellos maravillosos Kings).

Un peligroso antecedente

Para encontrar una plantilla que reúna semejante grupo de nombres en los Clippers debemos remontarnos a la temporada 2002-2003. Por entonces, el equipo californiano era una de las sensaciones de la liga gracias a un estilo desenfrenado en la pista y al nuevo look que aportaban los Lamar Odom, Darius Miles o Quentin Richardson.

El impacto de estas jóvenes pistolas (Miles y Richardson tienen su propio documental titulado The youngest guns) en la sociedad afroamericana fue tal que la marginal maquinaria de marketing de los Clippers tuvo que ponerse a funcionar a pleno rendimiento para poner a la venta todo un arsenal de merchandising. De repente los Clippers se situaban entre los primeros en venta de camisetas NBA.

Donald Sterling por fin tenía un equipo que era rentable, pero ahora quería más y con Elton Brand en el equipo, era sabedor que apoco que se mejorase el equipo, los Clippers podían optar a ser grandes en el Oeste. Con esta premisa el equipo decidió salir al mercado estival dispuesto a dar el golpe y adquirir las piezas necesarias para disparar sus aspiraciones de éxito. Dicho y hecho. Necesitaban un base y se hicieron con las servicios de Andre Miller, un prometedor base que no conseguía sacar del pozo a los Cavaliers. El equipo californiano perdió a Miles, uno de los jugadores con más apoyo entre la afición, pero a cambio se hacían con “uno de los cinco mejores bases de la liga” según Elgin Baylor, vicepresidente de operaciones y constructor del equipo en la última década.

Andre Miller, Corey Maggette, Quentin Richardson, Elton Brand y Michael Olowokandi (ex número 1 del draft y gran esperanza por antaño) conformaban un cinco titular como pocos en el Oeste y en la liga. Aquel equipo despertó la ilusión de sus seguidores. Sin embargo, poco duró la alegría en la casa del pobre y lo que se intuía una temporada de ensueño se transformó en una autentica pesadilla. Lamentablemente aquel equipo que prometía dar el salto definitivo a Playoffs fue un total descalabro y, con jugadores pensando más en sus próximos contratos que en jugar, los Clippers apenas lograron 27 triunfos (12 menos que el año anterior). Aquella plantilla se deshizo ese mismo verano: Alvin Gentry fue cesado a mitad temporada tras su mala gestión y tras él, Miller y Olowokandi firmaron lucrativos contratos con Denver Nuggets y Minnesota Timberwolves.

Aunque hay semejanzas entre uno y otro proyecto (fichajes de bases estrellas, pívots que llegan después de realizar grandes temporadas, gente joven que actúan como gancho para la afición), existen las suficientes diferencias para que los seguidores californianos respiren tranquilos y confíen en que no se repita aquella experiencia.

Con la mente y la billetera puesta en el 2010

No se descubre nada al señalar que Los Angeles Clippers, como otros tantos equipos, tienen sus miras puestas en el verano del 2010. Es el verano de los grandes agentes libres: Lebron James, Dwyane Wade, Chris Bosh, Amare Stoudamire, Tracy McGrady… los grandes nombres del último gran draft y otras megaestrellas salen al mercado y todas las franquicias quieren disponer del suficiente espacio salarial para pujar por alguna de ellas.

La configuración actual de la plantilla presenta una clave en forma de dos nombres propios: Cuttino Mobley y Tim Thomas. Ambos suman más de 16 millones de dólares en salario y los dos jugadores terminan contrato en el 2010 con lo que el espacio salarial que liberarían permitiría fichar a la superestrella pretendida. A fecha de hoy, los Clippers sólo tienen comprometidos para el 2010 poco más de 24 millones de dólares según publica el portal web Hoopshype. Cantidad a la que habrá que sumarle la que surja de las más que probables renovaciones de Gordon y Thorton. El equipo de Los Angeles (ocupa el puesto 25 en gasto salarial) incluso podría plantearse la opción de renovar a Marcus Camby, aunque su objetivo de cara al 2010 se intuye que será Chris Bosh y esto cerraría la puerta a Camby.

Baylor quiere a gente alta y con los novatos cubriendo las posiciones exteriores, la única debilidad de estos Clippers es la anotación interior, algo para lo que Bosh está suficientemente preparado. Una segunda opción podrían ser Dirk Nowitzki o Tyson Chandler aunque habrá que ver sus evoluciones las próximas temporadas para ver si por entonces son merecedores de un supercontrato.

Sin embargo, Donald Sterling sigue teniendo un sueño imposible que es Kobe Bryant. Sabe que sólo una megaestrella como él o LeBron pueden situar a los Clippers entre los más seguidos (y así disparar la venta de su merchandising) del país. Con Bryant fuera de su alcance, Sterling podría presionar por hacerse con Lebron James o Dwyane Wade.

Sterling aspira a tener un día un equipo potente, incluso ha demostrado este verano que puede gastarse el dinero y perderlo persiguiendo este sueño deportivo, pero ¿Hasta dónde pueden llegar estos Clippers?

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
ACB.COM

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